jueves, 23 de marzo de 2017

La Dicha de ser hombre


Yo nunca he tenido la dicha
de ver y de tocar con mis manos
un copo de nieve.
Yo soy muy pequeño todavía
y a veces la abuela me presta esas postales
que tienen por dentro una música
y un niñito acostado en un colchón de paja.

Yo creo que la nieve debe ser algo muy bueno
porque la gente sonríe en las películas
cuando ella llega
y los muchachos sacan sus juguetes de invierno
y hacen, todos juntos, un muñeco muy grande
con una zanahoria por nariz…

Creo que debe ser
como una mariposa de agua
que salta dulcemente de un lado a otro del tiempo
y deja limpiecito el corazón.

Yo he visto en mis horas de ensueño
un bosque vestido de blanco
y he paseado bajo los pinos de fino encaje.
Y he visto una flor y dos o tres conejos
junto a mis huellas en la nieve.

Pero yo, en realidad, no la conozco
no sé lo que es la nieve de verdad,
la que cae en el alma…
Sólo sé que he vivido,
que mi pecho está abierto como una hoguera
y que ahora está nevando.

E.

martes, 21 de marzo de 2017

Día de la poesía


Alguien me dijo
que hoy era el día mundial de la poesía.
¡Qué gilipollez!,
me dije.

Seguro que ese tipo
ve salir el sol todos los días de su vida
y mira al cielo y respira
y come y caga.

Y luego viene un listillo sin imaginación y le dice
que hoy es el día mundial de la poesía
y le hace sentir romántico y tontorrón
y, entonces,
le vende un libro de poemas.

Creo que de aquí a poco
no quedarán días que sean simplemente días.

La verdad que este puto mundo
no hay quien lo entienda.

E.

jueves, 16 de marzo de 2017

Así es nuestra vida


A veces me quedo mirando
la pantalla del ordenador.

Todo alrededor de mí
ahora mismo es un caos
y, seguramente,
mi propia vida también es un caos...

Y yo me quedo mirando unos almendros en flor
que hay en una fotografía
que hay en la pantalla del ordenador.

Me quedo unos minutos así
(tampoco aguanto mucho esa imagen)
y me parece que la primavera está aquí
perfumando mi vida.

Pero eso es tanta ilusión
como la de que todo es un caos.
Ya ves, así es nuestra vida.

E.

lunes, 13 de marzo de 2017

Nieve en la montaña


Subí a la montaña
con cuatro amigos y un perro.

Después de ver una gran tromba de agua
cayendo por una pared de roca lisa,
nos encontramos con la nieve.

El perro blanco se revolcaba en la nieve blanca.
Mi hijo no paraba de corretear
hundiendo las botas en la nieve.

Yo tenía las zapatillas empapadas
y casi no sentía los dedos del frío,
pero la nieve era tan hermosa
que no me importaba.

Uno casi nunca está preparado
para encontrase con la belleza,
pero cuando la encuentra
o, mejor dicho, cuando ella lo encuentra a uno,
el hecho de que uno esté preparado o no
carece de importancia.

La subida y la bajada fueron duras
pero disfrutamos de un día soleado,
buena compañía
y un hermoso paisaje.

E.

martes, 7 de marzo de 2017

¿Quién va allí?, de Walt Whitman

¿Quién va allí?
Grosero, hambriento, místico, desnudo... ¿quién es aquél?
¿No es extraño que yo saque mis fuerzas de la carne del buey?
Pero ¿qué es el hombre en realidad?
¿Qué soy yo?
¿Qué eres tú?

Cuanto yo señale como mío,
Debes tú señalarlo como tuyo,
Porque si no pierdes el tiempo escuchando mis palabras.
Cuando el tiempo pasa vacío y la tierra no es mas que cieno y podredumbre,
no me puedo parar a llorar.
Los gemidos y las plegarias adobadas con polvo para los inválidos;
y la conformidad para los parientes lejanos.
Yo no me someto.
Dentro y fuera de mi casa me pongo el sombrero como me da la gana.

¿Por qué he de rezar?
¿Por qué he de inclinarme y suplicar?

Después de escudriñar en los estratos,
después de consultar a los sabios,
de analizar y precisar
y de calcular atentamente,
he visto que lo mejor de mi ser está agarrado de mis huesos.

Soy fuerte y sano.
Por mi fluyen sin cesar todas las cosas del universo.
Todo se ha escrito para mi.
Y yo tengo que descifrar el significado oculto de las escrituras.

Soy inmortal.
Sé que la órbita que escribo no puede medirse con el compás de un carpintero,
y que no desapareceré como el círculo de fuego que traza un niño en la noche con un carbón encendido.
Soy sagrado.
Y no torturo mi espíritu ni para defenderme ni para que me comprendan.
Las leyes elementales no piden perdón.
(Y, después de todo, no soy mas orgulloso que los cimientos desde los
cuales se levanta mi casa.)

Así como soy existo. ¡Miradme!
Esto es bastante.
Si nadie me ve, no me importa,
y si todos me ven, no me importa tampoco.
Un mundo me ve,
el mas grande de todos los mundos: Yo.
Si llego a mi destino ahora mismo,
lo aceptaré con alegría,
y si no llego hasta que transcurran diez millones de siglos, esperaré...
esperaré alegremente también.
Mi pie está empotrado y enraizado sobre granito
y me río de lo que tú llamas disolución
por que conozco la amplitud del tiempo.

WALT WHITMAN

lunes, 6 de marzo de 2017

Ella, de Juanele

ELLA

Ella anuda hilos entre los hombres
y lleva de aquí para allá la mariposa profunda
-ala del paisaje y del alma de un país, con su polen...

Ella hace sensible el clima de los días, con su color y su
perfume...
a su pesar, muchas veces, como bajo un destino.
Testimonio involuntario, ella,
de un cierto estado de espíritu, de un cierto estado de las cosas,
en que la circunstancia da su hálito...

Pero se dirige siempre a un testigo invisible,
jugando naturalmente con la tierra y el ángel,
el infinito a su lado y el presente en el confín...

Mas es el don absoluto, y la ternura,
ella que es también el término supremo y la última esencia
con las melodías de los sentidos y los símbolos y las visiones y
los latidos
para el encuentro en los abismos...

Mas tiene cargo de almas, y es la comunicación,
el traspaso del ser, "como se da una flor", en el nivel de los
niños,
más allá de sí misma, en el olvido puro de ella misma...

Y no busca nunca, no, ella...
espera, espera toda desnuda, con la lámpara en la mano,
en el centro mismo de la noche...

JUAN LAURENTINO ORTIZ