miércoles, 30 de septiembre de 2009

Ítaca, de Constantino Cavafis

ÍTACA

Cuando salgas en el viaje, hacia Ítaca
desea que el camino sea largo,
pleno de aventuras, pleno de conocimientos.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al irritado Poseidón no temas,
tales cosas en tu ruta nunca hallarás,
si elevado se mantiene tu pensamiento, si una selecta
emoción tu espíritu y tu cuerpo embarga.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
y al feroz Poseidón no encontrarás,
si dentro de tu alma no los llevas,
si tu alma no los yergue delante de ti.
Desea que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con cuánta dicha, con cuánta alegría
entres a puertos nunca vistos:
detente en mercados fenicios,
y adquiere las bellas mercancías,
ámbares y ébanos, marfiles y corales,
y perfumes voluptuosos de toda clase,
cuanto más abundantes puedas perfumes voluptuosos;
anda a muchas ciudades Egipcias
a aprender y aprender de los sabios.
Siempre en tu pensamiento ten a Ítaca.
Llegar hasta allí es tu destino.
Pero no apures tu viaje en absoluto.
Mejor que muchos años dure:
y viejo ya ancles en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Ítaca.
Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no hubieras salido al camino.
Otras cosas no tiene ya que darte.
Y si pobre la encuentras, Ítaca no te ha engañado.
Sabio así como llegaste a ser, con experiencia tanta,
ya habrás comprendido las Ítacas qué es lo que significan.

CONSTANTINO CAVAFIS

lunes, 28 de septiembre de 2009

El golfo, de Katherine Mansfield

EL GOLFO

Un golfo de silencio nos separa.
Me detengo a un lado del golfo -tú al otro.
No puedo verte ni oírte -pero sé que estás allí.
Suelo llamarte por tu apodo infantil
Y simulo que el eco de mi llanto es tu voz.
Cómo podríamos unir el golfo -nunca a través de las palabras o el tacto.
Alguna vez creí que podríamos llenarlo con nuestras lágrimas.
Ahora deseo romperlo con nuestras risas.

KATHERINE MANSFIELD

sábado, 26 de septiembre de 2009

Dos milagros, de José Martí

DOS MILAGROS

Iba un niño travieso
Cazando mariposas;
Las cazaba el bribón, les daba un beso,
Y después las soltaba entre las rosas.

Por tierra en un estero,
Estaba un sicomoro;
Le da un rayo de sol, y del madero
Muerto, sale volando un ave de oro.

JOSÉ MARTÍ

jueves, 24 de septiembre de 2009

Gethsemaní 13, de Ernesto Cardenal

13

No sé quién es el que está en la nieve.
Sólo se ve en la nieve su hábito blanco,
y al principio yo no había visto a nadie:
sólo la pura blancura de nieve con sol.
El novicio en la nieve apenas se ve.
Y siento que hay Algo más en esta nieve
que no es ni novicio ni nieve y no se ve.

ERNESTO CARDENAL

martes, 22 de septiembre de 2009

Rectitud, de Miguel Erasmo Zaldivar Carrillo

RECTITUD

Siempre me gustaron las rectas.
Tan correctas ellas, tan exactas.

Con rectas aprendí que podrían construirse los más disímiles cuerpos
geométricos.
Un cubo, una pirámide, y hasta una casa.

Tuve una madre muy recta y rectos maestros.
Al final, mi desviada adolescencia acabó rectificando.
Llegué a ser, lo que se dice, un hombre recto; listo para el matrimonio.

Todo fue bien hasta que llegaste tú:
Nadie me había dicho que la recta es solo un pequeño trozo de curva
y que lo importante era saber cuándo cambiar de dirección.
No me hablaron del espacio, ni de las órbitas.
Ni de las caderas que tuercen hasta al más recto de los hombres.
Ni de esos volcanes apezonados, en nada rectos.

Estoy a punto de quedar solo en este mundo porque mi rectitud me impide orbitar:
Claro; no es posible dar la vuelta a un corazón rectilíneamente.

Ya ves, mujer de claras curvas.
Que esos aguaceros de disculpas no son más que discontinuidades de
estas rectas mías,
Que han tenido que aprender a borrarse algunos trozos
para trazar; a tu gusto,
alguna que otra imperfecta flor.

MIGUEL ERASMO ZALDIVAR CARRILLO

domingo, 20 de septiembre de 2009

Nostalgia, de Rosario Castellanos

NOSTALGIA

Ahora estoy de regreso.
Llevé lo que la ola, para romperse, lleva
-sal, espuma y estruendo-,
y toqué con mis manos una criatura viva;
el silencio.

Heme aquí suspirando
como el que ama y se acuerda y está lejos.

ROSARIO CASTELLANOS

viernes, 18 de septiembre de 2009

Los surferos..., de Lawrence Ferlinghetti

LOS SURFEROS TAMBIÉN SON POETAS

Los surferos también son poetas
si lo miras de este modo
por lo menos en este oeste del Oeste
Ellos también andan buscando
la ola perfecta
con el ritmo perfecto sublime
También buscan la luz interminable
al final del tunel del tiempo
Volarían también
a través del ojo de una aguja
Ellos también son realistas
y conocen una ola asesina cuando la ven
No son ciberpunks
surfeando a través del ciberespacio
Son marinos que saben
que el mar como la vida tiene sus rabias
y puede ser un monstruo implacable
cuando quiere
destrozando el poema de tu verano infinito
contra las piedras sin rima de la atroz fortuna.

LAWRENCE FERLINGHETTI

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Suceso..., de José Ramón Huidobro

SUCESO EN LA ORILLA DEL MAR

¿Han observado la mirada de la ballena varada en la orilla del mar?
No suplica ayuda ni clama salvación
Los humanos, tan solidarios, se unen para devolver al gigante
Esperan mantenerlo con vida hasta la nueva marea
Se equivocan
No entienden la condición
Ojos húmedos clavados en el cielo
El océano restante por surcar

JOSÉ RAMÓN HUIDOBRO

lunes, 14 de septiembre de 2009

Cajas, de Ángel Guinda

CAJAS

Lo diría una indígena y tendría razón:
"Ustedes tienen la vida organizada en cajas.
Nacen y les depositan en una cajita,
su casa es una caja, y las habitaciones
son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja,
bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Cambian de casa: lo meten todo en cajas.
Los Bancos y las Cajas hacen caja.
Y cuando mueren
les introducen también en una caja."
Todo está hecho para que encajemos.
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos, y nos desencajamos.

ÁNGEL GUINDA

jueves, 10 de septiembre de 2009

En la escuela, de Yves Boisvert

EN LA ESCUELA

En la escuela
les han dicho
que el mundo estaba mal hecho.
Ellos resolvieron
no agregar nada a todo eso.

En la escuela
les han dicho
que la vida era falsa.
Decidieron mentir.

En la escuela
les han dicho
que todo valía.
Ellos evaluaron
que el conforme valía lo que el inconforme.

En la escuela
les han dicho
que la guerra era mundial
y que todo terminaría pronto
y ellos dijeron sí
que termine.

YVES BOISVERT

martes, 8 de septiembre de 2009

Beso, de Susana Barragués

BESO

La niña que se abandonaba por primera vez a un beso larguísimo, y
desplegaba de súbito unas grandes alas, gruesas y húmedas, que le
nacían bajo las costillas.

Y mientras besaba, mitad hembra mitad ganso, esponjaba las plumas
gustosamente hacia la brisa.

SUSANA BARRAGUÉS

domingo, 6 de septiembre de 2009

La pregunta, de Ana Pérez Cañamares

LA PREGUNTA

(Para David González)

Cuando era pequeña
en la hora del recreo
iba hacia el arenero
y me ponía a escarbar
mis manos dos zarpas
cavando el hoyo
para llegar hasta el diablo

el pelo pegado a la frente
por el sudor
escarbaba y escarbaba
durante media hora
cada día
de vez en cuando se acercaba alguien
me echaba una mano
y luego se iba
todos se acababan cansando
menos yo

no sé lo que esperaba
tenía miedo
pero el miedo me hacía escarbar
más y más deprisa
adelantando el momento del encuentro
el momento en que el diablo
agarrara mi muñeca
y me dijera a la cara
de una vez por todas
si existía el infierno y
si iba o no iba a llevarme

ANA PÉREZ CAÑAMARES

viernes, 4 de septiembre de 2009

Cuando, de Javier Das

CUANDO

Cuando
te tiemblan
las manos,
lo mejor es atarlas.
Y cuando
tiemblas tú,
lo mejor es que me pidas
que te rodee
con mis brazos.

JAVIER DAS

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Espantapájaros 18, de Oliverio Girondo

ESPANTAPÁJAROS 18

Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar
el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad
y de amarillo. Abrir las canillas, las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y
salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los
cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el África, llorando.

Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es verdad que los
cacuies y los cocodrilos no dejan nunca de llorar.

Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las
rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca.

Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de
flacura. Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y
todo el día!


OLIVERIO GIRONDO