miércoles, 2 de septiembre de 2009

Espantapájaros 18, de Oliverio Girondo

ESPANTAPÁJAROS 18

Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar
el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad
y de amarillo. Abrir las canillas, las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y
salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los
cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el África, llorando.

Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es verdad que los
cacuies y los cocodrilos no dejan nunca de llorar.

Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las
rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca.

Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de
flacura. Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y
todo el día!


OLIVERIO GIRONDO