martes, 6 de octubre de 2009

Iluminaciones de Rimbaud

IV

Soy el santo que reza en la terraza –como los animales mansos que van paciendo hasta el mar de Palestina.

Soy el sabio en el sillón sombrío. Las ramas y la lluvia se arrojan contra la ventana de la biblioteca.

Soy el viandante de la carretera entre bosques enanos; el rumor de las esclusas ahoga mis pasos. Miro largamente la melancólica colada de oro del crepúsculo.

Sería con gusto el niño abandonado en el embarcadero roto que flota en alta mar, el paje que camina por la alameda, con la frente en el cielo.

Los senderos son ásperos. Los montículos se cubren de retama. El aire está inmóvil. ¡Qué lejos quedan los pájaros y las fuentes! Tiene que ser el fin del mundo, camino adelante.

ARTHUR RIMBAUD