domingo, 6 de diciembre de 2009

Nuestros pequeños mundos, de Julio Rivera

NUESTROS PEQUEÑOS MUNDOS

Miras despacio el contraste del verde
de la pared con el dorado viejo
del marco; el tosco, humilde y torpe
diseño de las sillas; el temblor del geranio
en el alféizar, mientras oyes
los pequeños pies
de la lluvia
bailando afuera...
Y en esa sencillez
parte de ti ves reflejada:
el trabajo y experiencia humanos
por incontables siglos.

Y sientes compañía. Te percatas
de que nadie está totalmente solo,
pues todo a nuestro alrededor musita,
aunque con voz y vida que no son humanas.

Es como volver al antiguo encantamiento
de nuestros ojos infantiles inaugurando el mundo:
los nervios y nudos de la madera
con sus caminos de bosques y vientos;
el dibujo geométrico del azulejo;
el esmalte de las vajillas,
los exactos, metódicos tejados.
El espejo donde descansa nuestro rostro.

Ese mundo íntimo que ignoramos distraídos,
que sin urgencia de dominio
nuestra atención reclama
ofreciéndonos su secreto inaprensible.

JULIO RIVERA