martes, 28 de diciembre de 2010

Dentro de un tiempo..., de Giuss

Dentro de un tiempo volveré
y esto ya no será como es hoy;
este lugar será distinto
y yo también.

Dentro de un tiempo volveré
y este poema ya no será como es hoy
y yo tampoco.

GIUSSEPPE DOMINGUEZ

lunes, 27 de diciembre de 2010

Sí, mis amigos..., de Juanele

SÍ, MIS AMIGOS, ALLÍ EN ESOS ROSTROS...

Sí, mis amigos. allí en esos rostros está el rostro.
El rostro que en la noche, en medio de la tempestad, entre
relámpagos,
en medio del martirio, con la sonrisa última muchas veces,
algunos entrevieron y saludaron como un alba.
La poesía también fue, la poesía también es, un llamado en la
noche,
tímido o firme, pero un llamado hacia ese rostro.
Acaso la belleza esté allí. Estamos seguros de que la belleza
está allí.
En ese resplandor que casi vuelve imprecisos los rasgos.
Sin velos. Como la luz de las aguas y de las flores en un puro
mediodía.
O como la del corazón que ha encontrado su centro.
Y las manos, ah, las manos que sufrieron las cadenas y
sangraron, las manos,
son aquellas, sí, aquellas que allá tejen la guirnalda del sueño
a lo largo de la tierra en la casa común.
Veis los dedos ahora finos afiebrados en torno de los tallos y
de los pétalos,
y de los pulsos precisos, y sobre las "páginas que defienden
su blancura",
y sobre los silencios, tantos silencios que luego han de cantar?
Veis el gesto abierto hacia la colina que despierta como una
novia o como una hija?
Veis el gesto desvelado sobre el paisaje de las infinitas
respuestas
en la escala toda, relativa, del vértigo?
Pero veis sobre todo, pero sentís sobre todo,
que por las manos ahora fluye, recién fluye, la corriente,
la clara, la profunda corriente en que la criatura puede mirarse
de veras y ver el infinito?
Sí, mis amigos, allí en esos rostros está el rostro.
La belleza está allí, nuestra belleza.

JUAN LAURENTINO ORTIZ

jueves, 23 de diciembre de 2010

La brisa..., de Rumi

LA BRISA...

La brisa de la mañana guarda secretos para ti
No te vayas a dormir.
Debes pedir lo que realmente quieres
No te vayas a dormir.
La gente va y viene a través del umbral
Donde los dos mundos se tocan
No te vayas a dormir

RUMI

martes, 21 de diciembre de 2010

Voy a hablar de la esperanza, de Vallejo

VOY A HABLAR DE LA ESPERANZA

Yo no sufro este dolor como César Vallejo. Yo no me duelo ahora como
artista, como hombre ni como simple ser vivo siquiera. Yo no sufro
este dolor como católico, como mahometano ni como ateo. Hoy sufro
solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este mismo
dolor. Si no fuese artista, también lo sufriría. Si no fuese hombre ni
ser vivo siquiera, también lo sufriría. Si no fuese católico, ateo ni
mahometano, también lo sufriría. Hoy sufro desde más abajo. Hoy sufro
solamente.

Me duelo ahora sin explicaciones. Mi dolor es tan hondo, que no tuvo
ya causa ni carece de causa. ¿Qué sería su causa? ¿Dónde está aquello
tan importante, que dejase de ser su causa? Nada es su causa; nada ha
podido dejar de ser su causa. ¿A qué ha nacido este dolor, por sí
mismo? Mi dolor es del viento del norte y del viento del sur, como
esos huevos neutros que algunas aves raras ponen del viento. Si
hubiera muerto mi novia, mi dolor sería igual. Si la vida fuese, en
fin, de otro modo, mi dolor sería igual. Hoy sufro desde más arriba.
Hoy sufro solamente.

Miro el dolor del hambriento y veo que su hambre anda tan lejos de mi
sufrimiento, que de quedarme ayuno hasta morir, saldría siempre de mi
tumba una brizna de yerba al menos. Lo mismo el enamorado. ¡Qué sangre
la suya más engendrada, para la mía sin fuente ni consumo!

Yo creía hasta ahora que todas las cosas del universo eran,
inevitablemente, padres o hijos. Pero he aquí que mi dolor de hoy no
es padre ni es hijo. Le falta espalda para anochecer, tanto como le
sobra pecho para amanecer y si lo pusiesen en la estancia oscura, no
daría luz y si lo pusiesen en una estancia luminosa, no echaría
sombra. Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente.

CÉSAR VALLEJO

lunes, 13 de diciembre de 2010

Labios sim beijos, de Luis Rogelio Nogueras

LABIOS SIM BEIJOS
(Imitación de Carlos Drumond de Andrade)


Otra boca besa la boca que mi boca ya no besa
otras manos tocan las manos que mis manos
ya no tocan
otros ojos se miran en los ojos que ya no ven
mis ojos

boca que te fuiste
manos que se fueron
ojos que se fueron

mi mano escribe el poema
que mi boca no quiere repetir, no
que mis ojos no quieren leer, no
mi mano escribe el poema de tu boca
(que tampoco repetirá tu boca)
el poema de tus ojos
(que tampoco leerán tus ojos)
el poema de tus manos
(que tus manos no tocarán)

se fue la boca, sí
se fueron las manos, sí
se fueron los ojos, sí

solo queda el poema
manco
ciego
mudo

LUIS ROGELIO NOGUERAS

jueves, 9 de diciembre de 2010

Trilce, de Vallejo

TRILCE

Hay un lugar que yo me sé
en este mundo, nada menos,
adonde nunca llegaremos.

Donde, aun si nuestro pie
llegase a dar por un instante
será, en verdad, como no estarse.

Es ese sitio que se ve
a cada rato en esta vida,
andando, andando de uno en fila.

Más acá de mí mismo y de
mi par de yemas, lo he entrevisto
siempre lejos de los destinos.

Ya podéis iros a pie
o a puro sentimiento en pelo,
que a él no arriban ni los sellos.

El horizonte color té
se muere por colonizarle
para su gran Cualquiera parte.

Mas el lugar que yo me sé,
en este mundo, nada menos,
hombreado va con los reversos.

-Cerrad aquella puerta que
está entreabierta en las entrañas
de ese espejo. -¿Ésta? -No; su hermana.

No se puede cerrar. No se
puede llegar nunca a aquel sitio
do van en rama los pestillos.

Tal es el lugar que yo me sé.

CÉSAR VALLEJO

lunes, 29 de noviembre de 2010

Ah, que tú escapes; de José Lezama Lima

AH, QUE TÚ ESCAPES

Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no quieras creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.
Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más finos:
antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos evaporados,
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos cabellos y el agua más recordada.
Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir.

LOSÉ LEZAMA LIMA

jueves, 25 de noviembre de 2010

Desde la ventana, de Ana Pérez Cañamares

DESDE LA VENTANA

Mientras tiendo la ropa
una mariposa enorme pasa por debajo
sorteando los setos y los árboles ralos
grácil como si la empujara el aliento de una selva
a la vuelta de la esquina.

Sumando mis horas de vuelo
a favor de las corrientes de aire
-si es eso lo que cuenta al final-
mi vida durará tan poco como la suya.

El otoño nos rodea piadoso
callando que él volverá una y otra vez
una y otra vez.

ANA PÉREZ CAÑAMARES

lunes, 22 de noviembre de 2010

Cosmos, de Whitman

COSMOS

Quién contiene a la diversidad y es la Naturaleza
quién es la amplitud de la tierra y la rudeza y sexualidad de la tierra
y la gran caridad de la tierra, y también el equilibrio
quién no ha dirigido en vano su mirada por las ventanas de los ojos
o cuyo cerebro no ha dado en vano audiencia a sus mensajeros
quién contiene a los creyentes y a los incrédulos
quién es el amante más majestuoso
quién, hombre o mujer, posee debidamente su trinidad de realismo
de espiritualidad y de lo estético o intelectual
quién después de haber considerado su cuerpo
encuentra que todos sus órganos y sus partes son buenos
quién, hombre o mujer, con la teoría de la tierra y de su cuerpo
comprende por sutiles analogías todas las otras teorías
la teoría de una ciudad, de un poema
y de la vasta política de los Estados
quién cree no sólo en nuestro globo con su sol y su luna
sino en los otros globos con sus soles y sus lunas
quién hombre o mujer, al construir su casa
no para un día sino para la eternidad
ve a las razas, épocas, efemérides, generaciones.
El pasado, el futuro, moran allí, como el espacio
indisolublemente juntos.

WALT WHITMAN

jueves, 18 de noviembre de 2010

Annabel Lee, de Poe

ANNABEL LEE

Fue hace muchos y muchos años,
en un reino junto al mar,
habitó una señorita a quien puedes conocer
por el nombre de Annabel Lee;
y esta señorita no vivía con otro pensamiento
que amar y ser amada por mí.

Yo era un niño y ella era una niña
en este reino junto al mar
pero nos amábamos con un amor que era más que amor
yo y mi Annabel Lee
con un amor que los ángeles súblimes del Paraíso
nos envidiaban a ella y a mí.

Y esa fue la razón de que, hace muchos años,
en este reino junto al mar,
un viento partió de una oscura nube aquella noche
helando a mi Annabel Lee;
así que sus nobles parientes vinieron
y me la arrebataron,
para silenciarla en una tumba
en este reino junto al mar.

Los ángeles, que no eran siquiera medio felices en el Paraíso,
nos cogieron envidia a ella y a mí:
¡Sí!, esa fue la razón (como todos los hombres saben
en este reino junto al mar)
de que el viento salió de una nube, helando
y matando a mi Annabel Lee.

Pero nuestro amor era más fuerte que el amor
de aquellos que eran mayores que nosotros
de muchos más sabios que nosotros
y ni los ángeles en el Paraíso encima
ni los demonios debajo del mar
separarán jamás mi alma del alma
de la hermosa Annabel Lee.

Porque la luna no luce sin traérme sueños
de la hermosa Annabel Lee;
ni brilla una estrella sin que vea los ojos brillantes
de la hermosa Annabel Lee;
y así paso la noche acostado al lado
de mi querida, mi querida, mi vida, mi novia,
en su sepulcro junto al mar
en su tumba a orillas del mar.

EDGAR ALLAN POE

martes, 16 de noviembre de 2010

La felicidad es inquietante, de Cristina Morano

LA FELICIDAD ES INQUIETANTE

Cuando uno se ha quedado solo
con un televisor y un gato,
todo se vuelve prescindible;
la mañana o la noche no son
más que espacios inermes ante el juego,
con las normas y los conceptos
y todas las antiguas búsquedas
conformando las ruinas sobre las que me tumbo,
sin lavarme y en camiseta
con un montón de libros
que se han ido decolorando
al sol.
Y todos esos
locos mendigos de la calle
que apestan a cocido
¿empezaron también
saliendo un lunes sin peinarse,
con las gotas de caldo por el pecho
y la sonrisa de los que son
por fin autosuficientes?

CRISTINA MORANO

jueves, 11 de noviembre de 2010

Ciruelo, risco y sonajero; de Dolores Vallejo

CIRUELO, RISCO y SONAJERO

Un paso de peatones
en una ciudad grande,
cálida y acogedora….
como Madrid.

Un paso de peatones
y una mujer desprotegida,
en una ciudad grande,
cálida y acogedora….
como Madrid.

Un coche que va
a más velocidad de la debida,
un paso de peatones
y una mujer desprotegida
y embarazada,
en una ciudad grande,
cálida y acogedora....
como Madrid.

El sol que deslumbra al conductor,
de un coche que va, quizás,
a más velocidad de la debida,
en un paso de peatones
y una mujer desprotegida
y embarazada,
en una ciudad grande,
cálida y acogedora….
como Madrid.

Un señor mayor jubilado,
leyendo un libro
de la biblioteca municipal,
levanta la vista de una frase
sin importancia, que habla de
un sonajero olvidado bajo
un ciruelo en lo alto de un risco,
cuando
………un conductor deslumbrado por el sol
arrolla a una mujer embarazada,
en un paso de peatones,
en una ciudad grande,
cálida y acogedora…
como Madrid.

DOLORES VALLEJO

lunes, 8 de noviembre de 2010

Papi, de Sylvia Plath

PAPI

Ya no, ya no,
ya no me sirves, zapato negro,
en el cual he vivido como un pie
durante treinta años, pobre y blanca,
sin atreverme apenas a respirar o hacer achís.

Papi: he tenido que matarte.
Te moriste antes de que me diera tiempo…
Pesado como el mármol, bolsa llena de Dios,
lívida estatua con un dedo del pie gris,
del tamaño de una foca de San Francisco.

Y la cabeza en el Atlántico extravagante
en que se vierte el verde legumbre sobre el azul
en aguas del hermoso Nauset.
Solía rezar para recuperarte.
Ach, du.

En la lengua alemana, en la localidad polaca
apisonada por el rodillo
de guerras y más guerras.
Pero el nombre del pueblo es corriente.
Mi amigo polaco

dice que hay una o dos docenas.
De modo que nunca supe distinguir dónde
pusiste tu pie, tus raíces:
nunca me pude dirigir a ti.
La lengua se me pegaba a la mandíbula.

Se me pegaba a un cepo de alambre de púas.
Ich, ich, ich, ich,
apenas lograba hablar:
Creía verte en todos los alemanes.
Y el lenguaje obsceno,

una locomotora, una locomotora
que me apartaba con desdén, como a un judío.
Judío que va hacia Dachau, Auschwitz, Belsen.
Empecé a hablar como los judíos.
Creo que podría ser judía yo misma.

Las nieves del Tirol, la clara cerveza de Viena,
no son ni muy puras ni muy auténticas.
Con mi abuela gitana y mi suerte rara
y mis naipes de Tarot, y mis naipes de Tarot,
podría ser algo judía.

Siempre te tuve miedo,
con tu Luftwaffe, tu jerga pomposa
y tu recortado bigote
y tus ojos arios, azul brillante.
Hombre-panzer, hombre-panzer: oh Tú...

No Dios, sino un esvástica
tan negra, que por ella no hay cielo que se abra paso.
Cada mujer adora a un fascista,
con la bota en la cara; el bruto,
el bruto corazón de un bruto como tú.

Estás de pie junto a la pizarra, papi,
en el retrato tuyo que tengo,
un hoyo en la barbilla en lugar de en el pie,
pero no por ello menos diablo, no menos
el hombre negro que

me partió de un mordisco el bonito corazón en dos.
Tenía yo diez años cuando te enterraron.
A los veinte traté de morir
para volver, volver, volver a ti.
Supuse que con los huesos bastaría.

Pero me sacaron de la tumba,
y me recompusieron con pegamento.
Y entonces supe lo que había que hacer.

Saqué de ti un modelo,
un hombre de negro con aire de Meinkampf,

e inclinación al potro y al garrote.
Y dije sí quiero, sí quiero.
De modo, papi, que por fin he terminado.
El teléfono negro está desconectado de raíz,
las voces no logran que críe lombrices.

Si ya he matado a un hombre, que sean dos:
el vampiro que dijo ser tú
y me estuvo bebiendo la sangre durante un año,
siete años, si quieres saberlo.
Ya puedes descansar, papi.

Hay una estaca en tu negro y grasiento corazón,
y a la gente del pueblo nunca le gustaste.
Bailan y patalean encima de ti.
Siempre supieron que eras tú.
Papi, papi, hijo de puta, estoy acabada.

SYLVIA PLATH

jueves, 4 de noviembre de 2010

Romperme..., de Ana del Vigo

ROMPERME...

Romperme en hilos de la ausencia tuya
Palpitarte
Andarte dentro
Andarte en el fondo, en el océano desolado
Gritarte con las manos atadas y un pecho llorando
Desabrazarte
Muriendo de entender sin ti
Desalojarte de mi vida privada
Amarte sollozando a lágrima viva
Herirme hondo contigo
Fantasearte amor
Fantasmarte en el mundo de las sombras
Oscurecerse el latido de este corazón abierto
Debilitarme
Empobrecerme
Evaporarme
Desaparecer amor
desaparecerme.

ANA DEL VIGO

martes, 26 de octubre de 2010

Savitri, de Sri. Aurobindo

SAVITRI
(fragmento)

Él se atrevió a vivir cuando el pensamiento y la respiración están quietos.
Así pudo entrar en ese lugar mágico
que pocos pueden vislumbrar aunque solo sea fugazmente
Dispensado por un momento de los elaborados trabajos de la mente
y de la pobreza de la vista terrenal de la Naturaleza.
Todo lo que los Dioses han aprendido está ahí como auto-conocimiento.
Ahí en una cámara escondida cerrada y muda
se guardan los registros gráficos del escriba cósmico,
y las tablas de la Ley sagrada,
ahí está la página con el índice del Libro de los Seres;
el texto y el glosario de la verdad Védica
están ahí; los ritmos y cadencias de las estrellas
significativos de los movimientos de nuestro destino:
los poderes-símbolo del número y la forma,
el código secreto de la historia del mundo
y la correspondencia de la Naturaleza con el alma
están escritos en el corazón místico de la Vida.

SRI. AUROBINDO

jueves, 21 de octubre de 2010

Cómo empezó a jugar el agua, de Ted Hughes

CÓMO EMPEZÓ A JUGAR EL AGUA

Agua quería vivir
fue al sol y volvió llorando
Agua quería vivir
fue a los árboles la quemaron volvió llorando
La pudrieron volvió llorando
Agua quería vivir
fue a las flores la pisaron volvió llorando
Quería vivir
fue al vientre encontró sangre
volvió llorando
fue al vientre encontró cuchillo
volvió llorando
fue al vientre encontró gusano y podredumbre
volvió llorando quería morir

Fue al tiempo fue por la puerta de piedra
volvió llorando
fue por todo el espacio buscando nada
volvió llorando quería morir

Hasta que no le quedó lloro

Yacía en el fondo de todas las cosas

completamente agotada completamente claro todo

TED HUGHES

martes, 19 de octubre de 2010

La tarde, de Lorenzo Martín del Burgo

LA TARDE

Me bebí la tarde como una taza de té
Me perdí en la tarde como un niño en la verbena
Me oriné en la tarde como un perro contra un naranjo
Me casé con la tarde y me divorcié de la tarde
Me desesperé en la tarde y le corté las orejas a la tarde
Me subí a la grupa de la tarde que se desbocó como un caballo loco
Me pelee con la tarde y la tarde me puso la zancadilla
Me caí de espaldas en la tarde
Creí romperme la nuca contra la tarde
Me quedé afónico gritándole a la tarde
Me vestí con la tarde y salí desnudo a la tarde
Se rió de mí la tarde como si yo fuera un payaso
Sin ninguna consideración me puso en la puerta de la calle la tarde
Me asaltó la tarde y me desplumó hasta la última peseta
Tarde sádica que me flageló y me dejó plantado
Tarde homicida que planeó matemáticamente mi perdición
Tarde embustera que me calumnió y me llenó de ignominia
Me emborrachó la tarde y me hizo llorar toda la tarde
Toda la tarde estuvo buscándome las costillas
Me postergó y me olvidó la tarde como un zapato viejo
Me timó la tarde y acabé en la carcel de la tarde
Estuve rabiando toda la tarde
Temí volverme loco en plena tarde
Tarde impía que me persiguió y me apedreó
Cómo tarda el fin de la dictadura de la tarde
Nunca acaba la tarde aunque a veces se disfrace de mañana o de noche.

LORENZO MARTÏN DEL BURGO

viernes, 8 de octubre de 2010

Místico, de Sylvia Plath

MÍSTICO

El aire, remolino de ganchos:
preguntas sin respuesta,
relucientes, ebrias como moscas
cuyo beso punge insosteniblemente
en los úteros fétidos de aire negro bajo estivos pinares.

Recuerdo
el olor a muerto del sol contra chozas de leño,
la rigidez de velas, las largas sábanas curvas salinas.
Una vez visto Dios, ¿cuál es el remedio?
Ya aquilatado uno de pies a cabeza,
ni un dedo omitido, una vez usado,
totalmente usado en las conflagraciones solares, las manchas
que se alargan partiendo de catedrales antiguas,
¿cuál es el remedio?

¿La píldora comulgatoria,
la marcha junto al agua quieta, el recuerdo?
¿O ir recogiendo fragmentos lúcidos
de Cristo en los rostros de los roedores,
de los mansos mascaflores cuya esperanza
es tan nimia que no tiene inquietudes:
gibosa en su choza mínima, limpia,
bajo los tallos de la clemátide?
¿Es que no hay amor, sólo ternura?
¿Es que la mar recuerda

a quien la camina?
Goteras de moléculas. Las chimeneas
de la ciudad respiran, la ventana suda,
los niños saltan en sus cunas.
El sol florece, es un geranio.
El corazón no se ha parado.

SYLVIA PLATH

jueves, 7 de octubre de 2010

Nada..., de Óscar Aguado

NADA...

Nada hay bajo mis pies
nada salvo una montaña de hormigas que piden auxilio
pero soy un buen hombre a pesar de todo
a pesar de la distancia de la que me encuentro de mi amor
la distancia de la que me encuentro de la ciudad donde nací
a pesar de que se me olviden los años que ya no poseo
soy un buen hombre
tengo una hermosa libertad
las dudas ahí están sentadas como abuelos al lado de la carretera
y soy un buen hombre a pesar de lo poco que me gusta este mundo

ÓSCAR AGUADO

martes, 5 de octubre de 2010

Con los ojos abiertos, de Jorge Riechmann

CON LOS OJOS ABIERTOS

Quiero ver todo lo que va a venir.

Las guerras que seguirán
a la última de todas las guerras
Los crímenes que ennoblecerán
al próximo Benefactor de la Humanidad
y los crímenes que harán olvidar esos crímenes
Las palizas a los perros mudos
Las palizas a los negros mudos
Las palizas a las mujeres mudas:
yo he de ver todo eso

Los pilotos de la US Air Force
ven películas porno antes de bombardear Bagdad
y yo he de verlas
Las pantallas de televisión muestran
a los muertos de cólera en Lima
a los muertos de carnaval en Ciudad de Méjico
a los muertos de mosca carnívora en Trípoli
a los muertos de miseria en Calcuta
a los muertos de resignación en Madrid París Londres:
tengo que ver todo eso
Quiero ver todo lo que va a venir

No quiero mi merecido puesto en el desfile
ni en el banquete
ni en el jardín
(perdón, ya no hay jardines
LOS JARDINES SON ONTOLÓGICAMENTE IMPOSIBLES)
Quiero estar en la calle
dentro del laberinto
amaestrando al hambre y a la angustia
sin ovillo de hilo y con los ojos abiertos

Ya no hay tiempo
Por primera vez en la historia
SE HA TERMINADO EL TIEMPO
(de educar a los hijos
mejorar las ciudades
regalar un dedalico de amor a quienes sufren)

pero yo necesito ver lo que vendrá
después del tiempo.

JORGE RIECHMANN

jueves, 30 de septiembre de 2010

Pez, de Niall Binns

PEZ

Brillan las escamas del pez recién pescado
-"Arráncale el anzuelo
se le ensanchará la sonrisa
hasta la oreja"-.
El pez boquea, como si quisiera hablar
El pez se deslizaba entre plantas acuáticas
El pez se sentía libre, enclaustrado en el río
El anzuelo le arranca la cara
El pez boquea, sin boca ya
Da saltos en la cesta, como salta un payaso
El pez es un payaso con escamas que brillan
Este pez es un animal absurdo
El pez boquea, se asfixia, ya no puede
Se le deshojan, una por una, las escamas
Se me pegan al pie, al pantalón, al rostro
El pez está desnudo. Se retuerce de dolor
Se muere por la boca, bocazas, este pez
Helo aquí: moribundo en esta cesta
Pescado escarmentado, en paz retuércete
Contemplándote, se me hace agua la boca
Trincho tu carne seca, la masco, me atraganto
Pedazos de pescado se me adhieren a los dientes
Se me corta el aliento. Boqueo como un imbécil
Hay una espina clavándoseme en la garganta

NIALL BINNS

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Cocktail Bukowski, de Tiago Nené

COKTAIL BUKOWSKI

Aquel día
había vestido mi cuerpo
sin el alma,
había vestido mi cuerpo
sin la alegría,
me lavé los dientes
y olvidé la sonrisa en el lavabo,
me lavé las manos
y dejé mi tacto en la toalla;
en ese día
después del trabajo me fui a dormir,
acosté mi cuerpo
y volví a encontrar el alma.
Al día siguiente
me vestí el alma
y dejé olvidado medio cuerpo
y la memoria en el secador del pelo...
Y algo inolvidable que no recuerdo sucedió:
Porque hoy tengo el alma mutilada
y ni siquiera tengo el cuerpo.

TIAGO NENÉ

lunes, 27 de septiembre de 2010

Knock-out, de Pedro Casariego

KNOCK-OUT

ella afirma que pertenece a la Iglesia Evangélica.
yo la creo.
me dice que debo unirme a su Iglesia.
toco su ronca boca y oigo su voz suave.
ahora intenta adivinar mi profesión:
¿eres marinero?
¿estás loco?
¿vendes cítaras?
yo no respondo.
vivo tan lejos de sus preguntas,
dentro de un corazón alquilado.
todas las mujeres son vuelos,
¿es ella un vuelo chárter
en un avión que se avería?
silbo mientras pienso la respuesta.
aquí no hay ventanas,
pero sé que llueve,
una lluvia triste como gallo sin cresta.
siempre agua,
jamás maná.


me dice que silbo descaradamente mal.
estamos en la cama casi desnudos

(yo aún llevo mi camiseta o mi coraza.
y una medalla tapa un círculo
de su piel).
algo hay entre mis dientes.
no sé qué es,
quizá un último billete.
quizá una declaración de amor disfrazada de billete de mil.
ella está evangelizándome,
me dice que debo unirme a su Iglesia.
busco calma en su extraña fe.
ella tiene tantas almas como un noble ruso,
no dejaré que me salve hoy.


mis garras acarician,
cuando me vaya de aquí
recobraré la felicidad de mis garras desgarrando la vida.
ella me mira,
yo numero sus lunares como antes numeré sus penas.
le digo que soy militar retirado con jugosa pensión,
finquita y Jaguar,
y ella me dice:
cierra la boca,
cielo,
yo soy una ciudad de chicas.

quiero amarla, quiero quererla.


pienso en otra mujer,
me destruía sentada en un bidé.
ya no pienso,
ya no.
cojo un cigarrillo,
y mi mechero abre su ojo de llama.
ella ve cómo fumo nuestra pobre pipa de la paz.


a las diez y cinco nos damos cuenta de que el Juego sobrevive.
jugamos.
la empujo
y cae sobre la cama blanca como ermita.
knock-out.

PEDRO CASARIEGO

jueves, 23 de septiembre de 2010

37 preguntas..., de Bernardo Atxaga

37 PREGUNTAS A MI ÚNICO CONTACTO AL OTRO LADO DE LA FRONTERA

Dime, ¿es feliz la gente allá al otro lado de la frontera? /
¿Encuentra su amor respuesta siquiera en un veinte o veintidós
por ciento de los casos, o como aquí / son mudos los teléfonos,
corazones desiertos noche tras noche / corazones desiertos
en la última habitación del laberinto?
¿Hay en vuestro reino entre vuestros territorios algún lugar
llamado / Greenland o Groenlandia? ¿Son sombríos sus valles? /
¿Hay gasolineras de la compañía Shell? ¿Se acercan las
mariposas hasta las conchas amarillas? ¿Ni aun en invierno? /
¿Nunca existió allí un espía que respondiera al nombre de
Cenizas?
Dime, ¿es feliz la gente allá al otro lado de la frontera? /
¿Nunca soñáis con cangrejos? ¿Y con niños ciegos? /
¿Os acordáis alguna vez del ciclista Tom Simpson, de cómo
se asfixió en el Aubisque? ¿Qué me decís de la imagen de su
maillot / como una tabla de ajedrez rota sobre la gravilla?
Al otro lado de la frontera, ¿protege la hoja al fruto? / ¿Hay
fresas? ¿Tienen los peces abisales presentimientos / acerca del
sol? ¿Saben diferenciar la palabra luz de la palabra sombra? /
Aquellos que al tomar el tren desaparecieron en la transparencia
de la tarde, / ¿hasta cuándo conservaron la ilusión de que
podrían quedarse?
Se me ha dicho que para los pájaros no hay otro destino que
el viento / que hay barcos que jamás alcanzan un puerto /
Cuando vosotros habláis del destino, ¿a qué os referís
exactamente? / ¿A las ventajas de un trabajo seguro? ¿Al pato
a la naranja? ¿Nunca rezáis por las caravanas del desierto?
¿Son muchos, sois muchos los habitantes del otro lado de la
frontera? / Esta gente que veo todos los días por la calle,
¿vive allá?

BERNARDO ATXAGA

martes, 21 de septiembre de 2010

Poema, de Juan Carlos Cabrera Pons

POEMA

El primer ángel cayó de las alturas, cayóse
de la nube más dorada; acarició su grito
la penumbra, hirió de grietas la oscuridad.
Dijo:
"Hay una espina en la tierra,
hay una espina que hiere -dijo- en esta tierra,
y en la punta de la espina hay un jardín".

JUAN CARLOS CABRERA PONS

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La noche oscura, de San Juan de la Cruz

LA NOCHE OSCURA
En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
(¡oh dichosa ventura!)
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
(¡oh dichosa ventura!)
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquésta me guiaba
más cierta que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
¡Oh noche que me guiaste!,
¡oh noche amable más que el alborada!,
¡oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!
En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
SAN JUAN DE LA CRUZ

martes, 14 de septiembre de 2010

Insomnio, de Dámaso Alonso

INSOMNIO
Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres
(según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo
en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros,
o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán,
ladrando como un perro enfurecido,
fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios,
preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad
de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?
DÁMASO ALONSO

viernes, 10 de septiembre de 2010

Cristo de Corcovado, de Jair Cortés

CRISTO DE CORCOVADO
En este camino no hubo comienzo:
esa pendiente es la prolongación del agua con la que lavaste tu cara,
de la luz que encendiste en la hora oscura cuando despertaste.
Asciendes. Te elevas entre los vivos.
Lenguas. Idiomas encontrados de repente,
puestos en el mismo vagón para mezclarse con el aire.
Ya en la cumbre,
Sus brazos se abren encima de las nubes para recibirte:
para recibirte
para recibirte
y llegas.
Cada piedra, vocablos pétreos, ojos incrustados que relumbran.
Sus brazos están abiertos para recibirte,
a ti, que llegas con los labios cosidos al pasaporte
y no sabes cómo, qué tan grande, cuál meridiano,
quién como Él, que tiene los brazos abiertos y dice:
MIRA, mira lo que yo miro,
esta maravilla
también es para ti.
JAIR CORTÉS

martes, 7 de septiembre de 2010

Así debería ser la vida, de Inaya Jaber

ASÍ DEBERÍA SER LA VIDA

Cuando estamos juntos
qué curioso
no puedo escribir
ni una palabra,
ni un poema.
Curioso
cómo -a tu lado- la poesía
no quiere decir ya nada:
dicho sea entre nosotros,
así
debería ser la vida.

INAYA JABER

martes, 17 de agosto de 2010

Referencia, de Eduardo Casar

REFERENCIA
para Andrea

Te hablo desde la noche. Desde
la lluvia que sé que te hace crecer
porque mañana serás más profunda.
Y aludo a las piedras. A las blancas
de Vallejo y a las secas
de León Felipe que perforarán –decía él–
el firmamento, y a la que Drummond tenía
en el medio del camino. Piedras
que son referencias frente a otras piedras.
Hija: te regalaré una honda.
EDUARDO CASAR

lunes, 16 de agosto de 2010

Romanticismo, de Raymond Carver

ROMANTICISMO

(para Linda Gregg,
despues de leer "Clasicismo")

Las noches no son claras aquí.
Pero si hay luna llena, lo sabemos.
Sentimos una cosa un minuto,
otra distinta al siguiente.

RAYMOND CARVER

jueves, 12 de agosto de 2010

Ajeno, de Claudio Rodríguez

AJENO
Largo se le hace el día a quien no ama
y él lo sabe. Y él oye ese tañido
corto y curo del cuerpo, su cascada
canción, siempre sonando a lejanía.
Cierra su puerta y queda bien cerrada;
sale y, por un momento, sus rodillas
se le van hacia el suelo. Pero el alba,
con peligrosa generosidad,
le refresca y le yergue. Está muy clara
su calle, y la pasea con pie oscuro,
y cojea en seguida porque anda
sólo con su fatiga. Y dice aire:
palabras muertas con su boca viva.
Prisionero por no querer, abraza
su propia soledad. Y está seguro,
más seguro que nadie porque nada
poseerá; y él bien sabe que nunca
vivirá aquí, en la tierra. A quien no ama,
¿cómo podemos conocer o cómo
perdonar? Día largo y aún más larga
la noche. Mentirá al sacar la llave.
Entrará. Y nunca habitará su casa
CLAUDIO RODRÍGUEZ

miércoles, 11 de agosto de 2010

Tarde de junio, de Eloy Sánchez Rosillo

TARDE DE JUNIO
Ahora, juntos, vivimos la hermosura
de esta tarde de junio,
el fulgor de las horas en que nos entregamos
al conocimiento de la verdad del amor,
a la gran llamarada del encuentro.
Ahora sabemos que toda la alegría
cabe en el mundo breve de esta habitación,
en el espacio ardiente de este lecho.
La luz cansada del atardecer
dibuja sobre el tiempo islas doradas.
En un rincón del cuarto
brilla la enredadera de la música.
Un viento súbito sacude nuestros cuerpos,
y lo olvidamos todo.
Después regresan las miradas lentas,
tanta complicidad, ciertas sonrisas.
Y luego contemplamos en silencio
con qué dulzura va cayendo la noche
sobre la indiferente ciudad que nos rodea.
ELOY SÁNCHEZ ROSILLO

martes, 10 de agosto de 2010

Agún día..., de Roberto Juarroz

ALGÚN DÍA ENCONTRARÉ LA PALABRA…
Algún día encontraré una palabra
que penetre en tu vientre y lo fecunde,
que se pare en tu seno
como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.
Hallaré una palabra
que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te use tu saliva
y te doble las piernas.
Tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.
No será necesario.
Irá por tu interior como una rueda
recorriéndote al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía
y no se detendrá ni cuando mueras.
ROBERTO JUARROZ

viernes, 30 de julio de 2010

La joven duerme así, de Vera Pavlova

(LA JOVEN DUERME ASÍ)
la joven duerme así
como si alguien estuviese soñándola
la mujer duerme así
como si mañana fuese a estallar una guerra
la anciana duerme así
como si bastara fingirse muerta
lo muerto y la muerte pasan
más allá del sueño
VERA PAVLOVA

jueves, 29 de julio de 2010

Gansos salvajes, de Mary Oliver

GANSOS SALVAJES
No hay por qué ser buenos.
No hay por qué caminar por el desierto
de rodillas incontables kilómetros, por arrepentimiento.
Sólo hay que dejar que el animal suave del cuerpo
ame aquello que ama.
Hablame de tus penas, yo te cuento las mías.
Sigue su marcha el mundo mientras tanto.
Por el paisaje, mientras tanto, el sol y los claros guijarros de la lluvia,
se mueven, por los prados y los frondosos árboles
las montañas y ríos.
Y los gansos salvajes, mientras tanto, por el limpio aire azul
volando alto emprenden el regreso.
Y vos, seas quien seas, sin importar cuán solo te sentís,
el mundo se le ofrece a tu imaginación,
te llama como llaman esos gansos salvajes, enérgicos y ásperos,
anunciándote una y otra vez el lugar que ocupás
en la familia de las cosas.
MARY OLIVER

jueves, 22 de julio de 2010

La buena vida, de Mark Strand

LA BUENA VIDA
Estás parado junto a la ventana.
Afuera hay una nube de vidrio que parece un corazón.
Los suspiros del viento son como cuevas entre tus palabras.
Eres el fantasma en ese árbol de afuera.
La calle está en silencio.
El tiempo, de la misma manera en que el mañana y que tu vida,
parcialmente está aquí, parcialmente en el aire.
No puedes hacer nada.
La buena vida llega sin aviso:
erosiona los climas de la desesperación
y se presenta, a pie, de incógnito, sin ofrecerte nada,
y tú estás ahí.
MARK STRAND

miércoles, 21 de julio de 2010

Carbunco, de Nazim Hikmet

CARBUNCO

Sobre dos columnas de la primera página yacen
dos niños desnudos
sobre dos columnas de la primera página
con la piel en los huesos.
Tienen la carne agujereada, reventada.
Uno es de Diyarbakïr, el otro de Ergani.
Tienen los brazos y las piernas raquíticos
enorme la cabeza
y un grito pavoroso en sus bocas abiertas
en la primera página dos ranitas aplastadas a pedradas.
Dos ranitas
dos hijos míos, enfermos de carbunco.
Quién sabe cuantos miles se nos van en un año
sin haber podido saciar siquiera su sed.
Y el señor subsecretario:
(así lo agarre el carbunco)
"No hay ningún motivo para preocuparse", dice.

NAZIM HIKMET

lunes, 19 de julio de 2010

Meditación en Lagunitas, de Robert Hass

MEDITACIÓN EN LAGUNITAS
El nuevo pensamiento es todo pérdida.
En eso se parece al antiguo pensamiento.
La idea, por ejemplo, de que cada particular borra
la luminosa claridad de una idea general.
Que el pájaro carpintero cara de payaso
que escudriña el esculpido tronco muerto
de aquel abedul es, por su sola presencia,
alguna trágica caída de un mundo primigenio
de luz indivisa. O la otra noción que dice
que, como en este mundo no hay una sola cosa
que corresponda al arbusto de la zarzamora,
una palabra es la elegía de lo que significa.
De esto hablamos anoche ya tarde y en la voz
de mi amigo había un delgado hilo de pena,
un tono casi de queja. Un rato después entendí
que, al hablar así, todo se disuelve:
justicia, pino, cabello, mujer, tú y yo.
Una vez hice el amor a una mujer y recuerdo cómo,
al tomar sus pequeños hombros entre mis manos,
sentí un violento asombro ante su presencia,
una sed de sal, sed del río de mi niñez
con sus cauces insulares, tonta música del barco
del placer, charco donde atrapamos aquel pececillo
naranja y plata llamado semilla de calabaza.
Apenas si tenía que ver con ella. Anhelo, decimos,
porque el deseo está lleno de distancias infinitas.
A ella yo le daba igual seguramente.
Pero cómo recuerdo la manera en que sus manos partían el pan,
lo que su padre le dijo para herirla, lo que soñaba.
Hay momentos en que el cuerpo es tan luminoso como las palabras,
días que son la carne buena prolongándose.
Una ternura tal, aquellas tardes y noches
repitiendo zarzamora, zarzamora, zarzamora.
ROBERT HASS

viernes, 16 de julio de 2010

Último fragmento, de Raymond Carver

ÚLTIMO FRAGMENTO

¿Y conseguiste lo que
querías en esta vida?
Lo conseguí.
¿Y qué querías?
Considerarme amado, sentirme
amado sobre la tierra.

RAYMOND CARVER

jueves, 15 de julio de 2010

Cuando muera..., de Rumi

CUANDO MUERA...

Cuando muera, mi cuerpo yaciendo sobre el suelo
quizás quieras besar mis labios
ya empezando a decaer
no te asustes si abro los ojos.

RUMI

martes, 13 de julio de 2010

El confín de la tierra, de Weldon Kees

EL CONFÍN DE LA TIERRA
Un día todo azul y blanco,
y nosotros salimos del bosque hacia la arena
y las olas con crestas nevadas. Subió el mar
acompañando nuestra caminata, la tierra
armó dunas, un faro y un cielo de gaviotas.
Acá, donde yo armé mi vida hace diez años,
se va haciendo de día, un día gris y frío;
y unas olas marrones, embarrando la orilla,
depositan cabezas de pescados
y agua sucia con latas oxidadas.
Hay unos chicos y unos hombres
rompiendo unas botellas en las rocas.
Y más allá del faro, recortándose negras en el cielo,
dos gaviotas están volando en círculos
donde comienza el bosque.
WELDON KEES

jueves, 8 de julio de 2010

Ahí fuera, de Pablo Casares

AHÍ FUERA
Ten en cuenta que en esta noche,
a medida que vas construyendo algún verso,
intentando
dar con la palabra justa, ésa
que capture con sentido el trance del tiempo,
ahí fuera,
no lo olvides,
están jugando a vivir.
PABLO CASARES

martes, 6 de julio de 2010

El teléfono, de Wislawa Szymborska

EL TELÉFONO

Sueño que me despierto
porque oigo el teléfono.

Sueño la seguridad
de que me llama un muerto.

Sueño que estiro la mano
para alcanzar el teléfono.

Pero ese teléfono,
distinto al que era,
se ha vuelto pesado,
como si se agarrara a algo,
como si se clavara en algo,
como si sus raíces se enredaran en algo.
Tendría que arrancarlo
junto con toda la Tierra.

Sueño mi forcejeo
inútil.

Sueño con el silencio,
porque ya no suena.

Sueño que me duermo
y despierto de nuevo.

WISLAWA SZYMBORSKA

lunes, 5 de julio de 2010

La cabeza, de Juan Carlos Mestre

LA CABEZA

Se me ha ido la cabeza
No soy el primero ni el último a quien de repente se le va la cabeza
Un día te levantas y no hay nadie sobre los hombros

La mayoría se aburren y marchan sin despedirse
No vuelven a acordarse de sus antiguos dueños
Las que regresan lo hacen a menudo desengañadas
Miran para otro lado como si aquí no hubiese pasado nada

Las oficinas de objetos perdidos están repletas de cabezas como la mía
Las guardan un tiempo, luego no se sabe qué hacen con ellas

No las iban a dejar allí para siempre

JUAN CARLOS MESTRE

jueves, 1 de julio de 2010

Troncos cortados, de Leire Bilbao

TRONCOS CORTADOS
El coche en el alquitrán de la carretera
voy detrás de un camión
lleva troncos cortados
como si se alzaran los cercenados dedos
uno encima de otro.
Y yo anhelo tu mano.
Al anhelar tu mano
he movido la mía al asiento contiguo
para que reposara como era costumbre en tus rodillas.
Y al tocar el vacío de tus huesos
he sentido los hachazos
de los trabajadores del bosque.
Mis dedos que no se unieron a los tuyos
marchan en el camión.
Y ahora ya no sé
cómo te volveré a tocar.
LEIRE BILBAO

miércoles, 30 de junio de 2010

Un momento de felicidad, de Rumi

UN MOMENTO DE FELICIDAD

Un momento de felicidad,
tú y yo sentados en la varanda,
aparentemente dos, pero uno en alma, tú y yo.
sentimos el Agua de Vida que fluye aquí,
tú y yo, con la belleza del jardín
y el canto de las aves.
Las estrellas nos mirarán,
y les mostraremos
lo que es ser una fina luna creciente.
Tú y yo fuera de nosotros mismos, estaremos juntos,
indiferentes a conjeturas inútiles, tú y yo.
Los papagayos del paraíso harán el azúcar crujir
mientras reímos juntos tú yo.
de una forma en este mundo,
y de otra en una dulce tierra sin tiempo.

RUMI

martes, 29 de junio de 2010

Las Fiestas, de Santiago Espel

LAS FIESTAS
Y después estaban aquellas otras bacanales,
que por decirlo de algún modo eran la gloria;
los primeros escarceos donde mojamos
los sexos apretados al pantalón, con el vaso
de gaseosa en raro equilibrio y la mirada
perdida al fondo, en las 13 velas de la torta;
de esas fiestas se volvía cambiado, es decir
atravesado ya por una inquietud y sospecha
de lo que sería empezar a pensar un nombre
y repetirlo en silencio, hasta dejarlo sin aire;
se volvía como de una batalla, sin las bajas
muy claras y con el sabor difuso de la victoria;
en esas fiestas se empezaba también a lidiar
con el fracaso, con el miedo a ser rechazado;
y así y todo las llamábamos fiestas, un coliseo
al que entrábamos por la puerta grande,
con la camisa planchada y la raya prolija,
sin saber cómo ni cuándo iríamos a salir,
ya otros, distintos, con las palmas de las manos
transpiradas y la camisa afuera del pantalón;
adrenalina, eso, eso que corría por nosotros
sin saber qué era ni cómo se llamaba,
un temblor violento y frío que daba calor
y cerraba la garganta cuando sacábamos a bailar
a ese nombre que repetiríamos en silencio
hasta vaciarlo de sentido, de noche, ya en la cama;
quedan de aquellas bacanales cierta potencia,
una electricidad que no se repetiría nunca más
y el flamante desinterés por amuletos de la infancia
que le habían dado sentido rotundo al mundo;
a veces, no es imposible, un leve roce,
una palabra dicha en la oscuridad al oído, un beso,
nos devuelve a eso que llamamos adrenalina
eso que corre por nosotros sin saber bien qué es,
ni cuándo ni por qué viene,
ni cuándo ni por qué se va.
SANTIAGO ESPEL

viernes, 25 de junio de 2010

Mesopotamia, de Raymond Carver

MESOPOTAMIA

Al despertar antes de la salida del sol en una casa que no es la mía,
oigo una radio en la cocina.
Jirones de niebla al otro lado de la ventana mientras
una voz de mujer da las noticias y luego el tiempo.
Lo escucho junto con el sonido de la carne
cuando entra en contacto con la mantequilla en la sartén.
Sigo escuchando un poco más, medio dormido. Es parecido,
pero no es igual, a cuando de niño me quedaba en la cama
a oscuras, oyendo llorar a una mujer
y una voz de hombre se alzaba enfadada, o desesperada,
mientras sonaba la radio todo el rato. En vez de eso,
lo que oigo esta mañana es preguntar al hombre de la casa:
"¿cuántos veranos me quedan?
A ver, respóndeme a eso". No hay respuesta de la mujer
o, al menos, no la oigo. Pero ¿qué podría responder
a semejante pregunta? Al momento,
oigo la voz de él hablando de alguien que me parece
que ya se ha muerto: "aquel hombre podía decir
'!Oh, Mesopotamia!'
y conseguir que la gente se partiera de risa".
Me levanto rápido de la cama y me pongo los pantalones.
Suficiente luz en el cuarto para que, por fin, pueda ver
dónde estoy. Soy un hombre adulto, al fin y al cabo,
y esas personas son mis amigos. No les
está yendo bien en este preciso momento. O
les va mejor que nunca porque se han levantado temprano y hablan
sobre cosas importantes,
como la muerte y Mesopotamia. Sea como sea,
me siento impulsado hacia la cocina.
Cosas misteriosas e importantes
están ocurriendo allí esta mañana.

RAYMOND CARVER

miércoles, 23 de junio de 2010

Una maldición al demonio, de Jack Kerouac

UNA MALDICIÓN AL DEMONIO
Lucifer Sansfoi
        Lacayo Sansfoi
Rito judío Perdieu
        I. B. Perdie
                 Billy Perdy
Desenrrollaré tus
        intestinos desde Durham
                 a Dover
                 y los enterraré
                 en Clover-
Tus salmos te los he
        grabado
        en los dientes-
Tus victorias
desvanecidas-
Estás enjaulado bajo
la falda de una mujer
        de piedra-
Ciega mujer de piedra
sin intestinos
y sólo con una balanza-
Que tus pensamientos & cartas
entre cervezas vayan a
        una Beth (tumba, en gaélico)
Que tus filosofías
te broten de la nariz
de nuevo-
Que tus secretos
y ensayos sean colgados
        en salas de baile
de puñal
        a puñal
Que tu réquiem
final sea con
        martillos-
Que tu secreto
esencial quede enroscado
        a botones de oro
        & agonizando
Que tu guía para 32
ciudades europeas
quede cubierta de costras en Isaías
-que tu barba roja
algo snob desaparezca entre
ruinas de dolmen
de las ediciones
de Blake-
Que tus santos y
consuelos sean arrebatados
-un manual
enrollado en una
        urna-
Y tu padre
        y tu madre se manchen
        al pensar en ti
        el inagotable nunca engendrado
                 cosechador de gusanos
-tú yaciendo
allí, tú
reina por un
día, esperando
que las "brumas
del pantano"
se echen sobre ti
Que tu dulce belleza
sea descubierta por el Innombrable
en su escondite
        sésamo untuoso
sale de ti
de la ausencia
de salida,
tendón, todo
lo demás-
Temblorosa jerga
cementerio ¡Uuh!
        Que el hospital
que te entierre
        sea Baal,
        el enterrador
        Yorrick
& el que te eche la tierra encima
        un mulero-
Que tu perfil
        en otro tiempo
                 como el de la Garbo,
se confunda con la tierra-
anguilas de un
        fiordo
        infernal-
Y que tu tímida
        voz sea
        estrangulada
        por el polvo
                 para siempre.
Que las nubes de la
        promesa de Noé
        se licuen en pena
        sobre ti-
Que tiza roja
        sea tu centro
& quedes unido a cuellos
        de cerdos, verracos,
        estafadores y ladrones
        & ardas con
        Stalin, Hitler
        & los demás-
Que te muerdas
el labio    para que
        no puedas
        reunirte con Dios
                 o
        Que me pegue un editor
                 -amén
El limosnero,
        su taza no tiene
        fondo,
ni yo
        un límite.
Demonio, vuelve
        a las cavernas bermejas.
JACK KEROUAC

martes, 22 de junio de 2010

Busca en tu interior, de Jorge Barco

BUSCA EN TU INTERIOR

Busca en tu interior y sin que nadie se entere
cuéntales cosas que ya conocen,
como que una vez saltaste por la ventana
cuando entró en la habitación su novio.
Diles cosas que hayan hecho y que hayas hecho.
Así te leerán, porque sin darse cuenta
se estarán leyendo a sí mismos.

JORGE BARCO

jueves, 17 de junio de 2010

Parábolas, de Antonio Machado

PARÁBOLAS


I

Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía...
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!

II

Sobre la limpia arena, en el tartesio llano
por donde acaba España y sigue el mar,
hay dos hombres que apoyan la cabeza en la mano;
uno duerme, y el otro parece meditar.
El uno, en la mañana de tibia primavera,
junto a la mar tranquila,
ha puesto entre sus ojos y el mar que reverbera,
los párpados, que borran el mar en la pupila.
Y se ha dormido, y sueña con el pastor Proteo,
que sabe los rebaños del marino guardar;
y sueña que le llaman las hijas de Nereo,
y ha oído a los caballos de Poseidón hablar.
El otro mira al agua. Su pensamiento flota:
hijo del mar, navega ¿o se pone a volar?
Su pensamiento tiene un vuelo de gaviota,
que ha visto un pez de plata en el agua saltar.
Y piensa: "Es esta vida una ilusión marina
de un pescador que un día ya no puede pescar."
El soñador ha visto que el mar se le ilumina,
y sueña que es la muerte una ilusión del mar.

III

Érase de un marinero
que hizo un jardín junto al mar,
y se metió a jardinero.
Estaba el jardín en flor,
y el jardinero se fue
por esos mares de Dios.

IV

Sabe esperar, aguarda que la marea fluya
¿así en la costa un barco? sin que al partir te inquiete.
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
porque la vida es larga y el arte es un juguete.
Y si la vida es corta
y no llega la mar a tu galera,
aguarda sin partir y siempre espera,
que el arte es largo y, además, no importa.

V

Dios no es el mar, está en el mar, riela
como luna en el agua, o aparece
como una blanca vela;
en el mar se despierta o se adormece.
Creó la mar, y nace
de la mar cual la nube y la tormenta;
es el Criador y la criatura lo hace;
su aliento es alma, y por el alma alienta.
Yo he de hacerte, mi Dios, cual tú me hiciste,
y para darte el alma que me diste
en mí te he de crear. Que el puro río
de caridad que fluye eternamente,
fluya en mi corazón. ¡Seca, Dios mío,
de una fe sin amor la turbia fuente!

VI

El Dios que todos llevamos,
el Dios que todos hacemos,
el Dios que todos buscamos
y que nunca encontraremos.
Tres dioses o tres personas
del solo Dios verdadero.

VII

Dice la razón: Busquemos
la verdad.
Y el corazón: Vanidad.
La verdad ya la tenemos.
La razón: ¡Ay, quién alcanza
la verdad!
El corazón: Vanidad.
La verdad es la esperanza.
Dice la razón: Tú mientes.
Y contesta el corazón:
Quien miente eres tú, razón.
que dices lo que no sientes.
La razón: Jamás podremos
entendernos, corazón.
El corazón: Lo veremos.

VIII

Cabeza meditadora,
¡qué lejos se oye el zumbido
de la abeja libadora!
Echaste un velo de sombra
sobre el bello mundo y vas
creyendo ver, porque mides
la sombra con un compás.
Mientras la abeja fabrica,
melifica,
con jugo de campo y sol,
yo voy echando verdades
que nada son, vanidades
al fondo de mi crisol.
De la mar al percepto,
del percepto al concepto,
del concepto a la idea
¡oh, la linda tarea!,
de la idea a la mar,
¡Y otra vez a empezar!

ANTONIO MACHADO

miércoles, 16 de junio de 2010

Que..., de Ana Rodríguez Callealta

QUE MIS PALABRAS MUERAN A FALTA DE TIEMPO,

mis arrebatos tercos,
mi locura.
Que nunca vuelva a sentir frío.
Que no existas o yo no me invente
que los sueños no tengan materia
ni la vida sangre
ni la muerte latidos.
Que el mundo se reduzca al fin a un subjuntivo:
imperfecto
simple
activo.

ANA RODRÍGUEZ CALLEALTA

martes, 15 de junio de 2010

Dulce luz, de Raymond Carver

DULCE LUZ

Tras el invierno, torpe y afligido,
florecí con la primavera. Una dulce luz

me colmó el pecho. Sacaba
una silla. Me sentaba durante horas frente al mar.

Escuchaba las balizas y aprendí
a expresar la diferencia entre una campana

y el sonido de una campana. Quería
todo lo que estaba a mi lado. Incluso quería

dejar de ser una persona. Y lo logré.
Sé que lo hice (ella me trajo de vuelta).

Recuerdo aquella mañana en que cerré la caja
de la memoria y giré la llave.

Cerrada para siempre.
Nadie sabe lo que me ocurrió

aquí fuera, mar. Sólo tú y yo lo sabemos.
Por la noche, las nubes cubrieron la luna.

Por la mañana ya se habían ido. ¿Y aquella dulce luz
que dije antes? También se había ido.


RAYMOND CARVER

miércoles, 9 de junio de 2010

Aullido, de Allen Ginsberg

AULLIDO (I)
He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la
locura, famélicos, histéricos, desnudos,
arrastrándose de madrugada por las calles de los negros en busca de un
colérico picotazo,
pasotas de cabeza de ángel consumiéndose por la primigenia conexión
celestial con la estrellada dinamo de la maquinaria de la noche,
que, encarnación de la pobreza envuelta en harapos, drogados y con
vacías miradas, velaban fumando en la sobrenatural oscuridad de los
pisos de agua fría flotando sobre las crestas de la ciudad en
contemplación del jazz,
que desnudaron sus cerebros ante el Cielo bajo el El y vieron
tambalearse iluminados ángeles mahometanos sobre los tejados de las
casas de alquiler,
que atravesaron las universidades con radiantes ojos tranquilos,
alucinando Arkansas y tragedias de luz-Blake entre los escolásticos de
la guerra,
que fueron expulsados de las academias por dementes & por publicar
odas obscenas sobre las ventanas de la calavera,
que se acurrucaban amedrentados en ropa interior en habitaciones sin
afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando el sonido del
Terror a través de la pared,
que fueron aferrados por sus barbas púbicas al regresar por Laredo a
Nueva York con un cinturón de marihuana,
que devoraron fuego en hoteluchos o bebieron trementina en Paradise
Alley, muerte, o hacían sufrir a sus torsos los tormentos del
purgatorio noche tras noche por medio de sueños, drogas, pesadillas de
la consciencia, alcohol y verga y juergas continuas,
incomparables callejones sin salida de trémula nube y relámpago en la
mente abalanzándose hacia los polos de Canadá & Paterson, iluminando
todo el inmóvil mundo del intertiempo,
solideces de salones en Peyote, albas de cementerio de árbol verde en
el patio de detrás, borrachera de vino sobre los tejados, barrios de
escaparates de locuras automovilísticas en marihuana parpadeo de neón
luz de tráfico, vibraciones de sol y luna y árbol en los rugientes
atardeceres de invierno en Brooklyn, desvarios de lata de basura y
bondadosa soberana luz de la mente,
que se encadenaron a los ferrocarriles subterráneos para el
interminable trayecto entre Battery y el sagrado Bronx colgados en
benzedrina hasta que el ruido de ruedas y niños les hacía caer
temblorosos, con la boca como un erial y bataneados, yermos
mentalmente, despojados de toda brillantez bajo la lúgubre luz de
zoológico,
que se sumergían la noche entera en la submarina luz de Bickford's,
salían flotando y desgranaban la tarde de cerveza rancia en el
desolado Fugazzi's, escuchando el estallido del apocalipsis en el
jukebox de hidrógeno,
que hablaban sin interrupción durante setenta horas del parque al
apartamento al bar a Bellevue al museo al Puente de Brooklyn,
un perdido batallón de conversadores platónicos saltando las
barandillas terminales de las escaleras contra incendios, desde las
ventanas, desde el Empire State, desde la Luna,
desbarrando gritando vomitando susurrando hechos y recuerdos y
anécdotas y excitaciones oculares y conmociones de hospitales y
cárceles y guerras,
intelectos enteros vomitados en deposición integral durante siete días
con sus noches con ojos brillantes, carnaza para la sinagoga arrojada
sobre el pavimento,
que se desvanecieron en la nada de la Nueva Jersey Zen dejando un
rastro de ambiguas postales dibujadas del Ayuntamiento de Atlantic
City,
sufriendo sudores orientales y crujidos de hueso tangerinos y migrañas
de la China bajo el síndrome de abstinencia en la escuálida habitación
amueblada de Newark,
que vagaban sin tino a media noche en el cercado de los ferrocarriles
preguntándose dónde ir, y partían, sin dejar atrás corazones
destrozados,
que encendían cigarrillos en furgones furgones furgones que
traqueteaban a través de la nieve hacia solitarias granjas en la
abuela noche,
que estudiaban a Plotino Poe S. Juan de la Cruz telepatía y la kabala
bop porque el cosmos vibraba instintivamente a sus pies en Kansas,
que se lo hacían de solitarios por las calles de Idaho en busca de
ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios,
que pensaron que tan sólo estaban locos cuando Baltimore refulgió en
sobrenatural éxtasis,
que entraban a saco en limusinas con el Chino de Oklahoma impulsados
por la lluvia de invierno de farola de medianoche de pueblo,
que vagaban perezosos hambrientos y solos a través de Houston en busca
de jazz o de sexo o de sopa, y siguieron al deslumbrante Español para
conversar acerca de América y la Eternidad, desesperanzadora tarea, y
así embarcaron rumbo a Africa,
que desaparecieron en los volcanes de Méjico dejando tras de ellos tan
sólo la sombra de sus vaqueros y la lava y la ceniza de la poesía
esparcida en la chimenea que es Chicago,
que reaparecieron en la Costa Oeste investigando al F.B.I. con barba y
en pantalones cortos con grandes ojos pacifistas eróticos con su piel
morena distribuyendo incomprensibles panfletos,
que se quemaban los brazos con cigarrillos en protesta por la
narcótica neblina de tabaco del capitalismo,
que distribuían panfletos Supercomunistas en la Plaza de la Unión
sollozando y desnudándose mientras las sirenas de Los Alamos les
perseguían con sus aullidos, y aullaban por la calle Wall, y el ferry
de Staten Island aullaba tambien,
que se derrumbaban sollozando en blancos gimnasios desnudos y trémulos
ante la maquinaria de otros esqueletos,
que mordían a los detectives en el cuello y chillaban con deleite en
coches de la policía por no haber cometido más crimen que su
espontánea y salvaje pederastia e intoxicación,
que aullaban de hinojos en el metro y se veían arrastrados de los
tejados enarbolando genitales y manuscritos,
que permitían que los virtuosos motoristas les dieran por culo, y
gritaban de gozo,
que mamaban y fueron mamados por esos serafines humanos, los
marineros, caricias de amor Atlántico y Caribeño,
que follaban por la mañana por las tardes en las rosaledas y el césped
de los parques públicos y los cementerios dispersando su semen
libremente a quien quisiera viniera quien viniera,
que hipaban interminablemente intentando forzar una risita pero
acabaron sollozando tras una partición de unos Baños Turcos cuando el
rubio desnudo ángel apareció para atravesarles con una espada,
que perdieron sus efebos a manos de las tres viejas arpías del destino
la arpía tuerta del dólar heterosexual, la arpía tuerta que guiña el
ojo desde el interior del útero y la arpía tuerta que se limita a
sentarse sobre su culo y cortar las áureas hebras intelectuales del
telar del artesano,
que copulaban extáticos e insaciados con una botella de cerveza un
amante un paquete de cigarrillos una vela y caían de la cama y
continuaban por el suelo pasillo adelante y terminaban desmayándose
contra la pared con una visión del coño supremo y la eyaculación
eludiendo el último hálito de la consciencia
que endulzaron los coños de un millón de muchachas que se estremecían
en el crepúsculo, y al alba se encontraban con los ojos enrojecidos,
pero dispuestos a endulzarle el coño a la aurora, exhibiendo
relámpagos de culo bajo los graneros y desnudos en el lago,
que salían de putas por Colorado en miríadas de coches robados para
una noche, N.C., héroe secreto de estos poemas, follador y Adonis de
Denver - regocijémonos en el recuerdo de sus innumeras jodiendas de
muchachas en solares vacíos & en patios traseros de restaurantes, en
rechinantes filas de cines, en las cimas de las montañas en cuevas o
con enjutas camareras en familiares alzamientos de solitarias enaguas
a un lado de la carretera & especialmente de sus secretos solipsismos
en los servicios de las gasolineras, & también en las callejuelas de
la ciudad natal,
que se desvanecían en vastas y sórdidas películas, eran desplazados en
sueños, despertaban en un súbito Manhattan, y salían a duras penas de
los sótanos con resaca de despiadado Tokay y horrores de sueños de
hierro de la Tercera Avenida & iban tambaleándose hacia las
oficinas de desempleo,
que caminaban toda la noche con los zapatos llenos de sangre sobre los
muelles convertidos en bancos de nieve esperando que una puerta en el
East River se abriera a una habitación llena de vaporoso calor y opio,
que crearon grandes dramas suicidas sobre los farallones de
apartamentos del Hudson bajo el foco azul de tiempo de guerra de la
luna & serán ceñidas sus cabezas con laurel en el olvido,
que comieron el estofado de cordero de la imaginación o digirieron el
cangrejo en el cenagoso lecho de los ríos del Bowery,
que lloraban ante el encanto de las calles con sus carritos llenos de
cebollas y mala música,
que se sentaban sobre cajas inspirando la oscuridad bajo el puente, y
se levantaban para construir clavicordios en sus áticos,
que tosían en el sexto piso de Harlem coronados de llamas bajo el
cielo tubercular rodeados de cajas de naranjas llenas de teología,
que garrapateaban todas las noches balanceándose y rodando sobre
elevados encantamientos que en la amarilla mañana eran estrofas de
desatinos,
que cocinaban animales podridos pulmón corazón patas rabo borsht &
tortillas soñando con el puro reino vegetal,
que se arrojaban de cabeza bajo camiones de carne en busca de un huevo,
que tiraron sus relojes desde el tejado para emitir su voto por una
Eternidad fuera del Tiempo, & cayeron despertadores sobre sus cabezas
día tras día durante toda una década,
que se cortaron sin éxito las muñecas tres veces consecutivas
abandonaron y se vieron obligados a abrir tiendas de antigüedades
donde pensaron que se estaban volviendo viejos y se echaron a llorar,
que fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en
Madison Avenue entre salvas de plúmbeos versos & el enlatado estruendo
de los férreos regimientos de la moda & los chillidos de los maricas
de la publicidad & el gas mostaza de siniestros editores inteligentes,
o fueron atropellados por los ebrios taxis de la Realidad Absoluta,
que saltaron desde el Puente de Brooklyn esto sucedió de hecho y se
alejaron caminando desconocidos y olvidados penetrando en el
aturdimiento fantasmal de las callejuelas de sopa & coches de bomberos
del Barrio Chino, ni siquiera una cerveza gratis,
que cantaban desesperados desde sus ventanas, se caían por la
ventanilla del metro, se arrojaban al mugriento Passaic, se
abalanzaban sobre los negros, lloraban por toda la calle, bailaban
sobre vasos de vino rotos con los pies descalzos estrellaban discos de
nostálgico jazz europeo alemán de los años 30 acababan el whisky y
vomitaban gimiendo en el ensangrentado vater, con gemidos y el
estruendo de colosales silbatos de vapor en los oídos,
que se lanzaban a tumba abierta por las autopistas del pasado viajando
a los puestos de observación, Gólgota de soledad carcelaria de coches
preparados de cada uno de ellos o encarnación de jazz de Birmingham,
que conducían campo a través durante setenta y dos horas para
averiguar si yo había tenido una visión o tú habías tenido una visión
para conocer la Eternidad,
que viajaban a Denver, que morían en Denver, que regresaron a Denver &
esperaron en vano, que velaron a Denver & cavilaron & se asolaron en
Denver y finalmente lo abandonaron para averiguar el Tiempo, & ahora
Denver siente añoranza por sus héroes,
que se postraban de hinojos en desesperanzadas catedrales rezando por
su mutua salvación y por la luz y los pechos, hasta que el alma
iluminó su cabello durante un segundo,
que se estrellaron a través de sus mentes en la cárcel esperando a
imposibles criminales de áureas cabezas y el encanto de la realidad en
sus corazones que cantaran dulces blues a Alcatraz,
que se retiraron a México para cultivar un hábito, o a Rocky Mount al
tierno Buda, o a Tánger en busca de muchachos o a la Southern Pacific
a por la negra locomotora o a Harvard en busca de Narciso a Woodlawn a
la guirnalda de margaritas o la tumba,
que exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo &
se quedaron colgados con su locura & y sus manos & un jurado indeciso,
que arrojaban ensalada de patatas a los conferenciantes de la CCNY
sobre el Dadaísmo y subsiguientemente se presentaban sobre los
escalones de granito del manicomio con las cabezas afeitadas y un
arlequinesco discurso sobre el suicidio, exigiendo una lobotomía al
instante,
y recibieron a cambio el concreto vacío de la insulina el metrasol la
electricidad la hidroterapia la psicoterapia, la terapia ocupacional
pingpong amnesia,
que en desolada protesta se limitaron a volcar una única simbólica
mesa de pingpong, descansando brevemente en la catatonia,
regresando años más tarde calvos de verdad a excepción de una peluca
de sangre, y lágrimas y dedos, a la visible condenación del demente de
los pabellones de las ciudades de locos del Este,
los fétidos salones de Pilgrim State, Rockland y Greystone, disputando
con los ecos del alma, balanceándose y rodando en los bancos de
soledad de medianoche reinos-dolmen del amor, el sueño de la vida una
pesadilla, los cuerpos convertidos en piedra pesada como la luna,
(al fin la madre) y arrojado el último libro fantástico por la ventana
del piso de alquiler y cerrada la última puerta a las 4 a.m. y
estrellado el último teléfono contra la pared a modo de respuesta y
despojada la última habitación amueblada hasta de la última partícula
de mobiliario mental, un papel amarillo se erguía retorcido sobre un
colgador de alambre en el armario, e incluso eso imaginario, tan sólo
una esperanzada pizca de alucinación
ah, Carl, no estaré a salvo mientras no estés a salvo, y ahora estás
realmente sumergido en la absoluta sopa animal del tiempo
y quién por lo tanto corrió a través de las heladas calles obsesionado
por una súbita inspiración acerca de la alquimia de la utilización de
la elipse el catálogo, la medida & el plano vibratorio,
quién soñó y realizó vacíos encarnados en el Tiempo & el Espacio a
través de imágenes yuxtapuestas, y atrapó al arcángel del alma entre 2
imágenes visuales y unió los verbos elementales y puso al nombre y
pincelada de la consciencia a brincar juntos con sensación de Pater
Omnipotens Aeterna Deus
para recrear la sintaxis y la métrica de la pobre prosa humana y
quedar ante ti mudo e inteligente y tembloroso de vergüenza, rechazado
y no obstante confesando el alma para conformarse al ritmo del
pensamiento en su desnuda e inconmensurable cabeza,
el loco vagabundo y el ángel laten en el Tiempo, desconocidos y no
obstante registrando aquí lo que podría quedar por decir en el tiempo
después de la muerte,
y se alzó reencarnado en las fantasmales vestiduras del jazz en la
áurea sombra de las trompas de la banda y sopló el sufrimiento por
amor del desnudo cerebro de América convirtiéndolo en un grito de
saxofón eli eli lamma lamma sabacthani que hizo estremecerse a las
ciudades hasta la última radio
con el corazón absoluto del poema de la vida sanguinariamente
desgarrado de su propio cuerpo, comestible durante mil años.
ALLEN GINSBERG

martes, 8 de junio de 2010

Sensación, de Rimbaud

SENSACIÓN

Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano,
herido por el trigo, a pisar la pradera;
soñador, sentiré su frescor en mis plantas
y dejaré que el viento me bañe la cabeza.

Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos:
pero el amor sin límites me crecerá en el alma.
Me iré lejos, dichoso, como con una chica,
por los campos , tan lejos como el gitano vaga.

ARTUR RIMBAUD

martes, 1 de junio de 2010

Hormigas, de Renato Rezende

HORMIGAS

Tal vez esto ayude a comprender el Destino
o la Gracia:
en un patio de mármol, dos hormigas
intentan escalar una pilastra.
Pero no lo consiguen.
Una desiste.
La otra prosigue,
insiste.
Hasta que yo
agarro esa hormiga con la mano
y la coloco una palma más arriba del suelo. 

RENATO REZENDE

jueves, 27 de mayo de 2010

Quiero una vida..., de Boris Vian

QUIERO UNA VIDA EN FORMA DE ESPINA

En un plato azul
Quiero una vida en forma de cosa
En el fondo de un solo cacharro
Quiero una vida en forma de arena en las manos
En forma de pan verde o de colmena
En forma de chancleta blanda
En forma de cantinela
De deshollinador o de lila
De tierra llena de guijarros
De peluquero salvaje o de edredón loco
Quiero una vida en forma de ti
Y la tengo, pero aún no me basta
No estoy nunca contento.

BORIS VIAN

lunes, 24 de mayo de 2010

Hokusai, de Anne Carson

HOKUSAI
La ira es un cerrojo amargo.
Pero puedes hacerlo girar.
Hokusai a los ochenta y tres años
dijo,
Hora de hacer mis leones.
Cada mañana
hasta su muerte
219 días más tarde
hizo
un león.
Ráfagas de viento soplaban del noroeste.
Los leones se mecían
y saltaban
desde las crestas
de los pinos
sobre
el sendero nevado
o se estrellaban
juntos
contra su choza,
lacerando los astros
con blancas garras
mientras caían.
Sigo dibujando
a la espera
de un día apacible,
decía Hokusai
mientras los leones pasaban en tropel.
ANNE CARSON

miércoles, 19 de mayo de 2010

Ab Ovo, de Joseph Brodsky

AD OVO

Debería existir algún idioma
que redujera la palabra "huevo"
a una simple O. El italiano,
naturalmente, es el que más se acerca,
con sus uova. Por eso es que Alighieri
lo creía el alimento más nutricio,
afición compartida con sopranos
y tenores, de torsos como peras
que encarnan, a la postre, la palabra
"ópera". Y eso mismo se podría
decir de los románticos genuinos,
a saber, los poetas alemanes,
que empiezan cada verso de la misma
manera en que se empieza un desayuno;
o de los matemáticos, que se hacen
los gallitos también, mientras empollan
la regularidad del infinito,
cuyos inmaculados ceros nunca
jamás van a romper el cascarón.

JOSEPH BRODSKY

lunes, 10 de mayo de 2010

Versos Sencillos, de José Martí

VERSOS SENCILLOS

VII

Para Aragón, en España
Tengo yo en mi corazón
Un lugar todo Aragón,
Franco, fiero, fiel, sin saña.

Si quiere un tonto saber
Por qué lo tengo, le digo
Que allí tuve un buen amigo,
Que allí quise a una mujer.

Allá, en la vega florida
La de la heroica defensa
Por mantener lo que piensa
Juega la gente la vida.

Y si un alcalde lo aprieta
O lo enoja un rey cazurro,
Calza la manta el baturro
Y muere con su escopeta.

Quiero a la tierra amarilla
Que baña el Ebro lodoso:
Quiero el Pilar azuloso
De Lanuza y de Padilla.

Estimo a quien de un revés
Echa por tierra a un tirano:
Lo estimo, si es un cubano;
Lo estimo, si aragonés.

Amo los patios sombríos
Con escaleras bordadas;
Amo las naves calladas
Y los conventos vacíos.

Amo la tierra florida,
Musulmana o española,
Donde rompió su corola
La poca flor de mi vida.

JOSÉ MARTÍ

sábado, 8 de mayo de 2010

Canción, de Nicolás Guillén

CANCIÓN

¡De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera !
(Yo, muriendo.)

Y de que modo sutil
me derramó en la camisa
todas las flores de abril

¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
(No soy tanto.)

En cambio, ¡Qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!

De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera
(Yo, muriendo.)

NICOLÁS GUILLÉN

jueves, 6 de mayo de 2010

Libertad bajo palabra, de Octavio Paz

LIBERTAD BAJO PALABRA

Allá, donde terminan las fronteras, los caminos se borran. Donde empieza el silencio. Avanzo lentamente y pueblo la noche de estrellas, de palabras, de la respiración de un agua remota que me espera donde comienza el alba.

Invento la víspera, la noche, el día siguiente que se levanta en su lecho de piedra y recorre con ojos límpidos un mundo penosamente soñado. Sostengo al árbol, a la nube, a la roca, al mar, presentimiento de dicha, invenciones que desfallecen y vacilan frente a la luz que disgrega.

Y luego la sierra árida, el caserío de adobe, la minuciosa realidad de un charco y un pirú estólido, de unos niños idiotas que me apedrean, de un pueblo rencoroso que me señala. Invento el terror, la esperanza, el mediodía -- padre de los delirios solares, de las falacias espejeantes, de las mujeres que castran a sus amantes de una hora.

Invento la quemadura y el aullido, la masturbación en las letrinas, las visiones en el muladar, la prisión, el piojo y el chancro, la pelea por la sopa, la delación, los animales viscosos, los contactos innobles, los interrogatorios nocturnos, el examen de conciencia, el juez, la víctima, el testigo. Tú eres esos tres. ¿A quién apelar ahora y con qué argucias destruir al que te acusa? Inútiles los memoriales, los ayes y los alegatos. Inútil tocar a puertas condenadas. No hay puertas, hay espejos. Inútil cerrar los ojos o volver entre los hombres: esta lucidez ya no me abandona. Romperé los espejos, haré trizas mi imagen, que cada mañana rehace piadosamente mi cómplice, mi delator. La soledad de la conciencia y la conciencia de la soledad, el día a pan y agua, la noche sin agua. Sequía, campo arrasado por un sol sin párpados, ojo atroz, oh conciencia, presente puro donde pasado y porvenir arden sin fulgor ni esperanza. Todo desemboca en esta eternidad que no desemboca.

Allá, donde los caminos se borran, donde acaba el silencio, invento la desesperación, la mente que me concibe, la mano que me dibuja, el ojo que me descubre. Invento al amigo que me inventa, mi semejante; y a la mujer, mi contrario: torre que corono de banderas, muralla que escalan mis espumas, ciudad devastada que renace lentamente bajo la dominación de mis ojos.

Contra el silencio y el bullicio invento la Palabra, libertad que se inventa y me inventa cada día.

OCTAVIO PAZ

lunes, 3 de mayo de 2010

A un olmo seco, de Antonio Machado

A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hacia la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

ANTONIO MACHADO

viernes, 30 de abril de 2010

Desnuda, de Carmen Garrido

DESNUDA

"Entonces a mí qué me queda.
Debo preguntarme en silencio.
Y sin escribir y sin dormir."

Uno más, Boris Vian


Te extraño inmensamente
si pudiera abarcarte con mis brazos, sin que las manos
__nunca se tocaran
entonces, sería como cuando hueles los libros de papel de
__seda
entonces, sería como cuando llegan los primeros fríos y yo
__sueño con El pequeño vals vienés, mientras me estremezco
entonces, sería como el primer bocado de chocolate blanco,
__laxo, que cae sobre la tacita de Sèvres
si pudiera abarcarte con mis brazos, sería la Ternura.

te extraño inmensamente
__a pesar de que mis ojos son tan grandes como tú los soñaste
__a pesar de que alguien toca lieder en mi honor
__a pesar de que la pluma rasga hojas con firmeza
__y los medallones se anudan certeros en mi nuca.

te extraño inmensamente
beso cada parte del aire en que no estás,
de los trigos que no ves,
me deleito con las risas que tú darías al viento,
acabo cansada entre las piernas que tú mimaste.

te extraño inmensamente
esa palabra que te queda por decir
__a ésa la extraño, sobre todo
aquel verbo lejano que yo desconozco tanto, aquella
__leyenda de furias que tú tienes que contar
hay tantas notas de música sin leer...

un día se acabarán las margaritas blancas
entonces, cuando otros me extrañen inmensamente,
__las dos nos perderemos en nuestros silencios
__y mis manos, por fin, abarcarán tu Ternura, toda ella.

CARMEN GARRIDO ORTIZ

jueves, 29 de abril de 2010

El camino del santuario, de Namdeo Dasal

EL CAMINO DEL SANTUARIO

Yo nací cuando el sol desfalleció
y lentamente se extinguió
en el abrazo de la noche.
Yo nací en un atajo,
en un andrajo.

Fui huérfano el día mismo en que nací.
Con Dios se fue la que me dio el ser.
Estaba cansado del fantasma
que en el atajo me acechaba.
Casi toda mi vida la pasé
lavando la oscuridad de aquel sari.

Me crié como si se me hubiera fundido un fusible.
Comí excrementos y crecí.
Dadme cinco paise, dadme cinco paise
y coged cinco blasfemias a cambio.
Yo voy camino del santuario.

NAMDEO DASAL

lunes, 26 de abril de 2010

Atardecer..., de Ángel Paniagua

ATARDECER CON WALLACE STEVENS

Mirar por la ventana es sólo uno
de los actos posibles en esta tarde muerta.
Mirar con anodina indiferencia
a los niños que juegan en la plaza,
a sus madres sentadas en los bancos
o fumando de pie, junto al marido,
todavía -las siete- con las gafas de sol.

Una sola pobreza es suficiente
para entender las otras. Una sola
canción puede arrancar distintas lágrimas,
dependiendo del grado de tristeza
-o de conformidad con la tristeza-
de quien la escucha. Una sola vida
podría contener todas las vidas.

Un poema difícilmente puede
contener sentimientos imposibles
de encontrar en cualquiera, ni agotarlos:
un poema es un gesto que todos han escrito
cuando uno lo copia en el papel,
un fragmento de vida en que el poeta,
hablando de sí mismo, habla de todos.

ÁNGEL PANIAGUA

jueves, 22 de abril de 2010

Pongo mi mano..., de Chema Vega

PONGO MI MANO...

Pongo mi mano en el pecho;
el corazón late; es hermoso.
Es como estar embarazado,
como tener un hijo dentro.
Soy padre de un corazón.

CHEMA VEGA

miércoles, 21 de abril de 2010

La Primavera es..., de Cummings

LA PRIMAVERA ES...

La Primavera es como una quizás mano
(que viene cuidadosamente
de la Nada)arreglando
una ventana,en la que la gente mira(mientras
la gente observa
arreglando y cambiando poniendo
cuidadosamente allí una cosa
insólita y una cosa habitual aquí)y

cambiando todo cuidadosamente

la primavera es como una quizás
Mano en una ventana
(cuidadosamente hacia
y desde moviendo Nuevas
y Viejas cosas,mientras
la gente observa cuidadosamente
moviendo un quizás
pedazo de flor aquí poniendo
una pizca de aire allá)y

sin romper nada.

E. E. CUMMINGS

martes, 20 de abril de 2010

¡La hemos vuelto a hallar!..., de Rimbaud

¡LA HEMOS VUELTO A HALLAR!...

¡La hemos vuelto a hallar!
¿Qué?, la Eternidad.
Es la mar mezclada
con el sol.

Alma mía eterna,
cumple tu promesa
pese a la noche solitaria
y al día en fuego.

Pues tú te desprendes
de los asuntos humanos,
¡De los simples impulsos!
Vuelas según...

Nunca la esperanza,
no hay oriente.
Ciencia y paciencia.
El suplicio es seguro.

Ya no hay mañana,
brasas de satén,
vuestro ardor
es el deber.

¡La hemos vuelto a hallar!
-¿Qué?- -La Eternidad.
Es la mar mezclada
con el sol.

ARTHUR RIMBAUD

viernes, 16 de abril de 2010

Canto III, de Ezra Pound

CANTO III
(fragmento)

Yo me sentaba en las gradas de la Dogana
Porque las góndolas costaban mucho aquel año,
Y no estaban "esas niñas", sólo había una cara
Y el Buccentoro veinte yardas allá, aullando "Stretti",
Y los rayos de la iluminación cruzados, aquel año, en el Morosini
Y pavos reales en casa de Koré, o pudo haber habido.
............Dioses flotan en el aire azur,
Brillantes dioses y Toscanos, de vuelta antes que el rocío se derramara.
Luz: y la primera luz aun antes que cayera ningún rocío.
Paniscos, y salidas del roble, dríadas,
Y del manzano, mélidas,
Por todo el bosque, y las hojas están llenas de voces,
Suspirantes, y las nubes se doblan sobre el lago,
Y hay dioses sobre ellas,
Y en el agua, las bañistas de blancura almendrada,
El agua plata vidrea los erectos pezones,
............Como Poggio los observara,
Venas verdes en el turquesa,
O las gradas grises llevan hacia arriba bajo los cedros.

EZRA POUND

lunes, 12 de abril de 2010

Había un bar, de Domingo López

HABÍA UN BAR

Había un bar adonde iba
cuando sufría.
Entraba en una penumbra fresca,
olorosa a vino rancio,
a aceituna
y se sentaba en una mesa del fondo
como un perro exhausto
que se echa.
Desde ahí miraba el mundo
tras el cristal sucio
y bebía
en silencio como los tres
o cuatro asiduos que se reconocían
en aquella tasca sin nombre,
como apiadándose
unos de otros.
Luego
pasó el tiempo
y la vida le fue dejando
sin amparo
- otra ciudad, un empleo, un hijo,
las primeras muertes,
cuarenta años -
soportando el dolor
en su implacable interperie.
Ayer volvió
y encontró el callejón,
casi arrastrándose como entonces.
Peluquería Nuevo Look
leyó
con asombro y tristeza.
Y entró
y se dejó cortar el pelo escaso
mientras tragaba saliva
y se veía la cara en el espejo,
las arrugas,
la perenne mueca en la boca
y entonces supo
que aunque ya era tarde
para buscar refugio
ya no tendría definitivamente,
hasta el nicho final,
ningún sitio
donde esconderse.

DOMINGO LÓPEZ

jueves, 8 de abril de 2010

Ojos, de Giuss

OJOS

Ojos
.....Ojos
..........Ojos
...............Ojos
y una sonrisa
y una salida
y un saludo
y me dice
¿qué quieres?
y le respondo
La luna!
y me sirve un
_.................chupito.

GIUSSEPPE DOMINGUEZ

martes, 6 de abril de 2010

El camino, de Ko Un

EL CAMINO

De ahora en adelante, esperanza.
Me falta el aliento,
de ahora en adelante,esperanza.
Si no hay camino
lo construyo mientras lo hago.
De ahora en adelante, historia.
Historia no como pasado,
sino como todo lo que es.
Del futuro, de sus peligros,
en mi vida presente,
hasta lo desconocido que viene,
y la oscuridad que viene.
Oscuridad
es solo ausencia de luz.
De ahora en adelante, esperanza.
El camino no existe.
Por esto lo construyo mientras lo hago.
He aquí el camino.
He aquí el camino,
y lleva siempre consigo, impecable,
numerosos mañanas.

KO UN

miércoles, 31 de marzo de 2010

El por qué del viento, de Laura Riding

EL POR QUÉ DEL VIENTO

Debemos aprender mejor
lo que somos y lo que no.
No somos el viento.
No somos el humor trashumante que incita
nuestras mentes a un vertiginoso desamparo.
Debemos distinguir mejor
entre nosotros y los extraños.

Hay muchas cosas que no somos.
Hay muchas cosas que no son.
Hay muchas cosas que no debemos ser.

LAURA RIDING

lunes, 29 de marzo de 2010

El hombre imaginario, de Nicanor Parra

EL HOMBRE IMAGINARIO

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario

NICANOR PARRA

jueves, 25 de marzo de 2010

Yo no sé nada, de Oliverio Girondo

YO NO SÉ NADA

Yo no sé nada
Tú no sabes nada
Ud. no sabe nada
El no sabe nada
Ellos no saben nada
Ellas no saben nada
Uds. no saben nada
Nosotros no sabemos nada

OLIVERIO GIRONDO

martes, 23 de marzo de 2010

Las pobres, de Rolando Revagliatti

LAS POBRES

Criaturas de quien sea o lo que sea
que las inutilice

Las endurecidas por el infortunio, las desplumadas
las chacales reducidas
a la sofocación

Las pésimas para mentir, las excelentes estafadoras
las pobres de cualquier pobreza explícita
las ricas de cualquier riqueza implícita

Las subsidiadas por papá, las postergadas por mamá

No está muy en el fondo la pobreza de la criatura codiciosa

En la altitud más imperial
la criatura roe la fantasmática
de un pobre pan
Y rica torta atraganta
a la desmesurada criatura indigente

¡Pobres criaturitas
las demasiado defendidas!
¡Pobres las ofensivas
criaturitas!

ROLANDO REVAGLIATTI

jueves, 18 de marzo de 2010

Una poesía pública, de Allen Ginsberg

UNA POESÍA PÚBLICA

El hecho es que los rusos son maricas
y los chinos también, son grandes maricas amarillas
Los norteamericanos maricas por naturaleza
huyeron hacia el Nuevo Mundo a reventar indios
ahora vamos a permitir que una compañía carbonífera
ocupe sus territorios

Somos tan maricas que explotamos bombas atómicas
sobre los japoneses
Yo mismo soy un marica famoso, hay que serlo para reconocer a otro
y sé que el secretario de estado XYZ es un delicado marica
le dió sus monedas a las Juntas asesinas de indígenas en Guatemala
demasiado asustado para mirar en los ojos de los Escuadrones de la Muerte
en el Salvador
gritando sobre la amenaza que representa la pequeñísima Nicaragua
para el desnutrido México
El presidente ABC es el más grande de los maricas
Hollywood es marica
La Corporación Bechtel es marica
Maricas como éstos les entregaron 200 billones a los patoteros del Pentágono
pues temían ser apaleados si no les permitían a los Generales apoderarse
de todo el dinero
Y el público norteamericano también es marica
Tiene miedo de que si no da todo lo que tiene en el bolsillo
al Departamento de Defensa
los hombres musculosos del Pentágono y los guapos de la CIA
fajarán al Congreso y a la Corte Suprema
y se adueñarán de todo el Bloque Occidental

ALLEN GINSBERG

miércoles, 17 de marzo de 2010

El río..., de Manoel de Barros

EL RÍO...

El río que hacía una vuelta detrás de nuestra casa era la imagen de un vidrio blando que hacía una vuelta detrás de casa.

Después pasó un hombre y dijo: esa vuelta que hace el río por atrás de tu casa se llama ensenada.

No era ya la imagen de una culebra de vidrio que hacía una vuelta detrás de casa.

Era una ensenada.

Me parece que el nombre empobreció la imagen.

MANOEL BARROS

martes, 16 de marzo de 2010

Noches blancas, de Paul Auster

NOCHES BLANCAS

No hay nadie aquí,
y el cuerpo dice: todo lo dicho
no debe ser dicho. Pero nadie
es un cuerpo igualmente, y lo que el cuerpo dice
nadie lo oye
excepto tú.

Nevada y noche. La repetición
de un asesinato
entre los árboles. La pluma
se mueve sobre la tierra: qué ocurrirá
lo ignora, y la mano que la sostiene
ha desaparecido.

No obstante, escribe.
Escribe: en el principio,
entre los árboles, un cuerpo vino caminando
desde la noche. Escribe:
la blancura del cuerpo
es del color de la tierra. Es tierra,
y la tierra escribe: todo
es del color del silencio.

Ya no estoy aquí. Nunca he dicho
lo que tú dices
que he dicho. Y, con todo, el cuerpo es un lugar
donde nada muere. Y, cada noche,
desde el silencio de los árboles, sabes
que mi voz
viene caminando hacia ti.

PAUL AUSTER

lunes, 15 de marzo de 2010

Encuentros casuales, de Juan Carlos Mestre

ENCUENTRO CASUALES

Encontré una moneda bajo la alfombra,
me dijo, gástame en tu felicidad.
Encontré tu horquilla de pelo bajo la mesilla de noche,
no es mía, debe ser de otra chica.
Encontré entre las sábanas una reina de ajedrez,
hace tiempo que no sacabas las fichas.
Encontré una bandeja inglesa en la tienda de viejo,
no era antigua ni inglesa.
Encontré una novia que era la caraba,
pero tenía pecas del tamaño de un platillo de postre.
Encontré una peseta, una tuerca, un embudo sin asa,
para qué habrían de servir esas cosas.
Encontré un zorro, la oportunidad de mi vida,
lo maté y clavé su piel a secar.
Encontré en la puerta a quienquiera que fuese,
sería yo mismo.

JUAN CARLOS MESTRE

viernes, 12 de marzo de 2010

Principio, de Juan Marqués

PRINCIPIO

No finjas que no sabes
que este minuto en el que todo cambia
es diario pero es irrepetible.

Sé valiente y levanta la cabeza:
acepta lo que ves
y agradece la vida mientras puedas.

Es el amanecer sobre la tierra,
y es la primera vez.

Lo has visto. Lo has perdido. Lo has ganado.

JUAN MARQUÉS

viernes, 19 de febrero de 2010

Sufrir..., de Gunnar Ekelof

SUFRIR...

Sufrir es difícil.
Sufrir sin amar es difícil.
Amar sin sufrir no es posible.
Amar es difícil.

GUNNAR EKELOF