viernes, 30 de abril de 2010

Desnuda, de Carmen Garrido

DESNUDA

"Entonces a mí qué me queda.
Debo preguntarme en silencio.
Y sin escribir y sin dormir."

Uno más, Boris Vian


Te extraño inmensamente
si pudiera abarcarte con mis brazos, sin que las manos
__nunca se tocaran
entonces, sería como cuando hueles los libros de papel de
__seda
entonces, sería como cuando llegan los primeros fríos y yo
__sueño con El pequeño vals vienés, mientras me estremezco
entonces, sería como el primer bocado de chocolate blanco,
__laxo, que cae sobre la tacita de Sèvres
si pudiera abarcarte con mis brazos, sería la Ternura.

te extraño inmensamente
__a pesar de que mis ojos son tan grandes como tú los soñaste
__a pesar de que alguien toca lieder en mi honor
__a pesar de que la pluma rasga hojas con firmeza
__y los medallones se anudan certeros en mi nuca.

te extraño inmensamente
beso cada parte del aire en que no estás,
de los trigos que no ves,
me deleito con las risas que tú darías al viento,
acabo cansada entre las piernas que tú mimaste.

te extraño inmensamente
esa palabra que te queda por decir
__a ésa la extraño, sobre todo
aquel verbo lejano que yo desconozco tanto, aquella
__leyenda de furias que tú tienes que contar
hay tantas notas de música sin leer...

un día se acabarán las margaritas blancas
entonces, cuando otros me extrañen inmensamente,
__las dos nos perderemos en nuestros silencios
__y mis manos, por fin, abarcarán tu Ternura, toda ella.

CARMEN GARRIDO ORTIZ