jueves, 30 de septiembre de 2010

Pez, de Niall Binns

PEZ

Brillan las escamas del pez recién pescado
-"Arráncale el anzuelo
se le ensanchará la sonrisa
hasta la oreja"-.
El pez boquea, como si quisiera hablar
El pez se deslizaba entre plantas acuáticas
El pez se sentía libre, enclaustrado en el río
El anzuelo le arranca la cara
El pez boquea, sin boca ya
Da saltos en la cesta, como salta un payaso
El pez es un payaso con escamas que brillan
Este pez es un animal absurdo
El pez boquea, se asfixia, ya no puede
Se le deshojan, una por una, las escamas
Se me pegan al pie, al pantalón, al rostro
El pez está desnudo. Se retuerce de dolor
Se muere por la boca, bocazas, este pez
Helo aquí: moribundo en esta cesta
Pescado escarmentado, en paz retuércete
Contemplándote, se me hace agua la boca
Trincho tu carne seca, la masco, me atraganto
Pedazos de pescado se me adhieren a los dientes
Se me corta el aliento. Boqueo como un imbécil
Hay una espina clavándoseme en la garganta

NIALL BINNS

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Cocktail Bukowski, de Tiago Nené

COKTAIL BUKOWSKI

Aquel día
había vestido mi cuerpo
sin el alma,
había vestido mi cuerpo
sin la alegría,
me lavé los dientes
y olvidé la sonrisa en el lavabo,
me lavé las manos
y dejé mi tacto en la toalla;
en ese día
después del trabajo me fui a dormir,
acosté mi cuerpo
y volví a encontrar el alma.
Al día siguiente
me vestí el alma
y dejé olvidado medio cuerpo
y la memoria en el secador del pelo...
Y algo inolvidable que no recuerdo sucedió:
Porque hoy tengo el alma mutilada
y ni siquiera tengo el cuerpo.

TIAGO NENÉ

lunes, 27 de septiembre de 2010

Knock-out, de Pedro Casariego

KNOCK-OUT

ella afirma que pertenece a la Iglesia Evangélica.
yo la creo.
me dice que debo unirme a su Iglesia.
toco su ronca boca y oigo su voz suave.
ahora intenta adivinar mi profesión:
¿eres marinero?
¿estás loco?
¿vendes cítaras?
yo no respondo.
vivo tan lejos de sus preguntas,
dentro de un corazón alquilado.
todas las mujeres son vuelos,
¿es ella un vuelo chárter
en un avión que se avería?
silbo mientras pienso la respuesta.
aquí no hay ventanas,
pero sé que llueve,
una lluvia triste como gallo sin cresta.
siempre agua,
jamás maná.


me dice que silbo descaradamente mal.
estamos en la cama casi desnudos

(yo aún llevo mi camiseta o mi coraza.
y una medalla tapa un círculo
de su piel).
algo hay entre mis dientes.
no sé qué es,
quizá un último billete.
quizá una declaración de amor disfrazada de billete de mil.
ella está evangelizándome,
me dice que debo unirme a su Iglesia.
busco calma en su extraña fe.
ella tiene tantas almas como un noble ruso,
no dejaré que me salve hoy.


mis garras acarician,
cuando me vaya de aquí
recobraré la felicidad de mis garras desgarrando la vida.
ella me mira,
yo numero sus lunares como antes numeré sus penas.
le digo que soy militar retirado con jugosa pensión,
finquita y Jaguar,
y ella me dice:
cierra la boca,
cielo,
yo soy una ciudad de chicas.

quiero amarla, quiero quererla.


pienso en otra mujer,
me destruía sentada en un bidé.
ya no pienso,
ya no.
cojo un cigarrillo,
y mi mechero abre su ojo de llama.
ella ve cómo fumo nuestra pobre pipa de la paz.


a las diez y cinco nos damos cuenta de que el Juego sobrevive.
jugamos.
la empujo
y cae sobre la cama blanca como ermita.
knock-out.

PEDRO CASARIEGO

jueves, 23 de septiembre de 2010

37 preguntas..., de Bernardo Atxaga

37 PREGUNTAS A MI ÚNICO CONTACTO AL OTRO LADO DE LA FRONTERA

Dime, ¿es feliz la gente allá al otro lado de la frontera? /
¿Encuentra su amor respuesta siquiera en un veinte o veintidós
por ciento de los casos, o como aquí / son mudos los teléfonos,
corazones desiertos noche tras noche / corazones desiertos
en la última habitación del laberinto?
¿Hay en vuestro reino entre vuestros territorios algún lugar
llamado / Greenland o Groenlandia? ¿Son sombríos sus valles? /
¿Hay gasolineras de la compañía Shell? ¿Se acercan las
mariposas hasta las conchas amarillas? ¿Ni aun en invierno? /
¿Nunca existió allí un espía que respondiera al nombre de
Cenizas?
Dime, ¿es feliz la gente allá al otro lado de la frontera? /
¿Nunca soñáis con cangrejos? ¿Y con niños ciegos? /
¿Os acordáis alguna vez del ciclista Tom Simpson, de cómo
se asfixió en el Aubisque? ¿Qué me decís de la imagen de su
maillot / como una tabla de ajedrez rota sobre la gravilla?
Al otro lado de la frontera, ¿protege la hoja al fruto? / ¿Hay
fresas? ¿Tienen los peces abisales presentimientos / acerca del
sol? ¿Saben diferenciar la palabra luz de la palabra sombra? /
Aquellos que al tomar el tren desaparecieron en la transparencia
de la tarde, / ¿hasta cuándo conservaron la ilusión de que
podrían quedarse?
Se me ha dicho que para los pájaros no hay otro destino que
el viento / que hay barcos que jamás alcanzan un puerto /
Cuando vosotros habláis del destino, ¿a qué os referís
exactamente? / ¿A las ventajas de un trabajo seguro? ¿Al pato
a la naranja? ¿Nunca rezáis por las caravanas del desierto?
¿Son muchos, sois muchos los habitantes del otro lado de la
frontera? / Esta gente que veo todos los días por la calle,
¿vive allá?

BERNARDO ATXAGA

martes, 21 de septiembre de 2010

Poema, de Juan Carlos Cabrera Pons

POEMA

El primer ángel cayó de las alturas, cayóse
de la nube más dorada; acarició su grito
la penumbra, hirió de grietas la oscuridad.
Dijo:
"Hay una espina en la tierra,
hay una espina que hiere -dijo- en esta tierra,
y en la punta de la espina hay un jardín".

JUAN CARLOS CABRERA PONS

viernes, 17 de septiembre de 2010

Cancioncilla de la palabra, de Juan Cervera Sanchís

CANCIONCILLA DE LA PALABRA

Cayó la palabra al río;
calló y calló la palabra
y se hizo silencio el grito.
Cayó la palabra al agua
y un travieso pececillo
rompió la palabra en sílabas
y dijo lo que no dijo.
Cayó y cayó la palabra
en un profundo mutismo
y el agua calló y calló
y el silencio se hizo río.

JUAN CERVERA SANCHÍS

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La noche oscura, de San Juan de la Cruz

LA NOCHE OSCURA
En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
(¡oh dichosa ventura!)
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
(¡oh dichosa ventura!)
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquésta me guiaba
más cierta que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
¡Oh noche que me guiaste!,
¡oh noche amable más que el alborada!,
¡oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!
En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
SAN JUAN DE LA CRUZ

martes, 14 de septiembre de 2010

Insomnio, de Dámaso Alonso

INSOMNIO
Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres
(según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo
en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros,
o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán,
ladrando como un perro enfurecido,
fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios,
preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad
de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?
DÁMASO ALONSO

viernes, 10 de septiembre de 2010

Cristo de Corcovado, de Jair Cortés

CRISTO DE CORCOVADO
En este camino no hubo comienzo:
esa pendiente es la prolongación del agua con la que lavaste tu cara,
de la luz que encendiste en la hora oscura cuando despertaste.
Asciendes. Te elevas entre los vivos.
Lenguas. Idiomas encontrados de repente,
puestos en el mismo vagón para mezclarse con el aire.
Ya en la cumbre,
Sus brazos se abren encima de las nubes para recibirte:
para recibirte
para recibirte
y llegas.
Cada piedra, vocablos pétreos, ojos incrustados que relumbran.
Sus brazos están abiertos para recibirte,
a ti, que llegas con los labios cosidos al pasaporte
y no sabes cómo, qué tan grande, cuál meridiano,
quién como Él, que tiene los brazos abiertos y dice:
MIRA, mira lo que yo miro,
esta maravilla
también es para ti.
JAIR CORTÉS

martes, 7 de septiembre de 2010

Así debería ser la vida, de Inaya Jaber

ASÍ DEBERÍA SER LA VIDA

Cuando estamos juntos
qué curioso
no puedo escribir
ni una palabra,
ni un poema.
Curioso
cómo -a tu lado- la poesía
no quiere decir ya nada:
dicho sea entre nosotros,
así
debería ser la vida.

INAYA JABER