martes, 26 de octubre de 2010

Savitri, de Sri. Aurobindo

SAVITRI
(fragmento)

Él se atrevió a vivir cuando el pensamiento y la respiración están quietos.
Así pudo entrar en ese lugar mágico
que pocos pueden vislumbrar aunque solo sea fugazmente
Dispensado por un momento de los elaborados trabajos de la mente
y de la pobreza de la vista terrenal de la Naturaleza.
Todo lo que los Dioses han aprendido está ahí como auto-conocimiento.
Ahí en una cámara escondida cerrada y muda
se guardan los registros gráficos del escriba cósmico,
y las tablas de la Ley sagrada,
ahí está la página con el índice del Libro de los Seres;
el texto y el glosario de la verdad Védica
están ahí; los ritmos y cadencias de las estrellas
significativos de los movimientos de nuestro destino:
los poderes-símbolo del número y la forma,
el código secreto de la historia del mundo
y la correspondencia de la Naturaleza con el alma
están escritos en el corazón místico de la Vida.

SRI. AUROBINDO

jueves, 21 de octubre de 2010

Cómo empezó a jugar el agua, de Ted Hughes

CÓMO EMPEZÓ A JUGAR EL AGUA

Agua quería vivir
fue al sol y volvió llorando
Agua quería vivir
fue a los árboles la quemaron volvió llorando
La pudrieron volvió llorando
Agua quería vivir
fue a las flores la pisaron volvió llorando
Quería vivir
fue al vientre encontró sangre
volvió llorando
fue al vientre encontró cuchillo
volvió llorando
fue al vientre encontró gusano y podredumbre
volvió llorando quería morir

Fue al tiempo fue por la puerta de piedra
volvió llorando
fue por todo el espacio buscando nada
volvió llorando quería morir

Hasta que no le quedó lloro

Yacía en el fondo de todas las cosas

completamente agotada completamente claro todo

TED HUGHES

martes, 19 de octubre de 2010

La tarde, de Lorenzo Martín del Burgo

LA TARDE

Me bebí la tarde como una taza de té
Me perdí en la tarde como un niño en la verbena
Me oriné en la tarde como un perro contra un naranjo
Me casé con la tarde y me divorcié de la tarde
Me desesperé en la tarde y le corté las orejas a la tarde
Me subí a la grupa de la tarde que se desbocó como un caballo loco
Me pelee con la tarde y la tarde me puso la zancadilla
Me caí de espaldas en la tarde
Creí romperme la nuca contra la tarde
Me quedé afónico gritándole a la tarde
Me vestí con la tarde y salí desnudo a la tarde
Se rió de mí la tarde como si yo fuera un payaso
Sin ninguna consideración me puso en la puerta de la calle la tarde
Me asaltó la tarde y me desplumó hasta la última peseta
Tarde sádica que me flageló y me dejó plantado
Tarde homicida que planeó matemáticamente mi perdición
Tarde embustera que me calumnió y me llenó de ignominia
Me emborrachó la tarde y me hizo llorar toda la tarde
Toda la tarde estuvo buscándome las costillas
Me postergó y me olvidó la tarde como un zapato viejo
Me timó la tarde y acabé en la carcel de la tarde
Estuve rabiando toda la tarde
Temí volverme loco en plena tarde
Tarde impía que me persiguió y me apedreó
Cómo tarda el fin de la dictadura de la tarde
Nunca acaba la tarde aunque a veces se disfrace de mañana o de noche.

LORENZO MARTÏN DEL BURGO

viernes, 8 de octubre de 2010

Místico, de Sylvia Plath

MÍSTICO

El aire, remolino de ganchos:
preguntas sin respuesta,
relucientes, ebrias como moscas
cuyo beso punge insosteniblemente
en los úteros fétidos de aire negro bajo estivos pinares.

Recuerdo
el olor a muerto del sol contra chozas de leño,
la rigidez de velas, las largas sábanas curvas salinas.
Una vez visto Dios, ¿cuál es el remedio?
Ya aquilatado uno de pies a cabeza,
ni un dedo omitido, una vez usado,
totalmente usado en las conflagraciones solares, las manchas
que se alargan partiendo de catedrales antiguas,
¿cuál es el remedio?

¿La píldora comulgatoria,
la marcha junto al agua quieta, el recuerdo?
¿O ir recogiendo fragmentos lúcidos
de Cristo en los rostros de los roedores,
de los mansos mascaflores cuya esperanza
es tan nimia que no tiene inquietudes:
gibosa en su choza mínima, limpia,
bajo los tallos de la clemátide?
¿Es que no hay amor, sólo ternura?
¿Es que la mar recuerda

a quien la camina?
Goteras de moléculas. Las chimeneas
de la ciudad respiran, la ventana suda,
los niños saltan en sus cunas.
El sol florece, es un geranio.
El corazón no se ha parado.

SYLVIA PLATH

jueves, 7 de octubre de 2010

Nada..., de Óscar Aguado

NADA...

Nada hay bajo mis pies
nada salvo una montaña de hormigas que piden auxilio
pero soy un buen hombre a pesar de todo
a pesar de la distancia de la que me encuentro de mi amor
la distancia de la que me encuentro de la ciudad donde nací
a pesar de que se me olviden los años que ya no poseo
soy un buen hombre
tengo una hermosa libertad
las dudas ahí están sentadas como abuelos al lado de la carretera
y soy un buen hombre a pesar de lo poco que me gusta este mundo

ÓSCAR AGUADO

martes, 5 de octubre de 2010

Con los ojos abiertos, de Jorge Riechmann

CON LOS OJOS ABIERTOS

Quiero ver todo lo que va a venir.

Las guerras que seguirán
a la última de todas las guerras
Los crímenes que ennoblecerán
al próximo Benefactor de la Humanidad
y los crímenes que harán olvidar esos crímenes
Las palizas a los perros mudos
Las palizas a los negros mudos
Las palizas a las mujeres mudas:
yo he de ver todo eso

Los pilotos de la US Air Force
ven películas porno antes de bombardear Bagdad
y yo he de verlas
Las pantallas de televisión muestran
a los muertos de cólera en Lima
a los muertos de carnaval en Ciudad de Méjico
a los muertos de mosca carnívora en Trípoli
a los muertos de miseria en Calcuta
a los muertos de resignación en Madrid París Londres:
tengo que ver todo eso
Quiero ver todo lo que va a venir

No quiero mi merecido puesto en el desfile
ni en el banquete
ni en el jardín
(perdón, ya no hay jardines
LOS JARDINES SON ONTOLÓGICAMENTE IMPOSIBLES)
Quiero estar en la calle
dentro del laberinto
amaestrando al hambre y a la angustia
sin ovillo de hilo y con los ojos abiertos

Ya no hay tiempo
Por primera vez en la historia
SE HA TERMINADO EL TIEMPO
(de educar a los hijos
mejorar las ciudades
regalar un dedalico de amor a quienes sufren)

pero yo necesito ver lo que vendrá
después del tiempo.

JORGE RIECHMANN