viernes, 23 de diciembre de 2011

Un poema de Pierre Reverdy

ALEGRÍA

El aire huele a mar
El invierno tiene tanta altura que nos espanta
No se sabe dónde nacen los vientos
Ni que dirección toman
La casa cabecea como un barco
Qué mano nos mece

Al grito lanzado desde fuera
Salí para ver
Una mujer se ahogaba
Una mujer desconocida
Le tendía la mano
La salvé

Después de haberle dicho mi nombre
Que ella no conocía
La puse a secar en un sitio más caliente
La vi volver a la vida y embellecerse
Luego como el calor aumentaba
Desapreció
Evaporada
Comencé a gritar y llorar
Y estallé
En carcajadas

Por un momento había recogido el renombre
En mi intimidad
Abrí la puerta y eché a correr
A campo traviesa a cantar a voz en cuello
Cuando volví
En mi casa se había hecho la calma
Y el fuego que se había apagado
Se encendió de nuevo

PIERRE REVERDY

jueves, 22 de diciembre de 2011

Un poema de Miguel Barnet

LOS VISITANTES

Vienen rodeando la casa,
atravesando el patio,
los muros altos donde las nubes
graznan como las garzas en invierno

Llegan al corredor
y se desvelan un poco por el olor a vino

Después entran en los cuartos,
se inclinan, gimen, visten el traje de Ricardo,
el antifaz,
de nuevo se deslizan hacia la misma noche,
de nuevo caen
con las manos unidas,
imitan el ruido de las abejas,
el graznido de invierno,
imitan el grito de pavor, de oscuridad, de nada

Vienen rodeando la casa
y parecen estar alegres,
parecen ejercer la plenitud de la sala vacía,
parecen estar vivos,
que es lo peor de todo

MIGUEL BARNET

lunes, 19 de diciembre de 2011

Las ventajas de aprender, de Kenneth Rexroth

LAS VENTAJAS DE APRENDER

Soy un hombre sin ambiciones
y con pocos amigos, totalmente incapaz
de ganarse la vida, que no
rejuvenece, fugitivo de alguna condena.
Solitario, mal vestido, qué importa?
A medianoche me preparo una taza
de vino blanco caliente y semillas de cardamomo.
Con una rasgada bata gris y vieja boina,
me siento en el frío a escribir poemas,
a dibujar desnudos en los arrugados márgenes,
a copular con quinceañeras
ninfómanas de mi imaginación.

KENNETH REXROTH

viernes, 16 de diciembre de 2011

Un poema de Carmen Garrido

¿QUIÉN LES PIDIÓ PERMISO?

Per Isabel, la piu dolce

Qué difícil es pasar de ser humano a ser ángel
De ser mujer a ser alado
Luego, vienen las consecuencias

Te ponen flores de esas blancas,
cuando tú prefieres el púrpura, color de la realeza

Olvidas que tu pelo fue negro
porque se queda como capucha de condenado,
sobre la calavera
Frotas los pies por la helada
y cae sobre la madera un hueso calcáneo,
haciendo un ruido que te da vergüenza
Los demás te miran...
aún no has asumido tu condición de pluma


Añoras la seda de la camisa blanca,
la de los sábados de cena,
la que al tacto te secreteaba lo hermoso de ser una dama
Detestas la doble piel formal, traje de chaqueta negro,
pendientes de perlas, presentable para el cielo
Buscas los roces del jabón sobre la piel
y sólo hay tacto de calcio ahuesado,
poco firme pero atemporal,
fuiste niña de hambre tremenda de una postguerra
Aborreces tanta letanía,
escuchas a los grajos, malditas bestias rudas


Tu alma por un blues, algo dulce que mueva las caderas,
este coxis que araña el ataud y escribe
Yo estuve enamorada de un hombre que me hacía volar

Qué duro -decía- es ser
Qué duro es estar

Las formas de la vejez dorándote lentamente
para acabar entre madera y bajo cruces
Y, sin embargo, ahora, darías la tibia y el peroné,
mojados por las humedades
A cambio, una arropía, enorme, color fresa,
lamida a escondidas en el corral


Tu alma por una espalda, pura carne,
epidermis con su dosis de body milk
Lejos de estos lugares demasiado santos

Qué duro
-me murmuras en esas noches en que te hartas-
es, hija mía, descansar en paz.

CARMEN GARRIDO

jueves, 15 de diciembre de 2011

Casi juicio final, de Borges

CASI JUICIO FINAL

Mi callejero no hacer nada vive y se suelta por la variedad de la noche.
La noche es una fiesta larga y sola.
En mi secreto corazón yo me justifico y ensalzo:
He atestiguado el mundo; he confesado la rareza del mundo.
He cantado lo eterno: clara luna volvedora y las mejillas que apetece el amor.
He conmemorado con versos las ciudad que me ciñe y los arrabales que
me desgarran.
He dicho asombro donde otros dicen solamente costumbre.
A los antepasados de mi sangre y a los antepasados de mis sueños he exaltado y
cantado.
He sido y soy.
He trabado en firmes palabras mi sentimiento que pudo haberse disipado
en ternura.
El recuerdo de una antigua vileza vuelve a mi corazón.
Como el caballo muerto que la marea inflige en la playa, vuelve a mi corazón.
Aún están a mi lado, sin embargo, las calles y la luna.
El agua sigue siendo dulce en mi boca y las estrofas no me niegan su gracia.
Siento el pavor de la belleza; ¿quién se atreverá a condenarme si esta
gran luna de mi
soledad me perdona?

JORGE LUIS BORGES

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Fragmento de un poema de Rafael Cadenas

CONTESTACIONES

(a Jan Erik Vold)

La alegría. La alegría es un
pájaro
invisible
que llega
y se va, llega y se va
volando.

Dejemos
que sólo se vaya el pájaro.

RAFAEL CADENAS

martes, 13 de diciembre de 2011

Un poema de Hugo Mujica

silencio
alto silencio

ni una voz
que despierte
distancias

la piel de tus ojos,
celeste
más allá
lo eterno

sin descanso

HUGO MUJICA

lunes, 12 de diciembre de 2011

El viaje definitivo, de Juan Ramón Jiménez

EL VIAJE DEFINITIVO

…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas la tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado.
mi espíritu errará, nostálgico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

viernes, 9 de diciembre de 2011

Un poema de José Ángel Valente

La memoria nos abre luminosos
corredores de sombra.

Bajamos lentos por su lenta luz
hasta la entraña de la noche.

El rayo de la tiniebla.

Descendí hasta su centro,
puse mi planta en un lugar en donde
penetrar no se puede
si se quiere el retorno.

Se oye tan sólo una infinita escucha.

Bajé desde mí mismo
hasta tu centro, dios, hasta tu rostro
que nadie puede ver y sólo
en esta cegadora, en esta oscura
explosión de la luz se manifiesta.

JOSÉ ÁNGEL VALENTE

miércoles, 7 de diciembre de 2011

sábado, 3 de diciembre de 2011

No es lo mismo, de Miguel Hernández

NO ES LO MISMO

El mundo es como aparece
ante mis cinco sentidos,
y ante los tuyos que son
las orillas de los míos.
El mundo de los demás,
no es el nuestro: no es el mismo.
Lecho del agua que soy,
tú, los dos, somos el río
donde cuando más profundo
se ve más despacio y límpido.
Imágenes de la vida:
a la vez las recibimos,
nos reciben entregadas
más unidamente a un ritmo.
Pero las cosas se forman
con nuestros propios delirios.
El aire tiene el tamaño
del corazón que respiro
y el sol es como la luz
con el que yo le desafío.
Ciegos para los demás
oscuros siempre remisos,
miramos siempre hacia adentro,
vemos desde lo más íntimo.
Trabajo y amor me cuesta
Conmigo así, ver contigo:
aparecer, como el agua
con la arena, siempre unidos.
Nadie me verá del todo
ni es nadie como lo miro.
Somos algo más que vemos,
algo menos que inquirimos.
Algún suceso de todos
pasa desapercibido.
Nadie nos ha visto. A nadie
ciegos de ver, hemos visto.

MIGUEL HERNÁNDEZ

viernes, 2 de diciembre de 2011

Metamorfosis, de Luis G. Urbina

METAMORFOSIS

Era un cautivo beso enamorado
de una mano de nieve, que tenía
la apariencia de un lirio desmayado
y el palpitar de un ave en la agonía.
        Y sucedió que un día,
        aquella mano suave
        de palidez de cirio,
        de languidez de lirio,
        de palpitar de ave,
se acercó tanto a la prisión del beso,
que ya no pudo más el pobre preso
y se escapó; mas, con voluble giro,
huyó la mano hasta el confín lejano,
y el beso que volaba tras la mano,
rompiendo el aire, se volvió suspiro.

LUIS G. URBINA

jueves, 1 de diciembre de 2011

Canto cotidiano, de Juan Carlos Ortega

CANTO COTIDIANO

Al despertar
abro los ojos y veo
las primeras luces del día.
A veces,
recuerdo los sueños de la noche.
Siento el calor femenino a mi lado,
aspiro su olor dulce y familiar,
en mi pecho noto el corazón
palpitante cuando beso tiernamente.
Respiro
y mis pulmones se llenan de oxígeno.
Me desperezo
y todos mis músculos funcionan.
Mis piernas
me conducen hasta el cuarto de baño.
El agua suave
me refresca la cara.
La leche del desayuno
está deliciosamente dulce.
Y cuando abro la puerta
el mundo está ahí,
ahí está el sol
y la ciudad,
un poco loca,
pero llena de gente
y de vida.
Entonces me doy cuenta:
mi vida cotidiana
es un regalo excitante.

JUAN CARLOS ORTEGA

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Poema a Cuba, de Rafaela Chacón Nardi

POEMA A CUBA

Puro como las flores del coral más antiguo
o un espejo de conchas entre la arena virgen,
el transparente verde de tu raíz marina
crece y se mueve al aire
tranquilo del verano.

¿Qué manos invisibles,
que dedos de agua y cielo
trenzan tu cabellera a la orilla del alba?

¿Quién da al temblor pequeño
que crece entre la espuma
breve columna tenue de plata o de rocío?
Lentas llamas descienden
a quemar tus arenas
donde se pierde el agua y toda luz se quiebra.

Mar de tierra,
peñasco que las olas dibujan,
rosa del mar isleño,
tierra de las gaviotas.

Imagen tuya erguida
desde una tibia música
como el rumor lejano de playas olvidadas.

Me naces de repente
en la alta luz herida
que entrega al alba el cobre
de tu color trigueño.

Olvido la distancia y sueño que te habito.
Me llegas en la llama
y en la flor y en el viento.

Mi corazón te ciñe
de amor cada mañana,
patria de las espumas,
tierra pequeña y tibia.

RAFAELA CHACÓN NARDI

viernes, 25 de noviembre de 2011

El maestro..., de José Watanabe

EL MAESTRO DE KUNG FU

Un cuerpo viejo pero trabajado para la pelea
madruga y danza
frente a los arenales de Barranco
Se mueve como dibujando
una rúbrica antigua, con esa gracia, y
sin embargo, está hiriendo, buscando el punto
de muerte
de su enemigo, el aire no, un invisible
de mil años.
Su enemigo ataca con movimientos de animales
agresivos
y el maestro los replica
en su carne: tigre, águila o serpiente van sucediéndose
en la infinita coreografía
de evitamientos y desplantes.
Ninguno vence nunca, ni él ni él,
y mañana volverán a enfrentarse.
-Usted ha supuesto que yo creo a mi adversario
cuando danzo- me dice el maestro.
Y niega, muy chino, y sólo dice: él me hace danzar a mí.

JOSÉ WATANABE

jueves, 24 de noviembre de 2011

Piedra negra sobre una piedra blanca, de Vallejo

PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París ¿y no me corro?
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

CÉSAR VALLEJO

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Un poema de Juan Ramón Jiménez

POEMA

¿Soy yo quien anda, esta noche,
por mi cuarto, o el mendigo
que rondaba mi jardín,
al caer la tarde?...
Miro
en torno y hallo que todo
es lo mismo y no es lo mismo...
¿La ventana estaba abierta?
¿Yo no me había dormido?
¿El jardín no estaba verde
de luna?... El cielo era limpio
y azul... Y hay nubes y viento
y el jardín está sombrío...

Creo que mi barba era
negra... Yo estaba vestido
de gris... Y mi barba es blanca
y estoy enlutado... ¿Es mío
este andar? ¿Tiene esta voz,
que ahora suena en mí, los ritmos
de la voz que yo tenía?
¿Soy yo, o soy el mendigo
que rondaba mi jardín,
al caer la tarde?...
Miro
en torno... Hay nubes y viento...
El jardín está sombrío...

...Y voy y vengo... ¿Es que yo
no me había ya dormido?
Mi barba está blanca... Y todo
es lo mismo y no es lo mismo.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

lunes, 21 de noviembre de 2011

Solo de mar, de Rafaela Chacón Nardi

SOLO DE MAR

Dulce morada es esta que me invento
calladamente azul. Azul y sola
en marinera tierra, caracola
para la fina música del viento.
Dulce morada es esta que presiento
terrenal y celeste. Playa y ola
que al aire transparenta y tornasola
su luz y ritmo en libre movimiento.
Los muros de alta espuma, los vidriados
espejos de agua y nácar recamados
y las ocultas puertas de agua viva...
y mucho olvido y lágrima cautiva.
Y mucho gozo y soledad salvada
en mi increíble azul, dulce morada.

RAFAELA CHACÓN NARDI

viernes, 18 de noviembre de 2011

Las ventanas, de Charles Baudelaire


LAS VENTANAS

El que desde afuera mira por una ventana abierta, nunca ve tantas
cosas como el que mira una ventana cerrada. No hay objeto más
profundo, más misterioso, más fecundo, más tenebroso, más
deslumbrador, que una ventana iluminada por una vela. Lo que se puede
ver al sol, siempre es menos interesante que lo que pasa detrás de un
vidrio. En aquel agujero negro o luminoso vive la vida, sueña la vida,
padece la vida.
Mas allá de las olas de los tejados, veo una mujer, madura y arrugada
ya, pobre, inclinada siempre sobre algo, sin salir nunca. Con su
rostro, con su vestido, con su gesto, con casi nada, he reconstruido
la historia de aquella mujer, o, mejor, su leyenda, y a veces me la
cuento a mí mismo llorando.
Si hubiera sido un pobre viejo, yo hubiese reconstruido la suya con la
misma facilidad.
Y me acuesto, orgulloso de haber vivido y padecido en seres distintos de mí.
Acaso me digáis: "¿Estás seguro de que tal leyenda sea la verdadera?"
¿Qué importa lo que pueda ser la realidad colocada fuera de mí si me
ayudó a vivir, a sentir que soy y lo que soy?

CHARLES BAUDELAIRE




jueves, 17 de noviembre de 2011

Wayt Out, de Antonio Orihuela

WAY OUT

a Manuel Vilas

La poesía dejará de ser una cosa triste
cuando empiece a tener que ver con la vida de la gente,
cuando la gente vuelva a ser la que decida qué hacer
con sus vidas y con las palabras,
mientras tanto
todo esto que hacemos seguirá siendo
literatura.

ANTONIO ORIHUELA

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Tenía 20 años..., de Ana Pérez Cañamares

49.
(de "Tenía 20 años, me miraba el ombligo y escribía un poema, sin pensar que podía haber alguien al otro lado")

Te mueves ignorando tu cuerpo
y eso te hace eternamente amigo del aire;
y me anulas, me ciegas con tu ignorancia,
más sublime y poderosa que cualquier forma de conocimiento.
Como una puerta en medio del desierto,
has caído en medio de este paisaje
para convertirte en dios.
No hay lugar a apelaciones.
Yo te descubriré de tus túnicas sagradas.
Soy simple,
pero a dios venero.

ANA PÉREZ CAÑAMARES

martes, 15 de noviembre de 2011

Liberación de la carga, de Tadeuz Rozewicz

LIBERACIÓN DE LA CARGA

Llega a vosotros
y dice

no tenéis responsabilidad
ni por el mundo ni por el fin del mundo
os han quitado el peso de los hombros
sois como pájaros y niños
jugad

y juegan

olvidan
que la poesía contemporánea
es lucha por el aliento.

TADEUSZ ROZEWICZ

lunes, 14 de noviembre de 2011

Para sentirse vivo, de Fabio Morábito

PARA SENTIRSE VIVO

En la naturaleza

todo está de pie:
los árboles,
los pájaros que están
sobre los árboles,
las hojas que se estiran
para limpiarse de las ramas.
Y cada uno piensa que los otros
son el suelo.
Las hojas creen
que toda rama está acostada
y ciega,
los pájaros
que el árbol ya no crece,
que es una especie de ruina,
y el árbol cree
que no hay más árboles,
no cree más que en sí mismo.
Nadie soporta que el sustrato
en que se apoya
tenga una vida propia,
que no esté muerto,
extinto,
que sea ligero.
Para sentirse vivo
hay que pisar una desolación,
algo que ya no tiene nada
que decir.

FABIO MORÁBITO

jueves, 10 de noviembre de 2011

Alba, de Hugo Mujica


ALBA

Quieto,

como no moviéndose
para que la sangre no rebase
la boca

Quieto,

como sintiendo un pájaro
herido
en la palma de la mano

sin cerrar la mano
sin abrir los ojos.

hay una fe que es absoluta:

                             una fe sin esperanza.

HUGO MUJICA

martes, 8 de noviembre de 2011

En lo oscuro..., de Cummings

EN LO OSCURO...

en lo oscuro
de la lluvia, mientras el atardecer
entra en su estuche me siento
a pensar en ti

la ciudad
sagrada que es tu rostro
tus mejillas pequeñas las calles
de las sonrisas

tus ojos
a medias ave
a medias ángel y tus soñolientos
labios donde flotan las flores del beso

y
hay esa dulce y tímida pirueta
tu pelo
y también

tu alma
de canción y danza. una estrella
única raramente amada
se pronuncia, y yo

pienso
en ti

E. E. CUMMINGS

viernes, 4 de noviembre de 2011

Al final de la comida, de Antonio Orihuela

AL FINAL DE LA COMIDA

Al final de la comida
le he enseñado a mi madre
el libro de poemas
que acaban de publicarme.

La artritis de sus manos
apenas le deja mantenerlo abierto
y sus escasos años de escuela
recorren las palabras
como un niño que gatea
hasta hacer incomprensibles mis versos.

Loca de contento,
orgullosa de su hijo,
le lee un poema a mi padre
que la mira desde el sofá.

Cuando termina,
levanta la cabeza
y ve a mi padre dormido.

Lo despierta
y vuelve a comenzar
hasta tres veces
la lectura...

Yo no digo palabra,
pienso en los amos de la fuerza de los humildes,
en el tiempo delicioso que les robaron,
en la lengua que apenas les dejaron para comer
y reproducirse

en los profesionales del estilo,
en los críticos de las letras,

y en lo lejos que estará siempre
el pueblo sencillo y trabajador
de eso que llaman literatura.

ANTONIO ORIHUELA

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Ítaca, de Konstantínos Kaváfis

ÍTACA

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

KONSTANTÍNOS KAVÁFIS

lunes, 31 de octubre de 2011

Siga la flecha, de Rolando Revagliatti

SIGA LA FLECHA

Aquí donde he llegado
no sé qué es

Sé que
sin saber a dónde
he llegado

he sabido
dirigirme.

ROLANDO REVAGLIATTI

jueves, 27 de octubre de 2011

Plantas marinas, de Amy Lowell

PLANTAS MARINAS

Fría cae la luna sobre la arena de las dunas
y las algas ondean y fulguran;
el tenue ritmo de mi reloj dice
que son ya las doce y cuarto;
y no oigo nada todavía
salvo los golpes del viento sobre el mar.

AMY LOWELL

lunes, 24 de octubre de 2011

Una idea de libertad, de Antonio Orihuela

UNA IDEA DE LIBERTAD

Cuando más cogido por los huevos me tienen,
busco la ventana por donde se ve más lejos
y me quedo allí
con la nariz aplastada
esperando siempre
unos pájaros
que nadie ha visto
que sé existen,
pero que no vienen.

ANTONIO ORIHUELA

viernes, 21 de octubre de 2011

La colina, de Edgar Lee Masters

LA COLINA

¿Dónde están Elmer, Herman, Bert, Tom y Charley,
El débil de voluntad, el fuerte de brazo, el payaso, el borrachín, el luchador?
Todos, todos están durmiendo sobre la colina.

Uno murió de una fiebre,
Uno murió quemado en una mina,
Uno fue muerto en una pendencia,
Uno murió en una cárcel,
Uno cayó de un puente trabajando asiduamente para sus niños y esposa-
Todos, todos están durmiendo, durmiendo, durmiendo sobre la colina.

¿Dónde están Ella, Kate, Mag, Lizzie y Edith,
El tierno corazón, el alma simple, la ruidosa, la orgullosa, la feliz?
Todas, todas están durmiendo sobre la colina.

Una murió en un vergonzoso nacimiento de un niño,
Una de un frustrado amor,
Una a manos de un bruto en un burdel,
Una de un orgullo roto, en la búsqueda del deseo del corazón;
Una después de vivir lejos en Londres y París
Había llevado a su pequeño espacio a Ella y Kate y Mag-
Todas, todas están durmiendo, durmiendo, durmiendo sobre la colina.

¿Dónde están el Tío Isaac y Tía Emily,
Y el viejo Towny Kincaid y Sevigne Houghton,
Y Major Walker quien había conversado
Con venerables hombres de la revolución?
Todos, todos están durmiendo sobre la colina.

Ellos les llevaron hijos muertos de la guerra,
E hijas cuyas vidas estaban aplastadas,
Y sus niños sin padres, llorando-
Todos, todos están durmiendo, durmiendo, durmiendo sobre la colina.
¿Dónde está el viejo Fiddler Jones
Quien jugó con la vida todos sus noventa años,
Arrostrando la cellisca con pecho desnudo,
Bebiendo, alborotando, no pensando en la esposa ni en los parientes,
Ni en el oro, ni en el amor, ni en el cielo?
¡He aquí! Él parlotea sobre pescados fritos por largo tiempo,
Sobre las carreras de caballos por largo tiempo en Clary Grove,
De lo que Abe Lincoln dijo
Una vez en Springfield.

EDGAR LEE MASTERS

miércoles, 19 de octubre de 2011

Mujer leyendo, de Aazam Abidov

MUJER LEYENDO

Una mujer está sentada en la villa
La villa está en un basurero
Y la mujer tiene una joroba:
Ella está leyendo

Está oscuro en el basurero,
Una luz tenue
Cruza la villa

La mujer está leyendo
Bajo la pálida luz de la vela

Su esperanza de vida es tenue, muy tenue
La mujer está leyendo en mi sueño

AAZAM ABIDOV

martes, 18 de octubre de 2011

Yo te espero, de Miguel Barnet

YO TE ESPERO

Yo te espero
bajo los signos rotos
del cine cantonés.
Yo te espero
en el humo amarillo
de una estirpe deshecha.
Yo te espero
en la zanja donde navegan
ideogramas negros
que ya no dicen nada.
Yo te espero a las puertas
de un restaurante
en un set de la Paramount
para una película que se filma a diario.
Dejo que la lluvia me cubra
con sus raíles de punta
mientras presiento tu llegada.
En compañía de un coro de eunucos,
junto al violín de una sola cuerda
de Li Tai Po,
yo te espero.
Pero no vengas
porque lo que yo quiero realmente
es esperarte.

MIGUEL BARNET

lunes, 17 de octubre de 2011

El puro no, de Oliverio Girondo

EL PURO NO

EL NO
el no inóvulo
el no nonato
el noo
el no poslodocosmos de impuros ceros noes que noan noan
noan
y nooan
y plurimono noan al morbo amorfo noo
no démono
no deo
sin son sin sexo ni órbita
el yerto inóseo noo en unisolo amodulo
sin poros ya sin nodulo
ni yo ni fosa ni hoyo
el macro no ni polvo
el no más nada todo
el puro no
sin no

OLIVERIO GIRONDO

jueves, 13 de octubre de 2011

Un poema de Eduardo Dalter

Dejá que entre la luz,
dejala que entre,

que se acomode,
que abra su valija;

no vayas a echarla;
dale de comer;

dejá que ande por la casa.

EDUARDO DALTER

viernes, 7 de octubre de 2011

Alba, de Hugo Mujica

ALBA

Quieto,

como no moviéndose
para que la sangre no rebase
la boca

Quieto,

como sintiendo un pájaro
herido
en la palma de la mano

sin cerrar la mano
sin abrir los ojos.

hay una fe que es absoluta:

una fe sin esperanza.

HUGO MUJICA

jueves, 6 de octubre de 2011

La gente quiere leerme, de Aazam Abidov

LA GENTE QUIERE LEERME

Visto una traje
Largo
De la cabeza hasta los pies.
Está hecho de letras árabes,
De hilo hecho de algodón y piedra,
El hilo es dorado
El algodón y la piedra tienen la forma
De letras árabes.
La gente quiere leerme,
Lo intentan.
Algunas veces son las letras de algodón
Las que tocan sus ojos
Otras, son las de piedra.
Ellos quieren leerme
Ellos quieren leer al que nunca supo leerse a sí mismo.

AAZAM ABIDOV

miércoles, 5 de octubre de 2011

Uno de Whitman

Hoy, antes del alba, subí a las colinas, miré los cielos llenos de
luminarias y le dije a mi espíritu:

Cuando conozcamos todos estos mundos y el placer y la sabiduría de
todas las cosas que contienen, ¿Estaremos tranquilos y satisfechos?

Y mi espíritu dijo:

No, ganaremos esas alturas sólo para seguir adelante.

WALT WHITMAN

martes, 4 de octubre de 2011

Descentralizaciones, de Laura Casielles

DESCENTRALIZACIONES

No hacemos esto por ninguna cosa.
No tenemos hoja de ruta.
Si se fían de nosotros, deberán creer
que nadie lo hizo antes.
Simplemente,
arrancamos
paréntesis de tiempo para vivir en ellos
como quien arranca hojas que crecieran de nuevo al instante.
Los pasamos así,
en la ternura,
y a la hora de volver
intentamos ser fuertes.
No vamos a ninguna parte.
No pedimos nada.
No nos puede salir ni bien ni mal.

LAURA CASIELLES

lunes, 3 de octubre de 2011

Un poema de Edith Lomovasky

El Bauhaus
a estas alturas
es una anciana desgreñada

El bulevard Rotschild
me infunde la falsificación
de una caricia

Remonto
una fila de sicomoros torturados.

Esto es un tic tac
No la palpitación confusa
de dos cuerpos

Me resisto a despedirme
del texto de mis pasos

Nadie pisa firme
en este cúmulo de ojos.

Otros refugios
cavados en el cielo
rompen el azul

Me despido
de la extremidad del goce y la plegaria.

Esto
no es la nitidez.

Hay un sol
que sirve para fundir
el metal
a las carnes calladas

Un húmero sin nombre
roza los mercados

Esta frágil y soberbia
primera persona
se va
se va
pero la piel
aún la atrapa.

EDITH LOMOVASKY

jueves, 29 de septiembre de 2011

El jardín del emperador, de Amy Lowell

EL JARDÍN DEL EMPERADOR

Una vez, en el sofocante calor de pleno verano,
un Emperador hizo que las montañas en miniatura de su jardín
fueran cubiertas con seda blanca,
así coronadas,
parecían refrescar sus ojos
con el resplandor de la nieve.

AMY LOWELL

miércoles, 28 de septiembre de 2011

DUELO, de Thomas Bernhard

I

Hacia el Siglo de las Vacas,
Catulo, «gens Valeria…»
En los valles desecados
sostienes el diálogo de los muertos
has fundado tu silencio
en nombres tenebrosos:
Dos sombras de pájaros
Dos nuncas
Dos sin fin

II

Los grandes sufrimientos no eran su fuerte,
se remitían al futuro
y te piden explicaciones…
Dos mil años vividos de menos,
eso te arruinaba… una vez
estaban sin tiempo, estaban
sin fin…
Él lloró, se retiró al sueño de ella,
esperaba las superfluas formaciones de palabras
de su belleza…
ella no sentía nada
él penetró en esa NADA,

III

¿Con qué derecho
en este lugar,
con qué derecho…?

IV

Figuras susurrantes te cubrieron
de tinieblas,
rompieron cadenas, donde tú estabas,
te azotaron con azotes de pájaros…
Monumento de tedio en las colinas heladas,
los días se levantan negros
y tú en tu hambre.

V

Al final de la tumba escuché
tu voz
en la protesta de la corneja,
con viles mentiras te até
a las orillas del río…

VI

¿Pues quién escribió antes que yo
que nadie vivió antes que tú
y nadie murió
y nadie estuvo en mí,

quién escribió antes que yo
que la primavera era invierno
y el invierno primavera,
quién escribió antes que yo:
ésos eran nuestros nombres:
un verde negro,
un rojo mate,

quién escribió antes que yo
cómo entraba en las frías tumbas
el viento frío y la muerte fría?

VII

tú en tu sombra,
tú en tu despertar,
tú en tu tiempo,
tú en tu gloria,
tú en tu palabra,
¡tú!

VIII

En las lomas de las colinas del Adagio
aprendí los días y las noches.

IX

Con mi cuchillo bien afilado
grabé tu belleza
en la corteza del cielo,

cubrí tus heridas con nieve
y la sangre se secó con la velocidad del viento…

X

Durante mucho tiempo no supe
quiénes eran,
confié en su llamada de auxilio,

les conté el lamento
de nuestro lamento,
porque mi país me traicionó.

XI

Arranqué de los grabados nobles rostros
de antiquísimas estirpes.

XII

Sobrevivir
a las órdenes de la noche,
tú te refugias en los libros,
a mí me retiene la tierra
con sus pensamientos.

THOMAS BERNHARD

martes, 27 de septiembre de 2011

Ayuda a los ancianos, de José Daniel Espejo

AYUDA A LOS ANCIANOS

Ser viejo. Bien, es posible
que yo nunca lo sea. Es posible
que ninguno podamos, pero imagino
mi casa y mi cuerpo de anciano,
un sillón donte aterrice un buen sol
y una cabeza calva donde tan sólo
algunos recuerdos fluyan en silencio
y me mantengan en pie. Quiero
ser ese viejo, y sé perfectamente
que no está de moda una cosa así, pero espero
oír mi voz cascada en la cocina vacía,
ese ritmo de vida en que los pasos
son fruto de un deseo particular.
Quiero veros a todos a la luz
bellísima que da el alejamiento.
Quiero ser viejo y que vosotros
no lo seáis.

JOSÉ DANIEL ESPEJO

lunes, 26 de septiembre de 2011

Lamento..., de Juan Gelman

LAMENTO POR LA TÓRTOLA DE BUTCH BUTCHANAM

el pobre butch butchanam pasó sus últimos años
cuidando a una tórtola ciega y sin querer ver a nadie
en solidaridad con el pájaro al que amaba y cuidaba
y a veces aleteaba en su hombro dejando caer
un dulce sonido a naranjos azules girando por el cielo
a demonios de pie sobre un ratón
a monos de piedra sorprendidos en el acto de hacer

"oh tórtola" decía butch butchanam "amas la ceguera
y yo convertí mi corazón en ceguera
para que vueles alrededor de él y te quedes"
pero lo que debe desaparecer
todo lo que se masca come chupa bebe o saborea
venía con el crepúsculo y tristeza para butch
tristeza para butch

el cual:
soñaba con el desierto sembrado de calaveras de vaca
los castillos de arena instantánea o polvo rápidamente quieto en tierra
los oleajes (como de serpiente) del tiempo en Melody Spring
y los antepasados que ya no conocían la muerte ni el dolor de la muerte
y hablaban un idioma lento amarillo feliz
como un lazo de oro al cuello

noches y noches soñó butch butchanam
hasta que supo que iba a morir
enfiló su cama hacia el sur y se acostó de espaldas al cielo
y dejó escrito en la tórtola que lo enterraran de espaldas al cielo
y aquí yace de espaldas al cielo mirando todo lo que baja y sube
en Melody pueblo de miserables que:

degollaron la tórtola la asaron se la comieron
y comprobaron con cristiano horror
que los miraba desde el plato
con el recuerdo de sus ojos

JUAN GELMAN

viernes, 23 de septiembre de 2011

Ahora estarías, de René Higuera

AHORA ESTARÍAS

ahora estarías distraída del mundo
fiel al ventanal de tus evocaciones

eres el vaho que me deja el alba cuando te aleja
tus sueños tan claros Circe cuando llueve y te mojas

hay campanas que anuncian el crepúsculo del alma
nubes rosa sobre un cielo que oscurece
y su dibujo griego

un globo sin color en la memoria
se eleva
tus manos tendidas
me miran
explotar

RENÉ HIGUERA

jueves, 22 de septiembre de 2011

Lluvia, de Carver

LLUVIA

Me desperté esta mañana con
unas ganas tremendas de quedarme todo el día en la cama
leyendo. Luché contra ello durante un rato.

Me asomé entonces a la ventana y estaba lloviendo.
Y me rendí. Me dediqué por entero
al cuidado de esta mañana lluviosa.

¿Viviría mi vida otra vez?
¿Con los mismos errores imperdonables?
Sí, a la mínima posibilidad que tuviera. Sí.

RAYMOND CARVER

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Salmo T., de Paul Valery

SALMO T.

El más escéptico de todos
es el Tiempo,
que con los Noes hace Síes
y con el odio amor
y al contrario.
Y si el río no remonta a su fuente,
y si la manzana caída no salta
y se reúne a su rama
es porque te falta paciencia para creerlo.

PAUL VALERY

martes, 20 de septiembre de 2011

Un Salmo de Ernesto Cardenal

SALMO 1

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido
ni asiste a sus mítines
ni se sienta en la mesa con los gangsters
ni con los Generales en el Consejo de Guerra
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio
Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus slogans

Será como un árbol plantado junto a una fuente.

ERNESTO CARDENAL

lunes, 19 de septiembre de 2011

Conversación..., de Paola Cadena Pardo

CONVERSACIÓN ENTRE DIOSES DE LA CREACIÓN,
ESCUCHADA DESPUÉS DE HACER VERDADERO SILENCIO:

ÉL: ¿forma de qué le darás a la Vida?
ELLA: de Hotel, llegarán, amarán los que tengan suerte y se marcharán
ÉL: ¿y si no tienen suerte?, ¿morirán con la luz apagada?
ELLA: en la luz apagada, algunos aprenden a encender velas.
ÉL: ¿y si las velas los queman?
ELLA: el Hotel seguirá en la palma de sus manos

PAOLA CADENA PARDO

viernes, 16 de septiembre de 2011

Ven de la luz..., de Stella Díaz Varín

VEN DE LA LUZ, HIJO

Que te ciegue la luz, hijo.
Ven de la luz;
desde donde la pupila sueña
y vuelve atormentada,
como un escombro vivo,
como especie de flor, como pájaro.
Carbón de víscera terrestre,
así como víscera de árbol.

Deja que se ensañe la luz, hijo,
desciende como los antiguos ángeles,
como los malos discípulos,
ardiendo en su pasión, desheredados.
Así como las fieras, hijo.

Incomprendidas del río, intocadas
absolutas, tristes.
Ese será el día
-presentimiento que no quise,
tú sabes, los conoces-
que tomaré la forma deseada.

Ojo de estiércol, húmedo;
aprisionaré tu llama,
tu superficie extraceleste
tu mirada de centro obscuro,
tu trigal;
la tibia voluntad de tu piel
me ayudará y seremos.

Nunca antes pudimos.
Yo era como esas pequeñas fuentes secas.
Desciende, hijo, de la luz;
avizora el espacio,
avizora el horizonte.
La curva que deja el corazón de un muerto,
la mano que se esconde,
la mano que nadie quiso acariciar.

Seremos.
Tú y yo venidos
irremisiblemente;
unidos como dos tallos jóvenes aún;
queriendo apenas lo que no se nos dio.
Amando
lo que la luz aconseja:
el vértigo, la hondonada, el silencio.
el color de las piedras;
tantas cosas simples y distintas.
Llegaremos a amar la contextura de Dios
tan difusa;
tan perfecta como tus pequeños ídolos.
La madera de Dios
tan bella y roja
como el corazón de los árboles.
Tan bella y roja
como el corazón del veneno.
Que te ciegue la luz, hijo.
Que te atormente.
Ven de la luz, inúndate;
ten la luz y desmiente la tiniebla.
Ven, hijo, arrodíllate.
Cree en los amaneceres.
En la luz son más bellos los ojos de Dios.

STELLA DÍAZ VARÍN

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Cuerpo a la vista, de Octavio Paz

CUERPO A LA VISTA

Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron un cuerpo:
tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,
tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales,
prisioneros en llamas,
tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada,
sitios en donde el tiempo no transcurre,
valles que sólo mis labios conocen,
desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre
tus senos,
cascada petrificada de la nuca,
alta meseta de tu vientre,
playa sin fin de tu costado.

Tus ojos son los ojos fijos del tigre
y un minuto después son los ojos húmedos del perro.

Siempre hay abejas en tu pelo.

Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos
como la espalda del río a la luz del incendio.

Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla
y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna,
el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con
sus dos alas grises
la noche de los cuerpos,
como la sombra del águila la soledad del páramo.

Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal
del verano.

Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo
de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección y el día de la vida
perdurable).

Patria de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.

OCTAVIO PAZ

martes, 13 de septiembre de 2011

Un poema de Homero Aridjis

Buenos días a los seres
que son como un país
y ya verlos
es viajar a otra parte

buenos días a los ojos
que al abrirse han leído
el poema visible

buenos días a los labios
que desde el comienzo han dicho
los nombres infinitos

buenos días a las manos
que han tocado las cosas
de la tierra bellísima.

HOMERO ARIDJIS

miércoles, 17 de agosto de 2011

Ven como eres, de Kurt Cobain

VEN COMO ERES

Ven como eres, como fuiste,
como yo quiero que seas.
Como una amiga, como una amiga, como un viejo enemigo.

Tómate tu tiempo, date prisa,
la opción es tuya, no llegues tarde.
Tómate un descanso, como amiga,
como un viejo recuerdo,
recuerdos, recuerdos, recuerdos…

Ven cubierta de lodo, empapada en sosa,
como quiero que seas.
Como una moda, como una amiga,
como un viejo recuerdo,
recuerdos, recuerdos, recuerdos.

Te juro que no tengo una pistola,
no yo no tengo una pistola,
no yo no tengo una pistola
recuerdos, recuerdos, recuerdos, recuerdos,
no yo no tengo ninguna pistola.

Te juro que no tengo una pistola,
no yo no tengo una pistola,
no yo no tengo una pistola
no yo no tengo una pistola,
no yo no tengo una pistola
Recuerdos
Recuerdos…

KURT COBAIN

martes, 16 de agosto de 2011

Border Line, de Ánuar Zúñiga Naime

BORDER LINE

1

Todo empieza con teléfonos arrancados de la pared,
con maletas hechas de madrugada y platos rotos,
con llorar durante ciertas películas,
tomar café sin azúcar en presencia de más gente
y temerle a las avenidas grandes.

2

He sabido de hombres
que pasan las tardes de los sábados
tirando condimentos del refrigerador;
que pasan las noches
raspando los ojos contra el techo.
Hombres que se aferran por años
a la punta de una mujer
mientras dios tira
desde el otro extremo.

3

El cielo amaneció astillado.
Reviso la alacena y no encuentro
el frasco con lo poco dios que nos quedaba.
El niño está en su cuna tirando dientes
y tú me sonríes catálogos,
hablamos Fisher Price y listas del súper.
El domingo avanza nadando en brea y las manos
[las nuestras]
no nos tocan sin rompernos.

4

¿Tú en cuáles abismos te has caído?
¿En qué pasillos
de luz nublada
jugaste el tazo de tu infancia?
¿En qué charcos fuiste
naúfrago?
¿Máscara
[cáscara]
labios partidos
cerveza tibia
dejada por dios a la mitad?

5

Crecimos
como raíces de árbol
que no rompen el concreto.
Crecimos
ligeramente abajo
de nosotros mismos.
Hacia la humedad enterrada
hacia los gusanos.
Nos quedamos enroscados en las piedras
[y los huesos]
y en toda palabra para decir derrumbe.

ÁNUAR ZÚÑIGA NAIME

miércoles, 20 de julio de 2011

Boca, de Umberto Saba

BOCA

La boca
primera
que dio a mis labios el rosa de la aurora,
aún ahora
pago en bellos recuerdos su perfume.
Oh boca niña, boca amada,
que decías palabras osadas y que eras
tan dulce de besar.

UMBERTO SABA

martes, 19 de julio de 2011

Vislumbrar..., de Odile L'Autremonde

VISLUMBRAR LA LUZ DE LA PRÓXIMA ESTACIÓN DESDE LA NUESTRA

No todo muere,
dijo el poeta viejo.
No todo muere.
Después de la luz del mediodía
alguien enciende las farolas
al igual que se enciende el valor
cuando la vida pesa.
No todo muere, dijo,
no todo muere.
Y yo me pregunté qué importancia tiene
la materia de los faros,
mientras sigan siendo la bujía
que nos mantiene vivos.
Qué importancia tiene bordear un acantilado
si hay una cuerda que nos impide temer al precipicio.
No todo muere,
dijo una vez un poeta viejo
a los del vértigo al deterioro.
Escuchadme,
el tiempo no cabe
en un reloj de arena.

ODILE L'AUTREMONDE

lunes, 18 de julio de 2011

Quizás mañana, de Adriel Prieto

QUIZÁS MAÑANA

Abrázame hoy con fuerza
Quizás mañana ya no esté
Bésame con ternura, ahora
Quizás mañana ya no esté
Tócame, que se sienta
Quizás mañana ya no esté
Ámame, ríe, llora
Canta, tiembla, baila
Que tu boca explore todo mi ser
Que tus besos me vistan
Lléname de tu olor, de tu aroma
Enséñame tu fiereza y tu ternura
Porque lo más probable es que mañana no esté
Pero si por un segundo tu traviesa boca
Osa decir que me quieres
Lo más probable es que mañana me quede

ADRIEL PRIETO

viernes, 15 de julio de 2011

Ahora es un barrio..., de Jana De Luque

AHORA ES UN BARRIO...

Ahora es un barrio muy triste muy limpio, silencioso,
blanco muy blanco, casi residencial.

Ahora es un barrio vallado sin gatos callejeros, sin bicicletas
sin pedradas sin pegadizas palabrotas o patadas o arañazos.

Ahora es un barrio soleado sin las sombras de los sauces,
sin los petardos de año nuevo, sin madres en las ventanas ni "cinco
minutOs mÁs!!".

Ahora es un barrio a manos de perdidos y quemados.
Un barrio blanco, de un blanco abandonado.

El declive comenzó con el cambio de un 600 por un coche familiar.

JANA DE LUQUE

miércoles, 13 de julio de 2011

En la ventana, de Yolanda Saenz de Tejada

EN LA VENTANA

Un hombre en
una ventana
(bueno, mejor,
un chico en
el balcón).
Entonces:
un chico en
el balcón
con un albornoz
blanco.

Yo,
en la calle,
saliendo de una
zapatería
(donde me había
probado esos
zapatos de tacón que
nunca me compro).

Él se asoma
desde un
segundo piso
(el chico)
y yo, desde el
mundotierra,
miro hacia él.

Y lo veo
bailar
(con el albornoz
abrochado)
una canción de
Massive Attack.
Se mueve bien...

Me detengo,
freno el mundo
con mis labios y
lo miro.

Es un jueves de
Madrid y
yo pasaba
por aquí;
es hermosa la
mañana y
sus manos
(que planean al
bailar).
Hermosos,
también,
sus ojos
que me
descubren y
(os lo juro)
me asesinan
con
amor.

Si no
se hubiera
abierto el
albornoz,
hubiera pensado
que es un
ángel
(por eso de
que no tienen
sexo).

YOLANDA SAENZ DE TEJADA

martes, 12 de julio de 2011

Ayuda a los ancianos, de José Daniel Espejo

AYUDA A LOS ANCIANOS

Ser viejo. Bien, es posible
que yo nunca lo sea. Es posible
que ninguno podamos, pero imagino
mi casa y mi cuerpo de anciano,
un sillón donte aterrice un buen sol
y una cabeza calva donde tan sólo
algunos recuerdos fluyan en silencio
y me mantengan en pie. Quiero
ser ese viejo, y sé perfectamente
que no está de moda una cosa así, pero espero
oír mi voz cascada en la cocina vacía,
ese ritmo de vida en que los pasos
son fruto de un deseo particular.
Quiero veros a todos a la luz
bellísima que da el alejamiento.
Quiero ser viejo y que vosotros
no lo seáis.

JOSÉ DANIEL ESPEJO

viernes, 8 de julio de 2011

Yo vi en un sueño..., de Whitman

YO VI EN UN SUEÑO...

Yo vi en un sueño una ciudad invencible a los ataques de todo
el resto de la tierra,
soñé que era la ciudad nueva de los Amigos,
nada en ella era más grande que la calidad del amor robusto:
este superaba a todo lo demás,
se le veía a todas horas en los actos de los hombres de aquella
ciudad,
y en todas sus miradas y palabras.

WALT WHITMAN

jueves, 7 de julio de 2011

Al triste, de Borges

AL TRISTE

Ahí está lo que fue: la terca espada
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada
luna del persa y los sin fin jardines
de la filosofía y de la historia,
el oro sepulcral de la memoria
y en la sombra el olor de los jazmines.
Y nada de eso importa. El resignado
ejercicio del verso no te salva
ni las aguas del sueño ni la estrella
que en la arrasada noche olvida el alba.
Una sola mujer es tu cuidado,
igual a las demás, pero que es ella.

J.L.BORGES

miércoles, 6 de julio de 2011

Refranes, de Octavio Paz

REFRANES

Una espiga es todo el trigo
Una pluma es un pájaro vivo y cantando
Un hombre de carne es un hombre de sueño
La verdad no se parte
El trueno proclama los hechos del relámpago
Una mujer soñada encarna siempre en una forma amada
El árbol dormido pronuncia verdes oráculos
El agua habla sin cesar y nunca se repite
En la balanza de unos párpados el sueño no pesa
En la balanza de una lengua que delira
Una lengua de mujer que dice sí a la vida
El ave del paraíso abre las alas
Como la marejada verde de marzo en el campo
Entre los años de sequía te abres paso
Nuestras miradas se cruzan se entrelazan
Tejen un transparente vestido de fuego
Una yedra dorada que te cubre
Alta y desnuda sonríes como la catedral el día del incendio
Con el mismo gesto de la lluvia en el trópico lo has arrasado todo
Los días harapientos caen a nuestros pies
No hay nada sino dos seres desnudos y abrazados
Un surtidor en el centro de la pieza
Manantiales que duermen con los ojos abiertos
Jardines de agua flores de agua piedras preciosas de agua
Verdes monarquías

La noche de jade gira lentamente sobre sí misma.

OCTAVIO PAZ

martes, 5 de julio de 2011

El protagonismo robado, de Julio Raúl Cordal Barrio de Mendoza

EL PROTAGONISMO ROBADO

Érase una vez un moro de Valdemoro,
tenía dientes de conejo,
con ellos araba el suelo,
tenía una tripa rechoncha,
con la que explotaba como una bomba,
tenía una nariz tan gorda como la de una foca,
cuando Pinocho le veía, le decía:
¡vaya fosas nasales más espectaculares!
Tenía unas patas de canguro con las que parecía un burro,
tenía una sonrisa tan fea como la de una bruja vieja,
tenía unas cejas circulares,
como las del profesor de mates,
tenía unos ojos saltones,
como los mocos de los ratones,
tenía una ropa tan extraña,
como la de los hipies de Finlandia.
Ahora vamos al grano que tienes en la mano.
Este hombre llamado José,
era peluquero en una tienda de deportes.
Un día sin saber el peligro que le acechaba,
vio una brisa tragando montañas,
la brisa era tan débil que devoraba las casas de la gente.
Entonces el bebé Pepito Monólogo tuvo una idea genial,
pero también era un plan fatal,
así que pidió a la brisa que se marchase con un viento grave,
la brisa obedeció y se marchó sin ton ni son.
Así fue como Pepito Monólogo robó el protagonismo de el moro de Valdemoro.
Como esta historia ha sido demasiado mala y alocada,
No pondremos FIN,
Sino:

.
¡  Por Fin p             n  i  f  r              Por Fin p
¡  P            o          p             o          P             o
¡  o  f i n   r           o              p          o  f i n   r
¡  r                          r    f  i   n            r    f
¡  f                                                     i       n

FIN!



JULIO RAÚL CORDAL BARRIO DE MENDOZA
(11 años de edad)

lunes, 4 de julio de 2011

Estoy desnudo..., de Gamoneda

2

Estoy desnudo ante el agua inmóvil. He dejado mi ropa en el silencio
de las últimas ramas.
Esto era el destino:
llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua.

ANTONIO GAMONEDA

jueves, 30 de junio de 2011

Unión libre, de Breton

UNIÓN LIBRE

Mi mujer con la cabellera de fuego de los bosques
Con pensamientos de relámpago de calor
Con su talle de reloj de arena
Mi mujer con su talle de nutria en los dientes del tigre
Mi mujer con la boca de escarapela y de ramillete
de estrellas de un ínfimo tamaño
Con dientes de huellas de ratones blancos en la tierra blanca
Con la lengua de ámbar y vidrio frotados
Mi mujer con la lengua de hostia apuñalada
Con la lengua de muñeca que abre y cierra los ojos
Con la lengua de piedra increíble
Mi mujer con pestañas de palotes de escritura de niño
Con sus cejas de borde de nido de golondrina
Mi mujer con sus sienes de pizarra en un techo de invernadero
Y de vaho en los vidrios
Mi mujer con hombros de vino de champaña
Y de frente con cabeza de delfines bajo la nieve
Mi mujer con muñecas de fósforos
Mi mujer con dedos de azar y de as de copas
Con sus dedos de heno cortado
Mi mujer con axilas de marta y de bellotas
De noche de San Juan
De alheña
Con sus brazos de espuma de mar y de esclusa
Y de mezcla de trigo y de molino
Mi mujer con piernas de cohete
Con sus movimientos de relojería y desesperación
Mi mujer con pantorrillas de médula de saúco
Mi mujer con sus pies de iniciales
Con pies de manojo de llaves con pies de canarios blancos que beben
Mi mujer con cuello de cebada imperlada
Mi mujer con su garganta de Valle de Oro
Que se cita en el lecho mismo del torrente
Con sus senos de noche
Mi mujer con senos de albergue marino de topos
Mi mujer con senos de crisol de rubíes
Con sus senos de espectro de la rosa bajo el rocío
Mi mujer con vientre del despliegue del abanico de los días
Con su vientre de garra gigantesca
Mi mujer con espalda de pájaro que en vertical escapa
Con espalda de plata viva
Con espalda de luz
Con la nuca de canto rodado y de tiza mojada
Y de caída de un vaso donde se acaba de beber
Mi mujer con caderas de barquilla
Con caderas de araña y de rabo de flechas.
Y de tallo de plumas de pavo real blanco
De balanza insensible
Mi mujer con nalgas de arenisca y de amianto
Mi mujer con nalgas de tomo de cisne
Mi mujer con nalgas de primavera
Con sexo de espadaña
Mi mujer con sexo de arenal de oro y de ornitorrinco
Mi mujer con sexo de alga y de viejo bombón
Mi mujer con sexo de espejo
Mi mujer con ojos llenos de lágrimas
Con ojos de panoplia violeta y de aguja imantada
Mi mujer con ojos de sábana
Mi mujer con ojos de agua para beber en la cárcel
Mi mujer con ojos de bosques siempre bajo el hacha
Con ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego.

ANDRE BRETON

lunes, 27 de junio de 2011

Cuarto creciente, de José Manuel Caballero Bonald

CUARTO CRECIENTE

Cuando Aljarifa recorrió la alfombrada penumbra de aquel burdel de Chauen,
todo el lujoso azogue de su cuerpo adquirió un grado de desnudez
deslumbradoramente irracional. Carne inconclusa donde anidaban todavía
las liendres del peregrinaje, se hizo de pronto insurgente y plenaria
como la de una virgen en la inminencia del degüello. Cerca de allí
se abrían las tiendas de los nómadas y una enfermiza música se iba dignificando
entre las hojalatas y los vellocinos. La habitación olía a almoraduj
y a papeles de Armenia, mientras un vaho de animales nacidos en cautividad
salía del mullido sopor de las almohadas. Y así hasta que el tiempo se detuvo
en un friso taraceado de estrellas de albayalde, entre cuyos emblemas
discurría una luz acrobática parecida al letargo. Pero ella,
la regidora del cuarto creciente, era una flor lasciva instalada en la noche.
Era la araña que copula sin dejar de bailar entre una algarabía de
ajorcas y sonajas.
El esmaltado vientre vibraba en el diván como un espasmo de pandero
y un mundo de sacrales lujurias sincopaba de pronto la rítmica
hegemonía de los pezones. Canon de la hermosura, su único error había
consistido en rasurarse el pubis
cuando medio entendió que descendía por línea colateral de los Abencerrajes.

JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD

miércoles, 22 de junio de 2011

La vida sin fin, de Lawrence Ferlinghetti

LA VIDA SIN FIN

No tiene fin
la espléndida vida del mundo
no tiene fin su hermoso vivir
su hermoso respirar
sus hermosas criaturas sensibles
observando escuchando y pensando
riendo y bailando
suspirando y llorando
a través de las tardes sin fin
noches sin fin de amor y éxtasis
alegría y desesperanza
bebiendo y fumando
charlando cantando
en los Amsterdams sin fin
de la existencia
de animadas conversaciones sin fin
y de los cafés sin fin
en los cafés literarios de las mañanas de lluvia
sin fin las películas de la calle que pasan
en los automóviles en los tranvías del deseo
en las inagotables vías de la luz radiante
Sin fin el baile de las melenas
al ritmo sin aliento del punk rock
y de la música disco su aire en la cabeza
a través de las medianoches de la Vía Láctea
hasta los paraísos del amanecer
hablando fumando y pensando
de todo aquello que en la noche no tiene fin
en lo blanco de la noche la luz de la noche
Ah sí el vivir y amar no tienen fin
odiando y amando besando y matando
No tienen fin los latidos la respiración la procreación
la rueda de la vida de carnes
girando constantemente en el tiempo
Vida sin fin muerte sin fin
no tienen fin el aire y la respiración
Mundos sin fin
en los que los días nunca terminan
en las capitales del otoño
sus grandes avenidas de hojas en llamas
Sin fin los sueños y los cuerpos
en los que el sueño desovilla
las mangas tejidas de la ansiedad
los laberintos del pensamiento
las laberínticas ensoñaciones del amor
las espirales del deseo y su exageración
los innumerables finales de lo innombrable
Sin fin los cielos incendiados
sin fin el universo que gira
Mundo sobre una hoguera de hongos
No tiene fin el fuego que respira en nuestros cuerpos
tatuados comedores de fuego bailando en las plazas
tragando el aire incendiado de la gasolina
Valiente el corazón batiente de la vida llameante
sus pulsos compases y llamas apagadas
Sin fin los campos de los sentidos
los olores del deseo del amor
los maullidos de los gatos en celo
el aroma intenso de los sexos
El sonido de los que hacen el amor no tiene fin
el sonido de las camas chirriantes no tiene fin
el gemido de los amantes no tiene fin
escuchado en la noche a través de las paredes
Los gritos del éxtasis inacabables
las voces encendidas
en la última y perdida culminación
el ruido de las máquinas de música saltando
el fluir del jazz del esperma sus ritmos
difunden su energía en el paraíso
Y luego los intentos de fuga no tienen fin
huir de la náusea de Sartre
de las colinas peladas
donde se consumió la sensación
en el lento fuego del tiempo
de la alegría de vivir desesperanzada
de los barcos cargados de ilustración
de los barcos cargados de mierda
que aún flotan
en los infernales ríos de Caronte
codicias histerias paranoias
poluciones y perversiones
Sin fin l'homme revolté
en el anónimo rostro de la muerte
en las huellas del estado monstruo
No tiene fin sus visiones anárquicas
No tiene fin su alienación
No tiene fin su poesía alienada
tábano del estado
portador de la esencia de Eros
No tiene fin el sonido de la vida
del hombre que vive en la tierra
las audiciones radiales sin fin
las transmisiones de tv sin fin
No tienen fin
los rollos de papel en las rotativas
el fluir de las palabras y las imágenes
en las cintas de las máquinas de escribir
escritura automática y garabatos
sin fin los pòemes dictés por lo desconocido
sin fin los llamados telefónicos
hacia los confines de la tierra
y la espera de los amantes en las terminales
y el llanto de los pájaros en las terrazas
y el graznido constante de los cuervos en el cielo
y el multiplicado canto de los grillos
y los mares rugientes y las aguas gimientes
alzándose y cayendo sobre guijarros distantes
y las mareas lamedoras durante los Idus del otoño
beso salitroso de la creación
Infinitas las campanas del mar anunciándose
Más allá de las represas y los diques de la vida
y el repetido llamado de las campanas
en las iglesias vacías
en las torres del tiempo
Infinita la manifestación de calamidades
del barbado hombre santificado
No tiene fin
La cuerda del corazón del mundo
desenroscándose
resplandeciente en el tiempo
brillando a través del espacio
No tienen fin los cruceros turísticos
atravesándola
barquitos pequeños en los canales infinitos
millones de ventanas en llamas en el atardecer
la ciudad quemándose con las sobras de la luz
los distritos de faroles rojos brillan y danzan
con pollas porno pollas de neón
y los vibradores que vibran sin descanso
en las piezas de edificios a medio derruir
Sin fin el movimiento de las mandíbulas
masticando las carnes de los sandwiches del deseo
los jugosos bifes anchos del amor
Sin fin los sueños y los orgasmos
ritos de fertilidad ritos de pasaje
y el vuelo de las aves fértiles
sobre los techos de las casas
y los huevos que caen en los nidos
en las vaginas sin fin
los intentos y tentaciones de la carne
en las habitaciones por hora del amor
donde canta la paloma golpeada
No tiene fin el nacimiento de las criaturas
en los sitios donde el amor y el deseo
han tomado aposento
Sin fin el dulce nacimiento de la conciencia
y sus amargas muertes en vano
Sin fin el marchitamiento
de las pieles las frutas efímeras fugaces
y las sirenas de neón
cantando unas a otras en alguna parte
Sin fin las leves variaciones
de lo absolutamente familiar
los fuegos de la juventud
las brasas de la ancianidad
la furia del poeta renacido
No tiene fin toda creación
en la danza muda de las moléculas
Todo se transmuta todo cae en el silencio
y todo gime llora una y otra vez
Sin fin la espera interminable
Dios y Godot
nunca terminan de llegar
No tienen fin las acciones los planes
los dilemas y las demoras
Absurda la espera que anula la acción
y desea que ya no existan las guerras
y desea la desaparición de los estados
Es inútil la espera que niega la acción
No tiene fin la lucha entre el bien y el mal
las cabriolas del destino los viajes del odio
sin fin la energía nuclear
la energía interna de la tierra
las reacciones en cadena sin fin
del fogonazo final
que fallan en sus intentos
mientras las Blancas Bicicletas de la protesta
circulan lentamente a su alrededor
Pues algún día estos dioses con rostros caninos
que calzan zapatos a la moda escarpines de Gucci
botas tejanas y sombreros de latón
y viven en bunkers
con muchos botones e interruptores
a su alcance
desaparecerán les llegará el fin
Pues lo que nunca tendrá fin
es la esperanzadora posibilidad
de elegir en nuestras encrucijadas
elección que aún no ha sido realizada
elegiremos
la iluminación de las mentes oscuras
los senderos de la gloria
los verdes gigantes de la casualidad
los anzuelos de la esperanza
en los pantanos del desaliento
las colinas en la distancia
los pájaros en los arbustos
los arroyos de la luz oculta
las melodías desconocidas
las sesiones del pensamiento dulce y silencioso
y las muertes felices de los corazones todos los días
y las pollas de barro
y los pies enfundados en zapatillas
recorriendo la bahía
Y es más
son infinitas las puertas
de la percepción que aún deben ser abiertas
y los potentes chorros de luz
en el elevado espíritu del hombre
en el espacio exterior muy dentro nuestro
en el Amsterdam del Ying y del Yang
Sin fin las rubaiatas sin fin las beatitudes
sin fin los shangrilas sin fin los nirvanas
sutras y mantras sin fin
satoris y sensaras sin fin
Bodhiramas y Bodisatvas
Karmas y Karmapas
Sin fin las Shivas cantando danzando
en los humeantes vientres del éxtasis
Brillos trascendencia
penetrando la cristalina noche del tiempo
en el silencio sin fin del alma
en la larga y altisonante historia del hombre
en el sonido y la furia sin fin
significando todo
con sus alucinaciones sin fin
adoraciones e iluminaciones
y destrucción total
y erecciones y exhibiciones
fascismo y machismo
circos de las almas extraviadas
parques de diversión de la imaginación
Coney Islands
del poema sin mente sin fin
dictado por la voz individual
del inconsciente colectivo
ciego en las huellas
del tiempo
En los últimos días de Alejandría
El día que precede a Waterloo
Los bailes prosiguen
En la noche se escuchan
los sonidos de una fiesta bulliciosa

LAWRENCE FERLINGHETTI

martes, 21 de junio de 2011

La uva y el vino, de Eduardo Galeano

LA UVA Y EL VINO

Un hombre de las viñas habló, en agonía, al oído de
Marcela. Antes de morir, le reveló su secreto:
-La uva -le susurró- está hecha de vino.
Marcela Pérez-Silva me lo contó, y yo pensé: Si la uva
está hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras
que cuentan lo que somos.

EDUARDO GALEANO

lunes, 20 de junio de 2011

En la plaza, de Vicente Aleixandre

EN LA PLAZA

Hermoso es, hermosamente humilde y confiante, vivificador y profundo,
sentirse bajo el sol, entre los demás, impelido,
llevado, conducido, mezclado, rumorosamente arrastrado.

No es bueno
quedarse en la orilla
como el malecón o como el molusco que quiere calcáreamente imitar a la roca.
Sino que es puro y sereno arrasarse en la dicha
de fluir y perderse,
encontrándose en el movimiento con que el gran corazón de los hombres
palpita extendido.

Como ese que vive ahí, ignoro en qué piso,
y le he visto bajar por unas escaleras
y adentrarse valientemente entre la multitud y perderse.
La gran masa pasaba. Pero era reconocible el diminuto corazón afluido.
Allí, ¿quién lo reconocería? Allí con esperanza, con resolución o con
fe, con temeroso denuedo,
con silenciosa humildad, allí él también
transcurría.

Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia.
Un olor a gran sol descubierto, a viento rizándolo,
un gran viento que sobre las cabezas pasaba su mano,
su gran mano que rozaba las frentes unidas y las reconfortaba.

Y era el serpear que se movía
como un único ser, no sé si desvalido, no sé si poderoso,
pero existente y perceptible, pero cubridor de la tierra.

Allí cada uno puede mirarse y puede alegrarse y puede reconocerse.
Cuando, en la tarde caldeada, solo en tu gabinete,
con los ojos extraños y la interrogación en la boca,
quisieras algo preguntar a tu imagen,

no te busques en el espejo,
en un extinto diálogo en que no te oyes.
Baja, baja despacio y búscate entre los otros.
Allí están todos, y tú entre ellos.
Oh, desnúdate y fúndete, y reconócete.

Entra despacio, como el bañista que, temeroso, con mucho amor y recelo al agua,
introduce primero sus pies en la espuma,
y siente el agua subirle, y ya se atreve, y casi ya se decide.
Y ahora con el agua en la cintura todavía no se confía.
Pero él extiende sus brazos, abre al fin sus dos brazos y se entrega completo.
Y allí fuerte se reconoce, y se crece y se lanza,
y avanza y levanta espumas, y salta y confía,
y hiende y late en las aguas vivas, y canta, y es joven.

Así, entra con pies desnudos. Entra en el hervor, en la plaza.
Entra en el torrente que te reclama y allí sé tú mismo.
¡Oh pequeño corazón diminuto, corazón que quiere latir
para ser él también el unánime corazón que le alcanza!

VICENTE ALEIXANDRE

miércoles, 15 de junio de 2011

El don de la ternura, de Carver

EL DON DE LA TERNURA

Tarde en la noche. Comenzó a nevar.
Los copos húmedos caían
más allá del cristal de las ventanas,
surcando el aire frío
ocultaban el resplandor de la ciudad.
Observamos un rato la tormenta
sorprendidos, felices, satisfechos
de estar allí y no en otro sitio.
Puse un leño en el hogar,
me pediste que regulara
el tiro de la chimenea.
Nos metimos en la cama.
Cerré mis ojos, de inmediato,
pero
por razones que desconozco
antes de dormirme
el aeropuerto de Buenos Aires
atravesó mi memoria.
Recordé esa tarde,
la temprana oscuridad, las sombras.
Reconstruí la escena:
regresé a ese paisaje desolado
donde flotaba un silencio sepulcral
interrumpido únicamente por el rugido
de las turbinas del avión que carreteaba
lentamente bajo una lluvia de granizo,
tan fino que lo confundimos con nieve.
En las ventanas de los edificios no había luz.
Un lugar realmente solitario.
Sólo pasillos abandonados, hangares vacíos.
No vimos a una sola persona.
"Es como si todo estuviera de luto,"
fue tu comentario.

Abrí mis ojos.
El ritmo de tu respiración
me dijo que estabas profundamente dormida.
Te cubrí el cuerpo con uno de mis brazos.
Mis evocaciones
me trasladaron de la Argentina
a un departamento en el que pasé
un tiempo de mi vida, en Palo Alto.
No nieva en esa ciudad,
pero el departamento disponía
de un amplio ventanal desde donde
podríamos haber mirado por horas
la autopista que rodea la bahía.
La heladera estaba al lado de la cama.
Las noches calurosas, sofocantes,
cuando me despertaba con la garganta seca
sólo tenía que estirar el brazo, abrir la puerta
y dejarme guiar por la luz interior
hasta el botellón con agua refrescante.
En el baño un pequeño calentador eléctrico
descansaba cerca del lavatorio.
Todas las mañanas mientras me afeitaba
calentaba agua en una vieja sartén,
el frasco de café instantáneo,
siempre a mano, en el botiquín.

Un mañana me senté en la cama
vestido, recién afeitado,
bebiendo sorbos de café caliente
intentando olvidar planes,
proyectos, todas esas cosas
que había decidido realizar.
Finalmente disqué el número
de Jim Houston que vive en Santa Cruz,
le pedí prestados 75 dólares.
Me contestó que estaba sin fondos.
Su mujer había viajado a México
por unos días y él ya no tenía dinero,
no llegaba a fin de mes.
"Está bien", le dije. "Te entiendo."
Y así era,
no necesité explicaciones.
Hablamos un poco más y cortamos.
Terminé el café cuando el avión
comenzaba a elevarse en mi recuerdo
y yo desde la ventanilla miraba
por última vez las luces de Buenos Aires.
Después cerré los ojos
iniciando el largo regreso.

Esta mañana hay nieve por todos lados.
Hablamos sobre la tormenta.
Me comentás que no dormiste bien.
Te digo que yo tampoco.
Tuviste una noche terrible. "Yo también."
Estamos tranquilos el uno con el otro,
nos asistimos tiernamente
como si comprendiéramos nuestro estado de ánimo,
las mutuas inseguridades.
Creemos adivinar los sentimientos del otro,
no podemos, por supuesto, nunca podremos.
No tiene importancia.
En realidad es la ternura la que me interesa.
Ése es el don que me conmueve, que me sostiene,
esta mañana, igual que todas las mañanas.

RAYMOND CARVER

martes, 14 de junio de 2011

Playa de las piedras blancas, de Wang Wei

PLAYA DE LAS PIEDRAS BLANCAS

aguas claras
sin hondura
en el río de las piedras blancas

cañas verdes
que se inclinan
y se ofrecen

los que viven a una y otra orilla del río

lavan la seda
bajo la luz brillante
de la luna

WANG WEI

lunes, 13 de junio de 2011

Canción de la niñez, de Peter Handke

CANCIÓN DE LA NIÑEZ

Cuando el niño era niño andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente, y que este charco fuera el mar.
Cuando el niño era niño no sabía que era niño,
para él todo estaba animado,
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño no tenía opinión sobre nada,
no tenía ninguna costumbre,
se sentaba en cuclillas,
tenía un remolino en el cabello,
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué yo soy yo y por qué no tú?
¿Por qué estoy aquí y por qué no allí?
¿Cuando empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Acaso la vida bajo el sol no es sólo un sueño?
Lo que veo y oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo ante el mundo?
¿Existe de verdad el mal y gente que realmente son malos?
¿Cómo puede ser que yo, el que soy,
no fuera antes de devenir,
y que un día yo, el que yo soy,
no seré más ese que soy?.

Cuando el niño era niño le costaba tragar las espinacas,
los chicharos, el arroz con leche y la coliflor al vapor,
y ahora come todo, no solo por necesidad.
Cuando el niño era niño alguna vez despertó en una cama extraña,
y ahora, lo hace seguido.
Muchas personas le parecían bellas,
y ahora, solo en ocasiones de suerte.
]Se imaginaba claramente un paraíso,
y ahora, cuando mucho, lo adivina.
No podía pensar una nada,
y hoy, se estremece ante ella.
Cuando el niño era niño jugaba entusiasmado,
y ahora se concentra como antes
solo cuando se trata de su trabajo.

Cuando el niño era niño las manzanas y el pan le bastaban de alimento,
y todavía es así.
Cuando el niño era niño las moran le caían en la mano, como sólo caen las moras,
y aun es asi todavía;
las nueces frescas le ponían áspera la lengua,
y ahora todavía;
encima de cada montaña tenía el anhelo de una montaña más alta,
y en cada ciudad el anhelo de una ciudad aún más grande…
y siempre es así todavía.
En la copa del árbol tiraba de las cerezas
con igual deleite como hoy todavía;
se asustaba de los extraños…
como todavía se asusta;
esperaba las primeras nieves…
y todavía las espera.
Cuando el niño era niño
lanzó un palo como una lanza contra el árbol…
Y hoy vibra ahí todavía.

PETER HANDKE

viernes, 10 de junio de 2011

Todo lo que..., de Rosmarie Waldrop

TODO LO QUE...

Todo lo que de algún modo es pensable, dijiste, puede ser objeto de
meditación. Cuando pregunté si te referías a la guerra nuclear, la
ingeniería genética o al matrimonio, te apresuraste a cerrar la
ventana. Yo te había visto, en el parque, sacar una cascara de banana
de la sandalia de la estatua de Constance Witherby y recitar con
gestos ampulosos: ¿un poema? ¿una oración fúnebre? Mi formación
musical no me permitía leer esa partitura, no con el viento soplando
en tu pelo contra la llegada del invierno, aunque si las golondrinas
hubieran dejado de sobrevolar en círculos en el sólido azul, me habría
faltado el aliento. Punzante olor de mar, de peces acunándose en
oleajes. Y nubes ya. Tú dijiste que sería distinto si fuésemos capaces
de habitar afuera de la lógica. Supe que querías decir: descalzos.

ROSMARIE WALDROP

miércoles, 8 de junio de 2011

Gadji beri bimba, de Hugo Ball

GADJI BERI BIMBA
(click aquí para escuchar)

gadji beri bimba glandridi laula lonni cadori
gadjama gramma berida bimbala glandri galassassa laulitalomini
gadji beri bin blassa glassala laula lonni cadorsu sassala bim
gadjama tuffm i zimzalla binban gligla wowolimai bin beri ban
o katalominai rhinozerossola hopsamen laulitalomini hoooo
gadjama rhinozerossola hopsamen
bluku terullala blaulala loooo

zimzim urullala zimzim urullala zimzim zanzibar zimzalla zam
elifantolim brussala bulomen brussala bulomen tromtata
velo da bang band affalo purzamai affalo purzamai lengado tor
gadjama bimbalo glandridi glassala zingtata pimpalo ögrögöööö
viola laxato viola zimbrabim viola uli paluji malooo

tuffm im zimbrabim negramai bumbalo negramai bumbalo tuffm i zim
gadjama bimbala oo beri gadjama gaga di gadjama affalo pinx
gaga di bumbalo bumbalo gadjamen
gaga di bling blong
gaga blung

HUGO BALL

martes, 7 de junio de 2011

Oración, de Carlos Bozalongo

ORACIÓN

Madre nuestra
que estás en las aguas,
que estás en la tierra roja,
que estás en el fuego de las entrañas
y en el aire preñado de cada tarde.
Escribo cada día
con la esperanza
de bendecir tu nombre,
tu nombre y tu enigma
que, como el aliento,
contiene todos los nombres conocidos
y todos los nombres desconocidos;
tu nombre, que he olvidado,
pero que deshojo
cada noche
como una flor nocturna.
Vuelva a nosotros
la Tierra sin reinos
donde una vez la humanidad fue niña.
Hágase tu voluntad,
que une raíces, tallos y hojas
y enhebra con un hilo de sangre
a vivientes y no vivientes;
pero deshágase la mentira,
que arranca y niega,
pedazo a pedazo, nuestra leve
existencia.
Danos hoy,
aunque nunca haya sido nuestro,
el pan de cada día,
así como la encina o la espiga
prodigan sus frutos con la sabiduría
de quien sabe que tan sólo
se posee aquello que se da.
Y aliméntanos también con tu
palabra,
que recrea, recompone y pare,
cada mañana,
la carne azul del mundo.
Perdónanos nuestra ignorancia
porque, cuando pedimos libertad,
debimos haber reclamado justicia.
No nos dejes confundir
la limpieza con la muerte
y líbranos del olvido.

CARLOS BOZALONGO

viernes, 3 de junio de 2011

Poema mundano, de Tristan Tzara

POEMA MUNDANO

Poema mundano, cómo vivir nuestra vida -pregunta-
Estoy aburrido, soy la tierra rotulada en el otoño
y la literatura es el gusano que roe el camino subterráneo
por donde vendrá el agua para nutrir la cosecha del verano.

Fotografía empolvada sobre el piano y encontrada viva después
en la provincia donde los padres daban clase
para conservar la fe -ha pensado que es mejor venir
a la gran ciudad con fiestas para la enajenación de la conciencia.

Mi alma: una mujer mundana que sale con cualquiera
Las mozas no son fieles, ni los violines son verdaderos
Bailarinas flores derrumbadas bailarinas trasegadas
muéstranos el secreto despojado de las hojas de algod6n.

En el escenario silencio mujer desnuda, en la sala embarazo, pero
ni menos un pensamiento que te duela, ni un actor que se muera
El negro de la luna desciende (deleitosamente) como el gorrión sobre un violín
y si lo quieres, amada mía, si lo quieres te pagaré un capricho.

TRISTAN TZARA

jueves, 2 de junio de 2011

Cuando Dios..., de Cummings

XXVI

cuando dios decidió inventar
todo dio un
suspiro más grande que una carpa de circo
y todo empezó

cuando el hombre decidió destruirse
a sí mismo separó el fue
del será y encontrando sólo un porqué
lo trituró hasta convertirlo en un porqué

E. E. CUMMINGS

miércoles, 1 de junio de 2011

Pobrezas, de Eduardo Galeano

POBREZAS

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que no tienen tiempo para perder el tiempo.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que no tienen silencio ni pueden comprarlo.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que tienen piernas que se han olvidado de caminar,
como las alas de las gallinas se han olvidado de volar.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que tienen el derecho de respirar mierda,
como si fuera aire, sin pagar nada por ella.

Pobres,
lo que se dice pobres
son los que no tienen más libertad de elegir entre uno y otro canal de
televisión.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que viven dramas pasionales con las máquinas.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que son siempre muchos y están siempre solos.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que no saben que son pobres.

EDUARDO GALEANO

lunes, 30 de mayo de 2011

Pájaro escrito, de Saúl Ibargoyen

PÁJARO ESCRITO

(para José Luis Megchún)

Es otro pájaro éste
que el papel fermentado genera
entre trazos de tinta verde lamidos
por la lluvia que soltó
la noche externa.
En su pico de dura agudeza
se rompen migas secas
y lombrices fatigadas
y mariposas sutiles
y semillas parpadeantes
y hormigas que el lápiz
jamás inventó.
Plumas cerradas sobre plumas
donde íntimos bichos se resguardan:
plumones tallos fibrillas vástagos
con deseo de altura
con apetencia de aire imprevisible
y jugos tal vez amarillos.
Pájaro muy otro en lo distinto
de sus brincares y volares encuadernados
sin impulso de cantarse o trinarse
o silbarse o aullarse o gritarse:
porque sólo el silencio permite
que pájaro sea
en la delgadez indecisa
de estas páginas de papel o de pasto.

SAÚL IBARGOYEN

viernes, 27 de mayo de 2011

Amor, de Juan Ramón Barat

AMOR

Desventurado aquel
que tu esplendor ignora.

Nunca la plenitud
le será concedida.
Serán tristes sus noches
y sus días vacíos.
Jamás entenderá
que la vida y la muerte
pueden ser milagrosas o mezquinas.
Y que el mundo sin ti
no admite trascendencia.

JUAN RAMÓN BARAT

jueves, 26 de mayo de 2011

miércoles, 25 de mayo de 2011

Resistencia, de Ana Pérez Cañamares

RESISTENCIA

ni bancos ni ejércitos
ni telediarios nadie
nadie decide la hora del alba
nadie para una tormenta
nadie le chista al chubasco

ANA PÉREZ CAÑAMARES

martes, 24 de mayo de 2011

Ven..., de Rumi

VEN...

Ven, ven, quien quiera que seas:
Trotamundos, fiel, amante del amor:
¿Qué importa?
Nuestro camino no es de desesperanza.
Ven, aun si has roto tus promesas
cientos de veces:
Vuelve, ven de nuevo, ven.

RUMI

viernes, 20 de mayo de 2011

Elegías de Duino (VIII), de Rainer Maria Rilke

OCTAVA ELEGÍA

Con plenos ojos la criatura ve
lo abierto. Sólo nuestros ojos están
como invertidos y colocados en torno a ella por entero
semejantes a trampas, alrededor de su salida libre.
Lo que está afuera sólo lo percibimos por el rostro
del animal; porque ya desde su edad más tierna
damos la vuelta al niño y le obligamos a que mire hacia atrás
al mundo de las formas, no a lo abierto, que
en la mirada del animal es tan profundo. Libre de la muerte.
A ella la miramos sólo nosotros; el animal libre
tiene su ocaso siempre tras de sí
y ante sí, a Dios, y cuando camina, es en la eternidad
donde camina, como lo hace el fluir de las fuentes.

Pero nosotros no tenemos nunca, ni siquiera un día,
el puro espacio por delante, en el que las flores
se abren sin fin. Hay mundo siempre
y nunca ese no-lugar sin negación: lo puro,
lo incontrolado, eso que el hombre respira
y sabe infinito y no desea. Cuando niño
uno se pierde ahí, en silencio, y bruscamente
es sacudido. O alguno muere, y es.
Porque junto a la muerte ya no se ve la muerte,
se mira fijamente hacia afuera, tal vez con la gran mirada del animal.

Los amantes, si no existiese el otro que les tapa
la visión, están cerca de ella y se maravillan...
Como por descuido se les revela
detrás del otro. Pero más allá de él ninguno de los dos
puede avanzar, y se hace otra vez mundo para ambos.
Vueltos siempre hacia la creación no vemos
sobre ella sino el espejismo de lo libre,
oscurecido por nosotros. O que un animal,
mudo, levanta los ojos y nos atraviesa.
A esto llamamos destino: estar enfrente
y nada más, siempre enfrente.

Si hubiera una conciencia semejante a la nuestra en
el seguro animal que en dirección contraria
viene hasta nosotros-, nos arrastraría
a seguirle los pasos. Pero su ser es para él
infinito, sin engarzar y no mira
sobre su propio estado, puro como su mirada.
Y donde nosotros vemos porvenir él ve totalidad,
y a sí mismo en ella y a salvo para siempre.

Y sin embargo sobre el atento y cálido animal hay la preocupación
y el peso de una gran melancolía.
Porque a él también le abruma lo que con frecuencia
nos somete a nosotros, -el recuerdo,
como si aquello hacia lo que uno tiende con afán,
hubiese estado alguna vez más cerca, siendo más fiel, y su contacto
de una ternura inagotable. Aquí todo es distancia,
y allí fue respiración. Tras la patria primera,
ésta segunda es bastarda y ventosa para él.

Oh dicha de la pequeña criatura,
que siempre permanece en el seno que la albergó;
oh, la dicha del mosquito que brinca dentro aún,
incluso cuando hay boda: pues seno es todo.
Y mira la semiseguridad del pájaro,
que por su origen casi sabe de ambos mundos,
como si fuese el alma de un etrusco,
de un muerto que ya entró en el espacio,
pero llevando en la tapa su figura yacente.
Y qué perplejo aquél que tiene que volar
y proviene de un seno. Cómo se espanta
ante sí mismo, cruza en zigzag el aire, como grieta
que recorre una taza. Así es como la huella del murciélago
hiende la porcelana de la tarde.

¡Y nosotros: espectadores, siempre y en todas partes,
vueltos hacia todo, pero nunca hacia afuera!
Esto nos desborda. Lo ordenamos. Se derrumba.
Lo ordenamos de nuevo y nos derrumbamos nosotros.
¿Quién, pues, nos dio la vuelta de tal modo
que hagamos lo que hagamos siempre tenemos la actitud
del que se marcha? Como quien
sobre la última colina que una vez más le muestra
todo el valle se gira y se detiene, se demora,
así vivimos nosotros, siempre en despedida.

RAINER MARIA RILKE

jueves, 19 de mayo de 2011

La palabra, de Ernesto Cardenal

LA PALABRA

En el principio
-antes del espacio-tiempo-
era la Palabra
Todo lo que es pues es verdad.
Poema.
Las cosas existen en forma de palabra.
Todo era noche, etc.
No había sol, ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas.
Era la palabra. (Palabra amorosa.)
Misterio y a la vez expresión de ese misterio.
El que es y a la vez expresa lo que es.
«Cuando en el principio no había todavía nadie
él creó
las palabras (naikino)
y nos las dio, así como la yuca»
en aquella traducción amarillenta anónima del alemán
de una parte del gran librón de Presuss
que yo encontré en el Museo Etnográfico de Bogotá
traducción al español de Presuss traduciendo del uitoto al alemán:
La palabra de sus cantos, que él les dio, dicen ellos,
es la misma con que hizo la lluvia
(hizo llover con su palabra y un tambor),
los muertos van a una región donde «hablan bien las palabras»;
río abajo: el río es muy grande
(lo que han oído del Amazonas según Presuss)
allí no han muerto de nuevo
y se encuentran bien río abajo sin morir.
Día llegará en que iremos río abajo nosotros.
En el principio pues era la palabra.
El que es y comunica lo que es.
Esto es:
el que totalmente se expresa.
Secreto que se da. Un sí.
Él en sí mismo es un sí.
Realidad revelada.
Realidad eterna que eternamente se revela.
Al principio...
Antes del espacio-tiempo,
antes que hubiera antes,
al principio, cuando ni siquiera había principio,
al principio,
era la realidad de la palabra.
Cuando todo era noche, cuando
todos los seres estaban aún oscuros, antes de ser seres,
existía una voz, una palabra clara,
un canto en la noche .
En el principio era el Canto.
Al cosmos él lo creó cantando.
Y por eso todas las cosas cantan.
No danzan sino por las palabras (por las que fue creado el mundo)
dicen los uitotos. «Sin razón no danzamos».
Y nacieron los grandes árboles de la selva,
la palma canaguche, con sus frutos para que bebiéramos,
además el mono-choruco para que comiera los árboles,
el tapir que come en el suelo los frutos,
el guara, el borugo para comer la selva,
él creó a todos los animales como la nutria, que come pescado,
y a la nutria pequeña,
él hizo todos los animales como el ciervo y el chonta-ciervo,
en el aire al águila real que come a los chorucos,
creó al sidyi, al picón, al papagayo kuyodo,
los pavos eifoke y forebeke, al bakital, al chilanga, el hokomaike,
el patilico, el papagayo sarok,
el kuikudyo, elfuikango, el siva y el tudyagi,
el pato hediondo, la mariana que ahora sabe comer peces,
el dyivuise, el siada, el hirina y los himegisinyos
y sigue el poema uitoto
en la anónima traducción al español de
la de Presuss del uitoto al alemán
engavetada en el Museo.
«Aunque digan: ellos danzan sin motivo. Nosotros
en nuestras fiestas narramos las narraciones.»
Que Presuss recogió pacientemente en un gramófono hace años
y tradujo al alemán.
Los muertos: ellos han retomado a la palabra creadora
de la que brotaron con la lluvia, los frutos y los cantos.
«Si nuestras tradiciones fueran solamente absurdas,
estaríamos tristes en nuestras fiestas.»
Y la lluvia una palabra de su boca.
Él creó el mundo mediante un sueño.
y él mismo es algo así como un sueño. Un sueño que sueña.
Le llaman Nainuema, según Presuss:
«El que es (o tiene) algo no existente.»
O como un sueño que se hizo real sin perder su misterio de sueño.
Nainuema: «El que es ALGO muy real no-existente.»
Y la tierra es Nicarani, «lo soñado», o «la visión soñada»:
lo nacido de la nada como un sueño del Padre.
El Génesis según los Witotos o Huitotos o Uitotos.
En el principio
antes del Big Bang
era la Palabra.
No había luz
la luz estaba dentro de las tinieblas
y sacó la luz de las tinieblas
las apartó a las dos
y ese fue el Big Bang
o la primera Revolución.
Palabra que nunca pasa
(«el cielo y la tierra pasarán...»)
Ha quedado un lejano rumor en el universo
de aquella explosión
como estática de radio.
Y empezó la danza dialéctica celeste.
«El yang llama;
el yin responde.»
Él es en el que toda cosa es.
Y en el que toda cosa goza.
Toda cosa coito.
Todo el cosmos cópula.
Todas las cosas aman, y él es el amor con que aman.
«El yang llama;
el yin responde.»
Son los dos coros.
Son los dos coros que se alternan cantando.
Y Pitágoras descubrió la armonía del universo
oyendo el martillar de un herrero.
Esto es: el movimiento isotrópico -uniforme y armonioso-

del universo.
La Creación es poema.
Poema, que es «creación» en griego y así
llama S. Pablo a la Creación de Dios, POIEMA,
como un poema de Homero decía el Padre Ángel.
Cada cosa es como un «como» .
Como un «como» en un poema de Huidobro.
Todo el cosmos cópula.
Y toda cosa es palabra,
palabra de amor.
Sólo el amor revela
pero vela lo que revela,
a solas revela,
a solas la amada y el amado
en soledad iluminada,
la noche de los amantes,
palabra que nunca pasa
mientras el agua pasa bajo los puentes
y la luna despacio sobre las casas pasa.
El cosmos
palabra secreta en la cámara nupcial.
Toda cosa que es verbal.
Mentira es lo que no es.
Y toda cosa es secreto.
Oye el susurro de las cosas...
Lo dicen, pero dicen en secreto.
Sólo a solas se revela.
Sólo de noche en lugar secreto se desnuda.
El cósmico rubor.
La naturaleza: tímida, vergonzosa.
Toda cosa te baja los ojos.
-Mi secreto es sólo para mi amado.
Y no es el espacio, mudo.
Quien tiene oídos para oír oiga.
Estamos rodeados de sonido.
Todo lo existente unido por el ritmo.
Jazz cósmico no caótico o cacofónico.
Armónico. Todo lo hizo cantando y el cosmos canta.
Cosmos como un disco oscuro que gira y canta
en la alta noche
o radio romántico que nos viene en el viento.
Toda cosa canta.
Las cosas, no creadas por cálculo

sino por la poesía.
Por el Poeta («Creador» =POIÊTÉS)
Creador del POIEMA.
Con palabras finitas un sentido infinito.
Las cosas son palabras para quien las entienda.
Como si todo fuera teléfono o radio o t. v.
Palabras a un oído.
¿Oís esas ranas?
¿y sabes qué quieren decirnos?
¿Oís esas estrellas? Algo tienen que decirnos.
El coro de las cosas.
Melodía secreta de la noche.
Arpa eolia que suena sola al sólo roce del aire.
El cosmos canta.
Los dos coros.
«El yang llama;
el yin responde.»
Dialécticamente .
¿Oís esas estrellas? Es el amor que canta.
La música callada.
La soledad sonora.
«La música en silencio de la luna», loco Cortés.
La materia son ondas.
Un yo hacia un tú.
Que busca un tú.
Y esto es por ser palabra todo ser.
Por haber hecho al mundo la palabra
podemos comunicarnos en el mundo.
-Su palabra y un tambor...

Somos palabra
en un mundo nacido de la palabra
y que existe sólo como hablado.
Un secreto de dos amantes en la noche.
El firmamento lo anuncia como con letras de neón.
Cada noche secreteándose con otra noche.
Las personas son palabras.
Y así uno no es si no es diálogo.
Y así pues todo uno es dos
o no es.
Toda persona es para otra persona.
¡Yo no soy yo sino tú eres yo!
Uno es el yo de un tú
o no es nada.
¡Yo no soy sino tú o si no no soy!
Soy Sí. Soy Sí a un tú, a un tú para mí,
a un tú para mí.
Las personas son diálogo, digo,
si no sus palabras no tocarían nada
como ondas en el cosmos no captadas por ningún radio,
como comunicaciones a planetas deshabitados,
o gritar en el vacío lunar
o llamar por teléfono a una casa sin nadie.
(La persona sola no existe.)
Te repito, mi amor:
Yo soy tú y tú eres yo.
Yo soy: amor.

ERNESTO CARDENAL