viernes, 10 de junio de 2011

Todo lo que..., de Rosmarie Waldrop

TODO LO QUE...

Todo lo que de algún modo es pensable, dijiste, puede ser objeto de
meditación. Cuando pregunté si te referías a la guerra nuclear, la
ingeniería genética o al matrimonio, te apresuraste a cerrar la
ventana. Yo te había visto, en el parque, sacar una cascara de banana
de la sandalia de la estatua de Constance Witherby y recitar con
gestos ampulosos: ¿un poema? ¿una oración fúnebre? Mi formación
musical no me permitía leer esa partitura, no con el viento soplando
en tu pelo contra la llegada del invierno, aunque si las golondrinas
hubieran dejado de sobrevolar en círculos en el sólido azul, me habría
faltado el aliento. Punzante olor de mar, de peces acunándose en
oleajes. Y nubes ya. Tú dijiste que sería distinto si fuésemos capaces
de habitar afuera de la lógica. Supe que querías decir: descalzos.

ROSMARIE WALDROP