viernes, 7 de octubre de 2011

Alba, de Hugo Mujica

ALBA

Quieto,

como no moviéndose
para que la sangre no rebase
la boca

Quieto,

como sintiendo un pájaro
herido
en la palma de la mano

sin cerrar la mano
sin abrir los ojos.

hay una fe que es absoluta:

una fe sin esperanza.

HUGO MUJICA