miércoles, 30 de noviembre de 2011

Poema a Cuba, de Rafaela Chacón Nardi

POEMA A CUBA

Puro como las flores del coral más antiguo
o un espejo de conchas entre la arena virgen,
el transparente verde de tu raíz marina
crece y se mueve al aire
tranquilo del verano.

¿Qué manos invisibles,
que dedos de agua y cielo
trenzan tu cabellera a la orilla del alba?

¿Quién da al temblor pequeño
que crece entre la espuma
breve columna tenue de plata o de rocío?
Lentas llamas descienden
a quemar tus arenas
donde se pierde el agua y toda luz se quiebra.

Mar de tierra,
peñasco que las olas dibujan,
rosa del mar isleño,
tierra de las gaviotas.

Imagen tuya erguida
desde una tibia música
como el rumor lejano de playas olvidadas.

Me naces de repente
en la alta luz herida
que entrega al alba el cobre
de tu color trigueño.

Olvido la distancia y sueño que te habito.
Me llegas en la llama
y en la flor y en el viento.

Mi corazón te ciñe
de amor cada mañana,
patria de las espumas,
tierra pequeña y tibia.

RAFAELA CHACÓN NARDI

viernes, 25 de noviembre de 2011

El maestro..., de José Watanabe

EL MAESTRO DE KUNG FU

Un cuerpo viejo pero trabajado para la pelea
madruga y danza
frente a los arenales de Barranco
Se mueve como dibujando
una rúbrica antigua, con esa gracia, y
sin embargo, está hiriendo, buscando el punto
de muerte
de su enemigo, el aire no, un invisible
de mil años.
Su enemigo ataca con movimientos de animales
agresivos
y el maestro los replica
en su carne: tigre, águila o serpiente van sucediéndose
en la infinita coreografía
de evitamientos y desplantes.
Ninguno vence nunca, ni él ni él,
y mañana volverán a enfrentarse.
-Usted ha supuesto que yo creo a mi adversario
cuando danzo- me dice el maestro.
Y niega, muy chino, y sólo dice: él me hace danzar a mí.

JOSÉ WATANABE

jueves, 24 de noviembre de 2011

Piedra negra sobre una piedra blanca, de Vallejo

PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París ¿y no me corro?
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

CÉSAR VALLEJO

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Un poema de Juan Ramón Jiménez

POEMA

¿Soy yo quien anda, esta noche,
por mi cuarto, o el mendigo
que rondaba mi jardín,
al caer la tarde?...
Miro
en torno y hallo que todo
es lo mismo y no es lo mismo...
¿La ventana estaba abierta?
¿Yo no me había dormido?
¿El jardín no estaba verde
de luna?... El cielo era limpio
y azul... Y hay nubes y viento
y el jardín está sombrío...

Creo que mi barba era
negra... Yo estaba vestido
de gris... Y mi barba es blanca
y estoy enlutado... ¿Es mío
este andar? ¿Tiene esta voz,
que ahora suena en mí, los ritmos
de la voz que yo tenía?
¿Soy yo, o soy el mendigo
que rondaba mi jardín,
al caer la tarde?...
Miro
en torno... Hay nubes y viento...
El jardín está sombrío...

...Y voy y vengo... ¿Es que yo
no me había ya dormido?
Mi barba está blanca... Y todo
es lo mismo y no es lo mismo.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

lunes, 21 de noviembre de 2011

Solo de mar, de Rafaela Chacón Nardi

SOLO DE MAR

Dulce morada es esta que me invento
calladamente azul. Azul y sola
en marinera tierra, caracola
para la fina música del viento.
Dulce morada es esta que presiento
terrenal y celeste. Playa y ola
que al aire transparenta y tornasola
su luz y ritmo en libre movimiento.
Los muros de alta espuma, los vidriados
espejos de agua y nácar recamados
y las ocultas puertas de agua viva...
y mucho olvido y lágrima cautiva.
Y mucho gozo y soledad salvada
en mi increíble azul, dulce morada.

RAFAELA CHACÓN NARDI

viernes, 18 de noviembre de 2011

Las ventanas, de Charles Baudelaire


LAS VENTANAS

El que desde afuera mira por una ventana abierta, nunca ve tantas
cosas como el que mira una ventana cerrada. No hay objeto más
profundo, más misterioso, más fecundo, más tenebroso, más
deslumbrador, que una ventana iluminada por una vela. Lo que se puede
ver al sol, siempre es menos interesante que lo que pasa detrás de un
vidrio. En aquel agujero negro o luminoso vive la vida, sueña la vida,
padece la vida.
Mas allá de las olas de los tejados, veo una mujer, madura y arrugada
ya, pobre, inclinada siempre sobre algo, sin salir nunca. Con su
rostro, con su vestido, con su gesto, con casi nada, he reconstruido
la historia de aquella mujer, o, mejor, su leyenda, y a veces me la
cuento a mí mismo llorando.
Si hubiera sido un pobre viejo, yo hubiese reconstruido la suya con la
misma facilidad.
Y me acuesto, orgulloso de haber vivido y padecido en seres distintos de mí.
Acaso me digáis: "¿Estás seguro de que tal leyenda sea la verdadera?"
¿Qué importa lo que pueda ser la realidad colocada fuera de mí si me
ayudó a vivir, a sentir que soy y lo que soy?

CHARLES BAUDELAIRE




jueves, 17 de noviembre de 2011

Wayt Out, de Antonio Orihuela

WAY OUT

a Manuel Vilas

La poesía dejará de ser una cosa triste
cuando empiece a tener que ver con la vida de la gente,
cuando la gente vuelva a ser la que decida qué hacer
con sus vidas y con las palabras,
mientras tanto
todo esto que hacemos seguirá siendo
literatura.

ANTONIO ORIHUELA

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Tenía 20 años..., de Ana Pérez Cañamares

49.
(de "Tenía 20 años, me miraba el ombligo y escribía un poema, sin pensar que podía haber alguien al otro lado")

Te mueves ignorando tu cuerpo
y eso te hace eternamente amigo del aire;
y me anulas, me ciegas con tu ignorancia,
más sublime y poderosa que cualquier forma de conocimiento.
Como una puerta en medio del desierto,
has caído en medio de este paisaje
para convertirte en dios.
No hay lugar a apelaciones.
Yo te descubriré de tus túnicas sagradas.
Soy simple,
pero a dios venero.

ANA PÉREZ CAÑAMARES

martes, 15 de noviembre de 2011

Liberación de la carga, de Tadeuz Rozewicz

LIBERACIÓN DE LA CARGA

Llega a vosotros
y dice

no tenéis responsabilidad
ni por el mundo ni por el fin del mundo
os han quitado el peso de los hombros
sois como pájaros y niños
jugad

y juegan

olvidan
que la poesía contemporánea
es lucha por el aliento.

TADEUSZ ROZEWICZ

lunes, 14 de noviembre de 2011

Para sentirse vivo, de Fabio Morábito

PARA SENTIRSE VIVO

En la naturaleza

todo está de pie:
los árboles,
los pájaros que están
sobre los árboles,
las hojas que se estiran
para limpiarse de las ramas.
Y cada uno piensa que los otros
son el suelo.
Las hojas creen
que toda rama está acostada
y ciega,
los pájaros
que el árbol ya no crece,
que es una especie de ruina,
y el árbol cree
que no hay más árboles,
no cree más que en sí mismo.
Nadie soporta que el sustrato
en que se apoya
tenga una vida propia,
que no esté muerto,
extinto,
que sea ligero.
Para sentirse vivo
hay que pisar una desolación,
algo que ya no tiene nada
que decir.

FABIO MORÁBITO

jueves, 10 de noviembre de 2011

Alba, de Hugo Mujica


ALBA

Quieto,

como no moviéndose
para que la sangre no rebase
la boca

Quieto,

como sintiendo un pájaro
herido
en la palma de la mano

sin cerrar la mano
sin abrir los ojos.

hay una fe que es absoluta:

                             una fe sin esperanza.

HUGO MUJICA

martes, 8 de noviembre de 2011

En lo oscuro..., de Cummings

EN LO OSCURO...

en lo oscuro
de la lluvia, mientras el atardecer
entra en su estuche me siento
a pensar en ti

la ciudad
sagrada que es tu rostro
tus mejillas pequeñas las calles
de las sonrisas

tus ojos
a medias ave
a medias ángel y tus soñolientos
labios donde flotan las flores del beso

y
hay esa dulce y tímida pirueta
tu pelo
y también

tu alma
de canción y danza. una estrella
única raramente amada
se pronuncia, y yo

pienso
en ti

E. E. CUMMINGS

viernes, 4 de noviembre de 2011

Al final de la comida, de Antonio Orihuela

AL FINAL DE LA COMIDA

Al final de la comida
le he enseñado a mi madre
el libro de poemas
que acaban de publicarme.

La artritis de sus manos
apenas le deja mantenerlo abierto
y sus escasos años de escuela
recorren las palabras
como un niño que gatea
hasta hacer incomprensibles mis versos.

Loca de contento,
orgullosa de su hijo,
le lee un poema a mi padre
que la mira desde el sofá.

Cuando termina,
levanta la cabeza
y ve a mi padre dormido.

Lo despierta
y vuelve a comenzar
hasta tres veces
la lectura...

Yo no digo palabra,
pienso en los amos de la fuerza de los humildes,
en el tiempo delicioso que les robaron,
en la lengua que apenas les dejaron para comer
y reproducirse

en los profesionales del estilo,
en los críticos de las letras,

y en lo lejos que estará siempre
el pueblo sencillo y trabajador
de eso que llaman literatura.

ANTONIO ORIHUELA

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Ítaca, de Konstantínos Kaváfis

ÍTACA

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

KONSTANTÍNOS KAVÁFIS