sábado, 21 de abril de 2012

Poemas chinos

¿Quién dice que el esplendor de una brizna de hierba
devuelve el amor de la primavera que siempre regresa?

CHEN CAO



viernes, 20 de abril de 2012

Poemas chinos

Tan profundo como puede ser el Lago de la flor de melocotón,
si bien no tan profundo como la canción que tú me cantas.

LI BAI

jueves, 19 de abril de 2012

Poemas chinos

¿Dónde me encontraré esta noche
despertando de la resaca...?
La orilla del río flanqueada por sauces llorones,
la luna cayendo, el alba asomando en una brisa
año tras año. Estaré lejos,
lejos de ti.
Todos los bellos paisajes se nos muestran,
pero de nada sirve.
¡Oh!, ¿a quién podré hablar
de este paisaje para siempre hermoso?

LIU YONG



miércoles, 18 de abril de 2012

Un poema de Pessoa

TABAQUERÍA
 
No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Ventanas de mi cuarto,
Cuarto de uno de los millones en el mundo que nadie sabe quién son
(Y si lo supiesen, ¿qué sabrían?)
Ventanas que dan al misterio de una calle cruzada constantemente por la gente,
Calle inaccesible a todos los pensamientos,
Real, imposiblemente real, cierta, desconocidamente cierta,
Con el misterio de las cosas bajo las piedras y los seres,
Con el de la muerte que traza manchas húmedas en las paredes,
Con el del destino que conduce al carro de todo por la calle de nada.

Hoy estoy convencido como si supiese la verdad,
Lúcido como si estuviese por morir
Y no tuviese más hermandad con las cosas que la de una despedida,
Y la hilera de trenes de un convoy desfila frente a mí
Y hay un largo silbido
Dentro de mi cráneo
Y hay una sacudida en mis nervios y crujen mis huesos en la arrancada.

Hoy estoy perplejo, como quien pensó y encontró y olvidó,
Hoy estoy dividido entre la lealtad que debo
A la Tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
Y la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.

Fallé en todo.
Como no tuve propósito alguno tal vez todo fue nada.
Lo que me enseñaron
Lo eché por la ventana del traspatio.
Ayer fui al campo con grandes propósitos.
Encontré sólo hierbas y árboles
Y la gente que había era igual a la otra.
Dejo la ventana y me siento en una silla. ¿En qué he de pensar?

¿Qué puedo saber de lo que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? ¡Pienso ser tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser esas mismas cosas que no podemos ser tantos!

¿Genio? En este momento
Cien mil cerebros se creen en sueños genios como yo
Y la historia no recordará, ¿quién sabe?, ni uno,
Y sólo habrá un muladar para tantas futuras conquistas.
No, no creo en mí.
¡En tantos manicomios hay tantos locos con tantas certezas!
Yo, que no tengo ninguna ¿puedo estar en lo cierto?
No, en mí no creo.
¿En cuántas buhardillas y no-buhardillas del mundo
Genios-para-sí-mismos a esta hora están soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas
-Sí, de veras altas y nobles y lúcidas-
Quizá realizables,
No verán nunca la luz del sol real ni llegarán a oídos de la gente?

El mundo es para los que nacieron para conquistarlo
No para los que sueñan que pueden conquistarlo, aunque tengan razón.
He soñado más que todas las hazañas de Napoleón.
He abrazado en mi pecho hipotético más humanidades que Cristo,
He pensado en secreto más filosofías que las escritas por ningún Kant.
Soy y seré siempre el de la buhardilla,
Aunque no viva en ella.
Seré simpre el que no nació para eso.
Seré siempre sólo el que tenía algunas cualidades,
Seré siempre el que aguardó que le abrieran la puerta frente a un muro que no tenía puerta,
El que cantó el cántico del Infinito en un gallinero,
El que oyó la voz de Dios en un pozo cegado.
¿Creer en mí? Ni en mí ni en nada.
Derrame la naturaleza su sol y su lluvia
Sobre mi ardiente cabeza y que su viento me despeine
Y después que venga lo que viniere o tiene que venir o no ha de venir.
Esclavos cardíacos de las estrellas,
Conquistamos al mundo antes de levantarnos de la cama;
Nos despertamos y se vuelve opaco;
Salimos a la calle y se vuelve ajeno,
Es la tierra y el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.

(Come chocolates, muchacha,
¡Come chocolates!
Mira que no hay metafísica en el mundo como los chocolates,
Mira que todas las religiones enseñan menos que la confitería.
¡Come, sucia muchacha, come!
¡Si yo pudiese comer chocolates con la misma verdad con que tú los comes!
Pero yo pienso y al arrancar el papel de plata, que es de estaño,
Echo por tierra todo, mi vida misma.)

Queda al menos la amargura de lo que nunca seré,
La caligrafía rápida de estos versos,
Pórtico que mira hacia lo imposible.
Al menos me otorgo a mí mismo un desprecio sin lágrimas,
Noble al menos por el gesto amplio con que arrojo,
Sin prenda, la ropa sucia que soy al tumulto del mundo
Y me quedo en casa sin camisa.

(Tú que consuelas y no existes, y por eso consuelas,
Diosa griega, estatua engendrada viva,
Patricia romana, imposible y nefasta,
Princesa de los trovadores, escotada marquesa del dieciocho,
Cocotte célebre del tiempo de nuestros abuelos,
O no sé cual moderna -no acierto bien la cual-
Sea lo que seas y la que seas, ¡si puedes inspirar, inspírame!
Mi corazón es un balde vacío.
Como invocan espíritus los que invocan espíritus me invoco,
Me invoco a mí mismo y nada aparece.
Me acerco a la ventana y veo la calle con una nitidez absoluta.
Veo las tiendas, la acera, veo los coches que pasan,
Veo los entes vivos vestidos que pasan,
Veo los perros que también existen,
Y todo esto me parece una condena a la degradación
Y todo esto, como todo, me es ajeno.)

Viví, estudié, amé y hasta tuve fe.
Hoy no hay mendigo al que no envidie sólo por ser él y no yo.
En cada uno veo el andrajo, la llaga y la mentira.
Y pienso: tal vez nunca viviste, ni estudiaste, ni amaste, ni creíste
(Porque es posible dar realidad a todo esto sin hacer nada de todo esto.)
Tal vez has existido apenas como la lagartija a la que cortan el rabo
Y el rabo salta, separado del cuerpo.
Hice conmigo lo que no sabía hacer.
Y no hice lo que podía.
El disfraz que me puse no era el mío.
Creyeron que yo era el que no era, no los desmentí y me perdí.
Cuando quise arrancarme la máscara,
La tenía pegada a la cara.
Cuando la arranqué y me vi en el espejo,
Estaba desfigurado.
Estaba borracho, no podía entrar en mi disfraz.
Lo acosté y me quedé afuera,
Dormí en el guardarropa
Como un perro tolerado por la gerencia
Por ser inofensivo.
Voy a escribir este cuento para probar que soy sublime.

Esencia musical de mis versos inútiles,
Quién pudiera encontrarte como cosa que yo hice
Y no encontrarme siempre enfrente de la Tabaquería de enfrente:
Pisan los pies la conciencia de estar existiendo
Como un tapete en el que tropieza un borracho
O la esterilla que se roban los gitanos y que no vale nada.

El Dueño de la Tabaquería aparece en la puerta y se instala contra la puerta.
Con la incomodidad del que tiene el cuello torcido,
Con la incomodidad de un alma torcida, lo veo.
El morirá y yo moriré.
El dejará su rótulo y yo dejaré mis versos.
En un momento dado morirá el rótulo y morirán mis versos.
Después, en otro momento, morirán la calle donde estaba pintado el rótulo
Y el idioma en que fueron escritos los versos.
Después morirá el planeta gigante donde pasó todo esto.
En otros planetas de otros sistemas algo parecido a la gente
Continuará haciendo cosas parecidas a versos,
Parecidas a vivir bajo un rótulo de tienda,
Siempre una cosa frente a otra cosa,
Siempre una cosa tan inútil como la otra,
Siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
Siempre el misterio del fondo tan cierto como el misterio de la superficie,
Siempre ésta o aquella cosa o ni una cosa ni la otra.

Un hombre entra a la Tabaquería (¿para comprar tabaco?),
Y la realidad plausible cae de repente sobre mí.
Me enderezo a medias, enérgico, convencido, humano,
Y se me ocurren estos versos en que diré lo contrario.

Enciendo un cigarro al pensar en escribirlos
Y saboreo en el cigarro la libertad de todos los pensamientos.
Fumo y sigo al humo con mi estela,
Y gozo, en un momento sensible y alerta,
La liberación de todas las especulaciones
Y la conciencia de que la metafísica es el resultado de una indisposición.
Y después de esto me reclino en mi silla
Y continúo fumando.
Seguiré fumando hasta que el destino lo quiera.

(Si me casase con la hija de la lavandera
Quizá sería feliz).
Visto esto, me levanto. Me acerco a la ventana.
El hombre sale de la Tabaquería (¿guarda el cambio en la bolsa del pantalón?),
Ah, lo conozco, es Estevez, que ignora la metafísica.
(El Dueño de la Tabaquería aparece en la puerta).
Movido por un instinto adivinatorio, Estevez se vuelve y me reconoce;
Me saluda con la mano y yo le grito ¡Adiós, Estevez! y el universo
Se reconstruye en mí sin ideal ni esperanza y el Dueño de la Tabaquería sonríe.

FERNANDO PESSOA

lunes, 16 de abril de 2012

Poemas chinos

En la fiesta de las Linternas este año,
las linternas y la luna son las mismas de siempre.
¿Dónde está el hombre que conocí el año pasado?
Mis mangas de primavera están empapadas de lágrimas.

ZHU SHUZHENG

domingo, 15 de abril de 2012

Un poema de Fahredin Shehu

ASÍ HABLÓ TAMARA

He pulido los ojos del niño sufriente
Eliminando las capas vaporosas de su visión
Para ver los dientes brillantes, mientras sonrío,
Y el latente y bien oculto planeta de odio en mi alma

He lavado la estratósfera de desastres
Sus padres depositados cuidadosamente en su ser
Con lágrimas de amor impregnadas
He quitado todas las membranas de espíritu contaminado

Le concedí una sonrisa a una rana
Y un beso al jade silencioso

Filtré el rocío del pétalo de la rosa blanca
Y conté los rubíes de la granada madura

He plantado todo tipo de frutas
Y creado un parque de juego para todos nosotros
Usted puede llamarlo un huerto
Usted puede llamarlo la plantación del recién nacido del amor

Pero conozco su Tachyon-IC del suelo
Donde sólo el amor puede plantar su semilla

He adaptado un vestido color de esmeralda
Y lo perfumé con ámbar para que todos los niños lo usen
Les di de comer a todos los estómagos

Con la luz deslumbrante de mi alma
Para hacerlos transparentes
Para que sean iluminados

He creado el ejército de la sonrisa
Y convoqué a todos los expertos para desmantelar la maquinaria de odio
En los campos de la sinfonía de la luz
En el sagrado momento de la eternidad

He abrazado a todos los niños, visibles e invisibles
Y regocijado su felicidad

He aplastado todas las armas
Que humanos y demonios han creado
Y así convertida en polvo cada una de ellas,
Una sonrisa dio a luz al amor

FAHREDIN SHEHU

viernes, 13 de abril de 2012

Un poema de Ricardo Reis

Coge las flores mas suéltalas
Apenas tú las mires.
Siéntate al sol. Abdica
Y sé rey de ti mismo.
Coronadme de rosas.
Coronadme en verdad
De rosas
-Rosas que se apagan
En frente que se apaga
Temprana.
Coronadme de rosas
Y de hojas breves,
Basta.

RICARDO REIS

jueves, 12 de abril de 2012

Un poema de Pedro Juan Gutiérrez

NO ME PIDAN QUE ME CALLE

Escribo dentro del fuego
metido en las llamas
desnudo y descalzo
pisando las brazas al rojo vivo
Sólo quiero dejar
mis palabras humildes
Un legajo más
Entre tanto horror de este siglo
Intento relajarme
practicar yoga / el canto del lama
convencerme de que todo podría ser peor
Los que mandan me piden que sonría
que no escriba mi verdad
ni sea pesimista / quieren evitar el contagio
Y yo les digo: no soy pesimista
sólo soy escéptico
un simple hombre más
con el corazón lleno de amor
y de ternura
Quiero decir un hombre vulnerable
Herido y sangrando
como todos a mi alrededor
Sólo que yo tengo voz
y puedo cantar
No me pidan que calle
en medio del desastre.

PEDRO JUAN GUTIÉRREZ

miércoles, 4 de abril de 2012

Un poema de Maram al-Masri

Dios creó la tierra
en seis días,
el séptimo
descansó.

... Cuando quiso crearte
necesitó
millares de años
millones de hombres
y mujeres.

Dios creó la tierra en seis días
y no sé lo que hizo
el séptimo,
pero cuando comenzó
a crearme
necesitó terriblemente
un hombre
como tú.

MARAM AL-MASRI

martes, 3 de abril de 2012

Un poema de Carla Badillo Coronado

MUÑECA ONÍRICA

Nunca he pertenecido al día. Por eso mi escritura lleva un hálito sombrío. Por eso mi espacio es onírico. Donde las novelas, los poemas, los relatos inconclusos, pululan como almas en pena porque alguien olvidó otorgarles un final cualquiera. Y entonces aparezco yo, ladrona de historias, para darles la estocada que ellos tanto buscan.

Por eso hoy me apropio de tu sueño. Por eso regreso desnuda y con un sombrero de copa negro. Para que me des cuerda y poder bailar como muñeca, pero puesta en medio del sopor, el humo y la suciedad de los viejos que asisten, apesadumbrados, a una barra infinita. Como si se tratara de una fina porcelana puesta en las manos de un vagabundo desahuciado.

CARLA BADILLO CORONADO