martes, 3 de abril de 2012

Un poema de Carla Badillo Coronado

MUÑECA ONÍRICA

Nunca he pertenecido al día. Por eso mi escritura lleva un hálito sombrío. Por eso mi espacio es onírico. Donde las novelas, los poemas, los relatos inconclusos, pululan como almas en pena porque alguien olvidó otorgarles un final cualquiera. Y entonces aparezco yo, ladrona de historias, para darles la estocada que ellos tanto buscan.

Por eso hoy me apropio de tu sueño. Por eso regreso desnuda y con un sombrero de copa negro. Para que me des cuerda y poder bailar como muñeca, pero puesta en medio del sopor, el humo y la suciedad de los viejos que asisten, apesadumbrados, a una barra infinita. Como si se tratara de una fina porcelana puesta en las manos de un vagabundo desahuciado.

CARLA BADILLO CORONADO