martes, 22 de mayo de 2012

Otro fragmento de la Epopeya de Gilgamesh

Al primer resplandor del alba Gilgamesh dijo a su amigo:

Enkidu, tu madre una gacela, un onagro tu padre.

Aquellos cuya señal son sus colas te criaron,

y el ganado de la llanura y de todos los pastos.

¡Ojalá las huellas de Enkidu en el Bosque de los Cedros

lloren por ti, jamás callen noche y día!

Así los mayores de la amplia y amurallada Uruk lloren por ti.

Llore por ti el dedo que se extienda detrás de nosotros bendiciendo.

Llore por ti y despierte ecos en la campiña como si fuera tu madre.

Llore por ti oso, hiena, pantera, tigre, ciervo, leopardo, león;

bueyes, venado, cabra montés, y las criaturas salvajes del llano.

Llore por ti el río Ula por cuyas riberas solíamos pasear.

Llore por ti el puro Eufrates, del que sacábamos agua para el odre.

Lloren por ti Los guerreros de la amplia y amurallada Uruk

Llore por ti quien en Eridu ensalzó tu nombre.

Llore por ti quien proporcionó grano para tu boca.

Llore por ti quien puso ungüento en tu espalda.

Llore por ti quien puso cerveza en tu boca.

Llore por ti la meretriz que te ungió con aceite fragante.

Llore por ti el harén que te llevó la mujer y el anillo de tu elección.

¡Lloren los hermanos por ti como hermanas y crezca larga su cabellera por ti!