miércoles, 21 de noviembre de 2012

Himnos de la Creación

No había inexistencia ni existencia, entonces.

Entonces no había lo existente ni lo no-existente.

No había reino del aire, ni del cielo, más allá de él.

¿Qué había dentro y dónde? ¿Y qué daba amparo?

¿Había agua allí, insondable profundidad de agua?

No había entonces muerte, ni había algo inmortal,

no había allí ningún signo, que dividiera los días y las noches.

Aquello Insondable respiraba por su propia naturaleza.

Aparte de eso, no había nada.



En el principio la oscuridad escondía la oscuridad.

Este todo era fluido, indeterminado.

El vacío estaba cubierto por el vacío.

Ese Uno nació por la omnipotencia de la intensión.



El deseo descendió sobre él en el principio,

siendo la primera semilla del pensamiento.

Los sabios, que han buscado en el corazón,

encontraron el nexo entre existencia e inexistencia.



Luego se extendió a través del vacío.

¿Había un abajo? ¿Había un arriba?

A continuación la naturaleza, la energía,

el poder de la fuerza abajo, el propósito arriba.



¿Quién lo conoce exactamente? ¿quién puede exponerlo aquí?

¿De dónde nació ? ¿de dónde se derramo?

Aquello era anterior a los dioses,

ellos vinieron después.



¿Quién sabe, dónde tiene su origen toda la creación?

él formó todo o tal vez no,

aquél que está, más allá del cielo supremo

él sabe todo o tal vez no.



(Rig Veda libro X, himno 129)