viernes, 6 de diciembre de 2013

La mañanita, de Ernesto Cardenal

LA MAÑANITA

Hermano, amaneció. Mirá.
Ahora podemos ver ya el volcán Masaya
y su humo
saliendo del cráter, y la laguna, verde, de Masaya,
más allá la laguna de Apoyo, muy azul,
las Sierras, y serranías de color cielo
hasta la lejanía, la verdad es
que nuestra tierra es de color de cielo,
más lejos, ¿lo ves? el Pacífico,
casi puro cielo bajo el cielo, la verdad es
que estamos en el cielo y no lo sabemos,
mirá, del otro lado el lago de Managua y el Momotombo
junto al agua como
un triángulo de lago levantado o
una pirámide de cielo.
Todo esto desde antes estaba allí
pero una oscura noche lo cubría,
y no se veía. La noche de las tentaciones.
Cada uno tenía su tentación.
La tentación del falso amanecer que aún no podía ser.
El yacer en una cama en plena noche soñando que es el amanecer.
Ahora sí fue el amanecer, Pancho Nicaragua,
todo está iluminado
alrededor de este rancho.
La tierra y el agua. Lo podés ver.
Y en aquella casita oigo cantar:
"Qué alegre y fresca
la mañanita".

ERNESTO CARDENAL

jueves, 5 de diciembre de 2013

La Otra, de Beatriz Mendoza

La Otra

En la tranquila soledad de mi oscuro apartamento
vive una mujer pequeñita como una hormiga.
Casi todas mañanas la sorprendo mirándome
enigmática y ceñuda al otro lado del espejo.
Por las noches me la encuentro escribiendo
volcada en un diario, con los ojos volados.
Esta mañana tropecé con ella.
Me encaró de repente mientras me vestía.
Sacó del armario lo que debía ponerme.
Me disfracé de ella sin oponer resistencia.
Siempre tiene una cara diferente,
pero los otros la confunden conmigo
Ha llegado incluso a usurparme en la cama:
ayer la sorprendí con un hombre que era mío.
Y está sola, muy sola,
incluso aquellas veces que amanece contigo.

Beatriz Mendoza

martes, 3 de diciembre de 2013

Un poema de Eliot

EL PRIMER CORO DE LA ROCA

Se cierne el águila en la cumbre del cielo,
el cazador y la jauría cumplen su círculo.
¡Oh revolución incesante de configuradas estrellas!
¡Oh perpetuo recurso de estaciones determinadas!
¡Oh mundo del estío y del otoño, de muerte y nacimiento!
El infinito ciclo de las ideas y de los actos,
infinita invención, experimento infinito,
trae conocimiento de la movilidad, pero no de la quietud;
conocimiento del habla, pero no del silencio;
conocimiento de las palabras e ignorancia de la palabra.
Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,
toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,
pero la cercanía de la muerte no nos acerca a Dios.
¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir?
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?
Los ciclos celestiales en veinte siglos
nos apartan de Dios y nos aproximan al polvo.

T. S. ELIOT

jueves, 28 de noviembre de 2013

Poemas Zen

los que quieren brillar
arden en el infierno de la vanidad,
los que no quieren brillar
arden en el infierno de no querer brillar,
por lo demás, ¿hay alguien
que pueda añadir o restar algo
a su luz original?
¿no es mejor simplemente ser
y librarte de todo lo que no eres?

o

mi madre enferma me dice:
qué bien estamos


Miguel Ángel Bernat

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Un poema de Hafiz

Deberíamos hablar de este problema

Existe una Hermosa Criatura
Viviendo en un agujero que has cavado.

Así que de noche voy
Y pongo frutos y granos
Y tarros de vino y leche
Al lado de tus tiernos montículos de
tierra,

Y suelo cantar.

Pero aún así, querido mío,
Tú no sales.

Me he enamorado de Alguien
Que se esconde dentro de ti.

Deberíamos hablar de este problema.

De otra forma,
Nunca más te dejaré tranquilo.

Hafiz

lunes, 25 de noviembre de 2013

El explorador..., de José M. Gómez Valero

EL EXPLORADOR REGRESA A PALACIO

Señor mío,
ella hace visible los hilos del amor.

Ella es hermosa y libre y dulce
y en los días terribles pronuncia
palabras celestes, y con ellas
desviste a la penumbra
y la convence de su error.

Ella sabe del hechizo del ámbar
y conoce el nombre secreto de las cosas.
Ella se enreda con las fieras
y les habla de la piel de la tarde.

Señor,
en los bosques donde ella se refugia
relampaguea el misterio,
pervive una luz frágil.

Señor mío, os lo ruego,
ella no debería morir nunca
ni tampoco sufrir ningún daño.

JOSÉ M. GÓMEZ VALERO

viernes, 22 de noviembre de 2013

Eco, de Joan Brossa

ECO

A Maria-Lluïsa Palau

-¿Podrías decirme qué es el sol? -El sol.
-¿Y la luna, podrías? -Es la luna.
-¿Y por qué llora Pedro inconsolable?
-Porque en su vida no ha tenido suerte.

-¿Y qué son las montañas, las estrellas?
-Son solamente estrellas y montañas.
-¿Y estas raíces qué? ¿Y qué estas cañas?

-Pues no son más que cañas y raíces.
-¿Qué es esta mecedora? ¿Y esta mesa?
¿Y estas manos que forman sombras chinas?
Dime: ¿y el mundo, el hombre?
-Ved aquí
la faz final de la sabiduría:

Mírate a fondo, afirma siempre el ser
y aprende: nada más puedes hacer.

JOAN BROSSA

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Cántico cuántico, de Ernesto Cardenal

CÁNTICO CUÁNTICO
(fragmento)

Acércate a esta roca junto al mar y mira:
es casi enteramente espacio vacío
(mírala electrónicamente)
es evanescente espuma toda ella
como la espuma de mar que de las rocas nace y en las rocas se deshace...
Efímeras partículas que no están ni aquí ni allí,
yendo y viniendo al azar de las olas de un mar vacío.
Partículas que surgen de la nada y vuelven al olvido.
Viajan del vacío al vacío.
¿La palabra realidad no es utilizable para las partículas?
En principio no hay el vacío absoluto.
O un vacío absoluto en todos sentidos.
El electrón puede no haber salido de ninguna parte
pero dejó algo en la nada de donde salió,
una especie de hueco en el vacío, o invisible burbuja de nada.
¿La posición de una partícula en el espacio
es dependiente de su posición en el tiempo?
La gravedad es el espacio-tiempo curvado, enrevesado.
Y al mismo tiempo el espacio-tiempo tiene estructura de espuma
y se desvanece como la espuma sobre la arena.
¡Caótico mar donde aun la noción común de lugar desaparece!
Y donde el mismo espacio puede cambiar y moverse
(y hacerse espuma).
Vivimos sobre un mundo de electrones indeterminados,
intercambiando fotones de posición confusa, fotones
perdidos en la niebla de la incertidumbre cuántica.
Que son como la casi invisible bola de tenis
que caprichosamente hace moverse a dos jugadores
con movimientos indeterminados pero también bien determinados.
Un mundo que no es sino una nada estructurada.
Las fantasmales semiformas del vacío
en el agitado mar de cuantos virtuales que son todo el espacio.
Partículas elementales que no parecen poseer estructura interna
y juntas constituyen todas las formas conocidas de la materia.
Partículas fantasmas yendo y viniendo, apareciendo
y desapareciendo.

Partículas que bailan loco rock en un salón de engalanada nada.
No son
exactamente electrones fantasmas los de las ecuaciones cuánticas
sino realidades fantasmas, mundos fantasmas
que sólo existen cuando son observados.
Einstein no lo aceptó en toda su vida.
La incertidumbre como propiedad inherente a la materia.
Esta intangible cualidad de las partículas cuánticas
Nadie entiende la física cuántica
dijo Feynman.
Así los cuantos:
como no hay orden en estos cantos.

ERNESTO CARDENAL

martes, 19 de noviembre de 2013

Y Aplaudan, de Hafiz

Y Aplaudan

Un día un joven vino hasta mí y dijo,

"Querido Maestro,
Hoy me siento fuerte y valiente,
Y me gustaría conocer la verdad
Acerca de todos mis – apegos".

Y yo le contesté,

"¿Apegos?
¡Apegos!

Mi Amor,
¿Realmente quieres que te hable
Acerca de todos tus Apegos,

Cuando puedo ver tan claramente
Que has construido, con mucho
cuidado,
Un burdel de tal grandeza
Para hospedar a todos tus placeres?

Incluso has rodeado el maldito lugar
Con guardias armados y perros
rabiosos
Para proteger tus deseos

De tal forma que, de vez en cuando,
Puedas escabullirte
E intentar llenar de luz
Tu ser lleno de parches
De una fuente tan fructífera
Como el hueso seco de un dátil
Que incluso un pájaro
Escupe.

¡Tus Apegos! Querido mío,
No hablemos de ellos,

Puesto que Hafiz entiende los
sufrimientos
De tu corazón.

Hafiz conoce
Los tormentos y agonías
Que cada mente debe afrontar
en el camino hacia la Aniquilación
bajo el Sol

Así que en las noches, suelo detenerme
en mis oraciones
Y pido a miles de ángeles que se me
unan
Y Aplaudan,

Y Aplaudan
Lo que sea,
Cualquier cosa en este mundo,
¡Que pueda dar consuelo a tu corazón!"

Hafiz

lunes, 18 de noviembre de 2013

Un poema de Tagore

Tus ojos me preguntan tristes y quieren ahondar en mi sentido como la
luna en el mar.

Sin esconder ni retener nada, te he desnudado mi vida, desde el
principio hasta el fin.

¡Por eso no me conoces!

Si yo fuera solo una joya, podría partirme en mil pedazos y hacerte
una sarta para el cuello.

Si yo fuera solo una florecilla redonda y dulce, podría arrancarme de
mi tallo y ponerme en tu pelo.

Pero ¿dónde están, amor, los confines de mi corazón?

Tú no conoces bien mi reino, aunque seas su emperadora. Si esto fuera
solo un momento de placer, florecería en una sonrisa fácil y tú
podrías verla y comprenderla en un instante.

Si fuera esto solo un dolor, se derretiría en claras lágrimas y tú
verías lo más hondo de su secreto sin hablar él una palabra. Pero esto
es el amor. Su dolor y su placer no tienen límites, y son sin fin en
él necesidades y tesoros. Está cerca de ti como tu vida misma, amor
mío, ¡pero tú nunca podrás llegar a conocerlo del todo!

Tagore

jueves, 14 de noviembre de 2013

Y si todo esto, de Szymborska

¿Y SI TODO ESTO?

¿Y si todo esto
sucede en un laboratorio?
¿Bajo sólo una lámpara de día
y miles de millones por la noche?

¿Y si somos generaciones en prueba?
¿Vertidos de un recipiente a otro,
agitados en retortas,
observados con algo más que un ojo,
uno a uno, por separado,
cogidos con pinzas?

¿Y si no es así?,
¿ninguna intervención?
¿Los cambios se producen por sí solos
de acuerdo con el programa?
¿Traza la aguja en un diagrama
el lento zigzag previsto?

¿Y si por ahora no hay en nosotros nada interesante?
¿Se conectan pocas veces los monitores de control?
¿Sólo en caso de guerra, de una guerra más bien grande,
o de vuelos por encima de esta miga que es la tierra,
o de grandes migraciones del punto A al punto B?

¿Y si es al contrario?
¿Allí sólo se deleitan con anécdotas triviales?
Mirad, una niña en una pantalla gigante,
se cose un botón en una manga.
Los sensores silban,
el personal se agolpa.
¡Ay, un bichito con un corazón
que le palpita dentro del pecho!
¡Con qué entrañable seriedad
enhebra la aguja!
Alguien en pleno éxtasis exclama:
¡Avisad al Jefe,
que venga a verlo con sus propios ojos!

WISLAWA SZYMBORSKA

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Un poema de Tagore

¡No me escondas tú el secreto de tu corazón! ¡Dímelo a mí, que soy tu
amigo, solo a mí!... Dímelo tan dulce como te sonríes, que no lo oirán
mis oídos, sino mi corazón.

La noche es profunda; está la casa silenciosa; el sueño amortaja los
nidos de los pájaros... ¡Anda, dime tú, en un llorar vacilante, en un
tímido sonreír, en una dulce vergüenza, en un dolor dulce, el secreto
de tu corazón!

Rabindranath Tagore

jueves, 7 de noviembre de 2013

Un poema de Tagore

La canción que yo vine a cantar, no ha sido aún cantada.

Mis días se me han ido afinando las cuerdas de mi arpa; pero no he hallado el tono justo, y las palabras no venían bien. ¡Sólo la agonía del afán en mi corazón!

Aún no ha abierto la flor, sólo suspira el viento.

No he visto su cara, ni he oído su voz; sólo oí sus pasos blandos, desde mi casa, por el camino.

Todo el día interminable de mi vida me lo he pasado tendiendo en el suelo mi estera para él; pero no encendí la lámpara, y no puedo decirle que entre.

Vivo con la esperanza de encontrarlo; pero ¿cuándo lo encontraré?

Tagore

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Uno de Bukowski

Hielo para las águilas

aún recuerdo los caballos
bajo la luna
aún recuerdo dar a los caballos
azúcar
terrones de azúcar blancos
casi como de hielo,
tenían cabezas
como de águila
peladas cabezas que podían morder
y no lo hacían.

los caballos eran más reales
que mi padre
más reales que Dios
y podían haberme pisado
pero no lo hicieron
podían haberme hecho cualquier cosa horrible
pero no lo hicieron

yo aún no tenía 5 años
pero me acuerdo;
dios mío qué fuertes y buenas
aquellas lenguas rojas que babeaban
desde sus almas.

Charles Bukowski

martes, 5 de noviembre de 2013

Una poetisa bengalí

Como una piedra

La ciudad abarrotada de hombres, el hombre a hombros del hombre
los perros a los pies del hombre:
ni al hombre ni al perro: no reconozco a nadie.
Llegaron de un planeta extranjero.
O soy yo. ¡La extranjera!
Soy yo, no otra alguna, la que siente el vacío.
Las hojas del árbol se me escapan
las flores me parecen invisibles.
Camino por la hierba pero no es hierba,
es piedra
las nubes no son nubes verdaderas
la luna es irreal.
Bajo la lámpara sigo inmóvil como un cuerpo de sombra
y las raíces brotan de mi cuerpo de piedra.
Extranjera a mí misma yo me siento.
Gris es la ciudad.
Gris el agua del río, también él.
Sólo él me era cercano, él que tocaba mi pelo alborotado,
él, que por mí ha llorado, él, este río.
Le dije el otro día:
Me pareces hoy de piedra,
Y él me dijo,
jugando con el viento:
-¡Tú también!

Taslima Nasreen

lunes, 4 de noviembre de 2013

Un poema de San Juan de la Cruz

Para venir a gustarlo todo
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo
no quieras ser algo en nada.

Para venir a lo que no gustas
has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes
has de ir por donde no sabes.
Para venir a poseer lo que no posees
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres
has de ir por donde no eres.

Cuando reparas en algo
dejas de arrojarte al todo.
Para venir del todo al todo
has de dejarte del todo en todo,
y cuando lo vengas del todo a tener
has de tenerlo sin nada querer.

En esta desnudez halla el
espíritu su descanso, porque no
comunicando nada, nada le fatiga hacia
arriba, y nada le oprime
hacia abajo, porque está en
el centro de su humildad.

martes, 29 de octubre de 2013

Una mujer negra, de William Carlos Williams

UNA MUJER NEGRA

llevando un ramo de clavelones
envueltos
en un viejo periódico:
los lleva rectos,
con la cabeza descubierta,
el volumen
de sus muslos
haciéndola balancearse
conforme avanza
mirando
la vitrina de una tienda
que queda en su camino.
Qué es ella
sino una embajadora
de otro mundo
un mundo de lindos clavelones
de dos tonos
que ella anuncia
sin saber lo que hace
más
que caminar por las calles
sosteniendo las flores rectas
como una antorcha
tan temprano en la mañana.

WHILLIAM CARLOS WILLIAMS

lunes, 28 de octubre de 2013

Otro poeta bengalí

¿Acaso he pedido demasiado?

¿Acaso he pedido demasiado?
Deseaba tu mirada, y nada más.
Ni el alba ni la noche, ni siquiera medianoche.
Ni hogar ni servicio diario ni recuerdos ni proyectos
sólo la nada de un instante, borrado un instante más tarde.
Sólo eso -¿acaso he
pedido demasiado?

Nabanita Debsen

viernes, 25 de octubre de 2013

Lo que sé, de Silvia Piranesi

Lloré abrazada a una mula, como Nietzsche. No hay mejor excusa para la
tarde. Fui a tu casa de noche. Volví a verte. El perro sin cuerpo que
ladra desde la calle. Allá en el fondo sé que hay un perro y sé que no
hay nada. Sé que en la esquina muerde la calle. Sé que no hubo tiempo.
Sé que todo ladra. Sé que volver a casa es llorar como perro, ladrar
como mula. Sé que no hubo lluvia. Ni eco ni odio. Sé que no lloré
abrazada a una mula. Sé distinguir el negro del negro. Sé contar los
números, perderlos de vista, inventar una secuencia que me lleve a la
ciencia. Sé que no estoy perdida. Sé que perdí la habilidad de
recordar la cronología lenta de mis eventos.

jueves, 24 de octubre de 2013

Resonancias, de Facundo López

Esta es la prueba de una línea como si fuera un poema corto.

*

Seguís en esto. Deberías perder las ganas. No vas a encontrar una sola
palabra que te justifique ni que lo haga conmigo. Ni vos ni yo.
Demasiado humanos.
Ni vos ni yo.

*

Los muertos hablan un idioma ajeno a la razón. Sus voces se acercan a lo lejano.

*

Cada poema es una prueba. Cierro los ojos y salto. El vacío no puede
ser peor que esto de saber que busco la forma del mar en un pequeño
papel.

*

Tomaste mi mano. Mis labios. Caminaste mi orilla. Todo lo escrito.
Pequeña. No puede explicarte.

*

Rezo con las tripas. Roto el pecho y la cabeza. Mientras largas listas
endulzan el ego de los enanos. Busco en el moho de las hojas. En la
sangre. En la paciencia de la roca que espera. Sabe quién es y lo que
escucha.

*

Dame tu mano. No sé decir cuándo te enciendes. Deja el resto. Tal vez
esto sea todo lo que vine a hacer por ti.

martes, 22 de octubre de 2013

Otro poeta bengalí

Azul una canción de niños

Azul una canción de niños, así se van los días,
así un olor flota en el aire,
un rostro femenino, vago, en la memoria.
La puerta está cerrada, abierta la ventana.

Shakti Chattopadhaya

martes, 15 de octubre de 2013

Otro bengalí

EL NOMBRE

No insistas.

Que se desvelen las palabras, como
un alba.

Como las corrientes de agua que se llevan
la piedra a lo lejos sin ruido.

En el horizonte
en silencio mis nombres se borran.

Por las hierbas cae un leve resplandor,
azul: no insistas.

SHANKHYA GHOSH

viernes, 11 de octubre de 2013

Afueras, de hugo Mujica

Puerta en medio del campo:
lindero y puente entre dos afueras.

El borde del salto no es una orilla, es la vida,
al borde de cada vida.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Poemas cortos de Miguel Ángel Bernat

Los pensamientos son a la Conciencia
lo que los ruedines auxiliares
a la bicicleta de los que están
aprendiendo a montar

o

Si no fuera yo todo
jamás podría estar a salvo,
siempre habría algo
que me amenazaría;
siendo yo todo,
en todo hallo descanso y hogar

o

Por más que lo intentamos
no pudimos volar
Fue el viento,
entregarnos al viento,
lo que nos hizo volar
Y al fin supimos
que éramos el viento

o

Había un hombre
que nunca decía lo que le pasaba,
sólo paseaba en paz
entre los campos de batalla

o

Me acuerdo que
mientras me moría
vi moverse muy lentamente
las ramas desnudas de los árboles
y el cielo encima,
como una puerta abierta
que me recibía feliz
y yo también estaba feliz

martes, 8 de octubre de 2013

Uno de Tagore

Gitanjali (7)

Mi canción, sin el orgullo de su traje, se ha quitado sus galas para ti. Porque ellas estorbarían nuestra unión, y su campanilleo ahogaría nuestros suspiros.

Mi vanidad de poeta muere de vergüenza ante ti, Señor, poeta mío. Aquí me tienes sentado a tus pies. Déjame sólo hacer recta mi vida y sencilla, como una flauta de caña, para que tú la llenes de música.

Tagore

martes, 1 de octubre de 2013

Orillas, de Hugo Mujica

Afuera ladra un perro

a una sombra, a su eco
o a la luna
para hacer menos cruel la distancia.

Siempre es para huir que cerramos
una puerta,
es desierto la desnudez que no es promesa

la lejanía
de estar cerca sin tocarse
como bordes de la misma herida.

Adentro no cabe adentro,

no son mis ojos
los que pueden mirarme a los ojos,
son siempre los labios de otro
los que me anuncian mi nombre.

martes, 17 de septiembre de 2013

Un poema de Juan Carlos Mestre

TODOS LOS LIBROS LLENOS DE PALABRAS

Y todos los libros llenos de palabras
y todos los calendarios llenos de días
y todos los ojos llenos de lágrimas
y llena de nubes la cabeza de todos los mares
y llenos de coronas y puntapiés todos los relojes de arena
y de jirafas molidas todos los pechos condecorados
y todas las manos llenas de verano y caracoles marinos
y todos los dormitorios llenos de manojos de explicaciones
y de pantalones disecados las sillas en todos los prostíbulos
y todos los huecos llenos de público
y todas las camas llenas de electrocutados
y todos los animales llenos de espíritu y pánico
y de feroces gritos los árboles en todos los aserraderos
y todos los tribunales llenos de testimonios
y todos los sueños llenos de sacacorchos
y llenas de chicas todas las estrellas
y todos los libros llenos de palabras
y todos los calendarios llenos de días
y todos los ojos llenos de lágrimas
y todas las peceras y todos los pupitres y todas las cenas íntimas
y todos los razonamientos llenos de indudables edificios
y toda la primavera llena de moscas y crisantemos
y llenas todas las iglesias y todos los calcetines y todas las peluquerías
y todas las mujeres llenas de gloria
y llenos también de gloria todos los hombres
y todas las perreras llenas de ángeles
y todas las llaves llenas de puertas
y todos los bazares llenos de ratones
y llenos de barrenderos todos los cuadros
y llenas de estiércol todas las escobas de la patria
y todas las cabezas llenas de radiografías e intríngulis
y llenas de luz todas las subestaciones eléctricas
y llenos de amor todos los manicomios
y todos los cementerios llenos de salvavidas

JUAN CARLOS MESTRE

lunes, 16 de septiembre de 2013

Santorini, de Alfredo Trejos

Imaginate que un día
llegás a tu casa
y tu mujer se ha ido
(digo tu mujer por como suelen
pasar las cosas
y para que desde ya
preparés el corazón y el papeleo).

¿Qué dirías?

¿Cuántos hombres dirían?:

"Tarde o temprano, ella volverá".

Y ella vuelve de inmediato
para no irse nunca
y todo va a dar
al reciclaje de milagros sucios
e inmerecidos.

Pero, ¿cuántos diríamos?:

"Se fue por fin, la muy puta.
Y además -parece- dejó algo
por las molestias, las dudas,
los destrozos, los espejismos…Dios existe.

Hasta nunca, cerveza casera.

Hola, whisky de malta.

Hasta nunca, folleto de viaje a Santorini.

Hola, Santorini.

Ella se fue por fin.
Y nadie resiste volver a oscuras".

Pero si acaso ella vuelve
usando el vestido ensangrentado
de Jackie Kennedy,
ayudándose con un bastón
y muy borracha,
¿qué harías?

Ni por un momento pensés
en lo que estoy pensando.
Eso puede esperar.

Dale un baño y algo de comer
y que se quede.

Tal vez te acompañe a Santorini
donde las muchas horas bajo el sol
la vuelvan loca.

O tal vez se largue
esa misma noche
después de algunos besos.

O tal vez se las arregle para
hacer ambas cosas.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Yo adoro..., de Juanele

YO ADORO...

Yo adoro una mujer de aire.
La sentíamos bastante como el aire,
brillante o secreta esencia, ah, de lo que nos tocaba;
alma del tiempo, sí, más allá de las formas,
sin forma siempre como el aire?
Cuando la mujer de aire se va,
no, no me digáis que las flores son flores y que la luz es luz,
que la colina sube hacia la nube y que la tarde baja hasta las aguas
y que el anochecer viene de espejos por las lejanas islas, por las islas...
Ni menos me digáis, oh, no me digáis, que la luna de julio se ha
entibiado entre las ramas...

No, no me digáis nada, que cuando la mujer de aire se va
el aire, el aire?, es una asfixia oscura,
y hay manos, muchas manos, tendidas hacia nosotros desde otras
sombras como raíces invertidas...

Pero verdad que la mujer de aire siempre vuelve?
-Siempre regresa, sí, pero no basta adorarla porque ella es la libertad.

JUAN LAURENTINO ORTIZ

jueves, 12 de septiembre de 2013

El parque de los ciervos, de Wang Wei

En la montaña vacía no se ve un hombre,
Sólo se oye el eco de voces humanas.
Vuelven las sombras, entran profundo en el bosque,
Otra vez brilla el sol, sobre los líquenes verdes.

lunes, 9 de septiembre de 2013

El bosque de bambú, de Wang Wei

Sentado solo, en el bosque de bambú,
toco el laúd, silbo largo tiempo.
Al bosque profundo la gente no lo conoce,
la luna brillante viene y acerca su claridad.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Un poema de José Cereijo

Armónico murmullo...

Armónico murmullo de las hojas
en el aire tranquilo de la tarde,
agudo y leve canto de los pájaros,
pequeñas, palpitantes flechas vivas;

aroma silencioso de las flores,
hondura transparente del crepúsculo.
Escucha, siente, mira, goza, aprende:
todo esto tiene que morir, y canta.

José Cereijo

miércoles, 14 de agosto de 2013

Se oye venir la lluvia, de Isaac Felipe Azofeifa Bolaños

La casa de mi infancia es de barro del suelo a la teja,
y de maderas apenas descuajadas, que en otro tiempo obedecieron
hachas y azuelas en los cercanos bosques.
El gran filtro de piedra vierte en ella, tan grande,
su agua de fresca sombra.
Yo amo su silencio, que el fiel reloj del comedor vigila.
Me escondo en los muebles inmensos.
Abro la despensa para asustarme un poco
del tragaluz, que hace oscuros los rincones.
Corro aventuras inauditas cuando entro
en el huerto cerrado que me está prohibido.
En la penumbra de la tarde, que va cayendo lenta
sobre el mundo, el grillo del hogar canta de pronto,
y su estribillo triste riega en el aire quieto,
paz y sueño sabrosos.
Cuando venían las lluvias miraba los largos aguaceros
desde el ancho cajón de las ventanas.
Nunca huele a tierra tanto como esa tarde.
Se oye la lluvia primero en el aire venir como un gigante
que se demora, lento, se detiene y no llega,
y luego, están ahí sus pies sobre las hojas, tamborileando,
rápidos, mojando,
y lavando sus manos de prisa, tan de prisa, los árboles,
el césped, los arroyos,
los alambres, los techos, las canoas.
Pero también su llanto desolado,
su sinrazón de ser triste, su acabarse de pronto,
sin objeto ni adiós,
para siempre en mi infancia, para siempre.
Llueve en mi alma ahora, como entonces.

viernes, 9 de agosto de 2013

Un poema de Severo Sarduy

La transparente luz del mediodía
filtraba por los bordes paralelos
de la ventana, y el contorno de los
frutos -o el de tu piel- resplandecía.

El sopor de la siesta: lejanía
de la isla. En el cambiante cielo
crepuscular, o en el opaco velo
ante el rojo y naranja aparecía

otro fulgor, otro fulgor. Dormía
en una casa litoral y pobre:
en el aire las lámparas de cobre

trazaban lentas espirales sobre
el blanco mantel, sombra que urdía
el teorema de la otra geometría.

jueves, 8 de agosto de 2013

El amante recuerda, de José Cereijo

No todo lo he perdido. Queda tu nombre. Queda
la hondura del silencio después de pronunciarlo.

Queda lo que no pasa, ni puede pasar nunca:
lo que nunca ha pasado.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Un texto de Bukowski

Hoy me han llegado las pruebas del nuevo libro. Poesía. Martin dice que serán unas 350 páginas. Creo que los poemas se tienen en pie. Se defienden.
Soy un viejo tren de vapor, bajando por la vía. Me ha llevado un par de horas leer las pruebas. Ya tengo algo de práctica con este tipo de cosas. Las líneas fluyen libremente y dicen más o menos lo que quiero que digan. Ahora mi principal influencia soy yo mismo.
A medida que vamos viviendo vamos siendo atrapados y desgarrados por diversas trampas. Nadie escapa de ellas. Algunos incluso viven con ellas. La idea es darse cuenta de que una trampa es una trampa. Si estás en una y no te das cuenta, estás acabado. Yo creo que he reconocido la mayoría de mis trampas, y he escrito sobre ellas. Por supuesto, no toda la escritura consiste en escribir sobre trampas. Hay otras cosas. No obstante, algunos dirían que la vida es una trampa. Escribir te puede atrapar. Algunos escritores tienden a escribir lo que ha complacido a sus lectores en el pasado. Entonces están acabados. La vida creativa de la mayoría de los escritores es corta. Oyen los aplausos y se los creen. Sólo existe un juez definitivo de la escritura, y es el escritor.
Cuando se deja llevar por los críticos, los directores editoriales, los editores, los lectores, está acabado. Y, por supuesto, cuando se deja llevar por su fama y su fortuna, lo puedes tirar al río con la demás mierda.
Cada nueva línea es un comienzo y no tiene nada que ver con ninguna de las líneas que la han precedido. Todos empezamos desde cero cada día. Y, por supuesto, no tiene nada de sagrado. El mundo puede vivir mucho mejor sin escritura que sin fontanería. Y en algunos lugares del mundo hay muy poco de ambas cosas. Claro que yo preferiría vivir sin fontanería, pero yo estoy enfermo.
Nada impediría a un hombre escribir a menos que ese hombre se lo impida a sí mismo. Si un hombre desea verdaderamente escribir, lo hará. El rechazo y el ridículo no harán más que fortalecerle. Y cuanto más tiempo se le reprima, más fuerte se hará, como una masa de agua que se acumula contra una presa. No hay derrota posible en la escritura; hará que rían los dedos de tus pies mientras duermes; te hará dar zancadas de tigre; te encenderá los ojos y te pondrá cara a cara con la Muerte.
Morirás como un luchador, serás honrado en el infierno. La suerte de la palabra. Ve con ella, envíala. Sé el payaso en la Oscuridad. Es divertido. Es divertido. Otra línea más…

Charles Bukowski

martes, 6 de agosto de 2013

Algún día, de Darío Jaramillo

Algún día te escribiré un poema que no
mencione el aire ni la noche;
un poema que omita los nombres de las flores,
... que no tenga jazmines o magnolias.

Algún día te escribiré un poema sin pájaros,
sin fuentes, un poema que eluda el mar
y que no mire a las estrellas.

Algún día te escribiré un poema que se limite
a pasar los dedos por tu piel
y que convierta en palabras tu mirada.
Sin comparaciones, sin metáforas;
algún día escribiré un poema que huela a ti,
un poema con el ritmo de tus pulsaciones,
con la intensidad estrujada de tu abrazo.
Algún día te escribiré un poema, el canto de mi dicha.

viernes, 2 de agosto de 2013

Haikus de Orlando Rodrigo Álvarez

En la quietud de zazén
un mirlo canta.
cosquillas en el silencio.

***

Como la piel del tambor
el Gran Vacío tiembla
con el canto del alma.

jueves, 1 de agosto de 2013

Salmo de los bienaventurados, de Juan Carlos Mestre

Ávida vena, dame tu cordel
Antonio Gamoneda

Bienaventurado el que a los cuarenta años aún no ha conocido la recompensa y llama virtud al cordón de un zapato,
el  hombre sin convicción que tumbado en la hierba pasa el día durmiendo y discute sobre el esfuerzo con los saltamontes.

Bienaventurado el que soporta el préstamo de la verdad, el excavado en piedra y el que construido en paja es alternativamente señor de la nada y rey de un solo vasallo.

Bienaventurado tú que sin llamarte Juan no eres otro que Juan el explícito, el padre del aire cuyos hijos heredarán los molinillos de viento.

Bienaventurado el que ha pasado la noche con la insignificancia, porque embellecido por la privación será de él alguna vez la ausencia,
el que es vecino de dos bocas, el de la voz menuda al que le falta un diente, el hombre sin pretexto que tuvo un asno, una boina, un chivo.

Bienaventurado el que ante el argumento de la pólvora tuerce su hocico de linterna y habla alto, el que paga su aullido con la vida, el que en un instante es articulación de lobo y árbol de rodillas.

Bienaventurado el pájaro cuyo canto despierta el corazón de una madre en las ramas de la tristeza.

Bienaventurado el manco y su violín de oxígeno, la abeja del azúcar que liba la corteza de los licores blancos.

Bienaventurado el viajero que vaga en lo concéntrico y traduce el límite, la fertilidad del sacrificio, la teología de las medallas de la luna.

Bienaventurado el que  emigra al borde de su amor, porque de él será la extraña fruta del animal del sábado
.
Bienaventurado el esqueleto de Rimbaud y su pájaro influyente, único héroe en el festín del cráneo.

Bienaventurado el que ante la alusión de los espejos se vuelve pensativo y amablemente azul sus lágrimas ignora.

Bienaventurado lo inmortal del muerto, la excusa del sombrero y su balido, el repentinamente desahuciado en el paladar de tablas de la muerte.

Bienaventurada la golondrina de madera que le late al niño antes de conocer el sexo.

Bienaventurado el aire de la soledad del péndulo, el manso bajo el sol y la virtud del ciego, la esponja que da de cantar su lluvia a la garganta.

Bienaventurado el que apoyado en su bastón está toda la noche ahí y es piedra de la luz, piedra de la edad, los dos ojos del pájaro en el collar del cero.

Bienaventurado el astro que ignora su caballo y ha cerrado el párpado, la agria lepra que arde en las arterias, la sal del paraíso.

Bienaventurado el que condensa lutos negros, porque de él será la última soga del relámpago, el primer peldaño en la escalera del descendimiento.

miércoles, 31 de julio de 2013

Un poema de Heberto Padilla

La alegría abre también los ojos en la negrura
y despliega su mapa deslumbrante
Donde está tu camino
Y se planta a tu lado
Y te arranca los ojos de suicida
Es como un ramalazo que cae sobre tus hombros
Y al volver la cabeza para mirar
descubres que aun es posible el día
La gran transformadora de los labios gruñones
Y del hollín desesperado de los enclenques
Que siempre tiene los mismos ojos
Y la misma cara
Y te busca en el fondo del espejo
Y sólo espera que le tiendas la mano.

martes, 30 de julio de 2013

El torrente del canto de pájaros, de Wang Wei

El hombre reposa, las flores de acacia caen.
La noche es tranquila, la montaña de primavera vacía.
La luna sale, sorprende a los pájaros de la montaña.
Entonces cantan, dentro del torrente de primavera.

lunes, 29 de julio de 2013

Después, de Czeslaw Milosz

Convicciones, creencias, opiniones,
certezas, principios,
reglas y hábitos me han abandonado.
Desperté desnudo en el borde de una civilización
que me pareció cómica e incomprensible.
Los salones abovedados de la academia postjesuítica
donde había tomado mis clases
no estarían contentos conmigo.
Aunque conservo algunas oraciones en latín.
El río fluye a través de un bosque de roble y pino.
Estoy de pie con el pasto hasta la cintura,
Respirando en el aroma salvaje de flores amarillas.
Arriba, nubes blancas. Como es normal en mi región,
una abundancia de nubes blancas.

viernes, 26 de julio de 2013

La noche, de Roque Dalton

LA NOCHE
              
"Las noches son olas orgullosas: olas de
oscuro azul y de pesada cresta, cubiertas por
clamores de honda destrucción, gravadas de
cosas improbables, deseadas."
                                                      Borges


I

Pausadamente caes con tu densa pureza
como el aroma de la miel en los ojos del loco
oh noche lenta deseada que has perdido
tu orden sacro en desesperadas burbujas
oh suave oscura como un pájaro muerto
como la ceniza negra de las casa del hombre
tiéndeme todos tus dedos de madre aterrada
-yo el arrodillado en cada calle
pésame el sol el surco rojo que me dejan sus llamas
repartidas en cada poro del aire-
no lo pienses más ámame tensamente
recuérdame ayer recuérdame hoy
adivíname mañana
tú con tus flores palpitantes de lodo
vacío el pétalo de esplendidez
y más frío frío y más frío
encendiendo echando a andar su hielo
su hálito mortal
escapado de una caverna donde todo es reptil
aun la estalactita ríspida
y el arroyo salobre nunca jamás hollado por la luz

II

He aquí que el sobresalto ya no me basta
óyelo bien tú pequeña pálida cuídate de ello
lívida suspirando bajo mi carne
mordiendo la última tira de aire
yo con tus uñas a cuestas

Ya no me basta ya quedó el sobresalto
vertiginosamente atrás inútil
como hiedra que no importa a nadie
prendida a esas rocas
que en unos días más tragará el mar

Ríete perra envenenada
vístete en otros cuartos lentos
deseados como la noche o lo que consta al corazón
cuélgate a un nuevo cadáver
a un nuevo atril miedoso
déjame hasta la cólera se pudre
déjame inaugurar mi dulce asco
déjame limpiar a solas
tu larga huella de sangre

III

El día no es capaz por sí desnudo
no es suficientemente amplio
oh gran cobarde que anatema sea
ante los que en él nos zambullimos buscando
espuma tibia y paz

He tocado hoy ayer desde hace un año
desde hace un siglo escaso todas las puertas

Si
la llama está bien la luz deslumbradora
está bien bien enérgicamente no no hay duda bien
con sus heridas tengo
para ir viviendo al lado de los parias
¿pero qué más?

Llega la noche y lo destruye todo
viscoso mar arrasador
nada perdona el implacable

El día el día sí
-alguien nos salvará de olvidar sus campanas-
pero el día no da para una risa pobre
el pobre

Viene la noche y lo destruye todo
Viene la noche -se lo juro a mis ojos-
y lo destruye todo

ROQUE DALTON

miércoles, 24 de julio de 2013

Declive, de Eduardo G. Manzaneque

Tras la detonación
huyo del desastre
hacia una isla,
firme en la decisión
que nos aleja.

Pero paso a paso
voy quebrando
hundiéndome
en la ciudad
que me espera expectante
y con las fauces abiertas
mientras camino
calle abajo.

Cada trago, una fina lluvia
que va mojando
la árida angustia
de imaginar tu belleza
devorada por otro.

Cada trago, un antídoto
que combate
mi opulento deseo
de volver a ser
niño en tu regazo.

Cada trago, diluido
en interno llanto
por todos esos ojos tuyos
que saben mirarme
nadando indiferentes en mi bebida.
¡Quiero extinguirlos todos!
¡y beberme la sed de ti!
pero no hay caso:
tú siempre permaneces,
no te disuelvo: flotas en mí.

Cada paso, cada trago,
apurando el camino
hasta el fondo del vaso
tan abajo, tan abajo
que ya mi vista
quiere
pero no sabe abarcar
toda tu irremediable grandeza.

Es tarde y vuelvo a casa,
con el alba dejo de recordar
que eres alguien
de quien intento alejarme.

martes, 23 de julio de 2013

Belleza del caos, de Dolores Vallejo

¡¡Qué no habría dado yo
para que nuestro principio
hubiera sido…
no completamente diferente,
pero sí al menos muy distinto
del que fue!!

Todavía no me explico
cómo de ese caos
de sentimientos prohibidos,
de ese amor arrebatado a las palabras,
de esa vergüenza,
de esa negación,
haya terminado surgiendo
algo TAN BONITO.

Pero siento las dudas en las notas
que no tocas,
en las que no escucho,
y aunque quiera mentirme,
mentirte en blanco,
el silencio de mis ojos,

delata las horas que paso
sin tu voz, sin tu presencia;
horas de versos oscuros,
tercos por recorrer
los kilómetros de distancia
que se disipan en tus ojos.
Gracias por el descanso
que le has dado hoy
a mi sinceridad,

un día lleno de "varias ausencias"
ha bastado para volver…
a quedarme sola;
sola entre el premonitorio
on line - off line
de que algo pasa y no me cuentas.

Solas, siempre solas,
yo, en español,
yo, en inglés,
con culpa en código Morse,
con fondo de noche
y grillo de verano.

¿Qué te ocurre, mi amor?
¿Qué me ocurre?
¿Qué nos ocurre hoy?

lunes, 22 de julio de 2013

Prometeo, de Eva Obregón

Porque quiero
y no quiero;
o quiero,
pero no siento.

O porque
quiero
y siento,
pero no puedo.

Porque siento,
pero siento
sentir lo que siento;
o quiero,
pero no sé
si quiero querer.

O, posiblemente,
porque no sé
qué siento
ni qué quiero;
o quizás sí,
pero siento
que debo fingir que no.

O porque,
pudiendo sentir,
no quiero;
o queriendo poder,
no siento.

O tal vez
sienta,
quiera
y pueda,
pero no sepa;
o, sabiendo,
sintiendo
y queriendo,
no me atreva.

jueves, 4 de julio de 2013

Caminar como destino, de Carmen Cruz

Aunque llegué al final del viaje
jamás sentí que hubiera llegado.
Wole Soyinka


A golpe de corazón desorbitado
sin otra razón que la querencia
elijo mi camino en cada encrucijada
y ya no me pregunto si habré elegido bien,
cerebro y corazón no siempre están de acuerdo
y levantado el pie desestimo la duda del error.

He conocido pueblos distintos a los míos
y así me he conocido desde la piel adentro.
Con la prisa del aire volando la aventura, algunas veces
paso a paso,
con la calma del que sabe que no sólo a sí se pertenece,
otras
si no dejando huella,
sí arraigándome toda largas vidas
y siempre la inquieta sensación de trotamundos
que anhela recorrer los vericuetos de la tierra
y algunos entresijos de la propia mente.
Viajar… Con cuerpo y esencia de domingo,
atenta los sentidos para henchirme absoluta,
emprender nuevo camino cada vez que presienta
que ya no aprendo nada,
aprehender la vida que nace entre sus piedras
y esculpirla, esculpirlas:
A cada paso y en cada pausa
hasta el fin del viaje
hasta el último hogar.

miércoles, 3 de julio de 2013

Natsumi Shigure, de Angelines Cuenca

Si existiera un sin lugar,
acaso tendría el amor
un espacio donde habitar.
***
Te envidio.
Porque la tierra es como una nube llena de jirones
y tú, te has detenido sobre ella,
varias vidas.

martes, 2 de julio de 2013

Desmemoria, de Jorge Piñero

- Perdona ¿me recuerdas tu nombre?
- Alegría.
- Tienes el nombre perfecto para esos ojos tan grandes.
- ¿Me recuerdas tu nombre?
- Tristeza.
- Me recuerdas a alguien que conocí
con los ojos muy grandes.
- ¿Me recuerdas tu nombre?
- Euforia.
- Tienes las manos enormes.
Demasiado.
- ¿Me recuerdas tu nombre?
- Decepción.
- Me recuerdas que una vez
tuve los ojos grandes
y se me escaparon de las manos.

lunes, 1 de julio de 2013

A 50º bajo cero, de Carmen Garrido

Para el ruso

Mi anatomía es de hielo, estalactitas por extremidades.
Y llegas tú, el hombre del país de fuego. Y me quemas,
como una obligación vital, tus glóbulos son hogueras. Me
fundo, el agua muere en una tumba y se convierte en vino.
Te protesto mi desnudez, el cuerpo sin grados bajo cero,
ahora en carne viva. Pero tú te acercas, llameando, pura
canícula, agosteño, me rodeas y gritas:
Y ahora que eres humana, mujer... ¡Deshiélate, pues, y anda!

jueves, 27 de junio de 2013

Teatro, de Sara Valverde

Parte I. El amor cala los huesos

(En escena una cama vacia y yo, persona, haciendo de actriz)

–El amor cala los huesos
–Y se hizo lluvia en tus ojos

Parte II. El amor duele

(En escena una silla vacia y tu, actor, haciendo de persona)

–No sabes como me duele no quererte
–Y se hizo el aire plomo

Parte III. El amor se acaba

(En escena el filo de unos ojos y los actores son sustituidos por equipaje)

–Se que no volveras
–Me fui mucho antes.

Parte IV. El amor desamado

(En escena una pagina en blanco y unos versos que no saben actuar)

–No te olvidare hasta que te escriba un poema.

martes, 25 de junio de 2013

Tras la ventana, de Ada Salas

TRAS LA VENTANA

Fluye sólo el silencio, inconsolable

Tras la ventana,
sucia,
desgastada,
la tarde pálida,
los árboles callados,
el asfalto tibio de coches.
Las horas se alejan indiferentes
sin rozar el silencio dormido del cansancio.

Ni una sola palabra cae sobre esta oscuridad.

Ni una sola palabra.

Tras la ventana
un inasible devenir
de momentos,
de escenas enlazadas
que intento detener
con el esfuerzo estéril,
con el ánimo sombrío
de las razones perdidas.

Los versos se me llenan de nubes cuando miro el pasado
con el presente en los ojos.

ADA SALAS

lunes, 24 de junio de 2013

Poema zen

Todo se da a la vez
en un único y majestuoso instante;
la flor del saúco
y el Big Bang.

Orlando Rodrigo Álvarez

jueves, 20 de junio de 2013

Un poema de Federico García Lorca

A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
... a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.
El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones de bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.

En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

miércoles, 19 de junio de 2013

Poema Zen

Antes hablaba de lo que no sabía,
Ahora de lo que no sé.
¡Callaré! No, callo.
Sabré lo que vivo y susurraré,
Convenceré con lo vivido.
¡Miraré! No, miro.
Oigo, me atiendo, te capto;
La música sorda del Universo.
¡Escucharé! No, escucho.

Miguel Ángel Cervantes Almodóvar

martes, 18 de junio de 2013

Un Cántico Cósmico, de Ernesto Cardenal

CÁNTICO DEL SOL

Lentamente el sol sale del mar,
mejor dicho lentamente la tierra dando vueltas...
pareciéndonos que el sol sale del mar.
          Sol sólo gas.
Y sol que comemos.
Pues las plantas comen energía solar
y los animales plantas o animales comedores de plantas.
          Clorofila verde y hemoglobina roja.
          Así a todos el sol nos alimenta.
Por la radiación solar nació la vida,
compuestos orgánicos fusionándose
en grandes comunidades  moleculares
bajo la influencia de la radiación solar.
La vida: unas cuantas combinaciones de aminoácidos
con infinidad de formas.
           La atracción de la tierra hunde a las raíces
           y la atracción del sol levanta los tallos.
Y nosotros también como plantas, entre la tierra y la luz.
Él tuvo que ser estable por millones de años
de evolución, hasta la producción de conciencia bajo él.
           No se apagó antes de nosotros.
(Nosotros entre la tierra y la luz.)
           Y hasta la luz de un foco de mano,
o de unos ojos,
                      viene del sol.
De él proceden los colores de la tierra.
                 (Ese montón de hilos
                  que te cubren toda la cabeza
                  y bajan enrollados hasta tu espalda
                  ¿de qué mina sacaste o qué joyería?)
Movimientos de las moléculas del ojo tocadas por la luz
eso son los colores.
Y nosotros sólo vemos el 30% de la luz. Los unicelulares
la entera luz solar. ¡Ven el mundo como es!
           Como yo veré un día como es.
Extra-planetriamente tal vez. O tras el universo visible.
           Y afuera las heladas tinieblas,
el oscuro vacío entre estrella y estrella
donde soles muertos como carbones apagados,
                                                          escoria, ceniza,
vagan con sus planetas helados y negros.
Donde la materia se hunde en el "hasta nunca" de los hoyos negros,
el espacio-tiempo convertido por la gravedad en hoyo negro,
en hoyo negro del que ni la luz escapa.

Pero nosotros como las plantas entre el sol y la tierra,
tierra de donde Perséfone sale cada año en primavera.
Las plantas hechas humus hechas plantas otra vez.
Y brota la sangre de Adonis en anémonas rojas.
Los tejidos se destejen y vuelven a tejer.
Materia orgánica, moléculas simples, y otra vez materia orgánica.
Y Perséfone otra vez sale del Hades
hacia la luz.

Si no hubiera ojos que la vieran
no habría luz.
¿Imaginamos una luz sin ojos
           o los ojos sin luz?
¿Habría luz por dondequiera en el universo
sin que nadie la viera?
Pero, como se sabe, los ojos los creo la luz
para que hubiera seres que la vieran.
La Tierra salió del sol (y su agua).
Del sol es esta agua, con su vida y sus colores
y su luz.
                Esta agua de San Blas
     llena de luz.
                Donde van y vienen los peces
     unos como anuncios de neón,
                            o amarillo de semáforo.
Fosforescentes,
         o como pintados por una pintura fluorescente,
                   iridiscentes,
                                        rutilantes,
         otros como iluminados por dentro
                  -luz extraña en sus entrañas-.
Pescaditos que se acercan curiosos como turistas.
O donde el pez-ángel nada sesgado para mostrar mejor
su negro con barras amarillas.
            La luz atraviesa la transparencia
                        y la arena blanca la refracta.
La atmósfera es turquesa
                                       en el bosque mágico.
Animales en forma de árboles
           y oros en forma de hierbas o de hongos
y entre ellos otros corren y relumbran.
Pólipos inmóviles o con móviles tentáculos,
             hambrientos látigos.
Corales suaves meciéndose
         y otros hechos roca. Claveles
de roca.
          Colores sobre colores
                                         tras otros colores
                en tembloroso cristal.
El suelo arena de corales, algas calcáreas, foraminíferos.
              Un pez pintarrajeado como payaso
    -hocico rojo y negro con un parche blanco-
                       y pasan otros con antifaces
o con ojos protuberantes como con anteojos.
            Bosquecillos de bonzai,
                           donde un diminuto dragón asoma.
   Medusas como un paraguas de agua.
Moluscos suaves como mucosas.
                                                Lechugas pétreas.
La luz difusa.
                     Acantilados carnosos
o de algas calcáreas.
                                        En un agua como aire.
O como líquida luz.
            Abanicos morados moviéndose con el agua
como mujeres abanicándose.
              Rojos guijarros pulidos que son plantas.
                        Alfombras gelatinosas
atrapando la luz
          por fotosíntesis.
                                   Transformación de la luz
en alimento.
                      Cuerpos color de agua turbia
           o color de arena blancuzca
o lomo como agua clara en sol.
            Pez Miró. Pez Paul Klee.
Colores-alimentos que vienen y van.
          Colores y luces vivientes
                                que vienen y van.
El sol metido en el agua salida de sol.
Corales con circunvalaciones de cerebros.
            Bifurcados como astas de venado.
Como helados de vainilla derritiéndose.
Como ramas de pinos cubiertas de nieve.
Allí se mecen lirios. Grandes plumas de ave.
El verde pez-loro come suaves corales verdes
defecando una nube de arena de oro mientras come.
                Gardúmenes en danza
          y algún pez meditativo.
                                              Aquel arlequín.
Pescados dorados y plateados.
      O bien dorado con negro, y otros negro con plateado.
Rascacielos.
                  Catedrales.
           Milenarios animales estos corales.
Luz sumergida.
            El sol dentro del agua venida del sol.
La luz líquida, y el agua como sólida.
La luz está hecha agua y el agua está hecha luz.
                 Jungla bajo el agua.
                                                    Como en un sueño.
      Animales en forma de dalias o margaritas.
                                     Pastizales pétreos.
Y allá las hendiduras pobladas de peces.
          Parches de algas confusas, opacas.
Púrpura, crema, lila: las esponjas.
            Fauces entreabiertas cercadas de tentáculos.
                   Un voraz color naranja se enrosca y desenrosca.
                            Silenciosos helechos ondulantes.
     Blandas cadenas de discos de carne.
La energía luminosa en alimento,
                                                convertida en alimento.
Tallos ramificados y en ellos
                         los pequeños retoños de medusa.
            La barracuda juvenil
                   entre pececillos plateados aterrados.
Otros curvándose, dándose vueltas, volantines,
                                                     loop-the-loop.
Arriba el sol rebrilla en la narigueras de oro,
       los anillos de oro en la nariz
de las muchachas cunas, que a la orilla
del mar, bajo las palmeras
              cosen sus molas de muchos colores,
y del sol son todos los colores de sus molas,
         en esta isla de San Blas que salió del sol
con sus palmeras y todo
              -el sol es también San Blas
                  y los indios son sol-.
Sobre agua aguamarina, en su canoas,
los hombres están pescando,
                   más allá la larga red tendida,
donde se pasa de aguamarina a azul profundo
y te ponés la mano sobre los ojos por tanta luz
           que te quema los anteojos,
por tanta luz, en los ojos que creó la luz.
La luz viaja a 300.000 kilómeros por segundo
¿pero por qué viaja la luz y hacia dónde va?

ERNESTO CARDENAL

viernes, 14 de junio de 2013

Filosofía del optimista, de Fayad Jamís

El optimista se sentó a la mesa, miró a su alrededor
y se sirvió un poco de lo poco que halló. Le dijeron
que había demasiado nada (en realidad había pocomucho)
pero él devoró su ración sin hacer comentarios,
abrió el periódico, se fumó su café y acabó
de cenar en paz. Pensó: tengo derecho a comer con alegría
lo pocomucho que me gano mientras llega la abundancia.
Sin embargo seguían hablando de todo lo que no hay
no hay no hay no hay. No hay esto ni lo otro.
Pero el optimista se levantó en silencio
y otra vez recordó aquellos años en que sólo comió
lágrimas. No había nadie para decirle no hay sopa o bistec
o tome un pedazo de pan duro para el perro de su hambre,
pero jamás de sus dientes salieron discursos.
Y ahora estaba satisfecho de la cena frugal. El hombre
salió a la calle y echó a andar mientras silbaba.
Las luces eléctricas le recordaron el porvenir.

jueves, 13 de junio de 2013

La garza sin sombras, de José Kozer

El sauce añoso en el jardín rebasa los tejados. 

Cuelga

un columpio de alguna rama inabarcable hacia las 
tapias. La veda

se inició

y los corzos musitan por los campos nevados. El gallo

todavía

de madera, cuatro escarchas la rosa de los vientos en 
la cúspide de los tejados. Lejos

aún

el reverdecimiento del fuego en la nieve surcada de 
pezuñas. Muy lejos un clamor de traspatios, el 
zumbido libérrimo de las moscas hacia los altos 
fuegos, un golpe

de oquedades

enormes las lavanderas a la hora de la colada. Y 
pasarán los días, pasarán

unos meses

redondos con su chispo de horas, las niñas habrán 
dejado de apoyarse sobre el alféizar ancho

de la ventana

del altillo, habrán bajado de dos en dos cantando los 
viejos escalones en la crepitación de una 
escalera caracol, abruptas

habrán

colmado el jardín hacia las tapias y los altos tejados, 
habrán deshecho ya una vieja sombra en el 
columpio

con sus pantomimas.

miércoles, 12 de junio de 2013

Significado, de Czeslaw Milosz

–Cuando muera, voy a ver el revés del mundo.
El otro lado, más allá de pájaro, montaña, puesta de sol.
El significado verdadero, listo para ser descifrado.
Lo que nunca sumó va a sumar,
Lo que fue incomprensible será comprendido.
–¿Y si no hay revés del mundo?
¿Si un zorzal en la rama no es un signo,
Sino sólo un zorzal en la rama? ¿Si noche y día
No tienen sentido persiguiéndose
Y no hay nada en esta tierra excepto esta tierra?
–Aunque así sea, permanecerá
Una palabra despertada por labios que perecen,
Un mensajero incansable que corre y corre
A través de campos interestelares, de galaxias vertiginosas.
Y llama, protesta, grita.

viernes, 7 de junio de 2013

Canción, de Antonio José Ponte

Pasé un verano entero escuchando ese disco.
Para que la emoción no se le fuera
lo escuchaba una vez cada día.
Si me quedaba hambriento salía a caminar.

A su manera la luz cantaba esa canción,
la cantó el mar, la dijo
un pájaro.
Lo pensé un momento:
todo me está pasando para que me enamore.

Luego se fue el verano.
El pájaro
más seco que la rama
no volvió a abrir el pico.

jueves, 6 de junio de 2013

Mañana, de Wang Wei

La flor de durazno está más roja por la lluvia de anoche,
Los sauces están más verdes en la niebla de la mañana.
Los pétalos que caen aún no fueron barridos por los sirvientes,
Los pájaros cantan, el huésped de la montaña aún duerme.

miércoles, 5 de junio de 2013

Conocí a un genio, de Charles Bukowski

Hoy
conocí a un genio en el tren
como de seis años de edad;
... se sentó a mi lado y,
mientras el tren
corría por la costa,
llegamos al océano.
el niño me miró y me dijo:
el mar no es nada bonito.

fue la primera vez
que me di cuenta
de ello.

martes, 4 de junio de 2013

Poema Zen

Me siento tranquilamente a mirar el paisaje.
Mis ojos forman parte del paisaje.

Julio Cordal Elviro

lunes, 3 de junio de 2013

Variaciones en blanco, de Ada Salas

Fluye
sólo el silencio

inconsolable.

***

Como calla la noche.
             Poderosa.
   
             Quietísima.
   
Fulgen sólo estos ojos
que dirán lo que han visto.

***

Ya no será la paz.

Han besado
            mis ojos

tu terrible desnudo.

***

Cuerpo
           a tu hambre
   
sombra a tu silencio.

***

Vengo del aire manso.

He visto la hora blanca
en que todo se agita

y arden la sombra y sus hogueras

y la luz
y sus lagos.

             Torre soy
             Nadie ciegue mis labios.

***

Pon un beso en mi boca.

Ámense
tu silencio y el mío.

viernes, 31 de mayo de 2013

Un poema de Arantza Salaberría Areitio

Con gusto XXII

Me encandila el olor
de la ropa tendida,
secándose al sol.
El juego de la humedad
y el viento sin fuerza.
Qué bueno si pudiéramos
lavar y tender viejos sentimientos,
airearlos a la brisa fresca.
Plancharlos, doblarlos
y guardarlos tranquilos,
para comprar ropa nueva.

Arantza Salaberría Areitio

jueves, 30 de mayo de 2013

Un poema de Roque Dalton

LA CULTURA Y EL LOCO AMOR

Yo le dije con toda seriedad
"qué largo camino anduve
para llegar hasta tí"
y tú me dijiste que ya parecía José Angel Buesa
y entonces me reí francamente
y te dije que los versos eran de Nicolas Guillén
y tú (que recién salías de tu clase de francés)
me contestaste que entonces era Nicolas Guillén
quién se parecía a José Angel Buesa
yo te dije que te excusaras inmediatamente con
Nicolas Guillén y conmigo
y entonces me dijiste
que el verdadero culpable era yo
por llegar al José Angel Buesa esencial
a travéz de Nicolás Guillén
entonces yo te dije que la verdadera culpable eras tú
por ser tan puta
y ahí fue que me dijiste perdón
estaba equivocada
no es que te parezcas a José Angel Buesa
es que eres un José Angel Buesa.
Entonces yo saqué la pistola...

ROQUE DALTON

martes, 28 de mayo de 2013

Un poema de Javier García Moreno

Cuando dices eso de… la inutilidad de la poesía
me dan ganas de atarte a un ramo de margaritas,
de esposarte a un árbol centenario,
de atropellarte con el mundo
por ejemplo,
y de desnudarte
para que veas lo que eres
y lo entiendas
de una puta vez.

lunes, 27 de mayo de 2013

En el aeropuerto, de Wislawa Szymborska

Corren uno hacia otro con los brazos abiertos,
exclamando entre risas: ¡Por fin! ¡Por fin!
Visten hábitos invernales,
cálidos gorros,
bufandas,
pesadas botas
-pero sólo a nuestros ojos.
A los suyos, están desnudos.

viernes, 17 de mayo de 2013

Niños, de Cintio Vitier

Noche mía estrellada
girando cristalina:
nunca me has sido tú impasible (esa calumnia),
no fuiste indiferente nunca a mi dolor.

Bañado en lágrimas
o sudando espanto te he buscado, y siempre
comprendiste como nadie mi dolor.

Nos hablamos
con un lenguaje que no existe todavía:
estas palabras son su prehistoria.
Tú relatas tu gloria, yo mi nada,
tú relatas tu nada, yo mi gloria.

Los dos somos los niños del dolor.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Árbol en el bosque, de Edith Södergran

Una vez creció un árbol en el bosque, era bellísimo y fuerte:
yo lo vi ......
Se levantaba sobre las nieblas más profundas hasta las cimas de la tierra en solitario relucir.
Y ahora me dicen que el rayo lo taló .....
¿Qué hacer
contra el trueno devastador y el rayo mortal?
Pero yo había visto ese árbol en el bosque,
y lo recordaré
mientras tengan raíz las canciones. 

martes, 14 de mayo de 2013

Zazen, de José Kozer

Desde una ventana en altos la lancha seguida por el 
martín pescador, avanza.

Las aguas, forjan el estero: las aguas forjan una 
península.

No desembocan.

En una habitación el pescador al alba se rasura 
delante de un pedazo cuarteado de espejo 
delante de la jarra sobre la palangana que 
extrajera de alguna rotura del agua.

lunes, 13 de mayo de 2013

Un poema de Miriam R. Krüger

Yo vengo del otro lado del mundo
donde al Sol lo llamamos Dios,
la Luna su Hermana
y la Tierra es la Madre.

Yo vengo de Selva Virgen,
de Cordillera Blanca y Cordillera Negra; 
descendiente de un gran Imperio,
nacemos de piel bronceada
y con ritmo en el cuerpo.

Yo vengo de la tierra donde alguien
una vez creyó descubrir,
sin embargo nosotros siempre estuvimos allí.


jueves, 9 de mayo de 2013

Soy un albañil, de Tomaz Salamun

Soy un albañil, un sacerdote del polvo
fuerte como un monstruo, como la corteza del pan
soy un nenúfar, soy un guerrero de los árboles sagrados
de los sagrados sueños, grito con los ángeles

soy un castillo, una pared muerta
conduzco naves, soy un barquero para los viajeros
¡Oh madera! ¡madera!
garzas, venid, sangre

venid, jardineros; luz, ilumina
ven, mano extendida, cristal
azules remolinos, ven, tersura
viento que deslizas seres de otros campos

aquí los prados están quemados, la lava bulle
los pastores esperan, agitando sus alas impacientes
los perros se olfatean, los ovejeros,
aquí se yergue la memoria, el orden, los signos del porvenir.


martes, 7 de mayo de 2013

Los fragmentos de la noche, de José Lezama Lima

Cómo aislar los fragmentos de la noche
para apretar algo con las manos,
como la liebre penetra en su oscuridad
separando dos estrellas
apoyadas en el brillo de la yerba húmeda.
La noche respira en una intocable humedad,
no en el centro de la esfera que vuela.
y todo lo va uniendo, esquinas o fragmentos, 
hasta formar el irrompible tejido de la noche,
sutil y completo como los dedos unidos
que apenas dejan pasar el agua,
como un cestillo mágico
que nada vacío dentro del río.
Yo quería separar mis manos de la noche,
pero se oía una gran sonoridad que no se oía,
como si todo mi cuerpo cayera sobre una serafina
silenciosa en la esquina del templo.
La noche era un reloj no para el tiempo.
sino para la luz,
era un pulpo que era una piedra,
era una tela como una pizarra llena de ojos.
Yo quería rescatar la noche
aislando sus fragmentos,
que nada sabían de un cuerpo,
de una tuba de órgano
sino la sustancia que vuela
desconociendo los pestañeos de la luz.
Quería rescatar la respiración
y se alzaba en su soledad y esplendor,
hasta formar el neuma universal
anterior a la aparición del hombre.
La suma respirante
que forma los grandes continentes
de la aurora que sonríe
con zancos infantiles.
Yo quería rescatar los fragmentos de la noche
y formar una sustancia universal,
comencé entonces a sumergir
los dedos y los ojos en la noche,
le soltaba todas las amarras a la barcaza.
Era un combate sin término,
entre lo que yo le quería quitar a la noche ,
y lo que la noche me regalaba.
El sueño, con contornos de diamante,
detenía a la liebre
con orejas de trébol.
Momentáneamente tuve que abandonar la casa
para darle paso a la noche.
Qué brusquedad rompió esa continuidad,
entre la noche trazando el techo,
sosteniéndolo como entre dos nubes
que flotaban en la oscuridad sumergida.
En el comienzo que no anota los nombres,
la llegada de lo diferenciado con campanillas
de acero, con ojos
para la profundidad de las aguas
donde la noche reposaba.
Como en un incendio,
yo quería sacar los recuerdos de la noche,
el tintineo hacia dentro del golpe mate,
como cuando con la palma de la mano
golpeamos la masa de pan.
El sueño volvió a detener a la liebre
que arañaba mis brazos
con palillos de aguarrás.
Riéndose, repartía por mi rostro grandes cicatrices.

lunes, 6 de mayo de 2013

Biografía, de Pedro Casariego

     si
       alguna
                vez
                    muero
quiero azaleas encima de mí
       quiero una ausencia de cruces
              azaleas encima de mí

     si
       alguna
                vez
                    vivo
quiero azaleas para mis brazos
        quiero agua para las flores
                estrellas encima de mí

martes, 30 de abril de 2013

Al amanecer, de Czeslaw Milosz

Cuánta persistencia, cómo necesitamos durabilidad.
El cielo antes de la salida del sol está empapado de luz.
Un color rosado tiñe edificios, puentes, y el Sena.
Estuve aquí cuando ella, con quien camino, no había nacido aún
Y las ciudades sobre una distante llanura estaban intactas
Antes de elevarse por el aire con el polvo de ladrillo sepulcral
Y la gente que vivía allí no lo sabía.
Para mí, sólo este momento al amanecer es real.
Las vidas pasadas son como mi propia vida anterior, inciertas.
Lanzo un hechizo a la ciudad pidiéndole que dure.

lunes, 29 de abril de 2013

Un poema de John F. Deane

Nacido del mar, tengo inclinaciones hacia el mar; soy 
una isla en esta tierra, arrastrado de aquí para allá, marea que va y viene

los sentidos desplazándose como lo hacen las arenas, el alma 

a la deriva. Prisionero del tiempo, y vos, mi amor,

sos la eternidad, la corriente en mis profundidades, 
mi prometida ribera. Y cuando me alejo de vos,

llevando mis palabras hacia lugares secos y sofisticados, 
una fuerza me arrastra hacia vos, dulce desesperación, esta tormenta submarina.

viernes, 26 de abril de 2013

En poema de Eduardo Scala

        Canto
en el cedro
del centro
del cerco
del centro
del cero
del centro.

En el centro
del cedro
del centro
del cerco
del centro
del cero
canto:

miércoles, 24 de abril de 2013

Un poema de Cortázar

Esta ternura y estas manos libres, ¿A quién darlas bajo el viento?

Tanto arroz para la zorra, y en medio del llamado
la ansiedad de esa puerta abierta para nadie.

Hicimos pan tan blanco
para bocas ya muertas que aceptaban
solamente una luna de colmillo, el té
frío de la vela al alba.
Tocamos instrumentos para la ciega cólera
de sombras y sombreros olvidados. Nos quedamos
con los presentes ordenados en una mesa inútil,
y fue preciso beber la sidra caliente
en la vergüenza de la medianoche.

Entonces, ¿nadie quiere esto, nadie?

Julio Cortázar

martes, 23 de abril de 2013

Dulce bailarina

La muchacha llega bailando ahí,

sobre el mullido terreno sembrado de hojas,
con pasto recién cortado del jardín.
Escapada de su amarga juventud,
escapada de su propia multitud,
o de su íntimo nubarrón.
¡Ah, bailarina, ah, dulce bailarina!

Si hombres extraños desde la casa llegan
para arrastrarla afuera, no digas
que ella es feliz porque está loca;
desvíalos con suavidad;
déjala terminar su danza,   
déjala terminar su danza.
¡Ah, bailarina, ah, dulce bailarina!

W.B. Yeats

lunes, 22 de abril de 2013

LA RUMBA

¡Zumba, mamá, la rumba y tambó! 
¡Mabimba, mabomba, mabomba y bomgó! 

¡Zumba, mamá, la rumba y tambó! 
¡Mabimba, mabomba, mabomba y bomgó! 

¡Cómo baila la rumba la negra Tomasa! 
¡Cómo baila la rumba José Encarnación! 

Ella mueve una pierna, ella mueve la otra, 
él se estira, se encoge, dispara la grupa, 
el vientre dispara, se agacha, camina, 
sobre el uno y el otro talón. 

¡Chaqui, chaqui, chaqui, charaqui! 
¡Chaqui, chaqui, chaqui, charaqui! 

Las ancas potentes de niña Tomasa
en torno de un eje invisible,
como un reguilete rotan con furor,
desafiando con rítmico, lúbrico disloque,
el salaz ataque de Ché Encarnación:
muñeco de cuerda que, rígido el cuerpo,
hacia atrás el busto, en arco hacia'lante
abdomen y piernas, brazos encogidos
a saltos iguales de la inquieta grupa
va en persecusión.

Cambia e'paso, Cheché; cambia e'paso, Cheché.
Cambia e'paso, Cheché; cambia e'paso, Cheché.

La negra Tomasa, con lascivo gesto, 
hurta la cadera, alza la cabeza,
y en alto los brazos, enlaza las manos,
en ellas reposa la ebónica nuca
y, procaz, ofrece sus senos rotundos,
que, oscilando, de diestra a siniestra,
encandilan a Chepe Chacón.

¡Chaqui, chaqui, chaqui, charaqui! 
¡Chaqui, chaqui, chaqui, charaqui!

Frenético el negro se lanza al asalto
y, el pañuelo de seda en sus manos,
se dispone a marcar a la negra Tomasa,
que lo reta, insolente, con un buen vacunao.
"¡Ahora!", lanzando con rabia el fuetazo,
aúlla el moreno. (Los ojos son ascuas, le falta la voz
y hay un diablo en el cuerpo de Ché Encarnación).
La negra Tomasa esquiva el castigo
y en tono de burla lanza un insultante
y estridente "¡No!"
y, valiente se vuelve y menea la grupa
ante el derrotado José Encarnación.

¡Zumba, mamá, la rumba y tambó! 
¡Mabimba, mabomba, mabomba y bomgó!

Repican los palos,
suena la maraca,
zumba la botija
se rompe el bongó.

Y las cabezas son dos cocos secos 
en que alguno con yeso escribera, 
arriba, una diéresis, abajo un guión. 
Y los dos cuerpos de los dos negros 
son dos espejos de sudor. 

Repican las claves, 
suena la botija, 
se rompe el bongó.

¡Chaqui, chaqui, chaqui, chariqui! 
¡Chaqui, chaqui, chaqui, chariqui! 

Llega el paroxismo, tiemblan los danzantes 
y el bembé le baja a Chepe Cachón; 
y el bongó se rompe al volverse loco, 
a niña Tomasa le baja el changó.

¡Piqui-tiqui-pan, piqui-tiqui-pan! 
¡Piqui-tiqui-pan, piqui-tiqui-pan! 

Al suelo se viene la niña Tomasa, 
al suelo se viene José Encarnación; 
y allí se revuelcan con mil contorsiones, 
se les sube el santo, se rompió el bongó. 
¡Se acabó la rumba, con-con-co-mabó! 
¡Pa-ca, pa-ca, pa-ca, pa-ca, pa-ca! 
¡Pam! ¡Pam! ¡Pam!

JOSÉ ZACARÍAS TALLET


viernes, 12 de abril de 2013

Abril y Silencio, de Tomas Tranströmer

La primavera yace desierta.
La zanja, oscura como terciopelo
se arrastra junto a mí
sin reflejos. 

Tan solo irradian
las flores amarillas. 
Soy llevado en mi sombra
como un violín
en su caja negra. 

Lo único que quiero decir
reluce fuera del alcance
como la plata
en la casa de empeños.

jueves, 11 de abril de 2013

Un texto de Su Wen Nei King

En primavera el Universo está de parto y la creación en pleno resplandor. Uno se acuesta tarde, se levanta pronto, sale de su hogar, se desata el pelo, se pone cómodo, disfruta de la vida. Es la época en que la vida seda, uno se ofrece. El Tao en este tiempo se ocupa del nacimiento.


martes, 9 de abril de 2013

Un poema de Silvia Rodriguez Bravo

Requiero un nuevo cuerpo-memoria
y dejar este laúd de voces girando 
esta costumbre de perder 
miradas soledades caricias olvido
y el rastro de mis pasos

Un cuerpo-memoria que no se incendie 
a medio-día 
a media-noche
en media-hora
y volar hacia horizontes
donde habite otra caricia / otra humedad / otra lluvia /otra soledad
donde habite otro silencio / otro miedo / otro viento / otro cansancio
donde habite otro aroma de palabras de letras de versos
donde exista la misma poesía de siempre.


lunes, 8 de abril de 2013

Un poema de Shane Koyczan

Me han dicho
que la gente en el ejército
hace más cosas a las 7:00 am
de las que yo hago
en todo un día
pero si me despierto
a las 6:59 am
y me giro hacia ti
para trazar el contorno de tus labios
con los míos
habré hecho bastante
sin haber matado a nadie
en el proceso.


martes, 2 de abril de 2013

Tanka

La ajena copa,
La espada que fue espada
En otra mano,
La luna de la calle,
¿Dime, acaso no bastan?

J. L. Borges

lunes, 1 de abril de 2013

ALCANZA TU SUEÑO

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal.
Pero sé paciente, no pretendiendo
que todo te llegue de inmediato.
Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo,
vendrá a tus manos en el momento oportuno.
Aprende a esperar el momento exacto
para recibir los beneficios que reclamas.

Espera con paciencia a que maduren los frutos
para poder apreciar debidamente su dulzura.
No seas esclavo del pasado
y los recuerdos tristes.

No revuelvas una herida que está cicatrizada.
No rememores dolores y sufrimientos antiguos.
¡Lo que pasó, pasó!
De ahora en adelante procura construir
una vida nueva, dirigida hacia lo alto
y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás.

Haz como el sol que nace cada día,
sin acordarse de la noche que pasó.
Sólo contempla la meta
y no veas que tan difícil es alcanzarla.
No te detengas en lo malo que has hecho;
camina en lo bueno que puedes hacer.

No te culpes por lo que hiciste,
más bien decídete a cambiar.
No trates que otros cambien;
sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.
Deja que el amor te toque
y no te defiendas de él.

Vive cada día, aprovecha el pasado para bien
y deja que el futuro llegue a su tiempo.
No sufras por lo que viene, recuerda que
"cada día tiene su propio afán".

Busca a alguien con quien compartir tus luchas
hacia la libertad; una persona que te entienda,
te apoye y te acompañe en ella.
Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona,
despréndete de ella y ámala,
sin pedirle nada a cambio.

Aprende a mirarte con amor y respeto,
piensa en ti como en algo precioso.
Desparrama en todas partes
la alegría que hay dentro de ti.

Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar
la tristeza de todos los que te rodean.
La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido,
iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía
a todos los que se acercan a nosotros.

Si en tu interior hay luz y dejas abiertas
las ventanas de tu alma, por medio de la alegría,
todos los que pasan por la calle en tinieblas,
serán iluminados por tu luz.

Trabajo es sinónimo de nobleza.
No desprecies el trabajo
que te toca realizar en la vida.
El trabajo ennoblece a aquellos
que lo realizan con entusiasmo y amor.
No existen trabajos humildes.
Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados.
Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño
y así te valorarás a ti mismo.

Dios nos ha creado para realizar un sueño.
Vivamos por él, intentemos alcanzarlo.
Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos,
quizás entonces necesitemos hacer
un alto en el camino y experimentar
un cambio radical en nuestras vidas.
Así, con otro aspecto, con otras posibilidades
y con la gracia de Dios, lo haremos.

No te des por vencido, piensa que si Dios
te ha dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella.
El éxito en la vida no se mide
por lo que has logrado,
sino por los obstáculos que has tenido
que enfrentar en el camino.

Tú y sólo tú escoges la manera
en que vas a afectar el corazón de otros
y esas decisiones son de lo que se trata la vida.
"Que este día sea el mejor de tu vida"

Siempre es hoy, el eterno presente

MAHATMA GANDHI

miércoles, 27 de marzo de 2013

Cartas a una desconocida

Cuando pasen los años, cuando pasen 
los años y el aire haya cavado un foso
entre tu alma y la mía; cuando pasen los años 
y yo sólo sea un hombre que amó, 
un ser que se detuvo un instante frente a tus labios, 
un pobre hombre cansado de andar por los jardines, 
¿dónde estarás tú? ¡Dónde 
estarás, oh hija de mis besos!

Nicanor Parra

martes, 26 de marzo de 2013

La Cosecha

Me cogiste de la mano, me llevaste contigo, y me sentaste en el trono, delante de los hombres. Me fui volviendo tímido, incapaz de acción, inútil para el camino. Dudaba de todo, y discutía conmigo a cada paso, no fuese a pisar espina en el favor humano.

Vino la piedra, sonó el tambor del insulto, y mi silla rodó, humillada, por el polvo. ¡Libre al fin! Los caminos, abiertos ante mí; mis alas, llenas del afán del cielo! ¡Me voy con las estrellas errantes de la medianoche, a hundirme en la sombría profundidad! ¡Soy como la nube del verano en el huracán, que se quita su corona de oro, y se cuelga el rayo, igual que una espada, en la cadena del relámpago! ¡Con qué desesperada alegría corro por el camino polvoriento de los desdeñados, a tu bienvenida final!

El niño encuentra a su madre cuando sale de su vientre. Ahora que estoy separado de ti, echado de tu casa, ¡qué bien te veo tu rostro!

Rabindranath Tagore

lunes, 25 de marzo de 2013

Un poema de Miguel Ángel Cervantes Almodóvar

Voy atento.
Plátanos salvajes sombrean
Las aceras
Y los tiestos municipales
Dan color.

Me despisto
Con la música de roncos destellos
Que emiten las ambulancias.
La ciudad 
Es un pensamiento,
Es una distracción.

Miguel Ángel Cervantes Almodóvar

jueves, 21 de marzo de 2013

The Sweetest Thing

Detrás de breves luces su cuerpo es fina brasa;
Afrodita que baila sin importar el frío.
Toda ella es blanca, y blanco, como terrón de azúcar,
mi corazón que aquí 
al tacto se disuelve. 

Su cuerpo hace el día sin importar la sombra, 
hace su voz la tarde en el oído
y no puedo pensar, me siento un poco ausente,
si toda cuerpo pasa 
dejándome a la vista
jardines de naranjos. 

Vengo a verla una vez cada semana; 
me es insoportable 
esta ciudad sin ella. 
Y sé muy bien que disimula, 
que al verme finge no recordar 
mi nombre o mi apariencia, 
que mira en mí distintas latitudes
donde juntos hacemos una vida. 

Hay días en que salgo a toda prisa
esperando encontrarla en ciertos parques, 
que la ciudad me dé 
el nombre exacto de su calle, 
su número de casa. 

Pero un gramo de piedad 
no hay en el aire
y todo obliga a regresar a la oficina. 

Regreso, pues, a mis obligaciones: 
redacto oficios, sumo nombres,
reconstruyendo en la memoria 
su voz y su sonrisa.

Dalí Corona

miércoles, 20 de marzo de 2013

El mundo silencioso

En un esfuerzo por hacer que la gente mire
más a los ojos de los otros,
y también para apaciguar a los mudos,
el gobierno ha decidido
adjudicar a cada persona exactamente ciento
sesenta y siete palabras por día.
Cuando suena el teléfono, lo pongo en mi oído
sin decir hola. En el restaurante
Señalo la sopa de fideos con pollo.
Me estoy ajustando bien a la nueva manera.
Tengo carteles para toda ocasión.
Cada mañana invento una nueva frase
Y la imprimo en una remera,
Como Los Humanos Están Llegando 
O Karaoke Para Mudos.
Tarde a la noche, llamo a mi amante de larga distancia,
orgullosamente digo, Usé solo cincuenta y nueve hoy.
Guardé el resto para ti.
Cuando ella no responde
Sé que ha usado todas sus palabras
entonces murmuro despacio te amo
treinta y dos veces y un tercio
Después de eso, nos quedamos en línea
Y nos escuchamos respirar.

Jeffrey McDaniel