martes, 26 de febrero de 2013

Poesía Trunca, de Nogueras

Poesía Trunca

contaba arturo corcuera que javier había escrito con tiza
en la pared de su cuarto de lima unos mudos versos de quevedo
aunque probablemente arturo se equivocaba y aún puede leerse
si es que existe esa pared la verdad es concreta
yo lo vi a javier en 1962 en la habana fue mario creo quien nos presentó
o rodolfo era como un niño grande que nunca se reía de la
muerte en presencia de extraños pero creo que a solas sí alguna vez sí
le enseñó sin miedo su sonrisa él
que al final iría a tenderse entre pájaros y árboles
en el regazo del madre de dios
puede que un poquito orgulloso de haber caído no como dios manda
sino como él había decidido en el día y la hora señalados
en el madre de dios por una verdad concreta
recuerdo a walsh lo veo aquella tarde en la universidad
callándose hasta por los codos y con una mirada triste
que entonces era inexplicable pero ahora pienso que acaso
sabía que sólo los rechazados de este mundo mueren
tranquilamente y él ya había elegido
recuerdo luego la noticia años después no muchos guardo
para mis nostalgias de mañana
aquella antología en la que incluyó algunos versos míos
y que me envió después con un abrazo abrazo que no le
devolví que ya no le devolveré
una noche de 1979 en estocolmo brindamos por su juventud
harquero hernan quintín y yo
ron y quizás por dentro a lo corto lágrimas y otra tarde
cerca de barcelona galeano manuel y nuevamente yo
lo vimos otra vez asistir a walsh al lento diálogo
y todos pensamos hay que abrir bien los ojos rodolfo se
queda esta vez entre los vivos pero era el alcohol
estaba muerto y qué podíamos hacer
si la muerte se gana la vida muy bien con los que no la temen
los vivos suelen quedarse entonces sin preguntas recuerdo a paco urondo
lo vi mucho menos pero ahora está bien claro su rostro
aquel mentón fuerte le daba un curioso aspecto de bueno de mal film
en varadero lo oí desafinar riendo tangos guarachas cubanas
probablemente nadie al piano sin maracas al menos en mi memoria
pero apostaría a que también como en un film
él alguna vez riendo se vio en rápidos planos del futuro yendo en
aquel auto al muere
sus últimos deseos girando desesperadamente hacia el espejo de la noche
cantaba en varadero y se reía como si supiera que la alegría besa y mata
que la victoria pasa también por la destrucción de la carne
que entre la desesperanza y la esperanza
hay una larga calle oscura con aullidos de sirenas disparos
recuerdo a roque de él si tengo imágenes abundantes
luminosas como carbones encendidos en mitad de la niebla
pero en particular puedo ver si quiero y sólo basta abrir
los ojos puedo verlo una noche de 1970 en mi casa
mientras silvio cantaba jerusalem y cardenal cintio retamar guillermo
y otros oían quién sabe qué allá más allá de la voz del trovador
quién sabe si trueno en centro y sudamérica
recuerdo también a otros que no conocí pero cuyos versos
canciones enseñaré a mis hijos en su hora
otros como víctor jara otto rené haroldo leonel rugama
y tantos y tantos cojonudos del alma proa a la muerte
dando sus vidas como se da un apretón de manos
y a todos sin discursos simplemente como otro apretón de manos
como limpiando una fruta en la manga del saco para luego ofrecérsela a un niño
a todos alguna vez habrá que decirles
amigos conocidos inolvidables transeúntes de este tiempo duro
de estos años abiertos en la roca caliza
vuestras voces no han caído en el vacío
cuando acabe esta guerra que nadie habría podido ganar sin ustedes
pero que ya no podemos perder
cuando la belleza mate a la fealdad y la carne pura se alce
sobre la destrucción y las almas vuelvan a tener rostro
y hayan brotado ramas en los garrotes con los que una vez golpearon al pueblo
entonces iremos a preguntarles qué escriben ahora bajo la débil hierba de mayo
qué piensan de todo esto qué quieren beber en la victoria
(juro que a veces dan ganas de que existan por un día los dioses dios
cualquier dios
para pedirle que vuelva a unir vuestros pedazos dispersos
que les devuelva sus amores sus odios sus amigos sus pañuelos
que los deje volver alguna vez
que los deje concluir la página que empezaron)

Luis Rogelio Nogueras