jueves, 21 de marzo de 2013

The Sweetest Thing

Detrás de breves luces su cuerpo es fina brasa;
Afrodita que baila sin importar el frío.
Toda ella es blanca, y blanco, como terrón de azúcar,
mi corazón que aquí 
al tacto se disuelve. 

Su cuerpo hace el día sin importar la sombra, 
hace su voz la tarde en el oído
y no puedo pensar, me siento un poco ausente,
si toda cuerpo pasa 
dejándome a la vista
jardines de naranjos. 

Vengo a verla una vez cada semana; 
me es insoportable 
esta ciudad sin ella. 
Y sé muy bien que disimula, 
que al verme finge no recordar 
mi nombre o mi apariencia, 
que mira en mí distintas latitudes
donde juntos hacemos una vida. 

Hay días en que salgo a toda prisa
esperando encontrarla en ciertos parques, 
que la ciudad me dé 
el nombre exacto de su calle, 
su número de casa. 

Pero un gramo de piedad 
no hay en el aire
y todo obliga a regresar a la oficina. 

Regreso, pues, a mis obligaciones: 
redacto oficios, sumo nombres,
reconstruyendo en la memoria 
su voz y su sonrisa.

Dalí Corona