viernes, 17 de mayo de 2013

Niños, de Cintio Vitier

Noche mía estrellada
girando cristalina:
nunca me has sido tú impasible (esa calumnia),
no fuiste indiferente nunca a mi dolor.

Bañado en lágrimas
o sudando espanto te he buscado, y siempre
comprendiste como nadie mi dolor.

Nos hablamos
con un lenguaje que no existe todavía:
estas palabras son su prehistoria.
Tú relatas tu gloria, yo mi nada,
tú relatas tu nada, yo mi gloria.

Los dos somos los niños del dolor.