miércoles, 31 de julio de 2013

Un poema de Heberto Padilla

La alegría abre también los ojos en la negrura
y despliega su mapa deslumbrante
Donde está tu camino
Y se planta a tu lado
Y te arranca los ojos de suicida
Es como un ramalazo que cae sobre tus hombros
Y al volver la cabeza para mirar
descubres que aun es posible el día
La gran transformadora de los labios gruñones
Y del hollín desesperado de los enclenques
Que siempre tiene los mismos ojos
Y la misma cara
Y te busca en el fondo del espejo
Y sólo espera que le tiendas la mano.

martes, 30 de julio de 2013

El torrente del canto de pájaros, de Wang Wei

El hombre reposa, las flores de acacia caen.
La noche es tranquila, la montaña de primavera vacía.
La luna sale, sorprende a los pájaros de la montaña.
Entonces cantan, dentro del torrente de primavera.

viernes, 26 de julio de 2013

La noche, de Roque Dalton

LA NOCHE
              
"Las noches son olas orgullosas: olas de
oscuro azul y de pesada cresta, cubiertas por
clamores de honda destrucción, gravadas de
cosas improbables, deseadas."
                                                      Borges


I

Pausadamente caes con tu densa pureza
como el aroma de la miel en los ojos del loco
oh noche lenta deseada que has perdido
tu orden sacro en desesperadas burbujas
oh suave oscura como un pájaro muerto
como la ceniza negra de las casa del hombre
tiéndeme todos tus dedos de madre aterrada
-yo el arrodillado en cada calle
pésame el sol el surco rojo que me dejan sus llamas
repartidas en cada poro del aire-
no lo pienses más ámame tensamente
recuérdame ayer recuérdame hoy
adivíname mañana
tú con tus flores palpitantes de lodo
vacío el pétalo de esplendidez
y más frío frío y más frío
encendiendo echando a andar su hielo
su hálito mortal
escapado de una caverna donde todo es reptil
aun la estalactita ríspida
y el arroyo salobre nunca jamás hollado por la luz

II

He aquí que el sobresalto ya no me basta
óyelo bien tú pequeña pálida cuídate de ello
lívida suspirando bajo mi carne
mordiendo la última tira de aire
yo con tus uñas a cuestas

Ya no me basta ya quedó el sobresalto
vertiginosamente atrás inútil
como hiedra que no importa a nadie
prendida a esas rocas
que en unos días más tragará el mar

Ríete perra envenenada
vístete en otros cuartos lentos
deseados como la noche o lo que consta al corazón
cuélgate a un nuevo cadáver
a un nuevo atril miedoso
déjame hasta la cólera se pudre
déjame inaugurar mi dulce asco
déjame limpiar a solas
tu larga huella de sangre

III

El día no es capaz por sí desnudo
no es suficientemente amplio
oh gran cobarde que anatema sea
ante los que en él nos zambullimos buscando
espuma tibia y paz

He tocado hoy ayer desde hace un año
desde hace un siglo escaso todas las puertas

Si
la llama está bien la luz deslumbradora
está bien bien enérgicamente no no hay duda bien
con sus heridas tengo
para ir viviendo al lado de los parias
¿pero qué más?

Llega la noche y lo destruye todo
viscoso mar arrasador
nada perdona el implacable

El día el día sí
-alguien nos salvará de olvidar sus campanas-
pero el día no da para una risa pobre
el pobre

Viene la noche y lo destruye todo
Viene la noche -se lo juro a mis ojos-
y lo destruye todo

ROQUE DALTON

miércoles, 24 de julio de 2013

Declive, de Eduardo G. Manzaneque

Tras la detonación
huyo del desastre
hacia una isla,
firme en la decisión
que nos aleja.

Pero paso a paso
voy quebrando
hundiéndome
en la ciudad
que me espera expectante
y con las fauces abiertas
mientras camino
calle abajo.

Cada trago, una fina lluvia
que va mojando
la árida angustia
de imaginar tu belleza
devorada por otro.

Cada trago, un antídoto
que combate
mi opulento deseo
de volver a ser
niño en tu regazo.

Cada trago, diluido
en interno llanto
por todos esos ojos tuyos
que saben mirarme
nadando indiferentes en mi bebida.
¡Quiero extinguirlos todos!
¡y beberme la sed de ti!
pero no hay caso:
tú siempre permaneces,
no te disuelvo: flotas en mí.

Cada paso, cada trago,
apurando el camino
hasta el fondo del vaso
tan abajo, tan abajo
que ya mi vista
quiere
pero no sabe abarcar
toda tu irremediable grandeza.

Es tarde y vuelvo a casa,
con el alba dejo de recordar
que eres alguien
de quien intento alejarme.

martes, 23 de julio de 2013

Belleza del caos, de Dolores Vallejo

¡¡Qué no habría dado yo
para que nuestro principio
hubiera sido…
no completamente diferente,
pero sí al menos muy distinto
del que fue!!

Todavía no me explico
cómo de ese caos
de sentimientos prohibidos,
de ese amor arrebatado a las palabras,
de esa vergüenza,
de esa negación,
haya terminado surgiendo
algo TAN BONITO.

Pero siento las dudas en las notas
que no tocas,
en las que no escucho,
y aunque quiera mentirme,
mentirte en blanco,
el silencio de mis ojos,

delata las horas que paso
sin tu voz, sin tu presencia;
horas de versos oscuros,
tercos por recorrer
los kilómetros de distancia
que se disipan en tus ojos.
Gracias por el descanso
que le has dado hoy
a mi sinceridad,

un día lleno de "varias ausencias"
ha bastado para volver…
a quedarme sola;
sola entre el premonitorio
on line - off line
de que algo pasa y no me cuentas.

Solas, siempre solas,
yo, en español,
yo, en inglés,
con culpa en código Morse,
con fondo de noche
y grillo de verano.

¿Qué te ocurre, mi amor?
¿Qué me ocurre?
¿Qué nos ocurre hoy?

lunes, 22 de julio de 2013

Prometeo, de Eva Obregón

Porque quiero
y no quiero;
o quiero,
pero no siento.

O porque
quiero
y siento,
pero no puedo.

Porque siento,
pero siento
sentir lo que siento;
o quiero,
pero no sé
si quiero querer.

O, posiblemente,
porque no sé
qué siento
ni qué quiero;
o quizás sí,
pero siento
que debo fingir que no.

O porque,
pudiendo sentir,
no quiero;
o queriendo poder,
no siento.

O tal vez
sienta,
quiera
y pueda,
pero no sepa;
o, sabiendo,
sintiendo
y queriendo,
no me atreva.

jueves, 4 de julio de 2013

Caminar como destino, de Carmen Cruz

Aunque llegué al final del viaje
jamás sentí que hubiera llegado.
Wole Soyinka


A golpe de corazón desorbitado
sin otra razón que la querencia
elijo mi camino en cada encrucijada
y ya no me pregunto si habré elegido bien,
cerebro y corazón no siempre están de acuerdo
y levantado el pie desestimo la duda del error.

He conocido pueblos distintos a los míos
y así me he conocido desde la piel adentro.
Con la prisa del aire volando la aventura, algunas veces
paso a paso,
con la calma del que sabe que no sólo a sí se pertenece,
otras
si no dejando huella,
sí arraigándome toda largas vidas
y siempre la inquieta sensación de trotamundos
que anhela recorrer los vericuetos de la tierra
y algunos entresijos de la propia mente.
Viajar… Con cuerpo y esencia de domingo,
atenta los sentidos para henchirme absoluta,
emprender nuevo camino cada vez que presienta
que ya no aprendo nada,
aprehender la vida que nace entre sus piedras
y esculpirla, esculpirlas:
A cada paso y en cada pausa
hasta el fin del viaje
hasta el último hogar.

miércoles, 3 de julio de 2013

Natsumi Shigure, de Angelines Cuenca

Si existiera un sin lugar,
acaso tendría el amor
un espacio donde habitar.
***
Te envidio.
Porque la tierra es como una nube llena de jirones
y tú, te has detenido sobre ella,
varias vidas.

martes, 2 de julio de 2013

Desmemoria, de Jorge Piñero

- Perdona ¿me recuerdas tu nombre?
- Alegría.
- Tienes el nombre perfecto para esos ojos tan grandes.
- ¿Me recuerdas tu nombre?
- Tristeza.
- Me recuerdas a alguien que conocí
con los ojos muy grandes.
- ¿Me recuerdas tu nombre?
- Euforia.
- Tienes las manos enormes.
Demasiado.
- ¿Me recuerdas tu nombre?
- Decepción.
- Me recuerdas que una vez
tuve los ojos grandes
y se me escaparon de las manos.

lunes, 1 de julio de 2013

A 50º bajo cero, de Carmen Garrido

Para el ruso

Mi anatomía es de hielo, estalactitas por extremidades.
Y llegas tú, el hombre del país de fuego. Y me quemas,
como una obligación vital, tus glóbulos son hogueras. Me
fundo, el agua muere en una tumba y se convierte en vino.
Te protesto mi desnudez, el cuerpo sin grados bajo cero,
ahora en carne viva. Pero tú te acercas, llameando, pura
canícula, agosteño, me rodeas y gritas:
Y ahora que eres humana, mujer... ¡Deshiélate, pues, y anda!