lunes, 1 de julio de 2013

A 50º bajo cero, de Carmen Garrido

Para el ruso

Mi anatomía es de hielo, estalactitas por extremidades.
Y llegas tú, el hombre del país de fuego. Y me quemas,
como una obligación vital, tus glóbulos son hogueras. Me
fundo, el agua muere en una tumba y se convierte en vino.
Te protesto mi desnudez, el cuerpo sin grados bajo cero,
ahora en carne viva. Pero tú te acercas, llameando, pura
canícula, agosteño, me rodeas y gritas:
Y ahora que eres humana, mujer... ¡Deshiélate, pues, y anda!