martes, 2 de julio de 2013

Desmemoria, de Jorge Piñero

- Perdona ¿me recuerdas tu nombre?
- Alegría.
- Tienes el nombre perfecto para esos ojos tan grandes.
- ¿Me recuerdas tu nombre?
- Tristeza.
- Me recuerdas a alguien que conocí
con los ojos muy grandes.
- ¿Me recuerdas tu nombre?
- Euforia.
- Tienes las manos enormes.
Demasiado.
- ¿Me recuerdas tu nombre?
- Decepción.
- Me recuerdas que una vez
tuve los ojos grandes
y se me escaparon de las manos.