lunes, 22 de julio de 2013

Prometeo, de Eva Obregón

Porque quiero
y no quiero;
o quiero,
pero no siento.

O porque
quiero
y siento,
pero no puedo.

Porque siento,
pero siento
sentir lo que siento;
o quiero,
pero no sé
si quiero querer.

O, posiblemente,
porque no sé
qué siento
ni qué quiero;
o quizás sí,
pero siento
que debo fingir que no.

O porque,
pudiendo sentir,
no quiero;
o queriendo poder,
no siento.

O tal vez
sienta,
quiera
y pueda,
pero no sepa;
o, sabiendo,
sintiendo
y queriendo,
no me atreva.