martes, 17 de septiembre de 2013

Un poema de Juan Carlos Mestre

TODOS LOS LIBROS LLENOS DE PALABRAS

Y todos los libros llenos de palabras
y todos los calendarios llenos de días
y todos los ojos llenos de lágrimas
y llena de nubes la cabeza de todos los mares
y llenos de coronas y puntapiés todos los relojes de arena
y de jirafas molidas todos los pechos condecorados
y todas las manos llenas de verano y caracoles marinos
y todos los dormitorios llenos de manojos de explicaciones
y de pantalones disecados las sillas en todos los prostíbulos
y todos los huecos llenos de público
y todas las camas llenas de electrocutados
y todos los animales llenos de espíritu y pánico
y de feroces gritos los árboles en todos los aserraderos
y todos los tribunales llenos de testimonios
y todos los sueños llenos de sacacorchos
y llenas de chicas todas las estrellas
y todos los libros llenos de palabras
y todos los calendarios llenos de días
y todos los ojos llenos de lágrimas
y todas las peceras y todos los pupitres y todas las cenas íntimas
y todos los razonamientos llenos de indudables edificios
y toda la primavera llena de moscas y crisantemos
y llenas todas las iglesias y todos los calcetines y todas las peluquerías
y todas las mujeres llenas de gloria
y llenos también de gloria todos los hombres
y todas las perreras llenas de ángeles
y todas las llaves llenas de puertas
y todos los bazares llenos de ratones
y llenos de barrenderos todos los cuadros
y llenas de estiércol todas las escobas de la patria
y todas las cabezas llenas de radiografías e intríngulis
y llenas de luz todas las subestaciones eléctricas
y llenos de amor todos los manicomios
y todos los cementerios llenos de salvavidas

JUAN CARLOS MESTRE

lunes, 16 de septiembre de 2013

Santorini, de Alfredo Trejos

Imaginate que un día
llegás a tu casa
y tu mujer se ha ido
(digo tu mujer por como suelen
pasar las cosas
y para que desde ya
preparés el corazón y el papeleo).

¿Qué dirías?

¿Cuántos hombres dirían?:

"Tarde o temprano, ella volverá".

Y ella vuelve de inmediato
para no irse nunca
y todo va a dar
al reciclaje de milagros sucios
e inmerecidos.

Pero, ¿cuántos diríamos?:

"Se fue por fin, la muy puta.
Y además -parece- dejó algo
por las molestias, las dudas,
los destrozos, los espejismos…Dios existe.

Hasta nunca, cerveza casera.

Hola, whisky de malta.

Hasta nunca, folleto de viaje a Santorini.

Hola, Santorini.

Ella se fue por fin.
Y nadie resiste volver a oscuras".

Pero si acaso ella vuelve
usando el vestido ensangrentado
de Jackie Kennedy,
ayudándose con un bastón
y muy borracha,
¿qué harías?

Ni por un momento pensés
en lo que estoy pensando.
Eso puede esperar.

Dale un baño y algo de comer
y que se quede.

Tal vez te acompañe a Santorini
donde las muchas horas bajo el sol
la vuelvan loca.

O tal vez se largue
esa misma noche
después de algunos besos.

O tal vez se las arregle para
hacer ambas cosas.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Yo adoro..., de Juanele

YO ADORO...

Yo adoro una mujer de aire.
La sentíamos bastante como el aire,
brillante o secreta esencia, ah, de lo que nos tocaba;
alma del tiempo, sí, más allá de las formas,
sin forma siempre como el aire?
Cuando la mujer de aire se va,
no, no me digáis que las flores son flores y que la luz es luz,
que la colina sube hacia la nube y que la tarde baja hasta las aguas
y que el anochecer viene de espejos por las lejanas islas, por las islas...
Ni menos me digáis, oh, no me digáis, que la luna de julio se ha
entibiado entre las ramas...

No, no me digáis nada, que cuando la mujer de aire se va
el aire, el aire?, es una asfixia oscura,
y hay manos, muchas manos, tendidas hacia nosotros desde otras
sombras como raíces invertidas...

Pero verdad que la mujer de aire siempre vuelve?
-Siempre regresa, sí, pero no basta adorarla porque ella es la libertad.

JUAN LAURENTINO ORTIZ

jueves, 12 de septiembre de 2013

El parque de los ciervos, de Wang Wei

En la montaña vacía no se ve un hombre,
Sólo se oye el eco de voces humanas.
Vuelven las sombras, entran profundo en el bosque,
Otra vez brilla el sol, sobre los líquenes verdes.

lunes, 9 de septiembre de 2013

El bosque de bambú, de Wang Wei

Sentado solo, en el bosque de bambú,
toco el laúd, silbo largo tiempo.
Al bosque profundo la gente no lo conoce,
la luna brillante viene y acerca su claridad.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Un poema de José Cereijo

Armónico murmullo...

Armónico murmullo de las hojas
en el aire tranquilo de la tarde,
agudo y leve canto de los pájaros,
pequeñas, palpitantes flechas vivas;

aroma silencioso de las flores,
hondura transparente del crepúsculo.
Escucha, siente, mira, goza, aprende:
todo esto tiene que morir, y canta.

José Cereijo