lunes, 18 de noviembre de 2013

Un poema de Tagore

Tus ojos me preguntan tristes y quieren ahondar en mi sentido como la
luna en el mar.

Sin esconder ni retener nada, te he desnudado mi vida, desde el
principio hasta el fin.

¡Por eso no me conoces!

Si yo fuera solo una joya, podría partirme en mil pedazos y hacerte
una sarta para el cuello.

Si yo fuera solo una florecilla redonda y dulce, podría arrancarme de
mi tallo y ponerme en tu pelo.

Pero ¿dónde están, amor, los confines de mi corazón?

Tú no conoces bien mi reino, aunque seas su emperadora. Si esto fuera
solo un momento de placer, florecería en una sonrisa fácil y tú
podrías verla y comprenderla en un instante.

Si fuera esto solo un dolor, se derretiría en claras lágrimas y tú
verías lo más hondo de su secreto sin hablar él una palabra. Pero esto
es el amor. Su dolor y su placer no tienen límites, y son sin fin en
él necesidades y tesoros. Está cerca de ti como tu vida misma, amor
mío, ¡pero tú nunca podrás llegar a conocerlo del todo!

Tagore