miércoles, 24 de diciembre de 2014

Viento


Tan cerca, que
casi se puede tocar con los ojos,
esa alegría fugaz
que brota de los árboles,
de la esperanza de los árboles cantores.

Todo el dolor del hombre
es apenas
una nota en ese canto.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

martes, 23 de diciembre de 2014

Manojo de espuma


Alzas un gordo 
trozo de espuma con tus manos diminutas 
y te quedas mirándola 
ensimismado. 

Luego me miras 
y te ríes. 

Y otra vez miras la espuma entre tus manos diminutas 
y te ríes. 
Y otra vez... y otra vez te ríes. 
Y otra vez 
alzan tus manos la risa contagiosa de la espuma, 
sus contornos mágicos, 
que ahora llenan toda la bañera y el baño, 
que se filtran 
por la rendija diminuta de la puerta al mundo. 

Gracias, hijo, por el regalo luminoso de tu risa 
que ahora es mía. 

Se la regalaré a los otros. 

Sobra un trozo de espuma en cada casa 
para reírnos juntos.

E.
(de El mago de chicle)

(Ilustración de Marta Lage de la Rosa)

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Canto LXXXVIII


la chica de ojos rasgados y blusa de cuello cerrado color sol de invierno se cruza con el chico de color azabache nariz panorámica y camisa flotante de arabescos primaverales

este chico se cruza a su vez caminando bajo la respiración entrecortada de la tarde con otra chica de pañuelo dorado y cabellos ocultos que aún con todo se adivinan infinitos como su mirada como la chilaba color púrpura que la posee entre los rayos del último sol

y esta chica ya casi perdida en el pliegue de una calle gira para cruzarse con el gitanillo de piel tostada que la mira zalamero y pisa punta tacón

el chico de ojos negros y cabellos negros se cruza entonces con la mulata portentosa que lleva la noche en sus caderas y la zarandea de un lado a otro de la acera mientras se ríe de la vida como si fuera la rumba de un carnaval eterno

yo me cruzo por el hilo de la calle que va de mi casa hasta el Metro con esta secuencia de corazones asfaltados y me sorprende siempre mi propio extrañamiento al preguntarme si acaso camino por una calle de Madrid o del Mundo

E.
(de Canto al Infinito)

viernes, 12 de diciembre de 2014

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Canto CXVIII


la mitad del árbol
es la mitad de mí mismo

la mitad de la araña
que teje su tela en el árbol
para atrapar el tiempo
de la mosca
que parte el tiempo en dos
ahora o nunca
es la mitad de mí mismo
cola de cometa

mi otra mitad
está en aquel altillo
donde dejaste tus ojos
antorchas en la oscuridad

mi otra mitad
es como astato radiactivo
se descompone en palabras mientras
miro sin saber
si eres mitad de luna
o de noche

E.
(de Canto al Infinito)

martes, 9 de diciembre de 2014

Bendición


Una mano se acerca, una mano gigante sin presencia, una mano invisible. Una mano me sigue por la acera, dobla en mi espalda las esquinas, atraviesa sobre mí los parques, los puentes, las noches.

Una mano de increíbles dimensiones, de intachable pudor, brota del mismo corazón que brota el tiempo. Que es, tal vez, un corazón humano. Y brota increíblemente por toda la ciudad. Y fluye y se disuelve en el aliento de la bocacalle. Que es, tal vez, aliento humano.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

viernes, 5 de diciembre de 2014

miércoles, 3 de diciembre de 2014

martes, 2 de diciembre de 2014

Canto XXVI


   El mundo que camina en mi interior 
   es un mundo fuera de todo alcance.
                                       Paul Auster 

por eso no estás quieto nunca
a expensas de la inmovilidad de tus pasos

en la otra calle
una mujer bosteza tus sueños
hechos de tiempo futuro
de tiempo que pasa

morir sobre los pasos de la aurora
no más aquí
donde los sueños no son

la furia del corazón no encuentra salida
en estos caminos trillados
pero cuando te quedas quieto
algo se mueve por dentro

algo que espera
no entiende la Espera

en el cielo gris vuela un pájaro oscuro
que atraviesa
esa franja de luz rosa

esa franja inmóvil
inalcanzable

E.
(de Canto al Infinito)

jueves, 27 de noviembre de 2014

La regla de oro


Procura tu propia felicidad,
es la felicidad de tu casa.

Procura la felicidad de tu casa,
es la felicidad de tu pueblo,

Procura la felicidad de tu pueblo,
es la felicidad del mundo.

Procura la felicidad del mundo,
es tu propia felicidad.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Canto XLV


el clamor de las cosas
apenas anunciado por la claridad
apenas escondido en el júbilo
del amanecer
visto por lo invisible de los cuerpos
tocado apenas por el canto
de las criaturas escurridizas
que al amanecer se congregan
entre las hojas del limonero

el ardor de las cosas
cuando todo está quieto como una madre
que respira el mundo
y hasta los temblores de la madreselva en la brisa
son parte de Eso
y las voces encendidas de los palomos
son parte de Eso
y la mirada de esa niña es de Eso

E.
(de Canto al Infinito)

lunes, 24 de noviembre de 2014

Pastora de tortugas


La vieja que arrea la tortuga
y que parece haber salido
de una arboleda que existió antes que esta
mira a la gente pasar,
mira a la gente bostezar,
mira a la gente soñar.

Y hace ya tanto tiempo
que está mirando
que los ojos se le han hundido
en las órbitas,
a ella y a la tortuga que la sabe
detrás de sí en silencio.

Y hace ya tanto que están ahí
esa vieja y esa tortuga gigante
que han construido edificios a su alrededor,
y bajo sus pies han hecho un paseo
donde nuevos olmos
florecen al viento
de los que existieron hace ya mucho,
y los niños del barrio juegan a subir a lomos
de la tortuga,
y la gente pasa por allí
con una barra de pan al hombro.

La vieja y la tortuga,
no sé desde cuando están ahí mirándonos.
Sus ojos invisibles son la paz del tiempo.

Están aquí para enseñarnos
la paz que lleva en su corazón de tiempo
el tiempo.

E.
(de El mago de chicle)

(Ilustración de Marta Lage de la Rosa)

sábado, 22 de noviembre de 2014

Chica que me lee



Nada soy yo
sino tus ojos
que miran la luna
náufraga de
oscuridad,
de hojas invisibles,
de signos
sobre las hojas,
de transmutaciones
al alba, en fin,
de cosas
que sólo tus ojos
pueden leer.

E.
(de "Las enseñanzas de Manolo")

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

viernes, 21 de noviembre de 2014

Chica sin mar


Hecho una pelota,
ruedo por el campo al sol,
por la vereda que me oculta
el tiempo
y las ganas de besarte,
corazón,
en la nuca de tus palmares.

Ruedo por la pendiente,
que rueda hasta el río,
que rueda hasta el mar…
Y en el mar,
hecho una pelota de algas,
me siento entre tus brazos.

Pero no hay campo,
ni sol,
ni río rodante.

Es invierno, estoy en casa
y sólo ruedo
por tu pecho de isla:
inmenso,
profundo.

E.
(de "Las enseñanzas de Manolo")

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

jueves, 20 de noviembre de 2014

Chica de invierno


Y así camina
la chica por la calle
desenfadadamente
frente al frío del amanecer.

Lleva en su pelo el sol rojo
y en sus ojos la fuerza
de la juventud.

Avanza por la calle que la ignora
como una hoja en el viento,
transfigurada en animal salvaje,
transfigurada en pájaro multicolor.

Mis ojos se llenan de su risa
desenfadada
frente al frío del mundo.

E.
(de "Las enseñanzas de Manolo")

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Chica al salir de clase


Chica que
camina por el parque
con su
mochila al hombro
y su
bamboleo
de caderas en flor.

Ríe y
se salta la mirada que
sigue al vuelo su resplandor.

Hecha de
esa sustancia leve
que llena el parque a estas horas
entre fibras de luz.

E.
(de "Las enseñanzas de Manolo")

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

martes, 18 de noviembre de 2014

Chica que canta


Por los pliegues
de mi alma abandonada,
entra tu voz
como el rayo de luz
que cruza el valle.

Por las
sinuosas calles de mi alma
abandonada al tiempo
de las cosas,
entra tu voz
y me saca al valle limpio
de infinitos naranjos:
soles de invierno.

E.
(de "Las enseñanzas de Manolo")

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

lunes, 17 de noviembre de 2014

Chica que se asoma


Brillan
tus ojos silentes
desde el banco
que mira la tarde
pintada en el cielo
con trazos de
color naranja:
reflejo del suelo
de otoño.

Saltan
tus ojos al vuelo
-ave misteriosa y
cálida-
dentro de la tarde:
círculo en el viento
(olvidada de todo
y de ti).

Y yo me quedo
al borde del poema
sin más auxilio que
tus ojos cálidos…

En el banco
de un parque
en otoño.

E.
(de "Las enseñanzas de Manolo")

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

viernes, 14 de noviembre de 2014

Chica de otoño


A contraluz, las hojas
rojas se encienden…
Y el brillo de los ojos
de esa muchacha,
erguida frente al horizonte,
crea el otoño en mis ojos.
Pájaros de atardecer.

E.
(de "Las enseñanzas de Manolo")

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

jueves, 13 de noviembre de 2014

Chica de ojos de sauce


Tus manos
de fino encaje
acarician el viento.

Tu boca
de labios breves
besa el tiempo.

¿Estás ahí
o eres el sauce todo
que nos mira?

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Chica que amanece


Crece adentro la luz.

Tus manos invisibles
la van cortando
letra a letra en el papel,
que se dobla
como un cometa al viento.

Y en el salón, las sombras
se apagan
acurrucadas en los rincones.

Se abren de par en par
los portones del alba.

Tu rostro,
hecho de sol,
ríe en el aire.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

martes, 11 de noviembre de 2014

Chica que se oculta


Un hombre busca una mujer.

En la premura de sus ojos
la mujer cambia de rostro.

Ahora es agua quieta,
ahora un animal salvaje,
un colibrí, un rabo de nube, la mar
al otro lado de los montes.

Siempre es ella misma
tras el espejo de sus ojos
aunque a veces
se desdibuja con la lluvia.

Y él la vuelve a pintar
desesperado:

ahora un rayo de sol,
ahora la lluvia,
un gato negro, una luna redonda,
un árbol,
la brisa que viene del mar
más allá de los altos montes…

O, simplemente, no es nada.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

viernes, 7 de noviembre de 2014

Melancolía


soy
un sueño que camina
un sueño que respira
un sueño que abre la boca y
calla

soy
un sueño que duerme amaneceres
que se despierta
cuando hace mucho frío
o alguien canta
una canción de cuna

soy
una palabra a medio decir
una palabra compuesta a medio
                                            componer
una voz que tirita
en el silencio

E.
(de Revelaciones del Silencio)

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Camino del amanecer

Temprano escucho los sonidos
que los pájaros tejen en la aurora.
No hay nadie más que yo
y los pájaros.
Seguro que pasa el camión de la basura
y lo jode.

E.

martes, 4 de noviembre de 2014

Pisando lejos


Hay algo más allá de la tarde
que es la tarde
Hay algo más allá de la puesta del sol
Hay algo más allá de la iglesia
de paredes gastadas
que es la iglesia de paredes gastadas,
sobre la que vuelan blancas palomas que están
más allá
que estas palomas blancas que llenan mis ojos.

Más allá del viejo pino
está el viejo pino
abanicando el tiempo más allá,
y hay algo más allá de ese viento que lo mece
que es este viento que no alcanzo a explicar.

Hay algo más allá de la ciudad que se pierde
en la bahía
que es como la bahía que se pierde en la ciudad,
y yo siento que más allá de mí
estoy yo contemplando,
desde la misma altura,
la ciudad real.

Hay algo más allá de esa calle
que es esa misma calle.
Hay algo más allá del sonido del tren
que suena de verdad a tren
Hay algo más allá del canto de las hojas
de la hierba
y algo más allá de esta hierba de Whitman
que es la hierba de la que Whitman escribió.

Hay algo más allá de este cielo de tonos
indescriptibles
que es más indescriptible todavía
Hay algo más allá del silencio,
más allá de la luz,
más allá del asombro
Y hay algo más allá de la noche
que va como expandiéndose
y es ancho como el tiempo.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

lunes, 27 de octubre de 2014

Hoja al aire



Y la muerte no tendrá señorío
Dylan Thomas

Pasé por tu habitación del hospital
pero tú ya no estabas.

Quería decirte
que también se puede morir
como la hoja de un árbol.

Caer sobre la tierra
con la misma belleza
con la que cae una hoja…

sin añoranzas,
sin esperanzas,
ilimitado,
danzante en el viento,
atravesado por la luz

…así
sencillamente.

Espero que al final
lo hayas comprendido.

E.
(de El mago de chicle)

(Ilustración de Marta Lage de la Rosa)

viernes, 24 de octubre de 2014

Deslumbramiento


Ciudad de luz,
de tejados ardientes, de
resplandecientes aguas
atravesándolo todo,
de arabescos de colores,
de flirteos de palmeras.

Un hombre te transita
sin saber
de qué ciudad eres reflejo,
de qué luz o
de qué viento eres madre,
de qué fugaz
ensueño de hombre
has nacido.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

miércoles, 22 de octubre de 2014

Honestidad



hay algo aquí
no sé qué es
no son palabras
no es silencio
no soy yo mismo
           ni nada parecido
no me dice que está aquí
pero está aquí

E.
(de Revelaciones del Silencio)

viernes, 17 de octubre de 2014

Canto LXII


sobre la mar
las aguas que van cayendo
las olas que van creciendo
bajo las aguas en luz

y en medio el velero azul
parte en dos las bellas aguas
como si cierta palabra
magnificada en presente
nos dejara como ausentes
de la memoria y la voz
cantando de dos en dos
creara la ola en la orilla

desplegada maravilla
de sedas al horizonte
la vela que el sol esconde
entre la lluvia encendida

E.
(de Canto al Infinito)

jueves, 16 de octubre de 2014

Árbol de jazmines



Carmen plantó un árbol en un hueco de la acera.

El árbol creció tanto que fue pronto un enorme enramado color pistacho.

Sus brazos entraban por las ventanas de la casa de Carmen y le hacían cosquillas frente al televisor, cuando freía pescaito en la cocina, cuando se duchaba cantando o masturbándose y cuando entraba en la habitación donde soñaba sus sueños.

Un día Carmen soñó que a su árbol le salían flores, unas flores blancas con hebras rojas en la base de los pétalos, que atraían el viento del sur.

Al despertarse olvidó su sueño, pero una extraña vocecita le cantaba en el oído: tanto verde no puede ser bueno para esta parte del mundo. Así que Carmen fue al jardín de su padre y cortó un jazmín que ató a una rama joven del árbol con un lazo rojo.

Desde entonces el árbol de Carmen florece jazmines con lazos rojos en las noches de primavera y durante meses su casa está llena de olor de luna.

E.
(de El mago de chicle)

(Ilustración de Marta Lage de la Rosa)

miércoles, 15 de octubre de 2014

Esquina d’amour


Cuando pasa la lluvia,
un humito caliente por la calle danza,
vapor estirándose
desde la superficie del asfalto.

Es la huella del sol
en el agua,
un lomo de yegua que suda un
aguacero postdilúvico.

¡Madre mía!

Y el humo empaña
los cristales de los ojos,
que dan por gatos lamedores
a esos dos ahí parados,
sobándose los labios
y la piel.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

martes, 14 de octubre de 2014

Canto LXXV


te espero en la parada de esa guagua que
no llega
bajo la lluvia fina que
no para de caer
con los ojos abiertos que
no cesan de buscarte

te espero
junto a la entrada
del barrio chino
los niños saltan en el charco donde
guiña el ojo
una luna amarilla

busco tu rostro entre las morenas
que se confunden con la noche mágica
y no lo encuentro
y entonces te espero
a la sombra de las farolas
aupando lo que ha de venir
sopesándolo al ritmo de esas aguas
que caen

un río sucio también llega hasta el mar
por mis ojos cruza tu recuerdo
como un barco de papel

yo aquí te espero
entre el humo de esta ciudad mojada
frente a la puerta de Chuang Ming
junto al tenderete de Li Tai Pe
con toda la eternidad entre mis manos
llenas de luz de luna

y si no llegas no importa
porque yo lo que quiero
es esperarte

E.
(de "Canto al Infinito")


(clic aquí para volver a "La Espera")

viernes, 10 de octubre de 2014

Piedad


mi madre me saluda
desde el cristal de la ventana

mi padre me saluda
desde el cristal de la ventana

yo mismo
me saludo a mí mismo
desde el cristal de la ventana

esta es              simplemente
una habitación             vacía
en la que ladra        un perro

E.
(de Revelaciones del Silencio)

miércoles, 8 de octubre de 2014

La Luna


Frente a la puerta
la luna inmensa.

Los ojos que no caben en las órbitas.
El corazón no cabe en su aposento.

La luna inmensamente llena,
blanca de puro empeño,
frente a la puerta abierta
de par en par...

De una casa vacía,
de un hombre que mira la luna
ya sin los ojos,
sin el corazón.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

martes, 7 de octubre de 2014

Canto LIX


la playa no tiene fin
el sonido de las olas no tiene
principio
ni fin
mis huellas en la arena
son huellas apenas un instante
no tienen fijeza
pero tienen alma
un alma viajera
y el alma de mis huellas
como el mar
no tiene fin

E.
(de Canto al Infinito)

lunes, 6 de octubre de 2014

Sombras de luz

Una muchacha vestida de color de playa,
de color de arena,
de color de agua.

Una muchacha encendida al rayar el alba,
de color de fuego,
de color de malva.

Una muchacha esculpida en la ola que canta,
de color de tiempo,
de color de alma.

E.
(de El Mago de chicle)

miércoles, 1 de octubre de 2014

Canto XXVII


la abrigada espera
la que nada puede decir de sí misma
nos complace mirarla con alegría
mirar cómo se extiende
por la piel de los árboles y canta

un pájaro feroz no es en ella un pájaro
sino una voz que describe las sombras
(las que van atravesando la luz
¿o es que la luz las atraviesa?)
la gota que cae en la fuente hasta el fin
el murmullo de la tierra
la última revelación de una florecilla silvestre
que no es precisamente su olor
o su belleza extinta
sino el acto de nacer para morir

se está tan bien aquí que uno imagina
que esa piedra encendida es una mano
que se nos tiende
del universo entero
del detrás de las cosas común con el nuestro
una mano cálidamente extendida
silenciosamente
hacia el corazón

E.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Poética


a veces miro las hojas de los árboles caer
                                                           sobre la acera sucia
la sombra inmensa
                       de esos gigantes majestuosos que nos miran
                                                                            todo llenos de humo
y de ausencia
                de ruidos de ciudad

las hojas caen sobre la sombra de esos gigantes
                                                    con tanta delicadeza
                                                               que el tiempo se detiene un instante

y toda la carrera de nuestras vidas
                                             se detiene un instante

y todo el absurdo de nuestras vidas
                                                 pierde su significado

a veces
          una extraña felicidad
                                    te toma por los huesos

y te lleva
         de paseo en el alba
                                 por una avenida que no conoces aún

y sólo está en tus sueños
                             despiertos
                                     de poeta en ayunas

son muy pocas quizá
                      y no sabes tú de dónde viene ni a dónde va esa risa

brisa
    descalza que se posa en el alba de tus huesos desconchados
                                                            por tanta soledad en el mundo solo

y esa extraña felicidad que es también soledad ella misma
                                                                                 y distinta
se aposenta en la flor marchita de tu hueso
                                            dentro del brillo dormido de tu hueso
                    del ojo que lo hace brillar

y entonces ese gran ojo mira y tú miras
                                                      y ves
                             la risa que florece en el mundo
tu mundo
        el mundo de los otros
                          el solo mundo que siempre te acompaña

por la gran avenida
                      desconocida
                                 donde las hojas caen dulcemente
desnudas de significado

y una extraña felicidad que no comprendes
                                       se extiende por la acera riendo

a poco de encontrar tus pasos

E.
(de El mago de chicle)

sábado, 27 de septiembre de 2014

El cuervo


Sobre la rama del laurisilba
vi un pájaro
que miraba su rostro en el agua.

Mi alma estaba en él,
yo era el agua
que navegaba en sus ojos.

Dormido junto al río,
soñé que las aguas inundaban mi corazón.
Yo era el palpitar del sol
en la desnuda orilla,
la risa de la tierra mojada
era yo.

viernes, 26 de septiembre de 2014

El Camino


cuando uno calla
puede escuchar otras voces
que no son la voz
de uno

el susurro del tiempo
el lamento de un hombre
que ha perdido algo que amaba

brisas-niños
cantos de invisibles pájaros
murmullos de telas en la callejuela
sobre la infinita desnudez
                     de los cuerpos
gatos silentes
tacones sobre adoquines
                         alejándose

hojas de hierba
trenes que vienen y van

la respiración incesante
        de la humanidad somnolienta
los comentarios meteorológicos
las murmuraciones
el desconsuelo o la excitación

cuando uno calla
cuando uno deja de ser
                   lo importante
puede escuchar otras voces…

¿acaso no serán esas voces
                     la propia voz
de uno?

E.
(de "Revelaciones del Silencio")

martes, 23 de septiembre de 2014

Haré confeti de mis versos

En este mundo traidor,
nada es verdad ni mentira,
todo es según el color
del cristal con que se mira.

Campoamor

si, es cierto
también se puede hacer versos con una SQL anidada

SELECT palabra1, palabra2 FROM diccionario
WHERE palabra1 IN (SELECT palabra3 FROM laberinto)
AND palabra2 IN (SELECT palabra4 FROM noche_oscura
WHERE luna IS NOT NULL)
UNION
SELECT palabra5, palabra6 FROM data_universo
WHERE EXISTS (SELECT verso FROM rio_de_la_vida
WHERE fluye BETWEEN palabra5 AND palabra6)
UNION
SELECT palabra7, palabra8 FROM divinidad INNER JOIN humanidad
ON divinidad.centro = humanidad.centro
UNION
...y así ad-infinitum
(en el límite de anidamientos SQL de Oracle)

así que
si lo miras desde otro ángulo
yo me paso todo el puto día
escribiendo poemas

y
desde ese ángulo
cada día es una fiesta

(click aquí para ver vídeo del poema)

E.
(de El mago de chicle)

jueves, 18 de septiembre de 2014

El devastado prado de mi alma


Juntitos los dos
en una
su
ce
si
-on de símbolos-
Abiertos en la hierba de abril
jugada de prima(verá) mano

No nos reconocemos
lo (bi)sible
con lo in(-visible)

Y nos estamos quemando,
nos
es
ta
mos
quemando,
nos estamos que-man-do
en un grande (amor).

E.
(de El mago de chicle)

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Claridad


ocaso de la voz
y un pálpito en medio
del silencio

la claridad se siente en el cuerpo

             en la nada del cuerpo

y entra como un pajarillo
que canta este mundo

E.

martes, 16 de septiembre de 2014

Canto VII

este es el antiguo poema renombrado por las cosas eternas
no es de ahora
no es ni siquiera mío
es la caricia de los ojos
el temblor de los ojos y el silencio

el poeta rayó otros poemas para ti que se quedaron roncos
graves o inertes en el agua del tiempo
el poeta es la huella de un hombre en un laberinto
como esa poesía perdida entre el eco y la pared
que es el lenguaje mudo de las cosas

nada podría detener este instante en el que mis ojos
te recorren
con un poema tímido
                             cadencioso
                                             olvidado
nada daría tanto miedo como quedarse diluido
ahora en tu pelo sin saber
a qué viento conducen esas naves que ignoran el poema

por suerte estás lejos
y solo mis ojos te dibujan en el vacío

el poema se mueve en el instante
queriendo decir algo que él mismo desconoce
el poema es un vagabundo imperial
que danza con tus pasos una danza siempre llena
de ternuras
y de rudeza

se pierde
y otra vez vuelve a encontrarse
con la voz de la lluvia cobijada bajo tu piel
y otra vez naufraga entre tus brazos
dulcemente olvidado de sí mismo

¡esta mirada mínima se parece demasiado a una eternidad!
¿cómo esquivar el poema que te busca y te olvida?
¿cómo podríamos yo y el poeta
deshacernos de la belleza o la imaginación
que nos hace sufrir espasmos acorralados?
todo sería más sencillo si existiera una voz
con que llegar a tus ojos
con que palpar desde tus ojos
la luna que te crece en las entrañas

pero el poeta no tiene voz
el poeta intenta llegar hasta ti desde el silencio
templo de oscuras dolencias
imagen de una angustia sin rostro
y así va columpiándose la respiración difusa del poeta

yo no
yo no respiro
solo escucho tu aliento con los ojos cerrados
buscando al otro lado de la puerta
más allá del lugar en que tú olvidas un poema
que no conoces
mientras tus manos duermen sobre piedras
sin alma ni mentiras
y un ave de luz recorre la mar quieta de tus ojos

el poema ha visto tu espalda y se estremece
lanza su cola de ballena contra rocas
de una orilla inventada por la duda
no logra recordar el conjuro
se desenrosca trabajosamente y se extiende
sobre arenas infinitas como música de iglesias
se reescribe en el viejo poema que bailaba
en la boca de la noche…

...a la distancia del aliento
las pieles conjuran salutaciones

noche es tiempo envuelto en antiguo calor
de enredaderas babilónicas

perdido en la corriente del riachuelo
un niño de manitas entrecortadas amasa
la plenitud del universo

lo rescata una mujer exuberante como la selva
como el polvo del desierto

noche es oscuridad sin orillas

él la encuentra por primera vez

entonces nada tenía límites
nada nos pertenecía
y el vientre de ella era el origen
de todas las cosas...

…el poeta sonríe
dice con sus ojos que ha logrado evadirte o encontrarte

el poema ondea en un marco sin ventana
se desclava y sale afuera con el viento

tiene millones de preguntas
pero no busca una respuesta

tiene las manos repletas de caricias
para sembrar de fuego los jardines de la noche

es como el loco del cuento
que anhela ser hallado en ese mundo que se nos olvida

yo recojo el poema
que no es este de ahora
y lo dejo en las manos de una mujer
que ha olvidado mi nombre

E.
(de Canto al Infinito)

lunes, 15 de septiembre de 2014

Loma abajo


Caminar sin apuro, pensando que tal vez no es el tiempo un fuego de caballo sino el trote hacia adentro, clavando las pisadas en lo oscuro para que la luz brote.

Mirar la desnudez de la calle, su clara libertad mostrándose a los sucios zapatos por los que tiernamente se deja acariciar, su larga cabellera de viento trenzando el humo negro de los carros.

Y uno va deslizándose por la acera como un sueño, pensando que allá lejos, donde parece que la calle muere y nace un arroyo de aguas vivas, los bordes del tiempo se unirán, y podrá la imagen de piedra besar a la imagen de aire.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Lleno de sol


Cuando doblas por Luz la mañana se llena de silencio, esa calle parece una gran boca muda, una ausencia que espera una voz.

Cuando doblas por esa calle que se alarga y que tiene siempre allá a lo lejos la sombra tenue de un barco, parece que la ciudad ha transitado a otro silencio, más lejos del murmullo de los carros y del eco de la gente, más hondo al corazón.

Y cuando llegas a Picota y entras, entras a un tiempo distinto, porque entonces la ciudad se sale de sus bordes y se hunde en el silencio, un silencio más antiguo que todos los silencios, que espera tus pasos en la ausencia de otra calle para saludar.

E.

martes, 9 de septiembre de 2014

Manolo en el salón de la radio


Lleno de música el oído
abierta la mañana en el salón abierto.
Llenos de música los arcos majestuosos
el salón y sus mil ruidos diminutos.
Llenos de música los ojos que se cierran
para escuchar
el silencio que alarga su mano desde el fondo.
Lleno de música el tiempo equidistante,
la próxima estación de las hojas,
la arena y el mar imaginados.
Lleno de música el abierto corazón.
Llena de música el alma.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Motivos personales


a Walt

Escribo para compartir mi alma contigo,
quienquiera que seas;
y para que esta luz que ilumina mi rostro
bajando casi a despedirse
desde las altas copas de los árboles,
sea sobre ti también;
y este silencio que atraviesa los cantos
de pájaros o de niños,
las voces de la ciudad, esto
que se mete en todos los ruidos últimos
y que es algo asombrosamente bello,
sea para ti también...
instante detenido.

E.

lunes, 21 de julio de 2014

Un poema de Aleksandr Aronov

Cuando precisemos la lengua
y nombremos a la piedra como se debe,
ella misma nos contará acerca de su nacimiento,
cuál es su objetivo y cuál es su recompensa.

Cuando encontremos el nombre único
de la estrella,
junto a sus planetas,
abandonará la mudez y la oscuridad.

Entonces, que no asombre
el balbuceo infantil de la hierba,
la ciudad es tímida, la fábrica es tranquila,
y los pájaros están roncos de tantas preocupaciones.

Lo que estaba lejos, se acercará.
Triunfará lo más débil.
El silencio no existe
en la lengua verdadera.


viernes, 18 de julio de 2014

El sostén perdido, de Vera Moreno

Hoy me gusta la vida mucho menos,
pero siempre me gusta vivir.
 
Cesar Vallejo
 
 
Después
de amputar mi brazo izquierdo,
de quitarme la nariz
de dejarme los pies en los zapatos
de olvidarme el pelo en el cepillo
de depositar las orejas junto a los pendientes...
 
Después
de encontrar vestidos con cinturas marcadas
rebuscar cuellos entre bufandas
jugar con anillos olvidados en guantes
de apoyar mi almohada sobre un pecho amable
 
Después
descubro que
ahora no encuentro el plano de la baldosa que me sostiene.
 

jueves, 17 de julio de 2014

Tabaquería, de Álbaro de Campos

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Ventanas de mi cuarto,
De mi cuarto de uno de los millones en el mundo que nadie sabe quién es
(Y si supiesen quién es, ¿qué sabrían?)
Dan al misterio de una calle cruzada constantemente por gente,
A una calle inaccessible a todos los pensamientos,
Real, imposiblemente real, cierta, desconocidamente cierta,
Con el misterio de las cosas por debajo de las piedras y de los seres,
Con la muerte que pone humedad en las paredes y canas en los hombres,
Con el Destino que conduce la carroza de todo por la ruta de nada.

Estoy vencido hoy, como si supiese la verdad.
Estoy lúcido hoy, como si estuviese por morir.
Y no tuviese más hermandad con las cosas
Que una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle
La hilera de vagones de un tren, y una partida silbada
De dentro de mi cabeza,
Y un sacudón de mis nervios y un crujir de huesos en la salida.

Estoy perplejo hoy, como quien pensó y halló y olvidó.
Estoy dividido hoy entre la lealtad que debo
A la Tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
Y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.

Fallé en todo.
Como no me fijé propósito alguno, tal vez todo fuese nada.
Del aprendizaje que me dieron,
Me apeé por la ventana del fondo de casa,
Fui hasta el campo con grandes propósitos.
Pero sólo encontré allí hierbas y árboles,
Y cuando había gente era igual a la otra.
Dejo la ventana, me siento en una silla. ¿En qué he de pensar?

¿Qué se yo de lo que seré, yo que no sé quién soy?
¿Ser lo que pienso? ¡Pero pienso ser tanta cosa!
¡Y hay tantos que piensan ser la misma cosa, que no puede haber tantos!
¿Genio? En este momento
Cien mil cerebros se conciben en sueños genios como yo,
Y la historia no señalará, ¿quién sabe? Ni uno,
Ni quedará más que estiércol de tantas conquistas futuras.
No, no creo en mi.
¡En todos los manicomios hay locos con tantas certezas!
Yo, que no tengo ninguna certeza, soy más cierto o menos cierto?
No, ni en mi...
¿En cuántas buhardillas y no-buhardillas del mundo
No hay en este momento genios-para-sí-mismos soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas -
Sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas -,
Y quién sabe si realizables,
Nunca verán la luz del sol real ni encontrarán los oídos de nadie?
El mundo es para quien nace para conquistarlo
Y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón.
He soñado más que Napoleón.
He abrazado a un pecho hipotético más humanidades que Cristo,
He hecho en secreto filosofías que ningún Kant escribió.
Pero soy, y tal vez seré siempre, el de la buhardilla,
Aunque no viva en ella;
Seré siempre el que no nació para eso;
Seré siempre sólo el que tenía condiciones;
Seré siempre el que esperó que le abriesen la puerta al pie de una pared sin puerta
Y cantó la cantiga del Infinito en un gallinero,
Y oyó la voz de Dios en un pozo ciego.
¿Creer en mi? No, ni en nada.
Que me derrame la Natureza sobre la cabeza ardiente
Su sol, su lluvia, el viento que me descubre el cabello,
Y el resto que venga si viene o tiene que venir, o no venga.
Esclavos cardíacos de las estrellas,
Conquistamos el mundo entero antes de levantarnos de la cama;
Pero nos despertamos y es opaco,
Nos levantamos y es ajeno,
Salimos de casa y es la tierra entera,
Más el sistema solar y la Via Láctea y lo Indefinido.

(¡Come chocolates, niña;
Come chocolates!
Mira que no hay más metafísica en el mundo que los chocolates.
Mira que todas las religiones no enseñan más que la confitería.
¡Come, niña sucia, come!
¡Si yo pudiese comer chocolates con la misma verdad con que comes!
Pero yo pienso, y al quitar el papel de plata, que es de hojas de estaño,
Tiro todo al piso, como tiré la vida.)

Pero al menos queda de la amargura de lo que nunca seré
La caligrafía rápida de estos versos,
Pórtico partido hacia lo Imposible.
Pero al menos me dedico un desprecio sin lágrimas,
Noble al menos en el amplio gesto con que lanzo
La ropa sucia que soy, sin lista, hacia el transcurrir de las cosas,
Y me quedo en casa sin camisa.

(Tú, que consuelas, que no existes y por eso consuelas,
O diosa griega, concebida como estatua viviente,
O patricia romana, imposiblemente noble y nefasta,
O princesa de trovadores, gentilísima y colorida,
O marquesa del siglo dieciocho, escotada y distante,
O célebre cocotte del tiempo de nuestros padres,
O no sé qué moderno – no concibo bien qué-,
¡Todo eso, sea lo que fuere que seas, si puede inspirar, que inspire!
Mi corazón es un balde vacío.
Como invocan espíritus los que invocan espíritus me invoco
A mí mismo y no encuentro nada.
Llego a la ventana y veo la calle con una nitidez absoluta.
Veo las tiendas, veo las veredas, veo los coches que pasan,
Veo los seres vivos vestidos que se cruzan,
Veo los perros que también existen,
Y todo esto me pesa como una condena al destierro,
Y todo esto es extranjero, como todo.)

Viví, estudié, amé, y hasta creí,
Y hoy no hay mendigo al que no envidie sólo por no ser yo.
Miro en cada uno los andrajos y las llagas y la mentira,
Y pienso: tal vez nunca vivieras ni estudiaras ni amaras ni creyeras
(Porque es posible hacer lo real de todo eso sin hacer nada de eso);
Tal vez hayas existido apenas, como um lagarto a quien cortan la cola
Y que es cola más acá del lagarto agitadamente.

Hice de mí lo que no supe,
Y lo que podía hacer de mí no lo hice.
El disfraz que vestí era incorrecto.
Pronto me tomaron por quien no era y no lo desmentí, y me perdí.
Cuando quise quitarme la máscara,
Estaba pegada a la cara.
Cuando me la quité y me miré al espejo.
Ya había envejecido.
Estaba borracho, ya no sabía vestir el disfraz que no me había quitado.
Tiré lejos la máscara y dormí en el vestuario
Como un perro tolerado por la gerencia
Por ser inofensivo
Y voy a escribir esta historia para probar que soy sublime.

Esencia musical de mis versos inútiles,
Quién me concediera encontrarte como algo que yo hiciese,
Y no quedase siempre frente a la Tabaquería de enfrente,
Calzando la conciencia de estar existiendo,
Como una alfombra con la que un borracho tropieza
O un felpudo que los gitanos robaron y no valía nada.

Pero el dueño de la Tabaquería salió a la puerta y se quedó en la puerta.
Lo miro con la incomodidad de la cabeza mal girada
Y con la incomodidad del alma mal-entendiendo.
Él morirá y yo moriré.
Él dejará el letrero, y yo dejaré versos.
A cierta altura morirá el letrero también, y los versos también.
Después de un tiempo morirá la calle donde estuvo el letrero,
Y la lengua en que fueran escritos los versos.
Morirá después el planeta girante en que todo esto ocurrió.
En otros satélites de otros sistemas cualquier cosa como gente
Continuará haciendo cosas como versos y viviendo debajo de cosas como letreros,
Siempre una cosa frente a la otra,
Siempre una cosa tan inútil como la otra,
Siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
Siempre el misterio del fondo tan cierto como el sueño de misterio de la superficie,
Siempre esto o siempre lo otro o ni lo uno ni lo otro.

Pero un hombre entró en la Tabaquería (¿a comprar tabaco?),
Y la realidad plausible cae de repente sobre mí.
Me enderezo a medias, enérgico, convencido, humano,
Y voy a intentar escribir estos versos en los que digo lo contrario.

Enciendo un cigarro al pensar en escribirlos
Y saboreo en el cigarro la liberación de todos los pensamientos.
Sigo el humo como una ruta propia,
Y disfruto, en un momento sensible y adecuado,
La liberación de todas las especulaciones
Y la conciencia de que la metafísica es una consecuencia de estar malhumorado.

Después me echo hacia atrás en la silla
Y sigo fumando.
Mientras el Destino me lo conceda, seguiré fumando.

(Si me casara con la hija de mi lavandera
Tal vez sería feliz.)
Visto esto, me levanto de la silla. Voy a la ventana.

El hombre salió de la Tabaquería (¿guardando el cambio en el bolsillo del pantalón?).
Ah, lo conozco: es el Esteves sin metafísica.
(El dueño de la Tabaquería salió a la puerta.)
Como por un instinto divino el Esteves giró y me vio.
Me hizo adiós, le grité ¡Adiós Esteves!, y el universo
Se me reconstruyó sin ideal ni esperanza, y el dueño de la Tabaquería sonrió.

lunes, 14 de julio de 2014

viernes, 4 de julio de 2014

Mi nacimiento (La Vespa roja), de Raquel G. Figueiras

Dejó de llover aquel día.

El hombre que anudó mi ombligo
tuvo nombre de moneda antigua,
                                   y una Vespa roja.

A mis hermanos
les dijeron que yo venía en el pico
del gran pajarraco blanco,
pero ellos sabían que venía
                                    en la Vespa roja
con el hombre que anudó la lluvia,
con el hombre que anudó mi ombligo.

jueves, 3 de julio de 2014

Rojo, de Angelines Cuenca

El niño esquiva a su memoria.

A veces, incluso la esconde tras el silencio:
Testigo a través del cristal
un olmo del jardín.

La inocencia
en ese misterio que brinda la noche
se marchita.

Un pequeño estuario rojo,
una isla inaccesible en mitad de la alcoba,
una silueta que dibuja la madrugada
y el niño, ese niño, deja de ser niño.

Fuera,
tan solo un olmo que una noche más deja caer sus hojas.

miércoles, 2 de julio de 2014

Poesía Olvidada, de Juan Carlos Orella

Un viento que pasa por ti
y te admira y te roza
-seré si quieres un
viento
que te rodea y te toma
con la levedad del aire,
la gravedad de un hombre
que se duele,
la luz de un poema
que te atrapa un momento
y te deja ir.

Y si no, no.

Si no quieres ser musa
serás tú, y tu deseo,
risas de la noche,
aire de mañanas,
cielo sin límites,
poesía olvidada.

martes, 1 de julio de 2014

Suspensivos, de Carmen Cruz

Te me destierras hoy,
nuevamente de golpe,
por el camino de la boca y
en la advertencia de un paréntesis
me confinas al olvido.
Apareces y desapareces
(como los ojos del Guadiana)
serpenteando por mi vida,
y pretendes que acepte tu deshielo,
cuando al regreso de algún Polo
me buscas en el cálido Ecuador.
Te aíslas, te ensordeces,
y al hacerlo me silencias,
y al silenciarme me pierdes
en lo que ayer me ganabas.

¡Y tanta interrogación...
para ninguna respuesta!

Yo no quiero que me quieras de soslayo,
ni a intervalos de espacio o de memoria.
Ni quererte más de lo que quieras,
de lo que puedo y sé.
De lo que quise... no es posible.

Pongamos una coma y otra coma en el relato.
Antes de pensar el desenlace
pongamos los dos puntos que
nos devuelvan al saludo y a la cita.
Pongamos los puntos suspensivos;
sí, dejemos en el aire intriga del final.
Pero…regresa a la palabra.

Incluso si duele,
regresa a la palabra,
y sigamos escribiendo nuestra historia
con un punto y seguido.
De lo contrario...
haré confeti de mis versos,
e incluso si duele,
los pondré como punto final
taponando con mi lengua tus oídos.

lunes, 30 de junio de 2014

Una vida sin estrenar, de Juan Carlos Ortega

Esta mañana al despertar
he decidido cambiar los finales tristes
por principios alegres,
respirar hondo
e inaugurar lo que me queda de vida,
darme cuenta de que todo va bien,
sentir la dicha de estar vivo,
andar derecho, sin prisa,
fijarme en los detalles incontables
que hacen gozosa mi vida,
desearme suerte
para alcanzar mis sueños,
sonreír al mundo,
seguir el impulso de abrazar a alguien
que no conozco,
irme de fiesta conmigo mismo,
asistir al espectáculo
de mis propias sensaciones,
reencontrarme
fuerte, valiente
y recordar que tengo por delante
toda una vida sin estrenar.

viernes, 27 de junio de 2014

Oda a las TIC, de Eva Obregón

Se han comido el corazón del silencio

Paul Éluard
 

Ya solo los dioses virtuales escuchan nuestras plegarias.
Inclinados en permanente reverencia ante la luz mortecina
de diminutas pantallas, indicamos afinidades redundantes
con dáctilos digitales, citamos sin cesar a intrépidos budas
que ni existen ni dejan de existir, consultamos horóscopos
desfasados, seguimos a amigos ficticios, evitando así el
peligro de cruzar incómodas miradas con desconocidos
auténticos.

Dentro y fuera del metro, solo cabe hacer ojitos con prismas
ópticos, y el único roce admisible es la imperceptible y
huidiza caricia entre una yema dactilar y una pantalla táctil.
Meanwhile, under the sickish blue hues of LED lights, hordes
of impotent insomniacs grapple with grime-incrusted
keyboards, the letters near faded from years of pounding
out emails, blog posts and perhaps a poem or two to
unrequited loves. Even the Apples of our eyes are no longer
what they used to be.

But this is only to be expected when our very cores, once
the unmistakable bleeding, beating, burning hearts of our
souls, have been reduced to a patented dual processing
device.

And, yet, there is a tangible air of progress in having an app
to meet each need: clocks, calendars, calculators, planners,
timers, metronomes, maps… you name it.
Ciertamente supone un progreso innegable, hay apps para
pronosticar el tiempo, apps para ligar, apps para todo…
menos lo irreemplazable.
Y qué no daría yo por ser el plano palpable de tu amada
tablet, o el teclado mimado de tu smartphone de última
generación, y dejar que tus dedos expertos exploraran mi
sistema hasta dar con el elusivo botón izquierdo de mi
esquivo ratón inalámbrico…

But, I digress. This is an ode to IT, no place this for erotic
verse.

For you, oh virtually virtuous gods, have forever changed
the meaning of both solitude and connection by granting
mere mortals the power to be everywhere and nowhere at
once.

Con vuestras conexiones virtuales tendéis incontables nexos
imaginarios que ni atan ni dejan atar, y nosotros, ineptos
usuarios finales, rematamos la absurda faena de convertir la
comunicación en hermetismo y la soledad en procesión
sagrada.

jueves, 26 de junio de 2014

Sutileza, de Sara Valverde

No toques lo que hay, toca lo que falta.

Myle Davis
 

La piel puede ser terciopelo y lija,
al igual que las palabras son abismos y escaleras
y los ojos un semáforo en rojo
cuando ya no sabes cómo decir lo que sientes.

Era evidente que me pinté los labios de color algodón,
para tocarte con el anverso de la piel.

Y decidí, callarme para siempre,
besarte en silencio
y no convertir cada frase en mil precipicios.

Aprendí el lenguaje de los signos y el de las caricias
en la nuca,
esas que se dan con guantes y epidural.

Menos mal que, a pesar de todo, crecen flores en el asfalto.

miércoles, 25 de junio de 2014

Naturaleza, de Tanja Ulbrich

Hay en la intimidad un límite sagrado.

Anna Ajmátova

Su silencio
y el de ella
un pacto divino.

No quedó más
ni se dieron el ultimo beso
ni sus ojos enlazaron más.

Tras los meses
logró comprender.

Ella se despertó de
la cama de nubes blancas.

El había sido siempre viento.

martes, 24 de junio de 2014

Blues Tristesse, de Carmen Garrido

Vengarán que los cielos adornasen los domingos
con sus pies colgando,
pianolas sobre los magnolios, diez teclas negras alternando
las orondas flores blancas.

Vengarán que los cuervos fueran su última compañía
-los únicos que no honraban el día de Señor-.

Lo harán, primero, paralizando las gargantas
con nudos de marinero, allá,
en los borrachos suburbios de Nueva Inglaterra
después, en los elegantes garitos de Europa.

Se vengará su naturaleza suprema y montaraz
cada vez que el escalofrío recorra la espalda
y a la conciencia llegue la imposibilidad de imitarlos.
Pero, ¿qué dirán los viejos negros,
que habitaban las alturas, de esta comodidad,
de esta asepsia blanca, cara y arrítmica,
que escucha música
parapetada en nácar?

¿Harán trillar las gargantas de los imitadores
como si fueran mosquitos henchidos en sangre
para que nunca una piel sin mancha pueda imitar a los
suyos?

¿O derrotarán al swing de la cadera,
al útero desde el que palpita la voz de café y pan negro,
guillotinando la cabecita del saxofón
para que las voces de los hermanos
solo sean capaces de rasgar el aire con los nombres de las
tildes de aquellos árboles,
para que las voces no sean negras sino verdeantes fosas
comunes en las alturas?

lunes, 23 de junio de 2014

Estoy vestida de mí misma, de Ana Gesteiro

Cuando me paso la mañana en pijama
y la tarde
y antes de cenar me pego una ducha
y me pongo un pijama limpio
sé que estoy vestida de mí misma
porque me gusta pasar el día en casa
ocupada en nada importante
sin ocuparme de cómo me verá nadie más.

Cuando saco los pantalones anchos
y la camiseta verde
y zapatillas por si hay que correr, DNI a mano
y un teléfono apuntado en la piel
sé que voy vestida de mí misma
porque me gusta saber que luchando
también estoy educando
y si puedo, descalzarme, porque la plaza es un poco mi
casa.

Cuando me pongo unos vaqueros gastados
y a poder ser, sin cinturón
y una camiseta cualquiera de algodón
y un jersey más bien gordito
sé que estoy vestida de mí misma
porque me gusta poder sentarme en minisillas,
no preocuparme por estar rodeada de manitas sucias
y no pasar frío en el patio.

Cuando rescato del armario un pantalón de vestir
y desempolvo una camisa y quizá una chaqueta
y hasta les doy un repaso de plancha
y los dejo bien colgados la noche anterior
sé que voy vestida de mí misma
porque me gusta ser profesional
y darle seriedad a la conversación
sea con inspectores, con directores, con padres.

Cuando me subo a unos tacones
y rebusco en el cajón de las medias
y el vestido es un poco más corto de lo habitual
y procuro que el bolso pegue con el abrigo
sé que voy vestida de mí misma
porque me gusta ser coqueta,
que te alegres de ir a mi lado
en vez de cruzarte conmigo.

Cuando me imagino llevando un sari
o un caftán,
o un kimono
o una pollera
sé que iría vestida de mí misma
porque me gusta saber que contigo
puedo estar aquí o allá
pero estaré siempre en casa.

viernes, 20 de junio de 2014

Hemehan, de Pablo Olivares

He entrado. He salido. He dibujado. He escrito. He fotografiado. He blogueado. He tuiteado.
He reído. He llorado. He respirado aire puro. Me han dejado sin respiración. He limpiado mi alma. He pensado en lo que he hecho. He actuado sin pensar. He perdido kilos. He ganado experiencias.
Me han asaltado con una pistola. He sentido amor. He sufrido el desamor. He besado. Me han abrazado. He ellaculado. He estado perdido. Me han encontrado. He renovado mi equipaje. He cargado pesos innecesarios. He despedido para siempre. Me han saludado como nunca. Me han ayudado. Me han empujado. Me he caído de bruces. Me he levantado con mis cruces.
He hablado en la radio. Me han visto en la tele. He nacido al amanecer. He muerto al renacer. He perdido mi fuego. He conocido el Alma. He hecho reír a un niño moribundo. Me han faltado minutos. He agarrado manos nonagenarias. He sido un juguete. He jugado a olvidar. Me han hechizado. He tenido alucinaciones. He sangrado por la boca. He sido yo con la naturaleza. He cruzado fronteras.
He querido lo imposible. He deseado lo impensable. Me han soltado. He quemado vidas. Me han curado heridas. Me han secado lágrimas. He comido calendarios. He bebido milagros. He mantenido promesas. He roto juramentos. He luchado por mi vida. He peleado por comida. He endulzado recuerdos. He amargado futuros. He dormido en espacios pequeños. He soñado mi tiempo a lo grande.
He leído. He crecido. Me han abierto los brazos. He abierto los ojos. He cerrado etapas. He lavado trapos sucios. He cuidado mis pensamientos.  He añorado a mi gente. Me han hecho sentir como en casa. He pronunciado palabras nuevas. He tocado instrumentos. He hablado idiomas. He levantado polémicas. He practicado yoga con un maestro. Me han guiado en una meditación.
He hecho magia. Me han imaginado. He compartido platos. He incubado mentiras. He sudado verdades. He improvisado. Me han escuchado con interés. Me han ignorado. He tocado el cielo. He regateado. Me han timado. He invertido los términos. He terminado invirtiendo. He asistido a bodas. Me han casado con alegría. Me he cansado con tristeza.
He conducido por el desierto. He galopado por la playa. He nadado entre peces de colores. Me he desplazado en bus, bici, coche, lancha, ferry, avión. He gateado por túneles. He visto la luz.
He construido castillos en las nubes. Me han querido joder. Me han querido, joder. He olido ballenas. He fingido nacionalidades. He visto las señales. He deambulado sin rumbo. He sembrado semillas. He roto lazos. Me han enlazado. He llegado al fin del mundo.
He viajado.
(de SilencioSeViaja.com)

miércoles, 18 de junio de 2014

La amante, de Sunil Gangopadhyay

La poesía me acaricia mordiéndome los labios.
Me saca del suelo y me conduce
  a la habitación situada en la terraza.
La poesía ha roto todos los botones de mi camisa.
¡Me ha tirado las zapatillas!
Si la olvido
  resulta que me empuja
al instante delante del autobús.
Si estoy enfermo vela a mi cabecera.
Le gusta jugar con los placeres.
  Si intento
    romperla
      como un espejo
    me muestra su cuerpo desnudo.
Si toco este cuerpo, mi paz se altera,
  mi corazón arde, arde
    mi cuerpo y yo también.

lunes, 16 de junio de 2014

El ruido de los remos en el corazón

El ruido de los remos en el corazón: 1
 
El ruido de los remos en el corazón, el agua danza en la sangre
partiendo la barca, surge la media luna,
todo el cuerpo bajo el peso de las plantas marinas:
en ningún lugar tengo pasado, ni futuro.
 
Shankhya Ghosh

martes, 10 de junio de 2014

lunes, 9 de junio de 2014

La medianoche de los gallos, de Hernán Schillagi

porque un padre tiene siempre
la última palabra picotea el teclado
en una riña contra las letras y la noche
como si fuera un gallo que indaga
la tierra en busca del sustento diario
 
así deja muescas sobre el planeta táctil
de los hijos un sistema braille
que ciega la memoria y perfora
punto por punto el mapa de la lengua
materna porque un padre siempre
improvisa la última palabra
para recibir mientras todos duermen
el primero de los silencios que vendrán

jueves, 5 de junio de 2014

Un poema de Luis García Montero

LA AUSENCIA ES UNA FORMA DEL INVIERNO

Como el cuerpo de un hombre derrotado en la nieve,
con ese mismo invierno que hiela las canciones
cuando la tarde cae en la radio de un coche,...
como los telegramas, como la voz herida
que cruza los teléfonos nocturnos,
igual que un faro cruza
por la melancolía de las barcas en tierra,
como las dudas y las certidumbres,
como mi silueta en la ventana,
así duele una noche,
con ese mismo invierno de cuando tú me faltas,
con esa misma nieve que me ha dejado en blanco,
pues todo se me olvida
si tengo que aprender a recordarte.

LUIS GARCÍA MONTERO

miércoles, 4 de junio de 2014

De un poeta Bengalí

El ruido de los remos en el corazón: 34
 
¿Con que estabas aquí? ¿Estabas aquí un día?
Toco la tierra roja, y escucho la selva,
vago con todos los fantasmas de la noche, y veo:
no tienes cuerpo, y también tu alma está oculta entre las hierbas.
 
Shankhya Ghosh

viernes, 30 de mayo de 2014

Un poema de Juan Bañuelos

DONDE SÓLO SE HABLA DE AMOR

A los hombres, a las mujeres
que aguardan vivir sin soledad,
al espeso camaleón callado como el agua, ...
al aire arisco (es el aire un pájaro atrapado),
a los que duermen mientras sostengo mi vigilia,
a la mujer sentada en la plaza vendiendo su silencio.
En fin, diciendo ciertas cosas reales
en una lengua unánime, amorosa;
y a los que cantan canciones sin palabras en las noches
compartiendo la muerte con la muerte,
los invito a la vida
como un muchacho que ofrece una manzana,
me doy fuego
para que pasen bien estos días de invierno.
Porque una mujer se acuesta a mi lado
y amo al mundo.

JUAN BAÑUELOS

martes, 27 de mayo de 2014

Las muletas, de Bertolt Brecht

Durante siete años no pude dar un paso.
Cuando fui al gran médico,
me preguntó: «¿Por qué llevas muletas?»
Y yo le dije: «Porque estoy tullido».

«No es extráño», me dijo.
«Prueba a caminar. Son esos trastos
los que te impiden andar.
¡Anda, atrévete, arrástrate a cuatro patas!»

Riendo como un monstruo,
me quitó mis hermosas muletas,
las rompió en mis espaldas y, sin dejar de reír,
las arrojó al fuego.

Ahora estoy curado. Ando.
Me curó una carcajada.
Tan sólo a veces, cuando veo palos,
camino algo peor por unas horas.

viernes, 23 de mayo de 2014

Ella, de Vicente Huidobro

Ella daba dos pasos hacia adelante
Daba dos pasos hacia atrás
El primer paso decía buenos días señor
El segundo paso decía buenos días señora
Y los otros decían cómo está la familia
Hoy es un día hermoso como una paloma en el cielo

Ella llevaba una camisa ardiente
Ella tenía ojos de adormecedora de mares
Ella había escondido un sueño en un armario oscuro
Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza

Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos
Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla

Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina
Tenía los senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad
Era hermosa como un cielo bajo una paloma

Tenía una boca de acero
Y una bandera mortal dibujada entre los labios
Reía como el mar que siente carbones en su vientre
Como el mar cuando la luna se mira ahogarse
Como el mar que ha mordido todas las playas
El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia

Cuando las estrellas arrullan sobre nuestras cabezas
Antes que el viento norte abra sus ojos
Era hermosa en sus horizontes de huesos
Con su camisa ardiente y sus miradas de árbol fatigado
Como el cielo a caballo sobre las palomas.

jueves, 22 de mayo de 2014

Fuga de la muerte, de Paul Celán

Leche negra del alba la bebemos en la tarde
la bebemos al mediodía y en las mañanas la bebemos en la noche
bebemos y bebemos
cavamos una tumba en los aires donde no es estrecho
un hombre vive en la casa y juega con las serpientes que escribe
que escribe a Alemania cuando oscurece tus dorados cabellos Margarita
lo escribe y sale frente a la casa y refulgen las
estrellas y con un silbido llama a sus perros de presa
y silba a sus judíos les hace cavar una tumba en la tierra
nos manda tocad para el baile
Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos en la mañana y al mediodía te bebemos en la tarde
bebemos y bebemos
Un hombre vive en la casa y juega con las serpientes que escribe
escribe a Alemania cuando oscurece tus dorados cabellos Margarita
tus cabellos cenicientos Sulamita cavamos una tumba en los aires
donde no es estrecho
Vocifera cavad más profundo en la tierra y vosotros cantad y tocad
coge su arma del cinto y la enarbola sus ojos son azules
hundid más profundo las palas y vosotros seguid tocando para el baile
Leche negra del alba te bebemos en la noche
te bebemos al mediodía y en las mañanas te bebemos en la tarde
bebemos y bebemos
un hombre vive en la casa tus cabellos dorados Margarita
tus cabellos cenicientos Sulamita él juega con las serpientes
Vocifera tocad más dulcemente a la muerte la muerte es un maestro
venido de Alemania
vocifera haced sonar más lúgubres los violines y luego subid como
humo en el aire
y tendréis una tumba en las nubes donde no es estrecho
Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía la muerte es un maestro venido de Alemania
te bebemos en la tarde y en las mañanas bebemos y bebemos
la muerte es un maestro venido de Alemania su ojo es azul
te acierta con bala de plomo te acierta con precisión
un hombre vive en la casa tus cabellos dorados Margarita
nos lanza sus perros de presa nos da una tumba en el aire
juega con las serpientes y sueña la muerte es un maestro venido de
Alemania
tus cabellos dorados Margarita
tus cabellos cenicientos Sulamita
 

martes, 20 de mayo de 2014

Un poema de Bernardo Bersabé

Parecía tu voz
más desnuda aún.

Porque la noche es como el vacío,
un disparo dormido en la garganta,
un lugar llamado viento,
memoria,
espalda
o esquina.

Un lugar
donde cualquier jaula
-si te recuerdo-
se convierte en pájaro.

Bernardo Bersabé

lunes, 19 de mayo de 2014

Uno de Cirlot

67 VERSOS EN RECUERDO DE DADÁ
 
El uno se arrodilla dulcemente,
el dos tiene las trenzas de papel,
el tres llena de plata los triángulos,
el cuatro no solloza,
el cinco no devora el firmamento,
el seis no dice nada a las serpientes,
el siete se recoge en las miradas,
el ocho tiene casas y ciudades,
el nueve canta a veces con voz triste,
el diez abre sus ojos en el mar,
el once sabe música,
el doce alienta lámparas,
el trece vive sólo en los desvanes,
el catorce suplica,
el quince llama y grita,
el dieciséis escucha,
el diecisiete busca,
el dieciocho quema,
el diecinueve sube,
el veinte vuela ardiendo por el aire,
el veintiuno cae,
el veintidós espera,
el veintitrés adora los vestidos,
el veinticuatro sabe matemáticas,
el veinticinco magia,
el veintiséis amor,
el veintisiete guerra,
el veintiocho estrellas,
el veintinueve luna,
el treinta tiene garras de cerezo,
el treinta y uno flota,
el treinta y dos destruye los anillos,
el treinta y tres anula los espacios,
el treinta y cuatro ruge,
el treinta y cinco vive lejos,
el treinta y seis conoce la amargura,
el treinta y siete fulge,
el treinta y ocho baja,
el treinta y nueve quiebra torres,
el cuarenta se expresa,
pero el cuarenta y uno tiene páginas,
donde el cuarenta y dos halla su espejo,
donde el cuarenta y tres se desmenuza,
en el cuarenta y cuatro anidan tigres,
en el cuarenta y cinco monumentos,
en el cuarenta y seis hay una espiga,
en el cuarenta y siete distracciones,
detrás vienen cuarenta y ocho pensamientos,
cuarenta y nueve signos,
cincuenta cruces,
ciencuenta y una lágrimas,
cincuenta y dos mujeres,
cincuenta y tres desiertos,
cincuenta y cuatro pianos,
para cincuenta y cinco partituras,
para cincuenta y seis sonidos,
cincuenta y siete soles,
cincuenta y ocho perlas,
cincuenta y nueve bocas,
sesenta muertes,
sesenta y una llagas,
sesenta y dos pirámides,
sesenta y tres adioses,
sesenta y cuatro diccionarios,
sesenta y cinco sentimientos,
sesenta y seis recuerdos,
sesenta y siete flores.
 
JUAN EDUARDO CIRLOT