miércoles, 24 de diciembre de 2014

Viento


Tan cerca, que
casi se puede tocar con los ojos,
esa alegría fugaz
que brota de los árboles,
de la esperanza de los árboles cantores.

Todo el dolor del hombre
es apenas
una nota en ese canto.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

martes, 23 de diciembre de 2014

Manojo de espuma


Alzas un gordo 
trozo de espuma con tus manos diminutas 
y te quedas mirándola 
ensimismado. 

Luego me miras 
y te ríes. 

Y otra vez miras la espuma entre tus manos diminutas 
y te ríes. 
Y otra vez... y otra vez te ríes. 
Y otra vez 
alzan tus manos la risa contagiosa de la espuma, 
sus contornos mágicos, 
que ahora llenan toda la bañera y el baño, 
que se filtran 
por la rendija diminuta de la puerta al mundo. 

Gracias, hijo, por el regalo luminoso de tu risa 
que ahora es mía. 

Se la regalaré a los otros. 

Sobra un trozo de espuma en cada casa 
para reírnos juntos.

E.
(de El mago de chicle)

(Ilustración de Marta Lage de la Rosa)

jueves, 18 de diciembre de 2014

El vuelo del pájaro


Sólo aquel que tiene algo
puede perderlo.
Sólo aquel que espera algo de la vida
tiene la posibilidad de que la vida lo defraude.
Sólo aquel que quiere ser alguien
se pierde la oportunidad de Ser.

El pájaro vuela
porque en el vuelo se realiza a sí mismo,
pero para poder volar,
no puede estar agarrado a la rama.

¡Qué feliz el pájaro flotando sobre el vacío
cuando ni él mismo advierte
que está como disuelto
en el viento
de la montaña!

E.
(de Memorias del otro lado del mar)

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Canto LXXXVIII


la chica de ojos rasgados y blusa de cuello cerrado color sol de invierno se cruza con el chico de color azabache nariz panorámica y camisa flotante de arabescos primaverales

este chico se cruza a su vez caminando bajo la respiración entrecortada de la tarde con otra chica de pañuelo dorado y cabellos ocultos que aún con todo se adivinan infinitos como su mirada como la chilaba color púrpura que la posee entre los rayos del último sol

y esta chica ya casi perdida en el pliegue de una calle gira para cruzarse con el gitanillo de piel tostada que la mira zalamero y pisa punta tacón

el chico de ojos negros y cabellos negros se cruza entonces con la mulata portentosa que lleva la noche en sus caderas y la zarandea de un lado a otro de la acera mientras se ríe de la vida como si fuera la rumba de un carnaval eterno

yo me cruzo por el hilo de la calle que va de mi casa hasta el Metro con esta secuencia de corazones asfaltados y me sorprende siempre mi propio extrañamiento al preguntarme si acaso camino por una calle de Madrid o del Mundo

E.
(de Canto al Infinito)

lunes, 15 de diciembre de 2014

Alba


Y yo me dije:
Este es el amor
y en él se pierde la mirada
(porque miraba y no veía,
porque trataba de sentir
y no sentía nada).

Y envuelto en nada yo me dije
este es el amor:
un grito de pájaro al amanecer,
un grito en la distancia,
un pájaro que pasa allá a lo lejos,
unas alas dentro del corazón.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

viernes, 12 de diciembre de 2014

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Canto CXVIII


la mitad del árbol
es la mitad de mí mismo

la mitad de la araña
que teje su tela en el árbol
para atrapar el tiempo
de la mosca
que parte el tiempo en dos
ahora o nunca
es la mitad de mí mismo
cola de cometa

mi otra mitad
está en aquel altillo
donde dejaste tus ojos
antorchas en la oscuridad

mi otra mitad
es como astato radiactivo
se descompone en palabras mientras
miro sin saber
si eres mitad de luna
o de noche

E.
(de Canto al Infinito)

martes, 9 de diciembre de 2014

Bendición


Una mano se acerca, una mano gigante sin presencia, una mano invisible. Una mano me sigue por la acera, dobla en mi espalda las esquinas, atraviesa sobre mí los parques, los puentes, las noches.

Una mano de increíbles dimensiones, de intachable pudor, brota del mismo corazón que brota el tiempo. Que es, tal vez, un corazón humano. Y brota increíblemente por toda la ciudad. Y fluye y se disuelve en el aliento de la bocacalle. Que es, tal vez, aliento humano.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

viernes, 5 de diciembre de 2014

miércoles, 3 de diciembre de 2014

martes, 2 de diciembre de 2014

Canto XXVI


   El mundo que camina en mi interior 
   es un mundo fuera de todo alcance.
                                       Paul Auster 

por eso no estás quieto nunca
a expensas de la inmovilidad de tus pasos

en la otra calle
una mujer bosteza tus sueños
hechos de tiempo futuro
de tiempo que pasa

morir sobre los pasos de la aurora
no más aquí
donde los sueños no son

la furia del corazón no encuentra salida
en estos caminos trillados
pero cuando te quedas quieto
algo se mueve por dentro

algo que espera
no entiende la Espera

en el cielo gris vuela un pájaro oscuro
que atraviesa
esa franja de luz rosa

esa franja inmóvil
inalcanzable

E.
(de Canto al Infinito)

lunes, 1 de diciembre de 2014

Tradición


La tradición era que en fin de año había que follarse a una negra.

El Dipo decía que tenía que ser muy prieta y que había que estar follando a las doce para que la negra se llevara toda la mala suerte de uno y empezar el año con buen pie.

Luego me contó cómo se había ligado a aquella jevita en el M-7 y toda la labia que le había soltado para que se fuera con él a casa de su abuela después de la universidad.

El Dipo tenía unas cervezas que su primo había resuelto en la Polar y con una cinta del Médico de la Salsa puso enseguida a tono a aquel pedazo de negra.

No había nadie allí esa noche. Su primo se había llevado a la abuela a casa de su novia en Alamar para despedir el año y el Dipo aprovechó para follarse a la jeva en la cama de su abuela hasta bien entrada la noche. Me dijo que aquella negra era la candela y sabía hacer de todo en la cama.

El Dipo se despertó al amanecer sin cartera ni reloj en la mesita de noche. La negra había desaparecido como por arte de magia.

Todo esto me lo contó entre cerveza y cerveza, con una gran sonrisa y un tabaco en la mano izquierda: ¡Esa negra se llevó mi mala suerte y, de paso, se llevó todo lo que pudo!

E.
(de Memorias del otro lado del mar)

jueves, 27 de noviembre de 2014

La regla de oro


Procura tu propia felicidad,
es la felicidad de tu casa.

Procura la felicidad de tu casa,
es la felicidad de tu pueblo,

Procura la felicidad de tu pueblo,
es la felicidad del mundo.

Procura la felicidad del mundo,
es tu propia felicidad.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Canto XLV


el clamor de las cosas
apenas anunciado por la claridad
apenas escondido en el júbilo
del amanecer
visto por lo invisible de los cuerpos
tocado apenas por el canto
de las criaturas escurridizas
que al amanecer se congregan
entre las hojas del limonero

el ardor de las cosas
cuando todo está quieto como una madre
que respira el mundo
y hasta los temblores de la madreselva en la brisa
son parte de Eso
y las voces encendidas de los palomos
son parte de Eso
y la mirada de esa niña es de Eso

E.
(de Canto al Infinito)

lunes, 24 de noviembre de 2014

Pastora de tortugas


La vieja que arrea la tortuga
y que parece haber salido
de una arboleda que existió antes que esta
mira a la gente pasar,
mira a la gente bostezar,
mira a la gente soñar.

Y hace ya tanto tiempo
que está mirando
que los ojos se le han hundido
en las órbitas,
a ella y a la tortuga que la sabe
detrás de sí en silencio.

Y hace ya tanto que están ahí
esa vieja y esa tortuga gigante
que han construido edificios a su alrededor,
y bajo sus pies han hecho un paseo
donde nuevos olmos
florecen al viento
de los que existieron hace ya mucho,
y los niños del barrio juegan a subir a lomos
de la tortuga,
y la gente pasa por allí
con una barra de pan al hombro.

La vieja y la tortuga,
no sé desde cuando están ahí mirándonos.
Sus ojos invisibles son la paz del tiempo.

Están aquí para enseñarnos
la paz que lleva en su corazón de tiempo
el tiempo.

E.
(de El mago de chicle)

(Ilustración de Marta Lage de la Rosa)

sábado, 22 de noviembre de 2014

Chica que me lee



Nada soy yo
sino tus ojos
que miran la luna
náufraga de
oscuridad,
de hojas invisibles,
de signos
sobre las hojas,
de transmutaciones
al alba, en fin,
de cosas
que sólo tus ojos
pueden leer.

E.
(de "Las enseñanzas de Manolo")

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

viernes, 21 de noviembre de 2014

Chica sin mar


Hecho una pelota,
ruedo por el campo al sol,
por la vereda que me oculta
el tiempo
y las ganas de besarte,
corazón,
en la nuca de tus palmares.

Ruedo por la pendiente,
que rueda hasta el río,
que rueda hasta el mar…
Y en el mar,
hecho una pelota de algas,
me siento entre tus brazos.

Pero no hay campo,
ni sol,
ni río rodante.

Es invierno, estoy en casa
y sólo ruedo
por tu pecho de isla:
inmenso,
profundo.

E.
(de "Las enseñanzas de Manolo")

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

jueves, 20 de noviembre de 2014

Chica de invierno


Y así camina
la chica por la calle
desenfadadamente
frente al frío del amanecer.

Lleva en su pelo el sol rojo
y en sus ojos la fuerza
de la juventud.

Avanza por la calle que la ignora
como una hoja en el viento,
transfigurada en animal salvaje,
transfigurada en pájaro multicolor.

Mis ojos se llenan de su risa
desenfadada
frente al frío del mundo.

E.
(de "Las enseñanzas de Manolo")

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Chica al salir de clase


Chica que
camina por el parque
con su
mochila al hombro
y su
bamboleo
de caderas en flor.

Ríe y
se salta la mirada que
sigue al vuelo su resplandor.

Hecha de
esa sustancia leve
que llena el parque a estas horas
entre fibras de luz.

E.
(de "Las enseñanzas de Manolo")

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

martes, 18 de noviembre de 2014

Chica que canta


Por los pliegues
de mi alma abandonada,
entra tu voz
como el rayo de luz
que cruza el valle.

Por las
sinuosas calles de mi alma
abandonada al tiempo
de las cosas,
entra tu voz
y me saca al valle limpio
de infinitos naranjos:
soles de invierno.

E.
(de "Las enseñanzas de Manolo")

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

lunes, 17 de noviembre de 2014

Chica que se asoma


Brillan
tus ojos silentes
desde el banco
que mira la tarde
pintada en el cielo
con trazos de
color naranja:
reflejo del suelo
de otoño.

Saltan
tus ojos al vuelo
-ave misteriosa y
cálida-
dentro de la tarde:
círculo en el viento
(olvidada de todo
y de ti).

Y yo me quedo
al borde del poema
sin más auxilio que
tus ojos cálidos…

En el banco
de un parque
en otoño.

E.
(de "Las enseñanzas de Manolo")

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

viernes, 14 de noviembre de 2014

Chica de otoño


A contraluz, las hojas
rojas se encienden…
Y el brillo de los ojos
de esa muchacha,
erguida frente al horizonte,
crea el otoño en mis ojos.
Pájaros de atardecer.

E.
(de "Las enseñanzas de Manolo")

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

jueves, 13 de noviembre de 2014

Chica de ojos de sauce


Tus manos
de fino encaje
acarician el viento.

Tu boca
de labios breves
besa el tiempo.

¿Estás ahí
o eres el sauce todo
que nos mira?

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Chica que amanece


Crece adentro la luz.

Tus manos invisibles
la van cortando
letra a letra en el papel,
que se dobla
como un cometa al viento.

Y en el salón, las sombras
se apagan
acurrucadas en los rincones.

Se abren de par en par
los portones del alba.

Tu rostro,
hecho de sol,
ríe en el aire.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

martes, 11 de noviembre de 2014

Chica que se oculta


Un hombre busca una mujer.

En la premura de sus ojos
la mujer cambia de rostro.

Ahora es agua quieta,
ahora un animal salvaje,
un colibrí, un rabo de nube, la mar
al otro lado de los montes.

Siempre es ella misma
tras el espejo de sus ojos
aunque a veces
se desdibuja con la lluvia.

Y él la vuelve a pintar
desesperado:

ahora un rayo de sol,
ahora la lluvia,
un gato negro, una luna redonda,
un árbol,
la brisa que viene del mar
más allá de los altos montes…

O, simplemente, no es nada.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

viernes, 7 de noviembre de 2014

Melancolía


soy
un sueño que camina
un sueño que respira
un sueño que abre la boca y
calla

soy
un sueño que duerme amaneceres
que se despierta
cuando hace mucho frío
o alguien canta
una canción de cuna

soy
una palabra a medio decir
una palabra compuesta a medio
                                            componer
una voz que tirita
en el silencio

E.
(de Revelaciones del Silencio)

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Camino del amanecer

Temprano escucho los sonidos
que los pájaros tejen en la aurora.
No hay nadie más que yo
y los pájaros.
Seguro que pasa el camión de la basura
y lo jode.

E.

martes, 4 de noviembre de 2014

Pisando lejos


Hay algo más allá de la tarde
que es la tarde
Hay algo más allá de la puesta del sol
Hay algo más allá de la iglesia
de paredes gastadas
que es la iglesia de paredes gastadas,
sobre la que vuelan blancas palomas que están
más allá
que estas palomas blancas que llenan mis ojos.

Más allá del viejo pino
está el viejo pino
abanicando el tiempo más allá,
y hay algo más allá de ese viento que lo mece
que es este viento que no alcanzo a explicar.

Hay algo más allá de la ciudad que se pierde
en la bahía
que es como la bahía que se pierde en la ciudad,
y yo siento que más allá de mí
estoy yo contemplando,
desde la misma altura,
la ciudad real.

Hay algo más allá de esa calle
que es esa misma calle.
Hay algo más allá del sonido del tren
que suena de verdad a tren
Hay algo más allá del canto de las hojas
de la hierba
y algo más allá de esta hierba de Whitman
que es la hierba de la que Whitman escribió.

Hay algo más allá de este cielo de tonos
indescriptibles
que es más indescriptible todavía
Hay algo más allá del silencio,
más allá de la luz,
más allá del asombro
Y hay algo más allá de la noche
que va como expandiéndose
y es ancho como el tiempo.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

lunes, 3 de noviembre de 2014

El caviar y la cebolla


Un día una amiga del Dipo que tenía el marido en Miami le enseñó lo que era el caviar. Lo hicieron con un poco de cebolla muy picada y luego se pusieron a cocinar tamales, arroz con gris, tachinos y algo de ropa vieja. Se fueron a la cama con la barriga llena y el corazón contento, y estuvieron templando toda la noche.

Al otro día, el Dipo se bajó del camello con tremendas ganas de cagar. Cogió por el Paseo del Prado y cruzó el parque de la Fraternidad para ir a parar a la cafetería de la esquina. Allí no había baño, pero una rubia impresionante espantaba a las moscas del mostrador con un trapo viejo. El Dipo apretó el culo y sonrió a la rubia: -¿me das un vasito de agua? La rubia no contestó, dio media vuelta y sacudió su impresionante trasero frente a los ojos alucinados del Dipo. Él no pudo contenerse y le soltó: ¡mami, si cocinas como caminas, me como hasta la raspita!. La rubia lo miró sonriente y le dio el vaso de agua. El Dipo se lo tomó y salió pitando.

Pasó frente al hotel Inglaterra. Sabía que no aguantaría mucho más. Miró al portero a los ojos y le dijo: -Mira compadre, me estoy cagando y no puedo más, ¿me dejas pasar al baño? El portero, un negro de uno noventa, lo miró con la cara ladeada y le dijo: pasa asere, al fondo a la izquierda.

El Dipo cagó como nunca había cagado en su vida. Entró a un baño con suelos de mármol y olor a rosas. Se sentó en una taza limpia y descubrió impresionado que había papel sanitario a su derecha. Era un papel suave, azul, con el que daría gusto limpiarse. Cuando lo hizo, se sintió como un niño y empezó a preguntarse cómo haría para descargar aquel baño. Había un botón grande en la pared que decía PUSH. Como sabía algo de inglés, pulsó el botón y un par de submarinos iniciaron su viaje hacia un mundo que el Dipo imaginó más feliz que el suyo.

Luego quiso lavarse las manos, tenía que probarlo todo antes de marcharse, pero no encontraba llaves por ningún sitio del lavamanos. Sin darse cuenta dejó las manos un minuto bajo la pila y brotó un chorro de agua templada.

Salió de allí como de un sueño. Pasó junto al portero y le dijo: ¡Qué bien viven los que no son de este país, compadre! El negro se rió y le extendió la palma de la mano. El Dipo miró pa' arriba de reojo. No tuvo más remedio que sacarse unos pesos del bolsillo.

E.
(de Memorias del otro lado del mar)

lunes, 27 de octubre de 2014

Hoja al aire



Y la muerte no tendrá señorío
Dylan Thomas

Pasé por tu habitación del hospital
pero tú ya no estabas.

Quería decirte
que también se puede morir
como la hoja de un árbol.

Caer sobre la tierra
con la misma belleza
con la que cae una hoja…

sin añoranzas,
sin esperanzas,
ilimitado,
danzante en el viento,
atravesado por la luz

…así
sencillamente.

Espero que al final
lo hayas comprendido.

E.
(de El mago de chicle)

(Ilustración de Marta Lage de la Rosa)

viernes, 24 de octubre de 2014

Deslumbramiento


Ciudad de luz,
de tejados ardientes, de
resplandecientes aguas
atravesándolo todo,
de arabescos de colores,
de flirteos de palmeras.

Un hombre te transita
sin saber
de qué ciudad eres reflejo,
de qué luz o
de qué viento eres madre,
de qué fugaz
ensueño de hombre
has nacido.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

miércoles, 22 de octubre de 2014

Honestidad



hay algo aquí
no sé qué es
no son palabras
no es silencio
no soy yo mismo
           ni nada parecido
no me dice que está aquí
pero está aquí

E.
(de Revelaciones del Silencio)

martes, 21 de octubre de 2014

Las palabras son silencios

Una palabra recorre mi boca,
la cubre de saliva y despierta
el recuerdo de otra boca
que a un día de vuelo de paloma
descubre en su propia saliva
esta palabra que mi boca
no puede pronunciar.

E.
(de Memorias del otro lado del mar)

viernes, 17 de octubre de 2014

Canto LXII


sobre la mar
las aguas que van cayendo
las olas que van creciendo
bajo las aguas en luz

y en medio el velero azul
parte en dos las bellas aguas
como si cierta palabra
magnificada en presente
nos dejara como ausentes
de la memoria y la voz
cantando de dos en dos
creara la ola en la orilla

desplegada maravilla
de sedas al horizonte
la vela que el sol esconde
entre la lluvia encendida

E.
(de Canto al Infinito)

jueves, 16 de octubre de 2014

Árbol de jazmines



Carmen plantó un árbol en un hueco de la acera.

El árbol creció tanto que fue pronto un enorme enramado color pistacho.

Sus brazos entraban por las ventanas de la casa de Carmen y le hacían cosquillas frente al televisor, cuando freía pescaito en la cocina, cuando se duchaba cantando o masturbándose y cuando entraba en la habitación donde soñaba sus sueños.

Un día Carmen soñó que a su árbol le salían flores, unas flores blancas con hebras rojas en la base de los pétalos, que atraían el viento del sur.

Al despertarse olvidó su sueño, pero una extraña vocecita le cantaba en el oído: tanto verde no puede ser bueno para esta parte del mundo. Así que Carmen fue al jardín de su padre y cortó un jazmín que ató a una rama joven del árbol con un lazo rojo.

Desde entonces el árbol de Carmen florece jazmines con lazos rojos en las noches de primavera y durante meses su casa está llena de olor de luna.

E.
(de El mago de chicle)

(Ilustración de Marta Lage de la Rosa)

miércoles, 15 de octubre de 2014

Esquina d’amour


Cuando pasa la lluvia,
un humito caliente por la calle danza,
vapor estirándose
desde la superficie del asfalto.

Es la huella del sol
en el agua,
un lomo de yegua que suda un
aguacero postdilúvico.

¡Madre mía!

Y el humo empaña
los cristales de los ojos,
que dan por gatos lamedores
a esos dos ahí parados,
sobándose los labios
y la piel.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

martes, 14 de octubre de 2014

Canto LXXV


te espero en la parada de esa guagua que
no llega
bajo la lluvia fina que
no para de caer
con los ojos abiertos que
no cesan de buscarte

te espero
junto a la entrada
del barrio chino
los niños saltan en el charco donde
guiña el ojo
una luna amarilla

busco tu rostro entre las morenas
que se confunden con la noche mágica
y no lo encuentro
y entonces te espero
a la sombra de las farolas
aupando lo que ha de venir
sopesándolo al ritmo de esas aguas
que caen

un río sucio también llega hasta el mar
por mis ojos cruza tu recuerdo
como un barco de papel

yo aquí te espero
entre el humo de esta ciudad mojada
frente a la puerta de Chuang Ming
junto al tenderete de Li Tai Pe
con toda la eternidad entre mis manos
llenas de luz de luna

y si no llegas no importa
porque yo lo que quiero
es esperarte

E.
(de "Canto al Infinito")


(clic aquí para volver a "La Espera")

viernes, 10 de octubre de 2014

Piedad


mi madre me saluda
desde el cristal de la ventana

mi padre me saluda
desde el cristal de la ventana

yo mismo
me saludo a mí mismo
desde el cristal de la ventana

esta es              simplemente
una habitación             vacía
en la que ladra        un perro

E.
(de Revelaciones del Silencio)

miércoles, 8 de octubre de 2014

La Luna


Frente a la puerta
la luna inmensa.

Los ojos que no caben en las órbitas.
El corazón no cabe en su aposento.

La luna inmensamente llena,
blanca de puro empeño,
frente a la puerta abierta
de par en par...

De una casa vacía,
de un hombre que mira la luna
ya sin los ojos,
sin el corazón.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

martes, 7 de octubre de 2014

Canto LIX


la playa no tiene fin
el sonido de las olas no tiene
principio
ni fin
mis huellas en la arena
son huellas apenas un instante
no tienen fijeza
pero tienen alma
un alma viajera
y el alma de mis huellas
como el mar
no tiene fin

E.
(de Canto al Infinito)

lunes, 6 de octubre de 2014

Sombras de luz

Una muchacha vestida de color de playa,
de color de arena,
de color de agua.

Una muchacha encendida al rayar el alba,
de color de fuego,
de color de malva.

Una muchacha esculpida en la ola que canta,
de color de tiempo,
de color de alma.

E.
(de El Mago de chicle)

viernes, 3 de octubre de 2014

El primer poema de mi vida


Tenía quince años
y cuando aparecía con su uniforme azul
yo quería creer en los ángeles.

Nos dábamos un beso
y yo le llevaba la maleta hasta el albergue.
Allí nos dábamos más besos,
largos como la noche estrellada,
y ella sonreía con esa luz
que hacía creer en los ángeles.

Yo era entonces
el adolescente más feliz de la tierra
y la tierra era redonda y en el cielo
parecía que cantaban los ángeles.

Un día ella me dejó.

Entonces pataleé,
lloré
y me pasé sin comer una semana.

Y a la semana siguiente
cogí un lápiz y una hoja en blanco
y escribí mi primer poema,
que no hablaba de ángeles.

E.
(de Memorias del otro lado del mar)

miércoles, 1 de octubre de 2014

Canto XXVII


la abrigada espera
la que nada puede decir de sí misma
nos complace mirarla con alegría
mirar cómo se extiende
por la piel de los árboles y canta

un pájaro feroz no es en ella un pájaro
sino una voz que describe las sombras
(las que van atravesando la luz
¿o es que la luz las atraviesa?)
la gota que cae en la fuente hasta el fin
el murmullo de la tierra
la última revelación de una florecilla silvestre
que no es precisamente su olor
o su belleza extinta
sino el acto de nacer para morir

se está tan bien aquí que uno imagina
que esa piedra encendida es una mano
que se nos tiende
del universo entero
del detrás de las cosas común con el nuestro
una mano cálidamente extendida
silenciosamente
hacia el corazón

E.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Poética


a veces miro las hojas de los árboles caer
                                                           sobre la acera sucia
la sombra inmensa
                       de esos gigantes majestuosos que nos miran
                                                                            todo llenos de humo
y de ausencia
                de ruidos de ciudad

las hojas caen sobre la sombra de esos gigantes
                                                    con tanta delicadeza
                                                               que el tiempo se detiene un instante

y toda la carrera de nuestras vidas
                                             se detiene un instante

y todo el absurdo de nuestras vidas
                                                 pierde su significado

a veces
          una extraña felicidad
                                    te toma por los huesos

y te lleva
         de paseo en el alba
                                 por una avenida que no conoces aún

y sólo está en tus sueños
                             despiertos
                                     de poeta en ayunas

son muy pocas quizá
                      y no sabes tú de dónde viene ni a dónde va esa risa

brisa
    descalza que se posa en el alba de tus huesos desconchados
                                                            por tanta soledad en el mundo solo

y esa extraña felicidad que es también soledad ella misma
                                                                                 y distinta
se aposenta en la flor marchita de tu hueso
                                            dentro del brillo dormido de tu hueso
                    del ojo que lo hace brillar

y entonces ese gran ojo mira y tú miras
                                                      y ves
                             la risa que florece en el mundo
tu mundo
        el mundo de los otros
                          el solo mundo que siempre te acompaña

por la gran avenida
                      desconocida
                                 donde las hojas caen dulcemente
desnudas de significado

y una extraña felicidad que no comprendes
                                       se extiende por la acera riendo

a poco de encontrar tus pasos

E.
(de El mago de chicle)

sábado, 27 de septiembre de 2014

El cuervo


Sobre la rama del laurisilba
vi un pájaro
que miraba su rostro en el agua.

Mi alma estaba en él,
yo era el agua
que navegaba en sus ojos.

Dormido junto al río,
soñé que las aguas inundaban mi corazón.
Yo era el palpitar del sol
en la desnuda orilla,
la risa de la tierra mojada
era yo.

viernes, 26 de septiembre de 2014

El Camino


cuando uno calla
puede escuchar otras voces
que no son la voz
de uno

el susurro del tiempo
el lamento de un hombre
que ha perdido algo que amaba

brisas-niños
cantos de invisibles pájaros
murmullos de telas en la callejuela
sobre la infinita desnudez
                     de los cuerpos
gatos silentes
tacones sobre adoquines
                         alejándose

hojas de hierba
trenes que vienen y van

la respiración incesante
        de la humanidad somnolienta
los comentarios meteorológicos
las murmuraciones
el desconsuelo o la excitación

cuando uno calla
cuando uno deja de ser
                   lo importante
puede escuchar otras voces…

¿acaso no serán esas voces
                     la propia voz
de uno?

E.
(de "Revelaciones del Silencio")

martes, 23 de septiembre de 2014

Haré confeti de mis versos

En este mundo traidor,
nada es verdad ni mentira,
todo es según el color
del cristal con que se mira.

Campoamor

si, es cierto
también se puede hacer versos con una SQL anidada

SELECT palabra1, palabra2 FROM diccionario
WHERE palabra1 IN (SELECT palabra3 FROM laberinto)
AND palabra2 IN (SELECT palabra4 FROM noche_oscura
WHERE luna IS NOT NULL)
UNION
SELECT palabra5, palabra6 FROM data_universo
WHERE EXISTS (SELECT verso FROM rio_de_la_vida
WHERE fluye BETWEEN palabra5 AND palabra6)
UNION
SELECT palabra7, palabra8 FROM divinidad INNER JOIN humanidad
ON divinidad.centro = humanidad.centro
UNION
...y así ad-infinitum
(en el límite de anidamientos SQL de Oracle)

así que
si lo miras desde otro ángulo
yo me paso todo el puto día
escribiendo poemas

y
desde ese ángulo
cada día es una fiesta

(click aquí para ver vídeo del poema)

E.
(de El mago de chicle)

jueves, 18 de septiembre de 2014

El devastado prado de mi alma


Juntitos los dos
en una
su
ce
si
-on de símbolos-
Abiertos en la hierba de abril
jugada de prima(verá) mano

No nos reconocemos
lo (bi)sible
con lo in(-visible)

Y nos estamos quemando,
nos
es
ta
mos
quemando,
nos estamos que-man-do
en un grande (amor).

E.
(de El mago de chicle)

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Claridad


ocaso de la voz
y un pálpito en medio
del silencio

la claridad se siente en el cuerpo

             en la nada del cuerpo

y entra como un pajarillo
que canta este mundo

E.

martes, 16 de septiembre de 2014

Canto VII

este es el antiguo poema renombrado por las cosas eternas
no es de ahora
no es ni siquiera mío
es la caricia de los ojos
el temblor de los ojos y el silencio

el poeta rayó otros poemas para ti que se quedaron roncos
graves o inertes en el agua del tiempo
el poeta es la huella de un hombre en un laberinto
como esa poesía perdida entre el eco y la pared
que es el lenguaje mudo de las cosas

nada podría detener este instante en el que mis ojos
te recorren
con un poema tímido
                             cadencioso
                                             olvidado
nada daría tanto miedo como quedarse diluido
ahora en tu pelo sin saber
a qué viento conducen esas naves que ignoran el poema

por suerte estás lejos
y solo mis ojos te dibujan en el vacío

el poema se mueve en el instante
queriendo decir algo que él mismo desconoce
el poema es un vagabundo imperial
que danza con tus pasos una danza siempre llena
de ternuras
y de rudeza

se pierde
y otra vez vuelve a encontrarse
con la voz de la lluvia cobijada bajo tu piel
y otra vez naufraga entre tus brazos
dulcemente olvidado de sí mismo

¡esta mirada mínima se parece demasiado a una eternidad!
¿cómo esquivar el poema que te busca y te olvida?
¿cómo podríamos yo y el poeta
deshacernos de la belleza o la imaginación
que nos hace sufrir espasmos acorralados?
todo sería más sencillo si existiera una voz
con que llegar a tus ojos
con que palpar desde tus ojos
la luna que te crece en las entrañas

pero el poeta no tiene voz
el poeta intenta llegar hasta ti desde el silencio
templo de oscuras dolencias
imagen de una angustia sin rostro
y así va columpiándose la respiración difusa del poeta

yo no
yo no respiro
solo escucho tu aliento con los ojos cerrados
buscando al otro lado de la puerta
más allá del lugar en que tú olvidas un poema
que no conoces
mientras tus manos duermen sobre piedras
sin alma ni mentiras
y un ave de luz recorre la mar quieta de tus ojos

el poema ha visto tu espalda y se estremece
lanza su cola de ballena contra rocas
de una orilla inventada por la duda
no logra recordar el conjuro
se desenrosca trabajosamente y se extiende
sobre arenas infinitas como música de iglesias
se reescribe en el viejo poema que bailaba
en la boca de la noche…

...a la distancia del aliento
las pieles conjuran salutaciones

noche es tiempo envuelto en antiguo calor
de enredaderas babilónicas

perdido en la corriente del riachuelo
un niño de manitas entrecortadas amasa
la plenitud del universo

lo rescata una mujer exuberante como la selva
como el polvo del desierto

noche es oscuridad sin orillas

él la encuentra por primera vez

entonces nada tenía límites
nada nos pertenecía
y el vientre de ella era el origen
de todas las cosas...

…el poeta sonríe
dice con sus ojos que ha logrado evadirte o encontrarte

el poema ondea en un marco sin ventana
se desclava y sale afuera con el viento

tiene millones de preguntas
pero no busca una respuesta

tiene las manos repletas de caricias
para sembrar de fuego los jardines de la noche

es como el loco del cuento
que anhela ser hallado en ese mundo que se nos olvida

yo recojo el poema
que no es este de ahora
y lo dejo en las manos de una mujer
que ha olvidado mi nombre

E.
(de Canto al Infinito)

lunes, 15 de septiembre de 2014

Loma abajo


Caminar sin apuro, pensando que tal vez no es el tiempo un fuego de caballo sino el trote hacia adentro, clavando las pisadas en lo oscuro para que la luz brote.

Mirar la desnudez de la calle, su clara libertad mostrándose a los sucios zapatos por los que tiernamente se deja acariciar, su larga cabellera de viento trenzando el humo negro de los carros.

Y uno va deslizándose por la acera como un sueño, pensando que allá lejos, donde parece que la calle muere y nace un arroyo de aguas vivas, los bordes del tiempo se unirán, y podrá la imagen de piedra besar a la imagen de aire.

viernes, 12 de septiembre de 2014

El río de mi infancia



Con una caja de cartón
cruzaba el río imaginario,
el puente lo cruzaba todo él
y salía por el otro extremo
hacia el salón
de la televisión en blanco y negro

También había un puente
al otro lado de las calles altas,
un puente de hierro rojo
rodeado de framboyanes
que atravesaba un río de verdad

Yo me perdí en ese río una vez
y creo que no me volvieron a encontrar
nunca.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Lleno de sol


Cuando doblas por Luz la mañana se llena de silencio, esa calle parece una gran boca muda, una ausencia que espera una voz.

Cuando doblas por esa calle que se alarga y que tiene siempre allá a lo lejos la sombra tenue de un barco, parece que la ciudad ha transitado a otro silencio, más lejos del murmullo de los carros y del eco de la gente, más hondo al corazón.

Y cuando llegas a Picota y entras, entras a un tiempo distinto, porque entonces la ciudad se sale de sus bordes y se hunde en el silencio, un silencio más antiguo que todos los silencios, que espera tus pasos en la ausencia de otra calle para saludar.

E.

martes, 9 de septiembre de 2014

Manolo en el salón de la radio


Lleno de música el oído
abierta la mañana en el salón abierto.
Llenos de música los arcos majestuosos
el salón y sus mil ruidos diminutos.
Llenos de música los ojos que se cierran
para escuchar
el silencio que alarga su mano desde el fondo.
Lleno de música el tiempo equidistante,
la próxima estación de las hojas,
la arena y el mar imaginados.
Lleno de música el abierto corazón.
Llena de música el alma.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Día de trabajo


Por aquel entonces yo trabajaba por la Habana Vieja en una oficina de registros que ocupaba parte de un antiguo convento. 

Llegaba muy temprano y me perdía por las calles adoquinadas buscando no sé qué cosa. No encontraba nunca nada, pero antes de sentarme a trabajar, escribía algún poema sobre el mar o sobre callejones iluminados por el sol del amanecer. Eran muy malos. 

Lo primero que había que hacer allí era pasarse una hora ordenando fichas. Era nuestra cuota de trabajo voluntario y como no teníamos otra cosa, las desordenábamos cada día para ordenarlas al siguiente. 

Después del voluntariado, me sentaba a conversar con una rusa que trabajaba con nosotros. Tenía la piel muy blanca, un buen culo y estaba un poco loca. Decía que veía rostros transparentes por las noches, rostros con voces mudas que parecían quejarse en la oscuridad y la dejaban temblando. Yo hubiera querido poner las manos en su culo, pero dejé de hablar con ella porque tenía fijación con los fantasmas. 

A mediodía podías salir al mercadillo de la parte de atrás del convento y comprar fruta.   A veces había que ir allí a buscar a la gente para alguna reunión de trabajo. Iba uno de nosotros, que no tuviera reunión, y se quedaba marcando el turno para los otros. No era indisciplina laboral, era simplemente resolver, acomodar el tiempo para hacer otras cosas después del trabajo, porque podías llegar a casa y tener que salir a buscar agua o un pin-pan-pu para dormir por la noche en la terraza si se iba la luz. 

Eso era trabajar en Cuba entonces, entre apagones y recortes de agua diarios, con una libertad ilimitada para soñar.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Motivos personales


a Walt

Escribo para compartir mi alma contigo,
quienquiera que seas;
y para que esta luz que ilumina mi rostro
bajando casi a despedirse
desde las altas copas de los árboles,
sea sobre ti también;
y este silencio que atraviesa los cantos
de pájaros o de niños,
las voces de la ciudad, esto
que se mete en todos los ruidos últimos
y que es algo asombrosamente bello,
sea para ti también...
instante detenido.

E.