viernes, 7 de febrero de 2014

Canto de transmigración, de So Jong-Ju

Canto de transmigración

No recuerdo cuándo, pero yo era como una flor de peonía
y una bella niña vivía frente a mi casa.
Luego, un día,
los pétalos de la peonía cayeron
y secándose se hicieron ceniza y polvo
convirtiéndose en tierra y fango.
Al par también la niña murió
y la enterraron en esa misma tierra.

Y la lluvia un día cayó a cántaros
y los pétalos de la peonía, hechos cenizas mezclados con fango
fueron llevados a las aguas del río
junto con la sangre de la niña, que reposaba en esa tierra.

Entonces las cenizas de la peonía
entraron en las tripas de un pez
y cuando se hicieron sangre y carne de ese pez,
las ondas, que llevaban dentro la sangre de la niña,
se movían junto al pez que alegre saltaba en las aguas,
pero un día un pájaro del río vino y se comió el pez;
entonces la niña, siguiendo la luz del sol, voló muy alto
se convirtió en suave nube rozando las alas del pájaro.

Pero no mucho después, un día la flecha de un cazador
hirió ese ave y cayó sin fuerza a tierra;
y la nube al contemplar esta escena,
no pudo continuar en las alturas y descendió a la tierra,
se convirtió en lágrimas de lluvia
y cayó en el jardín de la casa donde el ave yacía muerta.

Entonces el matrimonio tomó como cena la carne del ave y digirieron
y de ellos nació una niña que criaron;
y la lluvia que cayó en el jardín
hizo hincharse la semilla de peonía allí sembrada
y penetrando en sus entrañas la hizo brotar.

Entonces, en ese jardín
el día en que la peonía en su nueva vida florecía más bellamente
la niña y la flor se podían mirar una vez más.
Pero la niña estaba dentro de la flor de peonía
y la antigua flor de peonía se había hecho yo mirándola.

So Jong-Ju