sábado, 1 de marzo de 2014

La mujer-duna, de Raquel Zarazaga

LA MUJER-DUNA IX

Y ahora que sus ojos
-de vuelta de los canchos-
se acostumbran de nuevo
al azul de la mar,
cuando sus tripas gruñen aún
con el vaivén del viento entre las rocas,
sigue su cuerpo abriéndose paso
entre aulagas y palmitos,
andando sin pisar,
trazando el rumbo por encima de sus pasos...
No es caminar,es trasponer
los límites de ella misma para salirse
del engranaje lineal
y fluir en otro tiempo,con otra medida.
Y aunque no sabe cómo eramos entonces
(realmente nadie lo sabe)
algo palpó allí:
la cercanía de sus identidades,
el palpitar de los fluidos
dentro de sus cuerpos
como si las cavidades de aquellas rocas
hubieran guardado allí
esas huellas,
custodiado su memoria...
Lo cóncavo y sus aristas,
los volúmenes que se rompen,
líneas rectas que se estiran.
Luz malva de los márgenes
perfila los límites
pero ¿qué hay aquí?
¿quién pasa más allá?
Delimitamos-marcamos ...
creemos definir los contornos
trazar con precisión la ruta de los días,
señalar con hitos a lo largo del camino
los cruces más difíciles,
allí donde no hay más remedio que desviarse
o donde solo se puede ir sin vuelta atrás.
Y saber que cada tramo importa,
cada pisada, cada latido...

RAQUEL ZARAZAGA