viernes, 9 de mayo de 2014

Un texto de Mábel Domingo

Juanita Banana era la funcionaria que transcribía las leyes que después se maquetaban y se publicaban en el BOE. Una mañana se levantó muy contenta, la noche anterior había tomado un cuartito de pastillita de la risa. En un jarrón de plástico azul ,junto a la mesilla, había crecido de forma espontánea una florecilla naranja. En su cara nació una o gigante. Se puso sus gafas y fue a verse en el esp...ejo. Se vio hermosa y para celebrarlo se tomó otro cuartito de pastillita de la risa. Vaya, qué tacaña- se regañó a sí misma, y tomó la otra media pastillita que quedaba. Se miró en el espejo y, al contrario de lo que esperas, no vio un dragón, se vio hermosa, muy hermosa, exuberante. Se puso la flor naranja en el pelo y gritó: towaanda. Lo había visto en una peli y siempre había querido hacerlo.

Juanita llegó al trabajo con un plátano en la mano y con ganas de hacer alguna...travesura. Tenía un buen tocho de papeles que transcribir. Tiquitiquiti Tiquitiquiti comenzó a unir letras. El sonido de las teclas empezó a hacerle gracia y las dosis de pastilla a hacer efecto.
Vaya, que cosa más absurda han puesto: " los pacientes de más de 15 años que tengan dolor en alguna extremidad y no hayan superado las pruebas de paso de grado, deben ser amputados de la misma, salvo que su futuro esté garantizado con póliza de seguro por valor de al menos 2000 veces el SMi o disponga de tres apellidos compuestos"

No, nonono. Esto no se puede poner así. A ver, voy a redactarlo: LOS pacientes que tengan entre 1 día y 500 años y que tengan dolor en cualquier parte, incluso extrema de su cuerpo, deben ser ascendidos en un grado en su profesión o estudios y, salvo que tengan tres apellidos en futuro compuesto, asegurados con una póliza de al menos 2000 veces el SMi. Quien impida el cumplimiento de esta Ley será amputado. Firmado yo, el señor Majestad.
Muuucho mejor, sí señor. Jijiji.

A Juanita le hizo gracia su nueva faceta de redactora, y pasó el día retocando leyes. Luego, fueron llevadas a maquetar y digitalizar la firma de su majestad, que todo hay que decirlo, no disponía de boli para estos menesteres.

Al día siguiente un país entero fue feliz. Y muchas flores naranjas crecieron de forma espontánea en jarrones, farolas e incluso contenedores de basura.