lunes, 30 de junio de 2014

Una vida sin estrenar, de Juan Carlos Ortega

Esta mañana al despertar
he decidido cambiar los finales tristes
por principios alegres,
respirar hondo
e inaugurar lo que me queda de vida,
darme cuenta de que todo va bien,
sentir la dicha de estar vivo,
andar derecho, sin prisa,
fijarme en los detalles incontables
que hacen gozosa mi vida,
desearme suerte
para alcanzar mis sueños,
sonreír al mundo,
seguir el impulso de abrazar a alguien
que no conozco,
irme de fiesta conmigo mismo,
asistir al espectáculo
de mis propias sensaciones,
reencontrarme
fuerte, valiente
y recordar que tengo por delante
toda una vida sin estrenar.

viernes, 27 de junio de 2014

Oda a las TIC, de Eva Obregón

Se han comido el corazón del silencio

Paul Éluard
 

Ya solo los dioses virtuales escuchan nuestras plegarias.
Inclinados en permanente reverencia ante la luz mortecina
de diminutas pantallas, indicamos afinidades redundantes
con dáctilos digitales, citamos sin cesar a intrépidos budas
que ni existen ni dejan de existir, consultamos horóscopos
desfasados, seguimos a amigos ficticios, evitando así el
peligro de cruzar incómodas miradas con desconocidos
auténticos.

Dentro y fuera del metro, solo cabe hacer ojitos con prismas
ópticos, y el único roce admisible es la imperceptible y
huidiza caricia entre una yema dactilar y una pantalla táctil.
Meanwhile, under the sickish blue hues of LED lights, hordes
of impotent insomniacs grapple with grime-incrusted
keyboards, the letters near faded from years of pounding
out emails, blog posts and perhaps a poem or two to
unrequited loves. Even the Apples of our eyes are no longer
what they used to be.

But this is only to be expected when our very cores, once
the unmistakable bleeding, beating, burning hearts of our
souls, have been reduced to a patented dual processing
device.

And, yet, there is a tangible air of progress in having an app
to meet each need: clocks, calendars, calculators, planners,
timers, metronomes, maps… you name it.
Ciertamente supone un progreso innegable, hay apps para
pronosticar el tiempo, apps para ligar, apps para todo…
menos lo irreemplazable.
Y qué no daría yo por ser el plano palpable de tu amada
tablet, o el teclado mimado de tu smartphone de última
generación, y dejar que tus dedos expertos exploraran mi
sistema hasta dar con el elusivo botón izquierdo de mi
esquivo ratón inalámbrico…

But, I digress. This is an ode to IT, no place this for erotic
verse.

For you, oh virtually virtuous gods, have forever changed
the meaning of both solitude and connection by granting
mere mortals the power to be everywhere and nowhere at
once.

Con vuestras conexiones virtuales tendéis incontables nexos
imaginarios que ni atan ni dejan atar, y nosotros, ineptos
usuarios finales, rematamos la absurda faena de convertir la
comunicación en hermetismo y la soledad en procesión
sagrada.

jueves, 26 de junio de 2014

Sutileza, de Sara Valverde

No toques lo que hay, toca lo que falta.

Myle Davis
 

La piel puede ser terciopelo y lija,
al igual que las palabras son abismos y escaleras
y los ojos un semáforo en rojo
cuando ya no sabes cómo decir lo que sientes.

Era evidente que me pinté los labios de color algodón,
para tocarte con el anverso de la piel.

Y decidí, callarme para siempre,
besarte en silencio
y no convertir cada frase en mil precipicios.

Aprendí el lenguaje de los signos y el de las caricias
en la nuca,
esas que se dan con guantes y epidural.

Menos mal que, a pesar de todo, crecen flores en el asfalto.

miércoles, 25 de junio de 2014

Naturaleza, de Tanja Ulbrich

Hay en la intimidad un límite sagrado.

Anna Ajmátova

Su silencio
y el de ella
un pacto divino.

No quedó más
ni se dieron el ultimo beso
ni sus ojos enlazaron más.

Tras los meses
logró comprender.

Ella se despertó de
la cama de nubes blancas.

El había sido siempre viento.

martes, 24 de junio de 2014

Blues Tristesse, de Carmen Garrido

Vengarán que los cielos adornasen los domingos
con sus pies colgando,
pianolas sobre los magnolios, diez teclas negras alternando
las orondas flores blancas.

Vengarán que los cuervos fueran su última compañía
-los únicos que no honraban el día de Señor-.

Lo harán, primero, paralizando las gargantas
con nudos de marinero, allá,
en los borrachos suburbios de Nueva Inglaterra
después, en los elegantes garitos de Europa.

Se vengará su naturaleza suprema y montaraz
cada vez que el escalofrío recorra la espalda
y a la conciencia llegue la imposibilidad de imitarlos.
Pero, ¿qué dirán los viejos negros,
que habitaban las alturas, de esta comodidad,
de esta asepsia blanca, cara y arrítmica,
que escucha música
parapetada en nácar?

¿Harán trillar las gargantas de los imitadores
como si fueran mosquitos henchidos en sangre
para que nunca una piel sin mancha pueda imitar a los
suyos?

¿O derrotarán al swing de la cadera,
al útero desde el que palpita la voz de café y pan negro,
guillotinando la cabecita del saxofón
para que las voces de los hermanos
solo sean capaces de rasgar el aire con los nombres de las
tildes de aquellos árboles,
para que las voces no sean negras sino verdeantes fosas
comunes en las alturas?

lunes, 23 de junio de 2014

Estoy vestida de mí misma, de Ana Gesteiro

Cuando me paso la mañana en pijama
y la tarde
y antes de cenar me pego una ducha
y me pongo un pijama limpio
sé que estoy vestida de mí misma
porque me gusta pasar el día en casa
ocupada en nada importante
sin ocuparme de cómo me verá nadie más.

Cuando saco los pantalones anchos
y la camiseta verde
y zapatillas por si hay que correr, DNI a mano
y un teléfono apuntado en la piel
sé que voy vestida de mí misma
porque me gusta saber que luchando
también estoy educando
y si puedo, descalzarme, porque la plaza es un poco mi
casa.

Cuando me pongo unos vaqueros gastados
y a poder ser, sin cinturón
y una camiseta cualquiera de algodón
y un jersey más bien gordito
sé que estoy vestida de mí misma
porque me gusta poder sentarme en minisillas,
no preocuparme por estar rodeada de manitas sucias
y no pasar frío en el patio.

Cuando rescato del armario un pantalón de vestir
y desempolvo una camisa y quizá una chaqueta
y hasta les doy un repaso de plancha
y los dejo bien colgados la noche anterior
sé que voy vestida de mí misma
porque me gusta ser profesional
y darle seriedad a la conversación
sea con inspectores, con directores, con padres.

Cuando me subo a unos tacones
y rebusco en el cajón de las medias
y el vestido es un poco más corto de lo habitual
y procuro que el bolso pegue con el abrigo
sé que voy vestida de mí misma
porque me gusta ser coqueta,
que te alegres de ir a mi lado
en vez de cruzarte conmigo.

Cuando me imagino llevando un sari
o un caftán,
o un kimono
o una pollera
sé que iría vestida de mí misma
porque me gusta saber que contigo
puedo estar aquí o allá
pero estaré siempre en casa.

viernes, 20 de junio de 2014

Hemehan, de Pablo Olivares

He entrado. He salido. He dibujado. He escrito. He fotografiado. He blogueado. He tuiteado.
He reído. He llorado. He respirado aire puro. Me han dejado sin respiración. He limpiado mi alma. He pensado en lo que he hecho. He actuado sin pensar. He perdido kilos. He ganado experiencias.
Me han asaltado con una pistola. He sentido amor. He sufrido el desamor. He besado. Me han abrazado. He ellaculado. He estado perdido. Me han encontrado. He renovado mi equipaje. He cargado pesos innecesarios. He despedido para siempre. Me han saludado como nunca. Me han ayudado. Me han empujado. Me he caído de bruces. Me he levantado con mis cruces.
He hablado en la radio. Me han visto en la tele. He nacido al amanecer. He muerto al renacer. He perdido mi fuego. He conocido el Alma. He hecho reír a un niño moribundo. Me han faltado minutos. He agarrado manos nonagenarias. He sido un juguete. He jugado a olvidar. Me han hechizado. He tenido alucinaciones. He sangrado por la boca. He sido yo con la naturaleza. He cruzado fronteras.
He querido lo imposible. He deseado lo impensable. Me han soltado. He quemado vidas. Me han curado heridas. Me han secado lágrimas. He comido calendarios. He bebido milagros. He mantenido promesas. He roto juramentos. He luchado por mi vida. He peleado por comida. He endulzado recuerdos. He amargado futuros. He dormido en espacios pequeños. He soñado mi tiempo a lo grande.
He leído. He crecido. Me han abierto los brazos. He abierto los ojos. He cerrado etapas. He lavado trapos sucios. He cuidado mis pensamientos.  He añorado a mi gente. Me han hecho sentir como en casa. He pronunciado palabras nuevas. He tocado instrumentos. He hablado idiomas. He levantado polémicas. He practicado yoga con un maestro. Me han guiado en una meditación.
He hecho magia. Me han imaginado. He compartido platos. He incubado mentiras. He sudado verdades. He improvisado. Me han escuchado con interés. Me han ignorado. He tocado el cielo. He regateado. Me han timado. He invertido los términos. He terminado invirtiendo. He asistido a bodas. Me han casado con alegría. Me he cansado con tristeza.
He conducido por el desierto. He galopado por la playa. He nadado entre peces de colores. Me he desplazado en bus, bici, coche, lancha, ferry, avión. He gateado por túneles. He visto la luz.
He construido castillos en las nubes. Me han querido joder. Me han querido, joder. He olido ballenas. He fingido nacionalidades. He visto las señales. He deambulado sin rumbo. He sembrado semillas. He roto lazos. Me han enlazado. He llegado al fin del mundo.
He viajado.
(de SilencioSeViaja.com)

miércoles, 18 de junio de 2014

La amante, de Sunil Gangopadhyay

La poesía me acaricia mordiéndome los labios.
Me saca del suelo y me conduce
  a la habitación situada en la terraza.
La poesía ha roto todos los botones de mi camisa.
¡Me ha tirado las zapatillas!
Si la olvido
  resulta que me empuja
al instante delante del autobús.
Si estoy enfermo vela a mi cabecera.
Le gusta jugar con los placeres.
  Si intento
    romperla
      como un espejo
    me muestra su cuerpo desnudo.
Si toco este cuerpo, mi paz se altera,
  mi corazón arde, arde
    mi cuerpo y yo también.

lunes, 16 de junio de 2014

El ruido de los remos en el corazón

El ruido de los remos en el corazón: 1
 
El ruido de los remos en el corazón, el agua danza en la sangre
partiendo la barca, surge la media luna,
todo el cuerpo bajo el peso de las plantas marinas:
en ningún lugar tengo pasado, ni futuro.
 
Shankhya Ghosh

martes, 10 de junio de 2014

lunes, 9 de junio de 2014

La medianoche de los gallos, de Hernán Schillagi

porque un padre tiene siempre
la última palabra picotea el teclado
en una riña contra las letras y la noche
como si fuera un gallo que indaga
la tierra en busca del sustento diario
 
así deja muescas sobre el planeta táctil
de los hijos un sistema braille
que ciega la memoria y perfora
punto por punto el mapa de la lengua
materna porque un padre siempre
improvisa la última palabra
para recibir mientras todos duermen
el primero de los silencios que vendrán

jueves, 5 de junio de 2014

Un poema de Luis García Montero

LA AUSENCIA ES UNA FORMA DEL INVIERNO

Como el cuerpo de un hombre derrotado en la nieve,
con ese mismo invierno que hiela las canciones
cuando la tarde cae en la radio de un coche,...
como los telegramas, como la voz herida
que cruza los teléfonos nocturnos,
igual que un faro cruza
por la melancolía de las barcas en tierra,
como las dudas y las certidumbres,
como mi silueta en la ventana,
así duele una noche,
con ese mismo invierno de cuando tú me faltas,
con esa misma nieve que me ha dejado en blanco,
pues todo se me olvida
si tengo que aprender a recordarte.

LUIS GARCÍA MONTERO

miércoles, 4 de junio de 2014

De un poeta Bengalí

El ruido de los remos en el corazón: 34
 
¿Con que estabas aquí? ¿Estabas aquí un día?
Toco la tierra roja, y escucho la selva,
vago con todos los fantasmas de la noche, y veo:
no tienes cuerpo, y también tu alma está oculta entre las hierbas.
 
Shankhya Ghosh