jueves, 26 de junio de 2014

Sutileza, de Sara Valverde

No toques lo que hay, toca lo que falta.

Myle Davis
 

La piel puede ser terciopelo y lija,
al igual que las palabras son abismos y escaleras
y los ojos un semáforo en rojo
cuando ya no sabes cómo decir lo que sientes.

Era evidente que me pinté los labios de color algodón,
para tocarte con el anverso de la piel.

Y decidí, callarme para siempre,
besarte en silencio
y no convertir cada frase en mil precipicios.

Aprendí el lenguaje de los signos y el de las caricias
en la nuca,
esas que se dan con guantes y epidural.

Menos mal que, a pesar de todo, crecen flores en el asfalto.