lunes, 29 de septiembre de 2014

Poética


a veces miro las hojas de los árboles caer
                                                           sobre la acera sucia
la sombra inmensa
                       de esos gigantes majestuosos que nos miran
                                                                            todo llenos de humo
y de ausencia
                de ruidos de ciudad

las hojas caen sobre la sombra de esos gigantes
                                                    con tanta delicadeza
                                                               que el tiempo se detiene un instante

y toda la carrera de nuestras vidas
                                             se detiene un instante

y todo el absurdo de nuestras vidas
                                                 pierde su significado

a veces
          una extraña felicidad
                                    te toma por los huesos

y te lleva
         de paseo en el alba
                                 por una avenida que no conoces aún

y sólo está en tus sueños
                             despiertos
                                     de poeta en ayunas

son muy pocas quizá
                      y no sabes tú de dónde viene ni a dónde va esa risa

brisa
    descalza que se posa en el alba de tus huesos desconchados
                                                            por tanta soledad en el mundo solo

y esa extraña felicidad que es también soledad ella misma
                                                                                 y distinta
se aposenta en la flor marchita de tu hueso
                                            dentro del brillo dormido de tu hueso
                    del ojo que lo hace brillar

y entonces ese gran ojo mira y tú miras
                                                      y ves
                             la risa que florece en el mundo
tu mundo
        el mundo de los otros
                          el solo mundo que siempre te acompaña

por la gran avenida
                      desconocida
                                 donde las hojas caen dulcemente
desnudas de significado

y una extraña felicidad que no comprendes
                                       se extiende por la acera riendo

a poco de encontrar tus pasos

E.
(de El mago de chicle)

sábado, 27 de septiembre de 2014

El cuervo


Sobre la rama del laurisilba
vi un pájaro
que miraba su rostro en el agua.

Mi alma estaba en él,
yo era el agua
que navegaba en sus ojos.

Dormido junto al río,
soñé que las aguas inundaban mi corazón.
Yo era el palpitar del sol
en la desnuda orilla,
la risa de la tierra mojada
era yo.

viernes, 26 de septiembre de 2014

El Camino


cuando uno calla
puede escuchar otras voces
que no son la voz
de uno

el susurro del tiempo
el lamento de un hombre
que ha perdido algo que amaba

brisas-niños
cantos de invisibles pájaros
murmullos de telas en la callejuela
sobre la infinita desnudez
                     de los cuerpos
gatos silentes
tacones sobre adoquines
                         alejándose

hojas de hierba
trenes que vienen y van

la respiración incesante
        de la humanidad somnolienta
los comentarios meteorológicos
las murmuraciones
el desconsuelo o la excitación

cuando uno calla
cuando uno deja de ser
                   lo importante
puede escuchar otras voces…

¿acaso no serán esas voces
                     la propia voz
de uno?

E.
(de "Revelaciones del Silencio")

martes, 23 de septiembre de 2014

Haré confeti de mis versos

En este mundo traidor,
nada es verdad ni mentira,
todo es según el color
del cristal con que se mira.

Campoamor

si, es cierto
también se puede hacer versos con una SQL anidada

SELECT palabra1, palabra2 FROM diccionario
WHERE palabra1 IN (SELECT palabra3 FROM laberinto)
AND palabra2 IN (SELECT palabra4 FROM noche_oscura
WHERE luna IS NOT NULL)
UNION
SELECT palabra5, palabra6 FROM data_universo
WHERE EXISTS (SELECT verso FROM rio_de_la_vida
WHERE fluye BETWEEN palabra5 AND palabra6)
UNION
SELECT palabra7, palabra8 FROM divinidad INNER JOIN humanidad
ON divinidad.centro = humanidad.centro
UNION
...y así ad-infinitum
(en el límite de anidamientos SQL de Oracle)

así que
si lo miras desde otro ángulo
yo me paso todo el puto día
escribiendo poemas

y
desde ese ángulo
cada día es una fiesta

(click aquí para ver vídeo del poema)

E.
(de El mago de chicle)

jueves, 18 de septiembre de 2014

El devastado prado de mi alma


Juntitos los dos
en una
su
ce
si
-on de símbolos-
Abiertos en la hierba de abril
jugada de prima(verá) mano

No nos reconocemos
lo (bi)sible
con lo in(-visible)

Y nos estamos quemando,
nos
es
ta
mos
quemando,
nos estamos que-man-do
en un grande (amor).

E.
(de El mago de chicle)

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Claridad


ocaso de la voz
y un pálpito en medio
del silencio

la claridad se siente en el cuerpo

             en la nada del cuerpo

y entra como un pajarillo
que canta este mundo

E.

martes, 16 de septiembre de 2014

Canto VII

este es el antiguo poema renombrado por las cosas eternas
no es de ahora
no es ni siquiera mío
es la caricia de los ojos
el temblor de los ojos y el silencio

el poeta rayó otros poemas para ti que se quedaron roncos
graves o inertes en el agua del tiempo
el poeta es la huella de un hombre en un laberinto
como esa poesía perdida entre el eco y la pared
que es el lenguaje mudo de las cosas

nada podría detener este instante en el que mis ojos
te recorren
con un poema tímido
                             cadencioso
                                             olvidado
nada daría tanto miedo como quedarse diluido
ahora en tu pelo sin saber
a qué viento conducen esas naves que ignoran el poema

por suerte estás lejos
y solo mis ojos te dibujan en el vacío

el poema se mueve en el instante
queriendo decir algo que él mismo desconoce
el poema es un vagabundo imperial
que danza con tus pasos una danza siempre llena
de ternuras
y de rudeza

se pierde
y otra vez vuelve a encontrarse
con la voz de la lluvia cobijada bajo tu piel
y otra vez naufraga entre tus brazos
dulcemente olvidado de sí mismo

¡esta mirada mínima se parece demasiado a una eternidad!
¿cómo esquivar el poema que te busca y te olvida?
¿cómo podríamos yo y el poeta
deshacernos de la belleza o la imaginación
que nos hace sufrir espasmos acorralados?
todo sería más sencillo si existiera una voz
con que llegar a tus ojos
con que palpar desde tus ojos
la luna que te crece en las entrañas

pero el poeta no tiene voz
el poeta intenta llegar hasta ti desde el silencio
templo de oscuras dolencias
imagen de una angustia sin rostro
y así va columpiándose la respiración difusa del poeta

yo no
yo no respiro
solo escucho tu aliento con los ojos cerrados
buscando al otro lado de la puerta
más allá del lugar en que tú olvidas un poema
que no conoces
mientras tus manos duermen sobre piedras
sin alma ni mentiras
y un ave de luz recorre la mar quieta de tus ojos

el poema ha visto tu espalda y se estremece
lanza su cola de ballena contra rocas
de una orilla inventada por la duda
no logra recordar el conjuro
se desenrosca trabajosamente y se extiende
sobre arenas infinitas como música de iglesias
se reescribe en el viejo poema que bailaba
en la boca de la noche…

...a la distancia del aliento
las pieles conjuran salutaciones

noche es tiempo envuelto en antiguo calor
de enredaderas babilónicas

perdido en la corriente del riachuelo
un niño de manitas entrecortadas amasa
la plenitud del universo

lo rescata una mujer exuberante como la selva
como el polvo del desierto

noche es oscuridad sin orillas

él la encuentra por primera vez

entonces nada tenía límites
nada nos pertenecía
y el vientre de ella era el origen
de todas las cosas...

…el poeta sonríe
dice con sus ojos que ha logrado evadirte o encontrarte

el poema ondea en un marco sin ventana
se desclava y sale afuera con el viento

tiene millones de preguntas
pero no busca una respuesta

tiene las manos repletas de caricias
para sembrar de fuego los jardines de la noche

es como el loco del cuento
que anhela ser hallado en ese mundo que se nos olvida

yo recojo el poema
que no es este de ahora
y lo dejo en las manos de una mujer
que ha olvidado mi nombre

E.
(de Canto al Infinito)

lunes, 15 de septiembre de 2014

Loma abajo


Caminar sin apuro, pensando que tal vez no es el tiempo un fuego de caballo sino el trote hacia adentro, clavando las pisadas en lo oscuro para que la luz brote.

Mirar la desnudez de la calle, su clara libertad mostrándose a los sucios zapatos por los que tiernamente se deja acariciar, su larga cabellera de viento trenzando el humo negro de los carros.

Y uno va deslizándose por la acera como un sueño, pensando que allá lejos, donde parece que la calle muere y nace un arroyo de aguas vivas, los bordes del tiempo se unirán, y podrá la imagen de piedra besar a la imagen de aire.

viernes, 12 de septiembre de 2014

El río de mi infancia



Con una caja de cartón
cruzaba el río imaginario,
el puente lo cruzaba todo él
y salía por el otro extremo
hacia el salón
de la televisión en blanco y negro

También había un puente
al otro lado de las calles altas,
un puente de hierro rojo
rodeado de framboyanes
que atravesaba un río de verdad

Yo me perdí en ese río una vez
y creo que no me volvieron a encontrar
nunca.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Lleno de sol


Cuando doblas por Luz la mañana se llena de silencio, esa calle parece una gran boca muda, una ausencia que espera una voz.

Cuando doblas por esa calle que se alarga y que tiene siempre allá a lo lejos la sombra tenue de un barco, parece que la ciudad ha transitado a otro silencio, más lejos del murmullo de los carros y del eco de la gente, más hondo al corazón.

Y cuando llegas a Picota y entras, entras a un tiempo distinto, porque entonces la ciudad se sale de sus bordes y se hunde en el silencio, un silencio más antiguo que todos los silencios, que espera tus pasos en la ausencia de otra calle para saludar.

E.

martes, 9 de septiembre de 2014

Manolo en el salón de la radio


Lleno de música el oído
abierta la mañana en el salón abierto.
Llenos de música los arcos majestuosos
el salón y sus mil ruidos diminutos.
Llenos de música los ojos que se cierran
para escuchar
el silencio que alarga su mano desde el fondo.
Lleno de música el tiempo equidistante,
la próxima estación de las hojas,
la arena y el mar imaginados.
Lleno de música el abierto corazón.
Llena de música el alma.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Día de trabajo


Por aquel entonces yo trabajaba por la Habana Vieja en una oficina de registros que ocupaba parte de un antiguo convento. 

Llegaba muy temprano y me perdía por las calles adoquinadas buscando no sé qué cosa. No encontraba nunca nada, pero antes de sentarme a trabajar, escribía algún poema sobre el mar o sobre callejones iluminados por el sol del amanecer. Eran muy malos. 

Lo primero que había que hacer allí era pasarse una hora ordenando fichas. Era nuestra cuota de trabajo voluntario y como no teníamos otra cosa, las desordenábamos cada día para ordenarlas al siguiente. 

Después del voluntariado, me sentaba a conversar con una rusa que trabajaba con nosotros. Tenía la piel muy blanca, un buen culo y estaba un poco loca. Decía que veía rostros transparentes por las noches, rostros con voces mudas que parecían quejarse en la oscuridad y la dejaban temblando. Yo hubiera querido poner las manos en su culo, pero dejé de hablar con ella porque tenía fijación con los fantasmas. 

A mediodía podías salir al mercadillo de la parte de atrás del convento y comprar fruta.   A veces había que ir allí a buscar a la gente para alguna reunión de trabajo. Iba uno de nosotros, que no tuviera reunión, y se quedaba marcando el turno para los otros. No era indisciplina laboral, era simplemente resolver, acomodar el tiempo para hacer otras cosas después del trabajo, porque podías llegar a casa y tener que salir a buscar agua o un pin-pan-pu para dormir por la noche en la terraza si se iba la luz. 

Eso era trabajar en Cuba entonces, entre apagones y recortes de agua diarios, con una libertad ilimitada para soñar.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Motivos personales


a Walt

Escribo para compartir mi alma contigo,
quienquiera que seas;
y para que esta luz que ilumina mi rostro
bajando casi a despedirse
desde las altas copas de los árboles,
sea sobre ti también;
y este silencio que atraviesa los cantos
de pájaros o de niños,
las voces de la ciudad, esto
que se mete en todos los ruidos últimos
y que es algo asombrosamente bello,
sea para ti también...
instante detenido.

E.