martes, 16 de septiembre de 2014

Canto VII

este es el antiguo poema renombrado por las cosas eternas
no es de ahora
no es ni siquiera mío
es la caricia de los ojos
el temblor de los ojos y el silencio

el poeta rayó otros poemas para ti que se quedaron roncos
graves o inertes en el agua del tiempo
el poeta es la huella de un hombre en un laberinto
como esa poesía perdida entre el eco y la pared
que es el lenguaje mudo de las cosas

nada podría detener este instante en el que mis ojos
te recorren
con un poema tímido
                             cadencioso
                                             olvidado
nada daría tanto miedo como quedarse diluido
ahora en tu pelo sin saber
a qué viento conducen esas naves que ignoran el poema

por suerte estás lejos
y solo mis ojos te dibujan en el vacío

el poema se mueve en el instante
queriendo decir algo que él mismo desconoce
el poema es un vagabundo imperial
que danza con tus pasos una danza siempre llena
de ternuras
y de rudeza

se pierde
y otra vez vuelve a encontrarse
con la voz de la lluvia cobijada bajo tu piel
y otra vez naufraga entre tus brazos
dulcemente olvidado de sí mismo

¡esta mirada mínima se parece demasiado a una eternidad!
¿cómo esquivar el poema que te busca y te olvida?
¿cómo podríamos yo y el poeta
deshacernos de la belleza o la imaginación
que nos hace sufrir espasmos acorralados?
todo sería más sencillo si existiera una voz
con que llegar a tus ojos
con que palpar desde tus ojos
la luna que te crece en las entrañas

pero el poeta no tiene voz
el poeta intenta llegar hasta ti desde el silencio
templo de oscuras dolencias
imagen de una angustia sin rostro
y así va columpiándose la respiración difusa del poeta

yo no
yo no respiro
solo escucho tu aliento con los ojos cerrados
buscando al otro lado de la puerta
más allá del lugar en que tú olvidas un poema
que no conoces
mientras tus manos duermen sobre piedras
sin alma ni mentiras
y un ave de luz recorre la mar quieta de tus ojos

el poema ha visto tu espalda y se estremece
lanza su cola de ballena contra rocas
de una orilla inventada por la duda
no logra recordar el conjuro
se desenrosca trabajosamente y se extiende
sobre arenas infinitas como música de iglesias
se reescribe en el viejo poema que bailaba
en la boca de la noche…

...a la distancia del aliento
las pieles conjuran salutaciones

noche es tiempo envuelto en antiguo calor
de enredaderas babilónicas

perdido en la corriente del riachuelo
un niño de manitas entrecortadas amasa
la plenitud del universo

lo rescata una mujer exuberante como la selva
como el polvo del desierto

noche es oscuridad sin orillas

él la encuentra por primera vez

entonces nada tenía límites
nada nos pertenecía
y el vientre de ella era el origen
de todas las cosas...

…el poeta sonríe
dice con sus ojos que ha logrado evadirte o encontrarte

el poema ondea en un marco sin ventana
se desclava y sale afuera con el viento

tiene millones de preguntas
pero no busca una respuesta

tiene las manos repletas de caricias
para sembrar de fuego los jardines de la noche

es como el loco del cuento
que anhela ser hallado en ese mundo que se nos olvida

yo recojo el poema
que no es este de ahora
y lo dejo en las manos de una mujer
que ha olvidado mi nombre

E.
(de Canto al Infinito)