jueves, 11 de septiembre de 2014

Lleno de sol


Cuando doblas por Luz la mañana se llena de silencio, esa calle parece una gran boca muda, una ausencia que espera una voz.

Cuando doblas por esa calle que se alarga y que tiene siempre allá a lo lejos la sombra tenue de un barco, parece que la ciudad ha transitado a otro silencio, más lejos del murmullo de los carros y del eco de la gente, más hondo al corazón.

Y cuando llegas a Picota y entras, entras a un tiempo distinto, porque entonces la ciudad se sale de sus bordes y se hunde en el silencio, un silencio más antiguo que todos los silencios, que espera tus pasos en la ausencia de otra calle para saludar.

E.