miércoles, 17 de diciembre de 2014

Canto LXXXVIII


la chica de ojos rasgados y blusa de cuello cerrado color sol de invierno se cruza con el chico de color azabache nariz panorámica y camisa flotante de arabescos primaverales

este chico se cruza a su vez caminando bajo la respiración entrecortada de la tarde con otra chica de pañuelo dorado y cabellos ocultos que aún con todo se adivinan infinitos como su mirada como la chilaba color púrpura que la posee entre los rayos del último sol

y esta chica ya casi perdida en el pliegue de una calle gira para cruzarse con el gitanillo de piel tostada que la mira zalamero y pisa punta tacón

el chico de ojos negros y cabellos negros se cruza entonces con la mulata portentosa que lleva la noche en sus caderas y la zarandea de un lado a otro de la acera mientras se ríe de la vida como si fuera la rumba de un carnaval eterno

yo me cruzo por el hilo de la calle que va de mi casa hasta el Metro con esta secuencia de corazones asfaltados y me sorprende siempre mi propio extrañamiento al preguntarme si acaso camino por una calle de Madrid o del Mundo

E.
(de Canto al Infinito)