miércoles, 18 de marzo de 2015

Canto CXXV


a veces
cierro los ojos
y se abren las puertas de la ciudad
ahí fuera

una mucama de sombrero escarlata
frente a la catedral
el ojo de la pared lleno de luz
los adoquines llenos de luz
la boca de los caballos
luz

camino por la ciudad encrespada

ahí dentro se escuchan voces de otros
que escribieron para que se encendieran otras voces
que cantaron en noches oscuras
y encendieron luces para mí

mi hijo va de la mano
de la mucama
es más alto y más hondo que yo
lleva esa luz en los ojos

tantas palabras y yo lo que busco es silencio
tantas máscaras sagradas
para esa voz escarlata

la ciudad es una boca que canta

y en el fondo
el río suena como silencio
el puente que lo cruza vibra
con algo que se parece mucho al silencio
los coches pasan por él
y no hacen más que silencio

esta ciudad está llena de humo
un humo enrollado sobre sí mismo
de donde se desenrolla la ciudad

pasos en la aurora

mi hijo conoce esta ciudad
me guía por ella
la lleva en sus ojos como una cumbre

la mucama tiene en la boca
un sabor a tierra mojada

la ciudad llueve gotas de humo verde

a veces abro los ojos
tengo que comprar el pan
tengo que pagar la hipoteca

pero sé que la ciudad sigue
ahí fuera
porque mi hijo me mira de reojo
y se ríe

E.
(de Canto al Infinito)