martes, 5 de mayo de 2015

Al jazz


1

...la muerte era de raza negra.
Joan Margarit

Me apuntas con una pistola negra en las orejas...
¡pero si yo estoy bailando!
¿no ves que estoy bailando un swing?

Me apuntas con una pistola negra en los párpados...
¡pero si yo estoy bailando!
¿no ves que estoy bailando un swing?

Me apuntas con una pistola negra en el blanco de los dientes...
¡pero si yo estoy bailando!
¿no ves que estoy bailando un swing?

Me apuntas con una pistola negra en los negros zapatos...
¡pero si yo estoy bailando, Muerte!
¿no ves que no puedo parar de bailar?

2

Hay lágrimas cayendo dentro de mí,
no tienen a dónde correr,
tal vez rieguen las ascuas de una flor ausente.

Silencio,
se acerca una trompeta.

Mi abuela cayó
sobre las pupilas del piano,
siguió cayendo hasta que el piano
se anegó en noche,
hasta que en la silla vacía
se sentó una voz.

Escucha esto: yo no estoy solo.
Escucha esto: tu nombre se parece a mi nombre.

La trompeta también dice lo mismo
pero con una libertad diferente.

La noche llega después,
llegará después,
cuando todo esto acabe.

Ahora solo estamos escuchando el preludio
de una oscuridad más vasta.

Espera,
ya casi está llegando.

3

Muévete nena.
No pares de moverte.

No digas que no puedes seguir este ritmo.
No digas que no puedes seguir
los latidos de tu corazón.

Olvida todo lo que sabes.
Olvida todo lo que crees no saber.

Muévete con esa burbuja loca que baila en la trompeta.

La noche es joven todavía
y tú también.

E.
(de Poemas comunes)