jueves, 21 de mayo de 2015

La casa deshabitada


No había una sola palabra en aquella casa.

Las paredes blancas daban la sensación
de un lienzo circular
jamás tocado por mano de hombre.

No se sabe si la gente iba allí sin palabras
o simplemente las palabras
se esfumaban de la mente y del corazón
mirando la diminuta velita
que brillaba al centro del círculo.

Era como si la casa escuchara
y acogiera las angustias profundas o superficiales
en la infinita desnudez de sus paredes.
Y era también como si cada palabra
se quemara en la llama de la velita.

Entonces el visitante entraba en sintonía con la casa,
se deshabitada de sí
hasta encontrar en su interior
el mismo espacio infinito
que habitaba la casa.

Cuando salía de allí estaba limpio
y libre para crear algo nuevo.

No habitó nunca aquella casa palabra alguna,
tal vez por esa razón
la casa parecía contenerlo todo.

Los pobladores la llamaban
Poem-Ma
que en senzar significa
Morada del Silencio

E.