martes, 30 de junio de 2015

Cuchilla


          La gota que cae al alba no sabe de los sueños del
         adolescente que la miraba  con ojos fijos antes que
            sus propios ojos se llenaran de gotas saladas y
       rabiosas como el mundo cerrado de sus sueños nuevos
    y mucho antes también de aquél juego que rodeaba la luz
  de sus        muñecas         con la            otra luz         afilada
que se                                                                       mostraba
  lista                ya              para                  el              canto
    girando alrededor de una  vena saltarina que temblaba de
     ganas de saltar sobre la acera con su ruido silente y con
           las botas puestas y antes aún de que la luz del
          filo liberara la pesada carga sobre los adoquines
            y amar fuera el amor y soñar fuera el sueño.
                                                                            A
                                                                           aa
                                                                         aaaa
                                                                           ay!

E.

lunes, 29 de junio de 2015

Canto CXXXIII


una vez
un amigo poeta
me contó una historia
un amigo poeta que estaba en el paro
ya sé
casi todos los poetas estamos en paro
pero este
trabajaba en una fábrica de motos
todo el santo día
y por las noches
escribía unos poemas cojonudos
que te hacían gemir de felicidad
y que nadie
nadie compraba
hasta que cerraron la fábrica y mi amigo
y su poesía
se fueron a la puta calle
en esas circunstancias me contó esta historia:
era un día de esos Manolo
que te parten por dentro
el sol atravesaba
los brotes de los cerezos
y mi hijo iba de la mano conmigo
qué más se puede pedir a la vida
cuando uno no tiene nada
y lo tiene todo
al final del parque
había una zapatería
con una moto de esas que
le echas una moneda y hacen bruun-bruuuun
ya sabes Manolo lo que le gustan
las motos a mi hijo
porque te tiene los bolsillos gastados
de tanto meter mano en ellos
pero yo no tenía ni una moneda ese día
y para colmo
va el tío y se sube en la moto
y me mira
con esa carita de pájaro enjaulado
como podía yo explicarle a un niño
de dos años y cuatro meses
que hacía cuatro meses que su padre
no tenía más que lo justo
para sobrevivir
que la fábrica de motos había cerrado
y que la poesía no da para comer
pero mi hijo es grande Manolo
me jaló del cinturón
y me hizo subir en la moto detrás suyo
entonces metió su manita en mi bolsillo
hizo como si sacara
una moneda imaginaria
y la metió en la ranura
y aquella moto arrancó Manolo
y mi hijo y yo nos fuimos por entre los cerezos
y dejamos atrás la zapatería del barrio
la ciudad llena de humo
y sus fábricas de motos muertas
y fuimos mucho mucho más lejos
porque teníamos
una moto viva y un sol increíble
ese día aprendí de mi hijo Manolo
que lo que yo necesitaba
no era dinero
sino imaginación

E.
(de Canto al Infinito)

martes, 9 de junio de 2015

Sobre lo que pasa a un metro de ti


El sueño es frío porque sigue en el fondo del mar.

Subroto Sarkar

Cada mañana miro
las flores que crecen entre la basura.

La gente camina apresuradamente
con cascos en los oídos y en los ojos.

Las noticias se leen solas,
cometas en el aire gris.

¿Nos atraviesan o las atravesamos?

Pero no miramos nunca
el corazón que late la avenida.

¿Hacia dónde va toda esta gente?

Alguien cree saberlo
levanta la mano
y apunta una farola apagada.

El sol brilla en el cielo,
los gorriones comen migas de pan pisoteado,
las flores crecen entre montones de basura.
¡Pero nadie mira eso!

Preferimos soñar con un mundo lejano,
tan lejano como el fondo del mar.

E.
(de Poemas comunes)