viernes, 14 de agosto de 2015

El mago


La palabra camino
crea el asfalto negro
y las rayas blancas
que se besan entre sí
al fondo de mis ojos.

La palabra multitud crea
un montón de gente
caminando…
Nadie sabe hacia dónde,
nadie sabe por qué,
pero ellos no cesan de
movérseme por dentro:
por las carreteras asfaltadas
de la sangre,
por los barrios semiluminados
del corazón.

La palabra ventana crea la espera
y crea la plaza,
y luego crea a esa chica,
que parece una hoja que danza
sobre los adoquines,
que parece una gota de lluvia
cayendo,
que parece el reflejo de una palabra
en el agua invisible.

La palabra pulmón aspira a la noche,
crece hacia la noche, la devora,
y cuando la expira
la noche se enciende
de palabras recién nacidas.
Una noche no escrita,
una noche que no está fuera
ni dentro de mí,
que me contiene,
pero que ninguna palabra
puede contener.

La palabra olvido
crea el recuerdo.
La palabra silencio
crea la música.
La palabra oscuridad
crea la luz.

La palabra alegría...
la palabra alegría
crea este mundo.

E.
(de El mago de chicle)

(Ilustración de Marta Lage de la Rosa)