viernes, 10 de julio de 2015

Audiovisual


En el principio estaba el telón de fondo, de un negro opaco y vacío. Y las sombras eran tan densas que se las podía cortar con la claqueta. Y no había sonido alguno ni ninguna imagen.

Entonces el Productor dijo: hágase la luz y encendió un foco plateado. Y el Productor vio que la luz era buena (era de una Lumix). Y con la bombilla separó la luz de las tinieblas. A la luz la llamó día y a las tinieblas noche. Y fueron el día y la noche de la primera secuencia.

Entonces el Productor creó a los actores, a los camarógrafos, a los utileros, a los asesores de vestuario, a los especialistas, y a toda la panda y les dijo: “Id y reproducíos, y llenadlo todo de imágenes. Y enseñoreaos de las cámaras, y de las luces, y de los decorados, y de los efectos especiales y poblad la escena”. Y fue el día y la noche del día segundo, lleno de ajetreo. Y el Productor vio que era bueno.

Pero no había historia que contar. Entonces el Productor creó a los guionistas y les dijo: “Escribid una historia que haga reír y llorar; y llenad vuestros cuadernos con personajes, y diálogos, y escenas, y secuencias, y planos, y transiciones, y variaciones y todo tipo de ideas sugerentes”. Y fue el día y la noche del día tercero. Y el Productor leyó el trabajo de los guionistas y vio que era bueno.

Entonces el Productor creó al Director, a imagen de sí mismo lo creó. Y lo puso como cabeza de todos y le dijo: “Tú dominarás sobre ellos y a ti encargo mi obra”. Y el Director nombró todas las cosas, y eligió los actores principales y los secundarios, los escenarios exteriores e interiores, los decorados y el vestuario. Y se puso a dar órdenes a los utileros, a los actores y a los camarógrafos.

Pero vio el Productor que el Director estaba solo en su inmensa tarea y se dijo: no es bueno que el Director esté solo, crearé una ayuda idónea para él. Y cuando el Director estaba echando una cabezadita, le extrajo una costilla y creó de ella a la Script. Y fue el día y la noche del día cuarto.

Vio el Productor que todo lo que había creado estaba rodeado de silencio. Entonces creó a los músicos, a los especialistas de sonido, a los tamborileros, a las corales y les dijo: “Llenad las imágenes con vuestro aspaviento; y producid todo tipo de alegrías, efectos de sonido, canciones y música de fondo para que las imágenes no anden solas”. Y fue el día y la noche del día quinto.

El sexto día descubrió el Productor que las imágenes que había creado y los sonidos que las acompañaban, eran muy buenos, pero estaban dispersos entre sí. Entonces creo a los editores y especialistas de animación por ordenador y les dijo: “Juntad las imágenes en secuencias y enlazadlas con los sonidos; y poblad con vuestra obra todas estas cintas, disquetes, CDs, DVDs y Blu Rays”. Y vio el Productor que todo lo que había creado era bueno en gran manera. Y entonces creó los cines, las distribuidoras, las pantallas de proyección al aire libre y los días de entrada gratis. Y quedó en gran manera satisfecho de toda su labor. Y fue el día y la noche del día sexto.

Y el séptimo día el Productor santificó su obra y se dijo: “En seis días he creado todo esto, el séptimo descansaré de toda mi labor”.

Entonces se cogió un cucurucho de palomitas y se fue al estreno de su película.

E.