sábado, 26 de diciembre de 2015

Lenguas


Bajemos, pues, y confundamos su lengua, 
de modo que no se entiendan unos a otros.
Génesis 11:7

Dice la leyenda que en el principio había una única raza que tenía una sola lengua. Luego las lenguas fueron confundidas y los seres humanos dejaron de entenderse. El mito marca el origen de ello en la ambición del ser humano y estos signos aún se repiten en la actualidad.

Siempre he creído que la poesía es esa lengua común que va más allá de las diferencias de idioma, de las diferencias formales y aún más allá de las diferencias significantes. La palabra, el ladrillo común, se transforma en otra cosa, para crear un nuevo lenguaje que pueda reflejar lo que todos llevamos dentro: un ser humano doliente, anhelante, amante. Y es, a veces, simplemente sonido, imagen, movimiento, música, todo ello como parte de un conjunto de significado común, que puede ser entendido y compartido por todos.

En los talleres que imparto se pone de manifiesto muchas veces este hecho del pensamiento participativo del que hablaba el físico David Bhom. Los poetas se contagian y comparten influencias los unos con los otros y, si se escucha atentamente, se ve con claridad cómo las palabras forman parte de un mismo fluir del pensamiento, que se expresa, en cada contexto particular, con un color diferente.

A continuación os dejo un ejemplo de varios textos con el mismo título escritos en un ejercicio de 5 minutos, donde los poetas muestran que más allá de su mirada personal, el proceso del ser humano es el mismo y todos somos, en esencia, la misma humanidad.

Giusseppe Domínguez