martes, 22 de diciembre de 2015

Ruidos de un sueño ausente


No sabíamos lo que era yo y lo que eras tú
Karin Boye

Dafne mueve sus ramas en cruz
al eco de la flauta del dios.
Vuelta en vino el agua otra vez
corre a inundar sus pícaros ojillos
como noche de orgías.

Gira y gira el dios Pan
tintineando sus cascos al son
de una estrella fugaz.
Busca desesperado una respuesta:
el oráculo que aclare
por qué le enloquece una mujer
desnuda.

Pero Dafne no es
hermoso pececillo de cristal,
hermanita menor que proteger,
y Pan golpea sus cuernos contra humo,
clama triste a Dionisos al verla llorar hojas de laurel
en su concha de nácar.

No entiende
cómo luce su sexo al otro lado del espejo:
viento nacido en los ojos
anhelando ser aire
que se respira.

Mónica Saad