domingo, 20 de diciembre de 2015

Ruidos de un sueño ausente


No sabíamos lo que era yo y lo que eras tú
Karin Boye

Sin soñar que podía soñar
entré en el juego del amor,
yo creía.

Obstinado, con los ojos abiertos,
me fumaba un cigarrillo de pétalos dorados.

Con cara de yo no fui
me fui abandonando al sueño,
que no era sueño
pero me dormía entre sus brazos
como una segunda piel.

Juan Carlos Orella