martes, 24 de noviembre de 2015

Una flor grande para una muchacha pequeña


Hechizado por una bella flor al clarear la mañana, me detuve en la puerta del jardín y escuché este susurro -por favor, llévame junto a Jane. El sonido era encantador, pero yo respondí de esta manera -eres una flor muy grande y Jane es una muchacha pequeña. Ella replicó -lo grande se convierte en pequeño, lo pequeño se hace grande.

Admirado por la sabiduría de la flor contesté -bella flor, Jane es una muchacha cualquiera, no es tan importante para mí. Ella entonces dijo -lo más importante carece de importancia, lo que no importa nada es lo más importante.

Quedé sin armas ante aquella sabia flor y me decidí a llevarla a Jane, pero me detuve en el acto y le dije -para llevarte a donde deseas tengo que arrancarte del jardín, si lo hago morirás. La flor dijo -la vida siempre conduce a la muerte, la muerte siempre conduce a la vida.

Me impactó la noble belleza de esta flor y quise saber un último detalle -¿cómo puedo explicarle todas estas cosas a Jane? La flor me miró fijamente un instante y habló luego como en una lenta plegaria -no necesitas explicar nada, las palabras no son ninguna explicación, sólo el silencio dice algo.

Richard Bach