viernes, 11 de diciembre de 2015

Marco de ubicuidad


Estoy en todas partes:
soy la voz que te arrulla
cuando vas a bañarte,
soy el agua que canta...
y la muda toalla con que habrás de secarte.

Estoy en cualquier sitio
y en todos mis lugares
te contemplo y te escucho
como rey de los bares.

Siento lo que no sientes
y lo digo al oído
de todas tus verdades.
Soy tu pájaro-puente.

Me doblo con tus sábanas,
me escondo en tus chancletas
y descubro el misterio
de la piel que te encierra.

Cuando ríes desnuda
yo me río contigo,
cuando dueles me duelo,
y soy como tus lágrimas
bajo un gran aguacero.

Yo te miro el silencio.
Si estás sola estoy solo,
si lo adviertes,
te beso.

Soy la puerta del cuarto
y del otro aposento,
y me duermo contigo,
y me sueño en tu sueño.

Sé que tu piel me viste,
sé que tu nombre es bueno,
y estas y otras cosas
las escribo en tu pecho.

Yo soy el invisible
que nunca estará lejos.

Y aunque los años pasen,
y aunque extrañes mis versos,
sabrás que estoy contigo
en silente contento,

que río porque ries
en un rincón del tiempo.

Oliverio Girondo