martes, 22 de marzo de 2016

Recorte de gastos


Sentado en la escalera
espero a mi hijo

y espero que las palabras cobren sentido
a medida que las escribo

que ordenen un mundo
que se desordena a cada instante…

La semana pasada despidieron a seis en mi empresa,

“seis de un solo golpe”,
seis números de más o de menos,
seis palabras que han permutado su colocación
en el vasto poema de la economía global.

Mi compañero, que se sentaba frente a mi,
era un tío tranquilo que hacía bien su trabajo
y que sabía sonreír.

Ya no veo su sonrisa por las mañanas,
se ha convertido en una palabra sin sentido.

Y yo me pregunto:
¿tienen sentido mis palabras?
¿tiene sentido alguna palabra?

(ya sé que nadie se pregunta estas cosas,
es más fácil sumar o restar números)

Espero que mi hijo venga pronto
con su sonrisa llena de sentido
a terminar este absurdo poema.

E.
(Foto: Chema Madoz)