jueves, 30 de junio de 2016

Cardamomo


A las sílabas no les gusta pensar
Jaime Augusto Shelley

si-si
      la  -  la
baaaa
      ¡vaaaaaa!

la bri-sa es llan-to
la mar    es fue -go

a la si si si
a la ba ba ba

la ca -ma es man -to
la lla-ma es tiem-po

y a la si-si-la-la
no  le va
eso de
pen-pen-pen

y...
¿pa qué?

miércoles, 29 de junio de 2016

Poema apestoso


¡Qué mal olor tiene este poema!

Huele a ajo podrido,
a queso viejo,
a animal muerto,
a pensamiento rancio.

Mejor dejo de escribirlo.

E.

martes, 28 de junio de 2016

El hormiguero de las palabras


El poema,
agachado en la hierba,
removía las palabras con un palito.

Las desordenaba y las incordiaba
quitándoles sus significados
para que lo buscaran en otra parte.

Hasta que las palabras se cabrearon
y saltaron sobre el poema para devorarlo.

Entonces al poema
le entró un ataque de risa
entre un montón de palabras furiosas.

E.

lunes, 27 de junio de 2016

Parecidos


Los poemas se parecen
a quienes los escriben.

Los míos, por ejemplo,
son simples y solitarios.

Y les gusta trepar a las ramas de los árboles
para ver hasta dónde suben las hormigas

o cómo tiemblan de luz las hojas
cuando el viento las acaricia.

E.

viernes, 24 de junio de 2016

Vuela


Vuela,
poema mío,

y pósate en el cable de la luz
(con cuidado de no electrocutarte).

Y dime lo que ves a lo lejos
en el atardecer.

E.

jueves, 23 de junio de 2016

Escuchando la pregunta


¿Cómo puede ser libre un poema?

¿Descartará todo lo que se ha escrito
sobre poesía?

¿Abandonará su propia experiencia
en el juego de la palabra?

¿Se consumirá en su propio silencio,
como una llama encendida,
y, no obstante, cantará?

¿Mirará con ojos nuevos
lo de afuera y lo de adentro
como una sola cosa?

¿Se abrirá como una flor,
sin propósito alguno?

E.

miércoles, 22 de junio de 2016

Felicidad, de Carl Sandburg


Pedí a los profesores que enseñan el sentido de la vida
que me dijeran qué es la felicidad.
Fui a ver a los afamados ejecutivos que comandan el
trabajo de miles de hombres.
Todos menearon la cabeza y me sonrieron como si yo
tratase de engatusarlos.
Y un domingo por la tarde fui a pasear por la orilla del
río Desplaines.
Y vi a un grupo de húngaros bajo los árboles, con sus
mujeres y sus hijos, un barril de cerveza y un
acordeón.

martes, 21 de junio de 2016

Trece maneras de mirar un mirlo, de Wallace Stevens


1
Entre veinte cerros nevados
lo único que se movía
era el ojo de un mirlo.

2
Yo era de tres pareceres,
como un árbol
en el que hay tres mirlos.

3
En el viento de otoño giraba el mirlo.
Tenía un papel muy breve en la pantomima.

4
Un hombre y una mujer
son uno.
Un hombre y una mujer y un mirlo
son uno.

5
Yo no sé si prefiero
la belleza de las inflexiones
o la belleza de las insinuaciones,
si el nido silbando
o después.

6
El hielo cubría el ventanal
de cristales bárbaros.
La sombra del mirlo
lo cruzaba de un lado a otro.
La fantasía
trazaba en la sombra
una causa indescifrable.

7
Oh, delgados hombres de Haddam,
¿por qué imagináis pájaros dorados?
¿No veis cómo el mirlo
anda entre los pies
de las mujeres que os rodean?

8
Conozco nobles acentos
e inevitables ritmos lúcidos;
pero también conozco
que el mirlo anda complicado
en lo que conozco.

9
Cuando el mirlo se perdió de vista
señaló el límite
de un círculo entre otros muchos.

10
Al ver mirlos
volar en la luz verde,
hasta los charlatanes de la eufonía
gritarían agudamente.

11
Viajaba por Connecticut
en un coche de cristal.
Una vez le entró el miedo,
por haber confundido
la sombra de su equipaje
con mirlos.

12
El río se mueve.
Estará volando el mirlo.

13
Toda la tarde fue de noche.
Nevaba,
iba a seguir nevando.
El mirlo se detuvo
en la rama del cedro.

lunes, 20 de junio de 2016

Vida en el agua, de Sarah Holland-Batt


He conocido esos estuarios –
canaletas y canales
que fluyen y giran hacia el Pacífico,
he tocado ligeramente ese lodoso estiércol
sentido el resquemor en la garganta
donde la sal en el aire es la sal de la costa,
me he detenido donde la marea es incompleta:
ni olas grandes ni espuma,
sólo un reflujo que mece a los caminantes –
un destello de plata, el estruendo del mújol
en la noche, cangrejos de fango empujándose
cueva abajo entre planchas de concreto de las rampas –
he merodeado donde las garzas se posan y ensartan
pescadillos en atardeceres verdes,
lanzo trampas para cangrejos en trayectoria libre
para mirar dilatarse las ondas oscuras
seguí barcos camaroneros en mar abierto
regresar lentamente en la madrugada púrpura
luego me senté a la orilla del muelle
y desbullé esos camarones tigre
tiré sus cabezas succionadas adentro de  la oscuridad,
trituré caparazones de mejillón bajo mis pies
para sentir el ardor agudo de la quitina,
caminé donde las rayas eléctricas retozan y reposan,
moviendo su aguijón esperando arponear.
He pasado la mitad de mi vida en mareas bajas –
noches en las que no he sabido
si estoy contrayéndome o expandiéndome otra vez,
donde el movimiento del agua
es el movimiento de mi mente –
interminables vaivenes
de sonidos y confines, esos puntos de entrada
a mis dos continentes – y a mi historia
es la historia de corrientes: un canal suficientemente pequeño
para atrapar una infancia en su red,
agua suficientemente vasta para dividir una vida.

domingo, 19 de junio de 2016

Alternativa al silencio, de Cristina Grisolía



          Pongo en la voz
ni más ni menos que el silencio.
          Pongo en la voz
oír la transcripción de la mirada
de aquel que estando solo se inventa los paisajes.

          Pongo en la voz
la parquedad del adjetivo.

jueves, 16 de junio de 2016

Bailando en Odesa, de Ilyá Kaminsky


En una ciudad gobernada conjuntamente por palomas y cuervos, las palomas cubrían el distrito central y los cuervos el mercado. Un niño sordo contó los pájaros que había en el patio de su vecino, y obtuvo un número de cuatro dígitos. Marcó ese número en el teléfono y le declaró su amor a la voz del otro lado.

Mi secreto: a la edad de cuatro años me quedé sordo. Cuando perdí el oído, empecé a ver voces. En un tranvía lleno de gente, un hombre con un solo brazo me dijo que mi vida estaría misteriosamente conectada a la historia de mi país. Y sin embargo mi país ha desaparecido; sus ciudadanos se dan cita en sueños para realizar elecciones. El hombre no describió sus caras, sólo unos pocos nombres: Roldán, Aladino, Simbad.

viernes, 10 de junio de 2016

Lleno de vida..., de Walt Whitman


Lleno de vida, hoy, compacto, visible.
Yo, de cuarenta años de edad del año ochenta y tres de los Estados.
A ti, dentro de un siglo o de muchos siglos.
A ti, que no has nacido, te busco.
Estás leyéndome. Ahora el invisible soy yo.
Ahora eres tú compacto, visible, el que intuye los versos y el que me busca.
Pensando lo feliz que serias si yo pudiera ser tu compañero.
Sé feliz como si yo estuviera contigo (no tengas demasiada seguridad
de que no estoy contigo).

martes, 7 de junio de 2016

Ácana, de Nicolás Guillén


Allá dentro, en el monte,
donde la luz acaba,
allá en el monte adentro,
ácana.

Ay, ácana con ácana,
con ácana;
ay, ácana con ácana.
El horcón de mi casa.

Allá dentro, en el monte,
ácana,
bastón de mis caminos,
allá en el monte adentro…

Ay, ácana con ácana
con ácana;
ay, ácana con ácana.

Allá dentro, en el monte,
donde la luz acaba,
tabla de mi sarcófago,
allá en el monte adentro…

Ay, ácana con ácana,
con ácana;
ay, ácana con ácana…
Con ácana.

(de "El son entero")

lunes, 6 de junio de 2016

Fui a comprarme una neurosis nueva, de Juan Carlos Ortega


Fui a comprarme una neurosis nueva
pero estaban prohibitivas.
Estuve revolviendo
entre las penitencias, los arrepentimientos
y los sufrimientos intensos
pero todos me parecían
demasiado ajustados
y me hacían un cuerpo
muy rígido.
De pronto, encontré inesperadamente
una sensación de placer.
Miré la etiqueta
y casi no me lo podía creer:
era una auténtica ganga.
Me la probé
y me sentaba estupendamente.

Cuando ando por la calle
con mi nueva sensación de placer
noto las miradas descaradas de la gente.
Yo camino tranquilamente
haciendo como que no me doy cuenta.

(del libro "Optimismo radical")

jueves, 2 de junio de 2016

Amor..., de Joan Brossa

Amor,
en este poema
no existe el tiempo:
todo el curso del Universo
se da en él a la vez.

(Versión de Andrés Sánchez Robayna)